sábado, 24 de mayo de 2014

Teatro de calle


En este lugar he hablado ya en varias ocasiones del teatro de calle. No todo lo que se acoge a esta denominación lo es: no es lo mismo teatro en la calle que teatro de calle. Me gustan los espectáculos concebidos para la calle, en los que el artista se la juega de verdad cada día frente a un grupo de espectadores más o menos numeroso y en los que se cumple mejor que en ningún sitio que cada función es diferente, única e irrepetible. Y entre todos ellos siempre he mostrado mi admiración por el bululú, el mimo solitario, el juglar, el payaso o acróbata sin compañía. Todo le cabe en un baúl y aun sin baúl podría actuar en cualquier plaza porque lo esencial lo lleva encima: el gesto y la palabra. Con estos elementos crea el espacio, el guion y el ritmo. Media hora de un artista así se paga con el respeto, con la pausa cómplice o con la mirada asombrada de un niño. Y -nunca se olvide- con unas monedas en el platillo y, si se puede, con un billete. Más dejamos en menesteres menos provechosos cada día.

En Valladolid se celebra estos días uno de los Festivales de Teatro de Calle más importantes de España, el TAC2014. Mi recomendación es que se visite antes al artista a pie de calle, festivo, gamberro, crítico, ingenioso, gruñón a veces, pero siempre necesario. Está con nosotros desde el inicio de la humanidad. Será por algo.

8 comentarios:

mojadopapel dijo...

Siempre me gustó y se me para la prisa cuando encuentro un mimo en la calle que absorba mi admiración... las monedillas en el plato son obligatorias.

María del Carmen Ugarte García dijo...

Supe bien lo que es la experiencia del teatro de calle cuando en un taller me tocó hacerlo. ¡Toda una experiencia que nada tiene que ver con subirse a un escenario!

Abejita de la Vega dijo...

Los herederos de los juglares.

DORCA´S LIBRARY dijo...

El teatro de calle sirve para entretener a los que pasan, hacerlos parar durante unos minutos y convertirlos en partícipes y a veces cómplices de lo que el actor está representando.
Siempre me han parecido las personas que se dedican a ello muy valientes. Porque tienen que estar continuamente improvisando, sin saber qué tipo de público puede tocarles. Cada vez es más difícil hacer que la gente "pierda" unos minutos para escucharles, sobre todo en los días laborales. Tenemos tanta prisa.

José Luis Ríos Gabás dijo...

Aquí hay algo de eso el fin de semana que viene. Algo de eso.

http://www.festivalimaginaria.es/

Un abrazo

elisa lichazul dijo...

acá en tiempo de primavera-verano se suceden los teatros callejeros
en otoño-invierno pos la verdá que no mucho
el frío acá es diente con diente

bss

Spaghetti dijo...

Gracias Pedro por esta entrada y por tantas como ésta. El teatro de calle y la comedia del arte, tan antiguos como la risa o el llanto y tan necesarios.
Gracias por animar a las conciencias a colaborar con aquellos que lo necesitan para seguir creando su espectáculo en el escenario más grande del mundo.La calle.

impersonem dijo...

Cuando viví en Barcelona, me pasaba la tarde del domingo por la rambla viendo estos espectáculos, y algunos eran impresionantes.

Admiro tu sensibilidad ante toda expresión de cultura.

Abrazo.