viernes, 19 de septiembre de 2014

Acerolas


Sé que todo ha girado ya hacia el otoño. Hoy ha llovido y me recordó aquellos días de la infancia en los que, de pronto, te calzabas para ir al colegio y las manos te olían a goma de borrar y libro nuevo. Y comenzaba a llover de una forma que ya negaba el verano. Es tiempo de coger un puñado de acerolas y comerlas por la calle para comprobar que el mundo sigue teniendo su consistencia con un punto agradable de acidez y la delicada y humilde forma que solo sabe apreciar el que se ha criado lejos del plástico de los invernaderos. Como cuando te rozabas las piernas para trepar a la rugosa rama de los frutales.

Primera entrada en La Acequia sobre las acerolas, aquí. Segunda, aquí.

15 comentarios:

Gelu dijo...

Buenas noches, profesor Ojeda:

¡Qué ricas! Con su permiso me llevo una acerola. Le dejo: el tapiz de Goya, y la canción de Labordeta.

Un abrazo

mojadopapel dijo...

Qué ricas mis manzanitas enanas!!!..en Andalucia son casi desconocidas...y no necesitan nada para ser autenticas.

Neogéminis Mónica Frau dijo...

Desconocía estas frutas. No así la sensación de estrenar un otoño.
=)

Emilio Manuel dijo...

Otra fruta de la misma época y con un nombre muy bonito es la azofaifa. En Granada, por estas fechas y especialmente el último domingo de septiembre, día de la Patrona de la ciudad, se vende en pequeños tenderetes junto con las acerolas,almencinas, majoletas, almendras, membrillos, nueces, castañas ..., aún recuerdo como tirábamos el hueso de la almencinas con un tubo hueco a hacer diana a otros niños.

Saludos

Pamisola dijo...

Recuerdos los puestecillos, había uno en la calle Mantería, y ese maravilloso color.

Besos.

Anabel Rodríguez dijo...

Nunca he tomado acerolas... tendré que buscarlas. Pero es cierto, el otoño está de vuelta, huele a forro de libro, a goma y a novedad. Un abrazo apretado

amelche dijo...

Esas acerolas por aquí son bastante desconocidas, aquí tenemos la mangrana (nombre en valenciano, en castellano se llama granada) que, dentro de poco, estará madura. (mangrana, propiedades)

En cualquier caso, hemos vuelto a clase.

Un abrazo.

Abejita de la Vega dijo...

No las conozco, si alguien un día llega a ofrecérmelas diré: ¡la fruta de Pedro!

Huele a otoño.

Spaghetti dijo...

No asocio la acerola con la infancia en las tierras frías de Burgheto, pero aquí, abundan en los campos y los mercados. Es la cereza de las Antillas. cerezola o acereza, por el ácido sabor, como su nombre indica.

Alicia Montero dijo...

yo siento que al conectarnos con los elementos de la naturaleza es porque nuestro Ser Interno nos conduce a la inocencia pura de nuestro ser...
Miramos, observamos APRECIAMOS y valoramos...

Buena semana Maestro querido,

Ali

Ele Bergón dijo...

No las conozco y eso que soy de la Ribera,pero creo que por mi pueblo no se dan o al menos yo no las he visto ni las he probado.

Me encantan los frutos del otoño, las tendré que añadir a mi lista de nueces, manzanas, uvas, castañas, melocotones, almendros...Este año todos estos árboles están repletos de sus frutos. La cosecha es muy buena. Lo he podido comprobar.

Bienvenido el otoño.

Besos

poemas lichazul dijo...

cuando la vez anterior (Segunda entrada) les hiciste un post, me aboqué a buscarlas por internet, y al dar con ellas me enteré de sus propiedades tan benéficas como antioxidantes
y en la página botánica decía que era una especie de cereza, de seguro familia o variedad

por este lado del mapa no se dan natural, pero existen otros frutos con muchas cualidades parecidas

besitos

Kasioles dijo...

Te había perdido la pista.
Hoy te he encontrado haciendo un comentario a una amiga común.
Cuando vine a esta ciudad de Castilla, conocí por primera vez el sabor de las acerolas.
Las recuerdo en los puestos de las ferias, siempre me llamó la atención su diminuta forma y colorido.
Gracias por recordármelas.
Cariños y buena semana.
Kasioles

José Luis Ríos Gabás dijo...

No sé muy bien lo que son las acerolas, aunque lo investigaré. He visto, en mi caminata habitual de las mañanas, membrillos, incipientes palosantos y jinjoles, que no sé realmente si se llaman así. En fin, que estamos en otoño, al parecer, otra vez.

Un abrazo

dafd dijo...

Jaja, cómo te gusta esta singular fruta. Estoy empezando a verla como el icono del comienzo, o de un renacimiento. Un siempre esperanzador concepto, por más que ésta sea la antesala del tiempo de melancolía por excelencia, el otoño, aunque a lo mejor no lo es tanto.