viernes, 25 de julio de 2014

¿Cuántos besos he perdido por doblar los calcetines y guardarlos en el cajón?


¿Cuántos espacios para hablar he dejado vacíos en mi vida? ¿Cuántas veces, corriendo de un lado a otro, con el ceño oscurecido por la niebla, las manos en los bolsillos y la vista baja, no he visto el ofrecimiento de un hueco en el banco de un parque? ¿Qué me ocurría aquella noche de hace años en la que una mujer me miró en el andén de la estación y yo iba enfurruñado con el mundo o embebido en un análisis del teatro de Lope de Vega o con la distribución exacta de la cesura en un verso de Rubén Darío? ¿Dónde estaba yo aquel día en el que no vi esa mirada cómplice cuando tropecé por la calle y se me cayeron los libros al suelo? ¿Quién era realmente el que estaba en mi piel cuando no me di cuenta de que el hombre que tenía los mismos años que yo ahora solo quería preguntarme por la razón exacta de la sinrazón de la vida? ¿Por qué he dejado tantos cafés sin tomar, tantos apuntes verdaderamente importantes sin cumplir en la agenda y me he dedicado a tomar medida precisa de la temperatura a la que el hielo comienza a dejar de serlo o a hacer la lista de la compra? ¿Por qué he doblado tan escrupulosamente siempre los calcetines al guardarlos en el cajón y cuántos besos me perdí al hacerlo? ¿Cuántas veces he perdido la oportunidad de callarme para escuchar juntos la puesta del sol?

15 comentarios:

elisa lichazul dijo...

es lo que ocurre cuando priorizamos carreras , dinero, posición, deberes , responsabilidades ...

como dice la canción...
ahora que no hay vuelta atrás
me desespero en pensar
en todo lo que no hice
y en todo lo que no haré jamás
y me doy cuenta de qué
tanto miedo no hace bien

bss

Gelu dijo...

Buenas noches, Profesor Ojeda:

¿Suerte, azar, causalidad, sino...? ¿Es libre el hombre para elegir y actuar?
Dejo música de ‘La fuerza del destino’.

Saludos

Marina dijo...

Lo que te pasa tiene un nombre. Una palabra preciosa que, sin embargo, habría que borrar de nuestro vocabulario: PROCRASTINAR.

;)

El texto de vuestra señoría es muy muy muy especial. ME ENCANTA.

Besos corazón.

impersonem dijo...

Estas son las preguntas cuyas respuestas convierten lo vivido en experiencia... ¿o acaso es esa experiencia la que motiva estas preguntas? joder, pues no lo sé, pero creo que por ahí va la cosa...

... probablemente la vida es una cuestión de prioridades con respecto al tiempo y de forma secundaria al espacio... pero es difícil clasificarlas conforme al orden que nos dé el mejor de los resultados vitales...

Abrazo.

Abejita de la Vega dijo...

Elegimos y al elegir descartamos.

Rita dijo...

Que preciosa reflexión, Pedro. Hay veces que estamos a otras cosas sin darnos cuentas que las verdaderas cosas importantes son las más pequeñas.
Nunca es tarde.

Besos.

Emilio Manuel dijo...

Si tuviéramos siete vidas como los gatos, podríamos hacer aquello que no hicimos y nos daría tiempo, incluso, a reflexionar sobre aquello que debimos de realizar y no lo acometimos.

Saludos

Montserrat Sala dijo...

Hola profesor: pienso

María dijo...

¿Cuántas veces no escuchamos al viento por querer ser un huracán?

Un beso.

Neogéminis Mónica Frau dijo...

Planteárselo, al menos alguna vez, abre las puertas para subsanar el error.Un abrazo

DORCA´S LIBRARY dijo...

Según oí comentar a un psicólogo una vez, las personas que necesitan ordenar las cosas que les rodean, lo hacen porque en su interior tienen mucho desorden. Esto lo digo por lo de doblar los calcetines en lugar de estar con la persona querida. Otra explicación "científica",podría ser que se nos ha inculcado tanto el sentido del deber desde pequeños, que no podemos desprendernos de él.
Pero en el fondo lo que nos pasa es tan simple como que somos tontos. Aunque eso también tiene remedio, desde el momento en que reflexionamos sobre los errores del pasado, ya estamos demostando que hemos aprendido la lección. A partir de ahí, es cuestión de estar alerta, para no volver a tropezar en la misma piedra.
Me ha encantado tu entrada Pedro.
Un abrazo.

P.D. He escuchado el tema "La Fuerza del Destino", que nos ha puesto Gelu, me ha gustado. Es curiosa la mente, porque al escuchar la parte más fuerte, me ha recordado escenas de "Los Miserables" de Victor Hugo, no sé por qué.
Gracias Gelu por compartir esa bella y a veces inquietante música.

Chencho dijo...

Oportunidades tuvimos y oportunidades tendremos. Solo hay que estar predispuestos.
Un fuerte abrazo

Paco Cuesta dijo...

Cierto todo. Pero, ¿No lo es menos que a veces nos esmeramos en doblar una prenda que no lo precisa para dar tiempo a que la oportunidad se pierda?
Un abrazo

dafd dijo...

A alguien le toca hacerlo.

Ripley dijo...

El mundo de hoy es mucho mas simple o complejo según nos despertemos esa mañana. Si el marido dobla calcetines y la esposa guisa no es tiempo perdido sino ganado pues ambos se ocupan a la vez para disponer mas tarde de esos momentos que parece se nos escapan, sobre todo si estás recién casado y el cuerpo te pide cama y sexo.

Pero no deja de ser interesante el punto de vista, a los cinco años juntos y mientras esperas la sentencia de divorcio, desearás ocupar tu tiempo en doblar calcetines.

saludos