lunes, 15 de septiembre de 2014

Por el fortalecimiento de la Universidad pública española


Precisamente por todos las amenazas que expresé en mi entrada de ayer, debemos luchar en defensa de la Universidad pública española. La escasa capacidad reivindicativa de la Universidad española la ha hecho más preocupada por el funcionamiento ordinario. La supervivencia económica o el hecho de que la sociedad parezca haber dado la espalda a los centros de enseñanza superior no es una excusa para abandonar. Tampoco lo es el marasmo burocrático, el desánimo del profesorado o las desafortunadas decisiones ministeriales.

En la España reciente se ha construido una red de centros universitarios públicos necesarios aunque con una oferta mal diseñada. Como gran parte de lo que ocurrió en los años de rápido crecimiento tras la recuperación de la democracia, en la Universidad pública española faltó la planificación para un desarrollo sostenible y ahora, en épocas de escasez intencionada, se paga. Como en gran parte de los problemas que tenemos en otros ámbitos, las decisiones poco pensadas en materia universitaria nos han traído a la situación presente. En este caso las responsabilidades se reparten por igual dentro y fuera de los campus universitarios. Fue un movimiento interno de la Universidad española el que nos llevó a los grados de cuatro años -un error monumental que nos ha hecho perder una década-, la falta de racionalización de los planes de estudio o de los mapas de titulaciones y a la peculiar implantación del Espacio Europeo de Educación Superior que se ha quedado a medias puesto que falta todo lo que necesita para tener éxito de verdad. Nadie nos forzó a tomar internamente determinadas decisiones que ya entonces se veían como foco afortunadas.

En la Universidad pública española han faltado los controles y la responsabilidad. Nadie ha controlado la eficacia del dinero invertido en infraestructuras, la racionalización de las plantillas, que los presupuestos de investigación dieran su fruto real, que se establecieran convenios sostenibles con el mundo empresarial, etc.

Pero nunca como ahora es más necesaria una Universidad pública española. Como en otros ámbitos, en estos momentos se establece una rivalidad entre lo público y lo privado en España. Menos evidente que lo sucedido en concesiones de servicios o en materias tan delicadas como la salud, pero las decisiones fundamentales conducen a un empobrecimiento de la Universidad pública y a un fortalecimiento de la privada.

España viene de un modelo en el que las Universidades privadas eran pocas, algunas sobresalientes, pero no entraban en verdadera competencia con el sector público. Hoy no sucede esto. Invito a cualquiera a que se sorprenda por el número de Universidades privadas fundadas en España en los últimos años y cómo su evolución ha restado dinero, alumnos e influencia a las públicas. Incluso comienzan a cruzarse acusaciones entre las privadas nuevas y las ya establecidas sobre la seriedad de su oferta académica. Pero todas son autorizadas para su funcionamiento y se avecinan tiempos en los que se crearán más con menos rigor. Los estudios universitarios son uno de los actuales filones productivos de negocio para eso que en España se llama neoliberalismo, junto a la salud. Hay quien afirma que estamos gestando en la actualidad una burbuja universitaria que terminará estallando como ocurrió con la inmobiliaria.

No hay que poner en cuestión la existencia de Universidades privadas, por supuesto. Pero es el momento de ser más reivindicativo que nunca para el fortalecimiento del sistema universitario público español, el único que de verdad puede garantizar la universalización de esta oferta. Por ahora el rigor académico de las Universidades públicas se mantiene igual que en los últimos años, así como el respeto a sus titulados. Pero estamos justo en ese momento en el que todo podría comenzar a derivarse hacia un empobrecimiento gradual. Y no deberíamos consentirlo. Hay que presionar. Desde dentro de los Campus universitarios españoles debería fortalecerse este sentido crítico y reivindicativo para que las autoridades políticas sientan la necesaria presión ante la toma de decisiones que, por ahora, no les supone un verdadero desgaste. Por el bien de toda la sociedad española aunque a esta no parezca importarle.

7 comentarios:

Neogéminis Mónica Frau dijo...

La universidad pública debe ser un logro que se debe defender con convicción, entiendo que es la manera de democratizar la enseñanza en su nivel más alto. Lamentablemente en épocas de crisis se tiende a nivelar todo "para abajo" resignando la excelencia en función de las urgencias y la escasez de recursos.

José Luis Ríos Gabás dijo...

Estoy de acuerdo contigo en casi todo. No voy a criticar la Universidad pública, ya lo hacen otros y tengo a dos hijos allí, uno acabando la tesis y otra en cuarto de hispánicas. En general es un problema endémico español: el saber no es importante, la cultura con mayúsculas no es algo valorado. Mi hijo hizo el último curso completo de una carrera científica en Finlandia, un año académico. Contaba asombrado los medios de que disponían de manera habitual, de oficio, y el ambiente, y el poder de los sindicatos de estudiantes, y lo barato del comedor universitario, y la flexibilidad de las asignaturas, y de que a través de videoconferencia hicieran clase, a veces, con autoridades mundiales en sus materias. Y yo me asombraba con él, y cuando fuimos allí lo vi.
Todo esto viene de lejos. Quizás recuerdes que en el año 82 el PSOE, con mayoría absoluta de 202 escaños (por los 186 del PP hoy), no apostó "decididamente" por la enseñanza pública. En fin, es muy largo y complejo, pero cuenta conmigo para esto.

Un abrazo

Abejita de la Vega dijo...

Surgen universidades privadas como hongos. No las critico pero pienso que, en materia de educación, en cualquier nivel, hay quien es capaz de vender mierda confitada, con perdón. Y quien la paga encantado.

María dijo...

Juntos, unidos, todos debemos luchar para mantener y fortalecer la Universidad pública, no debemos consentirlo, por el bien de nuestros hijos, yo estoy segura que tú eres un gran luchador.

Un beso.

Omar enletrasarte dijo...

no hace mucho tiempo, fuisteis modelo de enseñanza pública y de salud pública
¿adónde para este derrumbamiento?
a quedarse únicamente con la "represión pública"???
.
fuerza!
mi gran abrazo

Luis Antonio dijo...

Casi nadie menciona el problema de la endogamia. ¿Por qué será?

dafd dijo...

Hoy en día todo es tan competitivo. En el extremo de la competitividad se esconde la concentración. Pero concentración hasta dónde. No parece que haya un límite, sin cambio de reglas.