jueves, 6 de noviembre de 2014

Conclusiones del Quijote apócrifo y noticias de nuestras lecturas


El final del Quijote de Avellaneda supone el restablecimiento de la visión correcta de la sociedad tal y como el imaginario de la ortodoxia moral la imaginaba. De ahí, por ejemplo, la insistencia en la presencia de la autoridad y de la facilidad para acabar en la prisión -y para salir de ella con las suficientes influencias-. Casi angustioso ese control. Ya se nos había anunciado en las dos novelas intercaladas: el que hace mal, mal acaba; aquel que hace bien o que sabe arrepentirse a tiempo, bien acaba. No hay salidas intermedias. Bárbara acabará recogida y corrigiendo su vida, Sancho abandonando a su amo y teniendo éxito en la Corte, Don Quijote, loco en un manicomio. Todo encaja para que el bien social tal y como se ordenaba, no se alterase. Incluso la risa. Hay momentos francamente divertidos en esta novela, como los protagonizados al final por Sancho Panza. Pero esta risa ya no es peligrosa. Es la risa que provoca el simple, el que no puede hacer daño con su malicia porque esta no atenta contra el estado de las cosas. La novela nos ha conducido con paso firma hacia este desenlace. Avellaneda ha sabido darnos un argumento limpio, sin sobresaltos, fácil de seguir. En esto está lo mejor y lo peor de la novela. Esta segunda parte se sigue bien, tiene momentos bien trabados y resueltos. En ella todo lo domina el narrador sin que el lector deba esforzarse para comprender nada: todos los caminos y todas las lecciones son muy claras en un camino único de lectura. En él los personajes evolucionan como lo que son y no se traicionan. Y todos se cierra con el triunfo de la sociedad moral de la España de los Austrias. Eso sí, aventurando que podría haber una nueva continuación de este Quijote apócrifo en el que don Quijote siguiera loco y dando que hablar. No es de extrañar que Cervantes lo matara tras hacerle recuperar la cordura, si es que alguna vez la perdió en el relato original.

Hay suficientes ediciones en el mercado, muchas fiables: Cátedra y Poliedro, por ejemplo. Se puede tener una buena copia digital gratuita en este enlace


El Quijote de Avellaneda nos acompañará en el Club de lectura de La Acequia durante los meses de septiembre y octubre.

Esta lectura es un complemento de la que dio origen a este Club de lectura, la primera experiencia de lectura colectiva completa de la novela de Cervantes en la que se usaban todas las herramientas de la web 2.0. que ha quedado como la única guía de lectura de este tipo de esta obra. Recomiendo consultarla en este enlace, en especial lo que se dijo de los últimos capítulos del Quijote cervantino.

Leer a Avellaneda nos servirá para preparar las actividades que haremos el próximo curso, con motivo del cuarto centenario de la publicación de la segunda parte del Quijote de Cervantes.

Noticias de nuestras lecturas

Mª del Carmen Ugarte hace una brillantísima y oportuna aportación a nuestra lectura, al estudiar el habla popular de Sancho, que tanto le caracteriza en Avellaneda.

Pancho quijotiza a Sancho y sigue en el camino con los personajes hasta una pausa en la que compartir el aire. Después comienza su comentario de las historias intercaladas, con todo el acierto en su mirada a este conjunto tan tridentino.

Juega bien Mª Ángeles Merino a confrontar los Quijotes de Cervantes y Avellaneda en esta entrada -quizá la mejor de su ya buena serie de comentarios sobre el apócrifo-, en la que también puede hallarse la reseña de la inauguración del curso que tuvimos el martes pasado.

Gelu nos lleva en su entrada, hasta Zaragoza, la ciudad que jamás pisó el Quijote verdadero... No hay que perderse las ilustraciones ni los enlaces.

Ya sabéis que recojo en estas entradas de los jueves los comentarios que los seguidores del Club de lectura hacen en sus blogs hasta el miércoles y aquellos que me dé tiempo del mismo jueves. Si me he olvidado de alguno, os agradecería que me lo hicierais saber.


Próxima lectura: Nada, de Carmen Laforet




Nos ocupamos ahora de Nada, la novela con la que Carmen Laforet obtuvo el Permio Nadal de1944. Se trataba  de la primera convocatoria de este prestigioso premio de la editorial Destino -hoy dentro del grupo Planeta- y con su entrega el 6 de enero de 1945 se inauguraba una tradición literaria que llega hasta nuestros días. No exento de polémicas y con algunos años de decadencia, la nómina de escritores que lo han obtenido y los títulos premiados, sobre todo en las primeras décadas, marca la historia de la narrativa española del siglo XX. Es hora de revisitar esta novela imprescindible para comprender la evolución del género en el último siglo. Hay varias ediciones fiables de la novela en el mercado, la más reciente de la editorial Crítica. También es fácil encontrarla en Internet junto a material didáctico y estudios. En 1947, Edgard Neville hizo una interesante adaptación cinematográfica. Aconsejo también visitar la página oficial de la autora en este enlace.

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Luz del Olmo ya comenzó con el comentario de esta novela. En su primera entrega, nos lleva desde este presente abochornante e indignado hacia Nada.

3 comentarios:

pancho dijo...

Sancho pierde los alamares por entrar en la categoría de caballero andante como su amo, ascender en la escala social en vista de la paliza que le mete el soldado sin enterarse de dónde le caen los golpes. Aunque le toque recibir, como siempre, la aventura esta vez es suya y le parece mal que don Quijote intervenga para salvarle. Cree que si se hace auténtico caballero andante, lo respetarán las gentes de baja estopa, como el soldado experto en la lucha.

En cuestión de narraciones intercaladas estas de don Alonso de Avellaneda me parecen bien escritas, con ritmo y agilidad. A mí se me hicieron más agradables de leer que las de Cervantes, que sé que trata de imitar maneras de escribir y narrar de la época. Sin entrar en consideraciones de contenidos.
Brillante puesta en escena del comienzo del curso para veteranos de vivencias culturales, como bien vemos por las entradas y enlaces. La página del museo merece visitas frecuentes y lectura atenta.

Abejita de la Vega dijo...

Concluimos una historia de buenos escritores y buenos lectores, en el mejor escenario, el Museo del Libro.

Un Quijote desactivado que activa otro Quijote superior. ¡Gracias Avellaneda! Y todavía vas y anuncias una continuación. ¡Qué desvergüenza! Ahora entiendo, a Cervantes no le quedó otro remedio que matar al bueno de don Alonso Quijano el Bueno.

Un abrazo, para ti y para todos los compañeros de lectura, los de la presencial y los de la virtual.
¡A por los libros!

Nos espera una chica pálida y desgalichada, con una maleta en la mano. Con sus sensaciones.

Besos

José Luis Ríos Gabás dijo...

El Quijote de Avellaneda me ha costado lo mío, aunque recuerdo que La saga/fuga no me costó menos. Seguimos con el siguiente.

Un abrazo