miércoles, 8 de abril de 2015

Procesionaria y mala política


Los pinares de la subida al Cancho de la Muela se presentan infestados por la procesionaria. En las ramas, los grandes bolsones de los nidos hacen bandera de territorio durante el invierno hasta que el crecimiento de las larvas las lleva al suelo, en donde se entierran para terminar de desarrollarse. Las ramas de los árboles parecen muñones vendados después de una larga guerra. La procesionaria se ha aprovechado de la ausencia de depredadores pero también del abandono de nuestros montes y se ha convertido en una plaga. Y aquí están las orugas, enterradas en estos días en pequeños círculos. Decenas de grupos en el sendero, miles en las laderas que suben hasta la Muela. Millones en todo el país. De pronto, la hembra abre la marcha y el resto la sigue en hilera. Si pisas la columna esperan y se buscan para reagruparse y seguir su marcha, tenaz siempre. Todos los pinares de estas tierras de España están llenos.

Desde arriba, desde el cancho, no se las distingue, pero menudean a nuestros pies. Como menudean los malos políticos aprovechándose de nuestro abandono del campo de la cosa pública. Les hemos dejado colonizar rama a rama, instalar sus nidos a veces de seda vistosa. Parecía fácil eliminarlos al principio, pero el entramado es firme y tenaz y se buscan siempre para caminar en formación pino a pino. Son tantos y tan tenaces que a veces se tiene la tentación de incendiar los pinares y el monte entero. De nada serviría. Es mejor bajar de la Muela con la decisión de tomar posesión de estos campos, porque es a nosotros a quienes pertenecen.

12 comentarios:

pancho dijo...

Son peor que la peste, duras de roer. Nunca faltará alguien que las proteja por raro que parezca.
No se me ocurriría sacarle una foto, me da la alergia solo de verlas.
Brillante comparación.

DORCA´S LIBRARY dijo...

Me gusta la metáfora que has utilizado. A veces para resolver un gran problema quienes mejor están capacitados son aquellos a los que consideramos menos "importantes". En el caso de la plaga de las procesionarias los mejores aliados contra ellas son los carboneros y los herrerillos, sin olvidarse de las trabajadoras hormigas.
Y en última instancia, se puede recurrir a parásitos como ellas, como las avispas y las moscas.
No hay nada como darles algo de su propia medicina.
Un abrazo.


Spaghetti dijo...

Si, las procesionarias políticas o no, son producto de la indiferencia y de la negligencia. Con los lamentos no se limpian los bosques ni los parlamentos.

Myriam dijo...

Por eso, continuando con el comentario de Spaghetti, justamente creo que es necesario que actuemos, cada uno en la medida de nuestras posibilidades, comenzando por hacerlo en nuestra comunidad.

Buena semana

Emilio Manuel dijo...

Confirmo lo que dices sobre la procesionaria, en el parque Natural de Sierra Nevada, en zona de pinares, el suelo estaba lleno.

Saludos

Abejita de la Vega dijo...

Plaga difícil de atajar. La corrupción procesionaria.

María del Carmen Ugarte García dijo...

Acertada entrada. La incuria de la Junta, sus políticos y politicastros raya en la desfachatez. Se han cargado poco a poco nuestro futuro, donde claramente ya no podrán criar ni herrerillos ni tan siquiera gorriones, cada vez más raros de ver.

Y los seguiremos votando.

José Núñez de Cela dijo...

Últimamente no se ven mucho por los pinares que frecuento, aunque es verdad que han cortado muchos, demasiados, para tratar de domesticar la zona y ponerla "al alcance?" de humanos varios. Lamentablemente siempre aparecen y, como los políticos, acaban contaminando hasta aquello que ya lo estaba.

Saludos!

JL Ríos dijo...

También a mí me parece acertada la entrada, Pedro.

Simplemente, un abrazo

Luis Antonio dijo...

Desgraciadamente, la corrupción no es exclusiva de los políticos. Me temo, y quisiera equivocarme, que potencialmente está muy extendida en gran parte de la sociedad...

LA ZARZAMORA dijo...

Pues salgamos entonces a recobrar lo nuestro, cual bandoleros, que es tiempo de redistribuir riquezas y arrasar con la maleza.

Besos, Pedro.

dafd dijo...

Me parece un hecho muy inquietante que esta larva se convierta en plaga. Si enferman, nuestros herederos no van a disfrutar de los montes.