domingo, 12 de octubre de 2014

España y América


Desde hace años, en esta fecha, publico una entrada relacionada con el Día de la Hispanidad. He hablado del encuentro entre los dos mundos y lo que pudo suponer para ambos. He hablado también de autores que nos han ayudado a comprenderlo. En otras ocasiones he explicado cómo el Día de la Hispanidad no fue exactamente una festividad creada desde la Península sino surgida, a principios del siglo XX, en ámbitos intelectuales americanos, precisamente en los que estaban más concienciados ante la amenaza que el mundo anglosajón podía suponer para la supervivencia de lo hispánico y quisieron encontrar en este concepto un lugar de encuentro entre la tradición mediterránea que representaba España y lo precolombino americano.

Hoy me resulta muy difícil encontrar un tema. Las relaciones entre España e Hispanoamérica ha pasado históricamente por diferentes ciclos. No estamos en el mejor momento. Tras la crisis financiera, cientos de miles de inmigrantes americanos que habían venido a España han regresado a sus países o han dado el salto a otras naciones europeas. Muchos de ellos se han ido con una deuda de por vida: la hipoteca de la casa que compraron en España engañados por el progreso sin límite que nos vendieron desde las sucursales bancarias. Los lugares de encuentro políticos entre los países también han perdido prestigio: la Cumbre Iberoamericana ya no es más que una mera fachada de un edificio vacío. Una de las primeras cosas que eliminó el gobierno español actual fueron las ayudas de Cooperación Internacional dirigidas al ámbito hispánico. La actuación de los empresarios españoles en Panamá es más que reprochable, como la de nuestros grandes bancos en América. Las grandes empresas españolas que se habían instalado allí en la época de bonanza están siendo sustituidas, como en el resto del mundo, por empresarios chinos o de otras procedencias. Pero esto, con ser malo, no es lo peor: las crisis financieras traen estas cosas y dejan muchas heridas.

Lo peor es que no hay ningún proyecto de cohesión del ámbito hispánico: ni económica, ni política, ni cultural. Al gobierno español actual no le interesa Hispanoamérica y, en justa reciprocidad, a los gobiernos hispanoamericanos no les interesa España. Ya ni siquiera como un aliado estratético para negociar en Europa. De eso se encargan ellos directamente.

Curiosamente solo una institución está labrando un puente: la Real Academia Española de la lengua. Desde que la RAE dejó de creerse la propietaria del idioma y pasó a tener proyectos de colaboración y encuentro con el resto de las Academias de la lengua de los países hispanoamericanos los frutos han ido apareciendo: las reformas sucesivas de la ortografía, de la sintaxis o de los diccionarios lo demuestran. Todos estos frutos tienen un punto en común: el reconocimiento de que la mayoría de los hablantes del español están fuera de España y que la lengua y sus normativas deben servir para unirnos y no para diferenciarnos. De hecho, en estos momentos, el español es, de las grandes lenguas, la menos amenazada de disgregación. En estos momentos, sólo la lengua nos une. Es mucho, pero a uno le agradaría que nuestros políticos se acordaran de tanta herencia común y tantos proyectos interesantes para el presente y para el futuro. Si no generamos una comunidad de intereses de poco nos servirá el trabajo académico.

9 comentarios:

mojadopapel dijo...

Muy buen artículo Pedro.

Neogéminis Mónica Frau dijo...

al menos es algo positivo y vivo-
=)

poemas lichazul dijo...

hay que puro arrejuntarse y echar pa'lante , el mundo es pequeñito si el puente se tiende

bss

Omar enletrasarte dijo...

este tema tiene muchos vértices; soy de un país que ha arrancados sus raíces y sus brotes originarios, razón por la cual, pensamos de un modo "europeizante"
.
Soy de los que no festejo una conquista bárbara como la que ocurrió
.
pero somos afortunados de no haber sido conquistados por Atilia, por ejemplo, porque culturalmente nos ha beneficiado que haya sido España
.
yo tengo más motivos de unión, mi esposa es gallega
un abrazo, estimado Profe

Abejita de la Vega dijo...

¡Lo que nos cuesta entender que ellos son muchos más!

São dijo...

Interessante entrada!

Parece-me que o intercâmbio entre a Ibéria e as antigas colónias enfermam de vivacidade.

Besos, querido amigo

maritza chavier dijo...

Triste realidad la de nuestros pueblos, pero todavía hay esperanzas.
Un saludo
Maritza

José Luis Ríos Gabás dijo...

Bueno, es lógico que nos una lo que más tenemos en común, la lengua, aunque no debería de ser lo único.

Un abrazo

dafd dijo...

Qué aislado e impotente uno se siente en un país en que ni siquiera entienden lo que dices. Si no queda otro, la lengua que nos une, por sí sola, ya es motivo de celebración.