jueves, 28 de mayo de 2015

La gratitud de Fermín Herrero en su trayectoria poética y noticias de nuestras lecturas.


Fermín Herrero llega a La gratitud (Visor, 2014) tras una trayectoria poética continuada desde los años noventa en una docena de poemarios. Nacido en Ausejo de la Sierra (Soria) en 1963, licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Zaragoza y profesor de instituto, ganó el Premio Gerardo Diego en 1994 por Anagnórisis y a partir de ahí cosechó algunos de los mejores premios de poesía que se otorgan en España: Premio Hiperión en 1997 (Echarse al monte), Premio Alfons el Magnaním en 2011 (Tempero), Premio Jaime Gil de Biedma en 2013 (La gratitud). También ha recibido el premio de la Crítica de Castilla León en 2015 por La gratitud (había sido antes finalista de este premio en 2010 con De la letra menuda y en 2012 con Tempero). 

En este mismo año 2015 ha obtenido el Premio de las Letras de Castilla y León. El discurso que pronunció en el acto de entrega celebrado en Valladolid el pasado 22 de abril es un brillante ejemplo del pensamiento y la personalidad de Fermín Herrero. Recomiendo su lectura por dos razones: la primera circunstancial, porque sé que causó cierto revuelto entre algunas de las personalidades presentes al recordar cosas que parece se nos han olvidado en la locura de los últimos años; la segunda, esencial, porque en este texto se hallan las claves de la poesía de Fermín Herrero hasta el presente, una especie de guía literaria que culmina en La gratitud. Hay compromiso en el discurso, un compromiso de la mejor razón con el ser humano en el tiempo histórico. La afirmación inicial de que el mundo no tiene solución no le lleva al nihilismo sino a todo lo contrario:

No hay que cederle ni un palmo de terreno, que es suyo, pero que interinamente nos ha sido concedido, por una especie de enigmático milagro. Ahora bien, esta gracia regalada, este don sagrado lleva impreso un imperativo moral a favor de sostener el aliento para las generaciones venideras y un deber íntimo: religarse continuamente a lo numinoso, celebrarlo, nombrarlo.

Es en la belleza en donde radica ese enigma sagrado se halla mejor y en su trato el oficio del poeta encuentra su mejor defensa:

La poesía, en este orden de cosas, tiene una ventaja grande de partida: es una entrega en vez de oficio y, por añadidura, inútil, en cuanto evita de entrada cualquier trato con el pragmatismo.

Y sigue la mejor definición posible de la poética de Fermín Herrero:

No obstante, y eso es lo que quería decir al principio, para intentar arreglarlo, de tener arreglo, por lo pronto para no estropearlo más, hay que empezar en carne propia, sin arrogarse superioridad moral alguna, para después, a ser posible, salirse, mediante la bondad, de uno mismo y darse a los demás. Por ahí no podría empezarse en la búsqueda del sentido salvífico: por la defensa de lo menudo, de lo efímero, de lo frágil. Luchar también contra la pérdida de la memoria, que sostiene el hilo que nunca debe romperse, el de la tradición, para vislumbrar, siquiera sea de paso, el punto medio de la sabiduría. Hasta llegar al misterio más grande que engendra nuestra concienca, el amor, en el que no entraré por entender que, aun siendo sin ningún género de dudas el fundamental, se sitúa fuera de la naturaleza de este acto.

Esta es la mejor forma de afrontar la lectura de la poesía de este autor y la que más fielmente define La gratitud. Este poemario se agarra a la tierra -a la tierra soriana, de ahí muchos de los giros léxicos, el paisaje presente, el tratamiento de las estaciones como una realidad esencial que define el mundo y la relación que tiene con él la voz poética- y ni la cambia ni la agrede ni trata filosóficamente de explicarla sino que la acepta. El ser humano es parte de ese paisaje, una parte que a veces nos parece innecesaria porque es frágil y pasajero pero que encuentra su definición en la relación con esa tierra y en la aceptación -no resignada sino finalmente luminosa- de que es parte de una larga tradición y herencia y que su función no es otra que dejar el mundo lo mejor posible para los que vengan detrás. La gratitud a la que se refiere el título es esa: gratitud a la tierra, al paisaje, pero también a los que nos precedieron. El mundo poético entero de este libro se ilumina cuando comprendemos que nuestra mejor forma de estar en el mundo es la más humilde, aceptando que somos solo una parte de esa línea sucesoria y que debemos respetarla para bien de la memoria que nos precedieron y legado de los que vienen detrás de nosotros. De ahí la mayor parte de las imágenes del libro, como la inicial, la que trasforma al ser humano en viento:

Escucha a los alisos. Eres viento. Allí donde
te encuentres, sea en esta orilla o disertando
sobre el ser y la nada, eres viento.

para llevarlo a esa sucesión de seres humanos a la que pertenece y que le da la real dimensión de lo que es como individuo:

                                    (...) No queda gesto
alguno en la memoria, con los años. Escucha
al viento, óyete, es malo andar sin compañía.

La gratitud nos acompañará, en este club de lectura, los próximos jueves, hasta el 11 de junio.


Noticias de nuestras lecturas

Mª del Carmen Ugarte publica una sugerente aportación a nuestra lectura de La gratitud: agrupando las palabras dan, por sí mismas, el núcleo cierto de este poemario. Aquí su segunda aportación, en la misma línea. Excelente.

Mª Ángeles Merino decide entrar en la poesía de Fermín Herrero de una forma que sorprenderá al lector, llevándonos al momento de la infancia, cuando el paisaje y sus gentes eran algo tan natural que nutrirá para siempre la voz del poeta.

Encuentro en Burgos con Fermín Herrero

Fermín Herrero participará en la última sesión presencial del Club de lectura por este año. Aunque cerraremos el curso a finales de junio en Tánger, hasta donde nos llevará la lectura de las Crónicas de la guerra de África de Núñez de Arce, la clausura oficial tendrá lugar el martes 9 de junio. Ese día contaremos con Fermín Herrero para comentar La gratitud.

El encuentro está abierto al público general de forma gratuita y tendrá lugar en el Museo del Libro Fadrique de Basilea de Burgos -que tan buena labor cultural hace en la ciudad y con el que llevamos ya una larga y provechosa colaboración- a las ocho de la tarde. Se ruega puntualidad.


Recojo en estas noticias las entradas que hayáis publicado hasta el miércoles anterior. Si me he olvidado de alguna, os agradezco que me lo comuniquéis. Podéis consultar el listado con los títulos del presente curso y las condiciones de participación en este enlace.

4 comentarios:

Bertha dijo...

Por distancia muy difícil poder asistir, ojalá...Pero si, que me siento cercana a estas lecturas guiadas y las disfruto.

Muchas felicidades y es de bien nacido ser agradecido.Como, lo demuestra en su sencillez y cercanía .

Un saludo.

Abejita de la Vega dijo...

Un atinado discurso el del poeta, no me extraña que sorprendiera a algunos.

Una visión `pausada de la vida, ordenada por los ciclos naturales, con la responsabilidad de dejar un mundo un poco mejor antes de abandonarlo para siempre, aunque no tenga arreglo. Lo contrario al estrés, escucha a los alisos, eres viento...

Imaginé a un Fermín Herrero niño, pero ya empapado de amor a su tierra, a los suyos, gratitud. Con el mayor respeto y admiración.

Sigamos escuchando a los alisos, a las encinas, a los cuervos cabreados, a las cornejas, al río que nos empuja...Contemplemos el último fulgor del atardecer, mientras damos cariño a quien nos avía. Sigamos tomando medidas al mundo.

Será un placer escuchar la voz del mismo Fermín Herrero.

Un abrazo


Myriam dijo...

El poemario es una delicia, ¡¡me encantó!!
¿Y qué decir de tu clase?: soberbia, magnífica, estupenda
etc, etc, etc.

Besos y muy buen fin de semana

JL Ríos dijo...

No creo que pueda leer el libro ahora, ya que estos finales de curso son cada vez más estresantes, aunque me esfuerce en que no sea así, pero lo haré más tarde. Todo lo que he leído en esta entrada me interesa.

En otro orden de cosas, el sábado estuvimos en el teatro viendo y escuchando a Machado a través de la interpretación de José Sacristán y Aurora Martínez al chelo. No sé, pero para mí hay un antes y un después en mi relación con Machado y la poesía en general después de asistir a esta representación, "Caminando con Machado". Nada más, quería que lo supieras.

Un abrazo