sábado, 20 de septiembre de 2014

Goya. Sus grandes series


Recomiendo que se vaya sin prisas a la exposición Goya. Sus grandes series, en la Sala Municipal del Museo de la Pasión de Valladolid hasta el 2 de noviembre, a pesar de que su contenido ya es fácil y cómodamente accesible a través de Internet. En ella se encuentra los más de doscientos grabados de Los caprichos (1799), Los desastres de la guerra (1810-1820), La Tauromaquia (1814-1816) y Los disparates (1815-1824), las grandes series de grabados en las que trabajó Francisco de Goya.

Goya se incorporó a la popularización del grabado que se dio a finales del siglo XVIII y que creció gracias a la demanda de las clases medias que buscaban alimentar su cultura por una parte y decorar las paredes de sus casas con objetos de lujo como se consideraban estos trabajos. Antes de sus grandes series ya había trabajado en una Huida a Egipto y, sobre todo, en una serie de grabados sobre la obra de Velázquez en la que introduce sutiles cambios y reinterpretaciones. De hecho, muchas personas conocieron a Velázquez a través de esta interpretación de Goya a la vez que este estudiaba y hacía suya la técnica pictórica del maestro barroco.

Pero será en estas cuatro series en donde estará el Goya más personal, el menos preocupado por la perfección de la técnica del grabado y al que le interesaba más el contenido crítico, documental, satírico o ideológico de su producción. Goya, ilustrado al fin y al cabo, comprendió pronto la ventaja de la imagen grabada y reproducida como herramienta de difusión de unas ideas y de su crítica visión de la España de su época. Este es el gran valor -aún vivo- de las series de los grabados de Goya, desde el primero hasta el último, el más personal de todos, cuando Goya ya había roto las amarras con una España que le había defraudado completamente.

Recomiendo pasear con calma por esta exposición, sin prisas y dispuestos a echar mucho tiempo en ella. Quizá no es tan buena idea como parece ofrecer todas las series completas puesto que pueden abrumar al espectador normal de estas exposiciones, quizá hubiera sido mejor aligerar lo expuesto para ganar en didactismo y en trabajo museístico de divulgación. De hecho, por algo será que nunca se habían expuesto juntas las cuatro series. No sé si debe colgarse todo porque se tiene todo, opino que no. Pero Goya es siempre Goya y siempre es oportuno en una España que aún está falta de su propia revolución ideológica en la que las reflexiones de Goya siempre deben tenerse en cuenta por actuales, así que no voy a discutir esto más allá de la mera duda sobre su oportunidad: el propio visitante puede hacer sus selección o ver la exposición fragmentada.

7 comentarios:

Neogéminis Mónica Frau dijo...

Si estuviera por allí, luego de leer tu artículo, de seguro iría a ver la muestra.
=)

poemas lichazul dijo...

difícilmente llegue por estos lares tamaña exposición
mas, la internet es una herramienta que nos alcanza

bss y buen fin de semana Pedro

Abejita de la Vega dijo...

Goya lo merece.

Ele Bergón dijo...

Debe ser una exposición magnifica y como bien dices para degustarla con tiempo y calma. Los grabados han estado expuestos en la estación de Goya en el metro de Madrid. No sé si serán los mismos. Los que yo vi me encantaron.

Un abrazo

Luz

José Luis Ríos Gabás dijo...

Me cae lejos, como siempre, aunque pronto iremos a Aranda de Duero y "La edades del hombre". A lo largo de los años he visto muchos de esos grabados en ocasionales exposiciones en Zaragoza, claro, pero también en Fuendetodos, su pueblo de nacimiento, en el que hay una exposición permanente, si no recuerdo mal. Bueno, y en nuestro dormitorio hay un grabado de Goya.

Un abrazo

dafd dijo...

Qué inquietantes. Es difícil sustraerse a la representación, en uno mismo, de el artista mirando con pesar y ácido enfado a su país.
Me gusta lo que dices sobre la utilización de la imagen, de que se valió Goya, como vehículo de inmediata penetración en la sociedad de sus ideas y sentimientos.

Campurriana Campu dijo...

Me encantaría visitarla con la calma que se merece...