martes, 14 de octubre de 2014

Yo llegué a la política bien comido o cómo el problema en España no es el virus del ébola sino la chulería política.


Las intolerables declaraciones del consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Javier Rodríguez, sobre el contagio de una enfermera que atendió a los misioneros afectados por la epidemia de ébola muertos en un hospital de la capital de España, que remató con una frase según la cual no le importaría dimitir porque había llegado a la política bien comido son el síntoma del problema de la gestión política de este asunto sin que aún haya tomado esa medida. En esas declaraciones culpabilizó a la enfermera como única responsable de lo acontecido. 

Antes o después tendría que producirse el primer contagio de esta enfermedad fuera de Áfica. La movilidad que implica el mundo globalizado en el que vivimos lo hacía inevitable. Este no es el problema. En los últimos días se ha tenido noticia de un segundo caso, en los EE.UU y antes o después sabremos de un tercero. En ambos, los afectados son personal sanitario pero la respuesta ha sido muy diferente en los EE.UU. y en España. Aunque en ambos casos se ha demandado por parte de los profesionales cambios en el protocolo de actuación y mejora en la formación previa, la gestión política del asunto ha diferido mucho.

Fuera de África no existe crisis del ébola. La alarma sanitaria está en unas zonas localizadas en África, como bien saben todas las organizaciones que se han volcado en el tratamiento de los enfermos, intentando establecer un cordón sanitario que no solo salve a las poblaciones locales sino que impida la expansión de la enfermedad. Sin embargo, hasta que la enfermedad no ha saltado fuera del continente africano parecía que no existía para occidente. Los países occidentales son culpables por no invertir suficientemente en cooperación y no desarrollar estudios sobre enfermedades que parecen afectan exclusivamente a países pobres. En América fue un viajero ocasional el que llevó el virus. En España una publicitaria acción organizada por el gobierno de la nación la que trajo al país a los dos misioneros contagiados. No discuto la humanidad de la acción, sino que se intentara una campaña que contribuyera a recuperar el prestigio de nuestros gobernantes que se apresuraron a elogiar el sistema público de salud que llevan años desmantelando con medidas de privatización y de recorte presupuestario pero que se han demostrado incapaces de gestionar una alarma sanitaria de esta relevancia pública.

Al presidente del gobierno español ya se le conocen otros casos de incapacidad de gestión de una situación de urgencia: le sucedió como ministro con ocasión del hundimiento del Prestige y la mayor catástrofe natural ocurrida en la costa española, le ha sucedido con la gestión de la cuestión catalana y le ha vuelto a ocurrir con el ébola. No será la última vez porque es parte de su carácter. En un programa de televisión del pasado domingo se confrontaron seguidos dos vídeos con las declaraciones del presidente de los EE.UU y del presidente del gobierno español. La comparación causaba vergüenza ajena. 

No solo ha sido el presidente del gobierno español el que ha fallado. La gestión de la ministra de Sanidad, Ana Mato, exige su cese inmediato puesto que incluso el Consejo de Ministros la ha desautorizado implícitamente al delegar el asunto en la vicepresidenta del gobierno, cuyo poder crece día a día puesto que parece ser la única que tiene sobrada inteligencia y serenidad en los tiempos de crisis o que, al menos, las aparenta e intenta trasmitir tranquilidad a la opinión pública.

Pero el primer problema de la gestión política de la cosa pública en España es gente como Javier Rodríguez, el consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid. Es intolerable actuar con chulería y desprecio a la opinión pública en tiempos como estos, es despreciable responsabilizar a la enferma de todo sin hacer autocrítica de la acción propia, es irresponsable poner al frente de organismos públicos a personas con esa forma de actuar y hablar. 

En España hemos tenido demasiados políticos de este tipo, alcaldes manifiestamente corruptos que han sido votados una y otra vez por los ciudadanos, políticos que han demostrado su incapacidad para la gestión en tiempos de crisis que han sido elevados a su máximo nivel de incompetencia, políticos que cuando hablan pronuncian reiteradamente expresiones de desprecio a la ciudadanía en general, a sectores sociales determinados o personas concretos. Políticos que trasmiten un ejemplo nefasto a la sociedad española tanto por su incapacidad en la gestión como por sus maneras. Personas mediocres a las que hemos dado el poder de decisión sobre nuestras finanzas y nuestro desarrollo, nuestra educación, nuestra salud, nuestra cultura. Ni uno más.


19 comentarios:

Campurriana Campu dijo...

Sin comentarios, Pedro. ¿Qué puedo decir que no sepas?. Premiamos al mediocre porque votamos al mediocre porque es mediocre como nosotros.
No sé...

PENELOPE-GELU dijo...

Buenas noches, profesor Ojeda:

La chulería, no sólo en los políticos. En los jueces, en los abogados, en los banqueros, en los periodistas, en los eclesiásticos, ...en el bochornoso espectáculo del día 12 de octubre.
Pero aquí se aguanta todo. ¿Hasta cuando?

Abrazos.

ana julia maleta marin dijo...

Todo está dicho ya, todo critado. Este país tiene que despertar, pero, es que no se dan cuenta los votantes, cómo actúan sus políticos?.
Espero que dimitan y dejen paso a alguien que tenga más empatía hacia el pueblo español, que lo formamos todos y todas.
Muy buena esta entrada Pedro , como todas, esta me sensibiliza más por pertenecer a ese gremio que es la sanidad.
Gracias.
Un abrazo!

Rita Turza dijo...

Se puede decir más alto pero no más claro. Pedro, suscribo todas tus palabras. Excelente post.

Besos.

María del Carmen Ugarte García dijo...

No te quepa la menor duda, nuestra peor epidemia son los políticos.

Yo confío mucho en que Teresa va a salir de esta, tiene que salir. Y nos quedaremos roncos de gritar ¡hurras! y ¡vivas! por nuestros sanitarios.

La sanidad pública se defiende, no se vende.

Juan Luis Garcia dijo...

Buenos días Pedro.

Además de la incompetencia, no tienen ni ética ni vergüenza y se saben impunes. Lo peor es que hay gente que los apoya.

José Núñez de Cela dijo...

Como buen dices : Ni uno más!

Saludos!

Emilio Manuel dijo...

El bien comido lleva más de 30 años en política, será médico pero cuando ese hombre trabajó en un hospital como internista se muriendo dos personas según los medios de comunicación.

La otra Menistra, socióloga ella, seguro que hizo la carrera en el bar de la Universidad por eso no se entera de nada ni ve nada, para no ver, no ve ni los regalos deshonestos.

Luego está el gran padre, el Sr. Presidente ¿pero está?.

Saludos

Luis Antonio dijo...

Los medios de Cataluña se ocupan muchísimo de los casos de ébola de Madrid y apenas de los de legionela en Cataluña. Cito un texto:

"El Govern debe afrontar una nueva crisis sanitaria por el brote de legionela de Sabadell y Ripollet, que ya se ha cobrado diez víctimas mortales. Ayer se notificaron dos fallecidos más que Salut aún no había hecho públicos y que elevan a 48 la lista total de afectados. Cinco aún permanecen ingresados, resta por confirmar la vinculación de una paciente hospitalizada en Sevilla tras su paso por Ripollet hace pocos días, y aún se desconoce el origen de la infección en Sabadell, la población donde la bacteria ha afectado con más virulencia".

poemas lichazul dijo...

que tontera de opinión se mando el consejero
como si las personas buscaran contagiarse
en las enfermedades no existen culpables , los virus no planean contra que población atacarán

esto denota claramente la poca o nula empatía que muchas personas tienen por el prójimo, y que el individualismo es lo que reina verdaderamente contagioso

bss

Edurne dijo...

Este país está lleno de sinvergüenzas sin vergüenza!
Lamentable...

Besos!
;)

El Pinto / Opiniones de un paleto dijo...

Las cosas que dice un gilipollas mamao, dan pena

Juan Carlos dijo...

Suscribo todo lo que dices, solo añadir que la acción humanitaria del gobierno español trayendo a los misioneros habría sido más coherente enviado medios para tratar allí ambos casos, más los miles de otros casos de los olvidados africanos.
Saludos.

virgi dijo...

Un desvergonzado sin humanidad, ni escrúpulos, ni conciencia. Clasistas de asco, son todos iguales.

LA ZARZAMORA dijo...

A todo cerdo le llega su San Martín, dicen por esa tierra que me amamantó llovida de las lágrimas de mi propia madre.

Besos, Pedro.

DORCA´S LIBRARY dijo...

El ébola, según declaró un periodista en una programa de la radio en la madrugada del sábado al domingo pasado, lleva en África catorce años. Hasta que no se ha contagiado uno de fuera del continente, no le ha importado nada a nadie. Las empresas farmaceúticas lo han dejado claro, el país que no tenga dinero, no tendrá medicinas, por eso muchas enfermedades acaban siendo epidemias. Esto no es sólo un tema político, es un tema de dinero, de intereses privados que prevalecen sobre los comunes. Hemos sido tan idiotas de pensar que porque tenemos unos euros más que los africanos, nos podíamos librar. El dinero al final, no lo puede todo. Y si a eso añadimos la ineficacia de quienes dirigen el país, pues...
Saludos Pedro.

Ele Bergón dijo...

La gestión no ha podido ser más desastrosa y como dices ya desde el principio. Cuando oí las palabras del Consejero, además en directo, no me podía creer lo que estaba oyendo. ¿Cuándo van a dimitir todos los impresentable que aún tenemos gobernando nuestros destinos? Aire fresco es lo que necesitamos

En cuanto a tu análisis sobre el ébola en África, completamente de acuerdo contigo. ¿ Qué tiene que pasar para que Occidente reaccione?

En fin, en la medida de nuestras posibilidades, intentemos aportar nuestro granito de arena, escribiendo, protestando, debatiendo, a ver si hay por fin, una auténtica regeneración democrática.

Un abrazo

Luz

José Luis Ríos Gabás dijo...

Si tú actuaras así te mandarían para casa, y a mí también. Son impresentables.

un abrazo

dafd dijo...

A ver si se lucha contra la enfermedad en África mismo, en donde los sistemas sanitarios locales creo que están desbordados.
Espero que aquí los gestores de la cosa pública hagan su trabajo y se dejen asesorar por la gente que sabe. Y también espero que nadie quiera sacar rédito político del caso.