martes, 7 de octubre de 2014

Un silencio de misterio y sombras




Al descender de Peña Negra, el pinar nos ampara con un silencio de misterio y sombras. La luz se filtra entre las ramas y la tierra acoge el peso del caminante y lo trata como lo que es: biografía breve en mitad una herida hacia el valle. El suelo ha sido removido por la noche por el jabalí en busca de trufas y las aves no aparecen, como si todas hubieran emigrado para siempre. En mitad del silencio acolchado, dan ganas de gritar eco para que la magia de la luz nos identifique y reconozca, nos toque con sus hilos leves porque, en el fondo, tememos perdernos en el tiempo entre estos árboles y no hallarnos aunque volvamos a casa, dejemos las cosas en el pasillo y nos miremos en el espejo de la entrada. El tiempo, en el pinar de la ladera extremeña de la Peña Negra se hace extraño en octubre, con un sabor cierto de pérdida, como si hubiéramos olvidado algo allí y no pudiéramos recuperarlo.

9 comentarios:

Rita Turza dijo...

Tus retratos de interior son tan bellos como tus poemas o tus fotografías que a veces se convierten en poema.

Un lujo ser Acequia, un placer leerte.

São dijo...

Belissimo texto, acompanhado por fotos estupendas...


Bons sonhos, querido amigo!

elena clásica dijo...

¡Qué belleza!

La misteriosa luz de octubre nos deja una llamada que aún no sabemos de donde procede pero cuyo tono nos es familiar. Fundirnos en el enigma del tiempo y de la vida que no habla pero que esplende, arrebata el alma y de repente tal rapto nos asusta. Sí, yo también creo que aterra no volver a reconocernos el espejo, hasta que un día...

Un abrazo, querido Pedro.

Edurne dijo...

Las imágenes, hermosas,alardean de ese silencio del que hablas.
Tus palabras, les ponen el eco, la música que no se oye...

¡Precioso!
¡Gracias!
Beso.
;)

LUISA M. dijo...

Silencio, misterio... bien transmitido en tu texto y en las fotos que lo acompañan. ¡Qué arte para crear con palabras la atmósfera que quieres!
Hoy me he paseado por tu blog (después de un tiempo sin venir)y he leido tus tres últimas entradas que encuentro muy interesantes... paisajes exteriores e interiores.
Un abrazo, profesor.

Montserrat Sala dijo...

Genial descripción profesor. no obstante, en ella echo de menos el olor intenso de las setas, el crujido de los pasos encima de las hojas secas o mojadas,el aire húmedo azotando el cuerpo, el color dorado del paisaje i el silencio,solo roto, por el silbido de los pinos, que siempre asusta y hace temblar el alma.
Claro que yo nunca estuve en la
PEÑA NEGRA.
Un abrazo.

XuanRata dijo...

Cierto, hay que volver y seguir buscando.

Un abrazo.

LA ZARZAMORA dijo...

Un largo y dulce viaje a los recuerdos, y al pasado.

Besos, Pedro.

José Luis Ríos Gabás dijo...

Intentas huir de lo estereotipado, creo, ya que otoños hay muchos pero cada uno vivimos el nuestro. No suelo recomendar libros, ya que es algo muy personal, salvo a mis hijos, pero me atrevo con uno, y perdona la insolencia:"Naturaleza virgen", aquí hay una reseña. Un abrazo.

http://www.elboomeran.com/blog-post/1/3912/felix-de-azua/huir-del-campo-de-concentracion/