lunes, 6 de octubre de 2014

Como gotas salpicadas de corales










A Llano Alto ya no llegaban los ruidos de las cosas de los hombres. El día era ligero y camino de la Peña Negra, todo acertaba con su tiempo. Lo sabían los serbales, que ofrecían sus pomos rojos como gotas salpicadas de corales. Hacia arriba, hacia las peñas últimas, camino del último esfuerzo, para contemplar la verdadera dimensión de la historia.

8 comentarios:

PENELOPE-GELU dijo...

Buenas noches, profesor Ojeda:

¿Hasta ahí ha subido? Estos amigos bejaranos, se conservarán jóvenes eternamente. Manolo Casadiego seguro que iba el primero, mientras usted se quedaba mirando esos frutos,
con ese color tan increíble, transformado de una flor blanca.

Abrazos.

Pamisola dijo...

Precioso, todo.


Besos

Omar enletrasarte dijo...

hacia arriba, unos para hablarle a su dios, otros para escuchar el silencio
.
muy interesante, bello también
un abrazo, estimado Profe

virgi dijo...

Los cielos castellanos tienen algo que no vemos aquí, seré esa inmensidad sin fin.
Preciosa serie.
Abrazo

poemas lichazul dijo...

el cielo , esa cúpula que nos protege y nos contiene
a veces decanta en unas tormentas que remecen
pero que bien valen la vida experimentarlas


bss

poemas lichazul dijo...

pd... espero tengas un tiempo y te des una vuelta por mi blog y dejes huella/s

:D

LA ZARZAMORA dijo...

Me fascinan desde niña los serbales y sus frutos...
Besos, Pedro.

José Luis Ríos Gabás dijo...

Algo diferente al paisaje de aquí. Tú puedes mirar como un pintor, yo debo mirar como un geógrafo. Todo es mirar, al fin y al cabo.

Un abrazo