sábado, 17 de enero de 2015

Pintar con café un tranvía de Lisboa


¡Bairro Alto, Chiado, la Alfama, Castelo de São Jorge!
Pintar con café un tranvía de Lisboa hasta subirse a él, abrazando su cintura, cuesta arriba, cuesta arriba. Camino del horizonte. Y echarse de ojos al mar mientras hablamos lento al oído de esas cosas que no se pierden nunca.

11 comentarios:

Amapola Azzul dijo...

Muy bello, te felicito, Enhoarabuena.

Pamisola dijo...

Bello canto a Lisboa, dibujo incluido.
Las ideas no cesan, el café, también para hacer arte.

Besos.

São dijo...

Lisboa merece a beleza das tuas palavras.

Bom domingo, querido Pedro.

DORCA´S LIBRARY dijo...

Ese tranvía de lo que está pintado es de amor y poesía. El café sólo es un aditivo más.
Me encanta el cuadro que has elegido.
Saludos.

José Núñez de Cela dijo...

Precioso! Lisboa siempre tendrá ese halo entre romántico y decadente.

Saludos!

poemas lichazul dijo...

supongo que ha de ser así, pienso que cada rincón del planeta tiene su magia y las personas que lo habitan lo hacen especial según los lazos que hagan en ellos
sea la ciudad que nombras o sea Limache acá en Chile

cada rincón si has hecho lazos te será significativo

bss

pancho dijo...

Para mí Lisboa es amplitud, luz de plaza anchurosa y revolución de los claveles. Hay algo mítico en esas imágenes, antiguas ya, de los soldados con un clavel en el fusil en la Plaza del Rocío y en la Plaza del Comercio. Ahí empezamos nosotros a saber cómo se ganaba la Democracia. Y lo hicimos, aunque ahora parezca que ya no sirve para nada porque todos parecen denostar y aborrecer lo conseguido. Ellos sabrán, suyo es el futuro.

Myriam dijo...

Te endiendo: Lisboa es una ciudad mágica en la que después de cada subida o bajada o curva te espera una sorpresa. Es una de las ciudades más lindas que conozco. A ese tranvía me lo tomo con café y todo.

Besos
Siempre lo he dicho: hay ciudades y ciudades.

José Luis Ríos Gabás dijo...

Otro de los sitios en los que no he estado.

Un abrazo

Ele Bergón dijo...

La bella Lisboa embruja con su magia en cada cuesta subida en su tranvía hasta el Castillo para después contemplar el bello mar.

¡Me encanta Lisboa! y además sin café porque no lo suelo tomar.

Besos

Luz

LA ZARZAMORA dijo...

Un instante mágico!!
:)

Besos, Pedro.