martes, 5 de mayo de 2015

La escuela de la Segunda República. Memoria de una ilusión, en Burgos.




Recordar el proyecto educativo de la Segunda República española es también incorporarlo a nuestro presente. Aquel proyecto fue uno de los impulsos más importantes que se han dado en España en materia de educación en todos los niveles. Dignificó la figura del maestro -especialmente del maestro rural y, sobre todo de la maestra- mejorando su salario y su consideración social, subió muchos peldaños su cualificación profesional y su condición de pieza fundamental para la extensión de la modernidad en la sociedad española, intervino para atajar las desigualdades debidas al sexo o al origen social o geográfico, generalizó un programa de educación con el objetivo de que España superara las muchas carencias que tenía en esta materia, se mejoraron notablemente las instalaciones en las que se ubicaban los centros escolares y su dotación material, etc. La metodología que emplearon aquellos maestros era una de las más avanzadas en esta materia en Europa y siempre adaptada a las necesidades y realidades del país, aunque muchos desconozcan su legado, su programa de actividades sería hoy todavía válido y puede servir de modelo porque no se limitaba a intervenir en el aula sino que buscaba también su implicación con el tejido social y fomentaba actividades de sociabilización y generalización de la cultura. Todo aquello se debió no solo a las leyes y normativas que las desarrollaban -de las mejores con las que ha contado España- sino también y sobre todo a que supo generar un impulso ilusionante y esperanzador en aquellos maestros que buscaban la mejora de España y su modernización para que pudiera equipararse a las democracias europeas más desarrolladas.

Llega a la Biblioteca Pública de Burgos (Plaza San Juan, hasta el 30 de mayo) la exposición Memoria de una ilusión. La escuela de la Segunda República (1931-19139), cuyo libro catálogo reseñé aquí en enero. Una acertada muestra para divulgar las últimas investigaciones patrocinadas por la Federación de Trabajadores de la Enseñanza (FETE-UGT) que hicieron posible también el documental Las maestras de la República, Premio Goya a la mejor película documental de 2014.

7 comentarios:

María del Carmen Ugarte García dijo...

Nunca volveremos bastante sobre esta época. ¡Cuánto por aprender nos queda!

Emilio Manuel dijo...

Aquella "revolución" es irrepetible hoy, ni en forma de política ni en la educativa, ambas cuestiones van parejas.

Saludos

Ele Bergón dijo...

¡Cuánto bien hizo la II República y en especial con la Educación y después.. vino la oscuridad.

Debe estar interesante la exposición.

Besos

JL Ríos dijo...

Vivo con una maestra, con ya muchos años de experiencia en la pública. No pasaré por Burgos hasta agosto, creo, así que me la perderé, pero agradezco la reseña y los enlaces, que ya conocía. Los maestros, la educación, es la última esperanza, realmente, como creo que ha dicho Pérez Reverte o alguien relevante aunque no siempre esté de acuerdo con sus opiniones.

Un abrazo

Myriam dijo...

Recuerdo muy bien cuando hablaste por primera vez en La Acequia de las misiones pedagógicas, quedé maravillada con ese avance pedagógico tan innovativo y valiente. Te lo he dicho y lo repito. La reseña enlazada, muy buena y esta exposición, muy necesaria para recuperar la memoria histórica y a su vez, la re-valoración del papel de la maestra:el maestro y la Educación.

Besos

Besos

Joselu dijo...

Desde luego,la educación fue uno de los pilares de la Segunda República. Y es como lo cuentas. Lástima que junto a aciertos innegables como este, se cometieran errores de principiante a la hora de entender la sociedad española.

Edurne dijo...

Con todo esto siempre me viene a las mientes "Historia de una maestra" de Josefina Aldecoa. Ese libro me imimpactó e hizo que me sintiera totalmente identificada con muchas cosas de la historia.
La pena que parte de esa dignidad que se nos reconoció por derecho en aquella época, hoy en día, desgraciadamente, repito... Brille por su ausencia. Y en si lugar encontremos...
Yo creo que nací con la etiqueta puesta, y sé que moriré con ella puesta, ¡y bien puesta! La etiqueta de MAESTRA!

Besos!
;)