jueves, 15 de mayo de 2014

El sí de las niñas en su contexto y noticias de nuestras lecturas


El estreno de El sí de las niñas en 1806 culminaba la trayectoria teatral de Leandro Fernández de Moratín. Llegaba a ese momento tras una breve pero intensa dedicación al arte escénico que había comenzado con El viejo y la niña (1790). Moratín pertenecía a un grupo de pensadores y artistas españoles que promovieron la modernización del país. No podemos comprender su importancia sin situarlo correctamente en este contexto. Para ello, se valieron de la literatura y de los cargos administrativos que ejercieron o de los proyectos reformistas que impulsaron. Moratín estuvo al frente de la Junta de Dirección y Reforma de Teatros. Las reticencias de la población española, las intrigas de los contrarios a estas reformas y la convulsa historia española de las primeras décadas del siglo XIX (antes, incluso, por la atemorizada reacción de las autoridades tras la Revolución francesa) hicieron fracasar inicialmente estos proyectos reformistas. Algunos autores han podido hablar, de hecho, de la España que no fue: un proyecto construido a finales del siglo XVIII de una España moderna, homologable a los países más avanzados europeos, que participaría de las ideas reformadoras de la ilustración y que se preocupara por la mejora de las condiciones materiales del país. No fue un proyecto construido en el vacío por ingenuos. Entre aquellos hombres se encontraban algunos de los mejores pensadores y escritores europeos del momento (Cadalso, Jovellanos, Moratín, etc.) y su huella se encuentra en muchos proyectos que fueron desarrollándose a lo largo del siglo XIX. Participaron activamente en la construcción del pensamiento liberal europeo y su impronta se encuentra en la Constitución de 1812. Pero las circunstancias históricas, la mediocridad de los gobernantes y, sobre todo, el atraso en el que se encontraba la educación del pueblo, hizo que este proyecto de modernización de España se ralentizara, tropezara y fuera una de las causas de la desaparición definitiva de la nación de las primeras filas internacionales.

Moratín está en este proyecto. En su obra intenta dar un ejemplo de la modernización literaria. Contrario a las extravagancias de la literatura dominante en ese momento, anclada en fórmulas que procedían del barroco, buscaba también la divulgación de las nuevas ideas que corrían por la literatura europea, que él conocía de primera mano por sus viajes. De ahí que abrazara sin dudar la estética neoclásica. Además de su propio gusto, veía en ella la adecuada herramienta artística para esa modernización necesaria del país. Pero hay mucho más en su obra que una forma neoclásica. En su teatro se pone en debate alguno de los grandes problemas que afectaban a la sociedad de su tiempo, en especial los que afectan a la gran preocupación de la pujante burguesía: la estructura familiar y las nuevas relaciones que se establecían en ella a partir de las ideas que se habían introducido en el último siglo. En especial, las nuevas formas de relación sentimental. Las ideas de libertad social que estaban dentro de la ilustración nacían de la libertad individual. De ahí la preocupación manifestada por los autores como Moratín sobre el derecho a amar a quien se quiera de los jóvenes y, especialmente, de las mujeres. Una vez asentado este derecho, la autoridad paterna debe entenderse de otra manera.

El sí de las niñas manifiesta todo esto pero también pone sobre la escena algo más. Aunque Moratín nunca dejó de ser neoclásico, en su obra y, especialmente, en esta comedia, tenemos la aparición de una sentimentalidad más libre, expresada de otra manera, una sentimentalidad muy próxima ya al romanticismo si no es propia ya de sus primeras manifestaciones. No debe extrañarnos: el neoclasicismo y el romanticismo no son territorios opuestos como se creía hasta hace poco sino dos fases del desarrollo de la modernidad.

El texto de la obra, en buena edición digital gratuita, en este enlace.
Un excelente portal con información sobre Moratín, aquí.
Puedes ver la obra en una antigua versión para la televisión, en blanco y negro en este enlace.

Noticias de nuestras lecturas

En la segunda entrada sobre El sí de las niñas, Mª Ángeles Merino se dirige también a la joven protagonista para comentar la parte inicial de la obra, en la que conocemos a todos los personajes y el planteamiento inicial del conflicto. No os perdáis sus enlaces, porque ilustran perfectamente nuestra lectura.

Gelu contextualiza la obra de forma muy útil, incluyendo la concepción que el autor tenía del género de comedia.

Y en el resto del curso...

Os recuerdo los libros con los que cerramos el presente curso del Club de lectura, después de El sí de las niñas:

En junio, El río que nos lleva, de José Luis Sampedro (la mejor edición disponible, en la editorial Cátedra).

Después nos tomamos las vacaciones de verano. Recordad que, el primer título del próximo curso será la segunda parte del Quijote escrita por Alonso Fernández de Avellaneda tal y como explico en este enlace.

Ya sabéis que recojo en estas entradas de los jueves los comentarios que los seguidores del Club de lectura hacen en sus blogs hasta el miércoles y aquellos que me dé tiempo del mismo jueves. Si me he olvidado de alguno, os agradecería que me lo hicierais saber.


Y si alguien quiere más... Echo al fuego los restos del naufragio, mi diario poético para una crisis


Se ha publicado ya mi nuevo libro, Echo al fuego los restos del naufragio, diario poético de una crisis (Valladolid/Béjar, SBQ Solidario, 2014). Los textos, en verso y prosa, recorren el panorama de la crisis por la que atravesamos, tanto individual como colectiva, como una propuesta de depuración de todo lo que de una manera u otra nos ha arrastrado hasta ella. Se publica en la colección El Brut de los corazones solidarios de la editorial SBQ y los beneficios contribuirán a las actividades de esta ONG. Para adquirir un ejemplar puedes apuntarte en la página de facebook del libro (en este enlace) o escribirme un correo electrónico a pedro.ojeda.escudero[arroba]gmail.com. En los próximos días comenzarán a remitirse los encargos ya realizados.

6 comentarios:

José Luis Ríos Gabás dijo...

Ya he comenzado con el libro. Creo que lo leí, también, en bachillerato, pero no soy el mismo, el libro sí.

Un abrazo

Abejita de la Vega dijo...

A ver como reacciona Paquita cuando sepa que su don Félix está en la posada. Aunque ya sabemos como acaba...no importa nada. Moratin soñaba con un país distinto, un poco de luz para un país oscuro. Rita trae las velas...

Cuando leí "El sí de las niñas" por primera vez yo era tan niña como ella, por eso creo que la comprendo bien.

Buscaré un momento tranquilo para tu naufragio.

Besos, Pedro.

Paco Cuesta dijo...

Pronto me pondré al día.
Un abrazo

José Luis Ríos Gabás dijo...

Creo que debo ver el video también.

Un abrazo

pancho dijo...

Las circunstancias históricas tan trágicas que concurren en todo el S. XIX no son el mejor fondo posible a la hora de emprender reformas.Para que cuajen necesitan el tiempo que les faltó en un siglo de tantos conflictos, guerras y levantamientos.
No es mala la idea de aplicar modelos que se han demostrado exitosos en otros lugares, pero siempre respetando lo propio, los calcos e imposiciones por decreto están condenados al fracaso.
Muy útil tu lección de Literatura del XIX.

dafd dijo...

Qué interesante. Realmente estamos ante gigantes que tratan de estirar el país en un sentido. El país no respondió en el sentido como esperaban. Sería interesante saber qué pensarían algunos sectores conservadores de estas personalidades y qué esfuerzos de influencia en el pueblo desplegarían en su contra.