viernes, 22 de mayo de 2015

Jornada de reflexión



Mañana sábado, en España, es jornada de reflexión de cara a las elecciones locales y autonómicas que se celebrarán el domingo. En el día previo a las elecciones está prohibido pedir el voto, manifestarse, realizar cualquier acto que se considere electoralista, publicar encuestas que puedan influir en los votantes, etc. Esta legislación se ha quedado obsoleta. De hecho, en otros países con democracias asentadas no se conocen restricciones similares. La necesidad de una jornada de reflexión nace en tiempos en los que la democracia es algo desacostumbrado y frágil. Su mera existencia, como la prohibición de vender alcohol el día de los comicios que rige aún en algunas partes del mundo, indica una sospecha de las autoridades: o bien los ciudadanos son inmaduros e influenciables y hay que protegerlos o bien son gente proclive a la asonada y hay que controlarlos. Volvemos, de nuevo, a la desconfianza que tienen los políticos con los ciudadanos. Es algo tan obsoleto en tiempos en los que existe Internet y las redes sociales que funcionan a través de los teléfonos móviles, que resulta ya una extravagancia. Siempre ha sido así: las personas de orden necesitan controlar a aquellas que, según ellas, no lo son y proteger a los ciudadanos considerados insuficientemente responsables de sus actos. Pero así están las cosas.

El domingo, como siempre desde que he podido hacerlo, acudiré a votar. Por las razones de siempre, aunque, como siempre, no haya ninguna papeleta que me represente por completo porque eso es imposible y solo funciona en el mundo de las creencias y no en la realidad política. Tampoco me gustan determinadas carencias de nuestro sistema democrático, como las listas cerradas o el reparto de los porcentajes de votos. Tampoco voy con ideas diferentes a las que siempre me han guiado: detesto la corrupción, la falta de respeto al electorado, el ejercicio de atemorizar al votante, la manipulación emocional y el falseamiento de los derechos y deberes del ciudadano. Eso me ha hecho cambiar de opción política en varias ocasiones. De hecho, en esta ocasión me planteo no votar lo mismo en las elecciones locales y en las autonómicas. Yo no creo en ningún partido ni en ningún político, sino que deposito mi confianza en uno u otro con la intención de apoyar unos programas y actitudes que ayuden a hacer de este mundo algo un poco mejor, más solidario y más responsable. Todo esto es cada vez más necesario porque cada proceso electoral desde hace años es una significativa banalización de la política, mero ruido en el que no se pasa más allá de una consigna, en el que los compromisos no cuentan y el debate de ideas y propuestas brilla por su ausencia. Frente a eso, el ciudadano tiene una nueva ocasión de demostrar que sí le importa la política, que no está dispuesto a que lo aparten de ella, que quiere implicarse para que lo que ha ocurrido en los últimos tiempos no se repita. Esto es lo más importante de todo lo que se vota el domingo.

Eso sí, el día 25 comenzaré a pedir cuentas de lo que se hace con mi voto porque la verdadera labor del ciudadano es no regalar el voto ni confiar ciegamente en un político, sino ser parte de la acción política cada día.

14 comentarios:

Joselu dijo...

Yo tengo un importante dilema. El domingo quiero hacer una larga caminata de casi cincuenta kilómetros. Quiero extenuarme, caer derrotado, reventar... Sin embargo, si la hago entera no podré ir a votar pues salgo muy temprano por la mañana y volveré también muy tarde para llegar al colegio electoral. Querría votar y a la vez sentir la desazón de no haber votado pues sé que mi acto es inútil pero necesario. Quieren hacernos creer que la política nos implica a nosotros pero no es así. Es solo una ilusión. No tenemos ninguna posibilidad de controlar esas decisiones que se tomarán ni la de orientar los pactos a que pueden dar lugar.

Parecería que es una obligación ética ir a votar. Tengo que pensarlo.

Amapola Azzul dijo...

El último párrafo me encanta.
Besos y buen finde.

Emilio Manuel dijo...

Se dice que la política es una rama de la moral,¡¡uff!!, viendo lo que aquí tenemos, cuanta inmoralidad hay.

Creo en la política y en aquellos que con ética la ejercen, por eso no entiendo lo que veo, o sí, aquella dictadura nos hizo mucho más daño de lo que nos creemos.

Saludos

Rita Turza dijo...

Iré a votar como siempre, aunque cada vez lo tengo más difícil, ya no me fió de ninguno.

Besos y buen fin de semana Pedro.

Luis Antonio dijo...

Siempre he votado - alguna vez, en blanco - y mañana pienso votor a una formación nueva que me despierta dudas y conatos de ilusión. Veremos...Y como tú bien dices haré seguimiento de lo que hagan con mi voto. Les daré, eso sí, un poco más de margen: los llamados 100 días...

Saludos

Alicia Montero dijo...

Hola Pedro, pienso que tu sentir es de muchos de los que creen aun en la política.
En nuestro país, Chile, desde que se suprimió que fuera obligatorio, el gobierno de turno se arrepintió. La ausencia en las urnas fue una sorpresa ingrata para los que participaban.
Una forma de manifestar que nada le importamos una vez instalados en sus puestos gubernamentales.
Ahora piensan volverlo obligatorio, nuevamente.
Pienso que vivimos una desconfianza globalizada. Una corrupción globalizada, disfrazada de distintas formas.
Los tiempos nos vienen diciendo que vendrá una nueva forma de gobernar, donde realmente seamos representados, y donde el ORDEN prevalezca, para que se manifieste el AMOR... sin orden, nada es posible.
(Los Órdenes del Amor, de Bert Hellinger)

Gracias como siempre Pedro, y suerte!

Ali

DORCA´S LIBRARY dijo...

Es irónico que los políticos vean a los ciudadanos como inmaduros e influenciables. ¿Quienes son los que desde el poder están aceptando sobornos? Esos defectos que nos achacan a nosotros, no son más que el reflejo de su propia falta de conciencia.
Que dejen de hacer de padrecitos de los ciudadanos, y empiecen a hacer política por y para el servicio de la ciudadanía, que es esa su única obligación.
Un abrazo, Pedro.

María dijo...

Yo también acudiré mañana a votar pero como tú dices tampoco encuentro quién me represente.

Veremos a ver cual será el resultado a las diez de la noche.

Un beso.

Campurriana Campu dijo...

Yo he votado a diferentes formaciones también. De hecho, en la elección de las corporaciones de los Ayuntamientos, uno puede tener más oportunidades de conocer a los elegibles... En las elecciones autonómicas, un poquito menos...y no te digo nada en las generales...

Últimamente, voy a votar con desilusión. Me cuesta tanto a veces... Alguna, ni me he acercado a las urnas por motivos justificados.

Creo que sí debemos votar. Derecho y casi también obligación...Casi.

La pena...votamos "contra" casi siempre.

Estrella dijo...

Yo también iré a votar, como siempre he hecho. Pero voy sin ilusión, no creo que los políticos, nuevos y viejos, cambien nada verdaderamente. Todo seguirá más o menos igual.

Gelu dijo...

Buenas noches, profesor Ojeda:

Hace tiempo perdí la fe.
“Día de reflexión”, parece algo extraordinario, para los que por su conveniencia lo imponen.

Abrazos.

M. Deveriá dijo...

Creo que tu sentir es el de muchos españoles. Ojalá que soplen aires nuevos a partir de mañana.

Lu dijo...

Mismo sentimiento desde Argentina. Pasa igua. Globalización? (ironía) Saludos.

JL Ríos dijo...

Bueno, ya voté, votamos. Ahora a controlar, que me han mentido muchísimas veces.

Un abrazo