domingo, 22 de junio de 2014

Un día para la música


Ayer se celebraba el Día Internacional de la Música. Soy de aquellos que se asombra ante la capacidad de hacer música que tienen algunas personas, de crear ritmos y sonidos a partir de unos maderos, unas piedras, de instrumentos, de la voz. Ahora también -por qué no- a partir de los avances tecnológicos digitales. Yo soy de aquellos que carecen de oído y de sentido del ritmo pero le ponen mucha voluntad. Nunca podré superar mis muchas carencias pero siempre buscaré la forma de asistir al virtuosismo de otros. A veces el virtuosismo es algo natural y me asombra la facilidad que tienen aquellos que consiguen que suene hasta una mesa de un bar en una noche de sarao flamenco. En otras ocasiones el virtuosismo es el resultado de años de esfuerzo, horas de trabajo continuo en las que hay que vencer también las etapas de desfallecimiento.

Ayer dediqué mi día completo a la música y fui feliz, muy feliz. Mi hija Elena terminaba el curso en el que ha obtenido el Grado Profesional de Música con una actuación de la orquesta del Conservatorio Pianísimo, en el que ha estudiado estos últimos años. Fueron casi dos horas de maravillosa música entre solistas y orquesta. La orquesta, dirigida por Pablo Simonetti ejecutó piezas de Ramskill (Don Quixote Rides Again), Pachelbel (Canon), Popely (The King and the Miller), Bach (Badineire) y Grieg (En la gruta del rey de la montaña).

Con la misma naturalidad con la que por la mañana tocaba a Bach, por la tarde debutaba con su nuevo proyecto musical, La Calle de los Versos, junto a Beatriz Carranza. Los dos conciertos del nuevo grupo resultaron bien, pero yo soy el padre y no puedo opinar. Solo decir que ellas disfrutaron y cuando una persona joven disfruta con la música hay pocas cosas que deban añadirse.


(Esta última foto es de Juan Postigo para TribunaValladolid.com.
En este enlace puede verse su reportaje fotográfico. 
Elena a la izquierda, Beatriz a la derecha)

15 comentarios:

Myriam dijo...

¡Un babero para el padre! por favor y mil felicitaciones a Elena, a Beatriz y a los chicos del conservatorio que se recibieron con tu hija.

¡Qué felicidad para un padre ver a un hijo realizar sus sueños!

Besos a repartir

mojadopapel dijo...

Ser feliz con la felicidad de los hijos....lo mejor Pedro.

PENELOPE-GELU dijo...

Buenas noches, profesor Ojeda:

Si volviera a nacer, haría todo lo posible por leer y escribir música, para disfrutar de una composición y poder interpretar el contenido de la partitura.
Hay que iniciar a los niños, como en un juego, igual que cuando se les enseña las primeras letras.
Felicidades.

Abrazos.

pancho dijo...

Detrás de un músico hay muchas horas de música callada. Yo los admiro tanto como a los literatos que son capaces de emocionarnos con sus combinaciones de palabras.
Un abrazo y enhorabuena por la parte que te toca.

Manolo dijo...

Qué bien, Pedro. Estas alegrías son las que nos llenan de verdad. Dale la enhorabuena a Elena. Para cuándo tendremos a estas chicas por aquí?
Un abrazo.

Abejita de la Vega dijo...

No me creo que estés falto de música, tú, que sabes captar tan bien el ritmo de la poesía.

Una hija así no sale de un padre cualquiera...Felicidades a los dos.

Un abrazo

José Núñez de Cela dijo...

Los padres sí que pueden opinar, Qué Caramba!. Eres de los que más saben cómo ha llegado a eso y ese valor a otros les pasa desapercibido.
En todo caso, Enhorabuena ... a tu hija!

Saludos!

Paco Cuesta dijo...

Incluso el virtuosismo precisa sacrificios, los espectadores vemos solo resultados
Felicidades de nuevo.
Un abrazo

Edurne dijo...

Saber que todavía hay jóvenes con inquietudes, habilidades y creatividad, más valentía.... tranquiliza, no creas!
Es una suerte, en tu caso, y un orgullo, poder decir: "mi hija"... y para los demás, pues también, no solo por la cercanía, si es tu hija, y a ti te "conocemos".... algo nos toca, no?
Jajajaja!
Pero en serio, me encanta que todavía haya quien tenga espíritu "guerrero", porque la música, la literatura, la pintura... es una forma de guerrerar, luchar por un mundo mejor y más feliz.

Hala, y basta de catilinarias!
Felicidades a todos y todassss!
Besos musicales.
;)

tengo yo una guitarra en ncasa de mis años mozos, y que ya estará...a saber cómo estará, llevo años sin sacarla de su funda!
Y tengo también unviolín ruso en mi casa... que no sé tocar y cada vez que lomiro y lo acaricio, me pongo verde de la envidia y la rabia...
Ay!

elisa lichazul dijo...

la música es el lenguaje universal
no hay piedra ni agua que no vibre
así que el ritmo va en todos
somos un instrumento bípedo

bien por tu hija que ya es profesional de la música y por sus proyectos , la mejor de las suertes para su vida

bss

Joselu dijo...

Orgullo de padre.

Saludos.

Luis Antonio dijo...

Enhorabeuna, Pedro. Me hago cargo de tu alegría y orgullo porque también tengo una hija metida en ese mundo. Esta semana pasado participó como pianista de su grupo en un concierto de jazz en el HARLEM JAZZ CLUB de Barcelona. Yo estaba fuera y solo puedo escuchar y ver una y otra vez el vídeo. Son aficionados y solo pretenden disfrutar y aprender...

Un abrazo

José Luis Ríos Gabás dijo...

Enhorabuena a ella y a ti, Pedro. Un abrazo.

impersonem dijo...

A mí también me gustaría saber tocar algún instrumento, pero soy nulo y canto como un grajo...

Enhorabuena por los logros de tu hija y aplaudo tu orgullo de padre...

Abrazo.

dafd dijo...

Me encanta la música también. Dada mi falta de aptitudes, envidio a los que la inventan, a los que la interpretan. Si pudiera volver atrás, no me importaría estudiarla y aprender a tocar un instrumento. Por eso disfruto mucho cuando oigo sonar algo. Luego, cada uno tiene sus preferencias, por supuesto.
Me alegro mucho de los progresos que se producen en tu hija y espero que haya quedado contenta de este último concierto.