jueves, 9 de octubre de 2014

La relación entre don Quijote y Sancho en Avellaneda y noticias de nuestras lecturas


Una de las características más notables de este don Quijote y este Sancho de Avellaneda es que pierden la complicidad que se genera en ellos poco a poco a lo largo de la primera parte de la novela y es uno de los hilos esenciales que vertebran la segunda de Cervantes hasta el punto de que su amistad, a pesar de las diferencias sociales, es sincera. Avellaneda opta por otro camino. Este don Quijote y este Sancho se acompañan y se compenetran por diferentes pero no son verdaderamente cómplices el uno del otro, están cada uno en su esfera y no se salen de ella. El hecho de profundizar en la locura del primero y la simplicidad del segundo lo impide. Aquí ya no sería posible hablar de quijotización y sanchificación según los problemáticos conceptos creados por Unamuno: don Quijote es cada vez más don Quijote y Sancho cada vez más Sancho. Se parecen a su propia caricatura, al guion simple de la lectura de la primera parte. Curiosamente, esto hace más sencilla de leer la novela para el gran público pero a costa, como se comprenderá, de perder potencial humano, es decir, dotar de verdadera biografía a los personajes.

Era difícil sostener toda esa vida latente entre don Quijote y Sancho y hacerla crecer como hizo Cervantes. Avellaneda se contenta con sostener el pulso de ambos personajes en sus caracteres opuestos. Hace de ellos una extraña pareja de caminantes puesto que de sus dos formas tan diferentes de ver el mundo no se puede construir una tercera.

Hay suficientes ediciones en el mercado, muchas fiables: Cátedra y Poliedro, por ejemplo. Se puede tener una buena copia digital gratuita en este enlace


El Quijote de Avellaneda nos acompañará en el Club de lectura de La Acequia durante los meses de septiembre y octubre.

Esta lectura es un complemento de la que dio origen a este Club de lectura, la primera experiencia de lectura colectiva completa de la novela de Cervantes en la que se usaban todas las herramientas de la web 2.0. que ha quedado como la única guía de lectura de este tipo de esta obra. Recomiendo consultarla en este enlace, en especial lo que se dijo de los últimos capítulos del Quijote cervantino.

Leer a Avellaneda nos servirá para preparar las actividades que haremos el próximo curso, con motivo del cuarto centenario de la publicación de la segunda parte del Quijote de Cervantes.

Noticias de nuestras lecturas

Mª del Carmen Ugarte, que comenzaba a sospechar que la escatología en Avellaneda era leyenda, se encontra de sopetón con ella y la analiza con todo acierto. Recomendable entrada.

El Sanchico vuelve a ocupar el blog de Luz del Olmo y aunque reniega del Sancho de Avellaneda, no deja de reconocer el parecido familiar...

Gelu continúa con su selección ilustrada de frases y temas de la novela. Ahora llega a desenamoramiento de don Quijote...

Mª Ángeles Merino no puede evitar que se le cuele Cide Hamete y con todas las voces a cuesta comenta cómo prueba don Quijote sus recién "adquiridas" armas contra su pobre Sancho.

Paco Cuesta comenta la forma en la que Avellaneda entra a saco en propiedad ajena, sin rubor ninguno.

Ya sabéis que recojo en estas entradas de los jueves los comentarios que los seguidores del Club de lectura hacen en sus blogs hasta el miércoles y aquellos que me dé tiempo del mismo jueves. Si me he olvidado de alguno, os agradecería que me lo hicierais saber.

Si quieres saber cómo sumarte al Club de lectura, en este enlace tienes las instrucciones.

6 comentarios:

pancho dijo...

Es evidente que los personajes protagonistas del Quijote de Avellaneda carecen de la complejidad del Quijote cervantino en la que llegan a pelearse con el inolvidable grito de rebeldía de Sancho: "Yo soy mi señor", para a continuación morirse de miedo al ver a los colgados, ajusticiados de veinte en veinte por la justicia cuando giran a Barcelona. Sin embargo el tópico que ha permanecido en los lectores, que estoy seguro que han leído el Quijote por encima o no lo han hecho, es la superficial ofrecida por Avellaneda con esa relación de amo criado fiel, pero que también niega a su amo cuando lo llevan detenido en Zaragoza.
Releer ahora el capitulo en el que don Quijote y Sancho se encuentran con don Álvaro Tarfe es una delicia. Se comprende mejor la jugada maestra, la magnitud de Cervantes y la importancia para la historia de la novela.Y lo hizo cientos de años antes, como bien nos has señalado en estos comentarios tan certeros sobre la obra de Avellaneda.
Por ahora me es casi imposible participar en la lectura colectiva, lo poco que hago es porque lo tenía casi hecho del verano. El trabajo me absorbe todo el tiempo libre que tengo y más si lo tuviera. Me siento en deuda con los visitantes y lectores del portalillo que dejan su huella. A ver si de aquí a un tiempo me recupero y me puedo poner al día un poco al menos.
Cambiando de tercio,no es por nada, pero algo hice que no lo has reflejado en la relación de participantes. Perdona por la sugerencia.

Omar enletrasarte dijo...

tal vez la pretención de hacer del dúo un consolidado para las lides, tal Cervantes, haya sido tan complejo (y ahí está la gracia) que hubo que delimitarlos tanto y convertirlos en dos individuos
.
Cervantes no se imagina, todo lo que se ha dicho de su Quijote y todo lo que se va a decir
.
saludos

Abejita de la Vega dijo...

En el capítulo tercero, don Quijote avellanado se permite dar un susto de muerte a Sancho, persiguiéndole con la espada, dando cuchilladas a muebles y cortinajes; le salva la anchura de la cama. Y, cuando se cansa , le dice que todo era fingido, que era para probar su fuerza. Sancho es el criado que tiene que aguantar todas las gracias del señorito. Hay mucha distancia entre amo y criado, no será posible esa quijotización, ni tampoco una sanchificación.

No puedo evitar que se me cuelen, me salen al encuentro los pasajes cervantinos, Cide Hamete hace de las suyas.

Un abrazo, Pedro.Sigamos con este libro, aunque chirríe. Al final, Alisolán va a hacerse amigo mío.

PENELOPE-GELU dijo...

Buenas noches, profesor Ojeda:

Antonio Machado tenía anotado en CUADERNO DE LITERATURA,[¿1915?], (recogido en OBRAS COMPLETAS, PROSA, Espasa-Calpe-1989):
“Es posible que el mismo Cervantes no comprendiese el alcance de su obra. Hizo dos tipos eternos.”

Abrazos.

P.D.: Nos ocurre como a pancho; todos nos sentimos en deuda, al no poder corresponder a todos los compañeros de la lectura, pero llevamos tiempo de andadura juntos y ya nos conocemos, y el tiempo no da para más.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

PANCHO: Un imperdonable fallo sumado al poco tiempo para revisar esta entrada me ha impedido incluir la tuya. Lo enmiendo el próximo jueves y te pido disculpas.

José Luis Ríos Gabás dijo...

Es verdad lo que dices. Los personajes están algo caricaturizados (si es que existe este verbo), se lee más fácil pero todo es más previsible y Sancho está tomando un protagonismo, por donde voy todavía yo en la novela, que no tenía. Pero está bien.

Un abrazo