lunes, 19 de mayo de 2014

Derecho a la felicidad


La foto me la tomó Manuel Casadiego en la Peña de la Cruz (Béjar).

Tenemos derecho a la felicidad. No como obsesión, no como angustia. Tenemos derecho a la felicidad y no debemos renunciar a este derecho. No es una obligación, no debemos confundir el derecho a la felicidad con el mercado y las urgencias del consumo. La felicidad está dentro de nosotros y nunca es ingenua sino consciente de los problemas de la sociedad que nos rodea. Desde hace tiempo he dejado de delegar mi felicidad en los otros o en las cosas para buscarla en algo que llevaba conmigo sin que pesara y por eso no me había dado cuenta. Y quiero mostrarte mi felicidad para compartirla contigo. Va en ella mi abrazo, mi beso, mi roce, mi caricia, mi palabra, escucharte cuando tengas un problema, enviarte mis ánimos, llamar un día a la puerta de tu casa para que bajes a tomar ese café aplazado desde hace tiempo, sentarnos en un banco del parque, colaborar en la solución de las grandes y de las pequeñas cuestiones que nos atenazan en estas circunstancias presentes aunque siempre nos derroten y acompañarte en las situaciones más dolorosas -la felicidad no esconde el dolor, ni la enfermedad, ni la muerte, la felicidad no esconde la tristeza-. Porque la felicidad nunca es un gesto egoísta y porque no voy a dejar que me roben la felicidad ni que me confundan las tristezas. Felicidad y tristezas son mías, conmigo van y no renuncio a ellas.

31 comentarios:

Anónimo dijo...

Tu felicidad será siempre tuya, efectivamente pero.... ¿Qué es para tí la felicidad?.

Manolo dijo...

Seguro que quien captó ese momento e felicidad que expresas sonriente, también se sintió dichoso.
No. No dejes que te roben nada.
Un abrazo, Pedro.

Abejita de la Vega dijo...

Esta foto sí le va a gustar a Merche Pallarès...

A mí también me gusta la foto y lo que dices de la felicidad.

Ahí arriba alguien te pregunta qué es para ti la felicidad y no hay respuesta, o las hay...tantas respuestas como seres humanos a los que se hace la pregunta.

Estar a gusto en compañía de uno mismo, aunque caigan chuzos de punta.

Besos, Pedro.

Jan Puerta dijo...

Ya sé que queda lejos, pero en Bután, la felicidad de las personas es la máxima obsesión del gobierno.
Yo me alegro que hayas decidido dar ese paso tan importante para conseguirla por los meritos de uno.
Un abrazo

Manolo dijo...

Claro que quien te producía esa felicidad estaba a tu lado y con parecida sonrisa.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Gracias, Manolo. Tú hiciste aquella foto en la Peña de la Cruz y a mi lado, en efecto, estaba mi hija.

DORCA´S LIBRARY dijo...

Hoy he tenido uno de esos días duros, pero duros. Había quedado con una conocida para hablar sobre un asunto. Hemos terminado tomándonos ella un café y yo un té con un trozo de pastel de chocolote, adornado con un poco de nata. Escucharla a ella, verla sonreir por cosas tan sencillas como que ha pasado la mañana paseando a su perra, todas esas pequeñas cosas me han hecho reír, a pesar de todas mis penas. Y he sido feliz durante ese rato, porque llevaba las ganas de serlo agazapadas dentro de mí. Nunca me supo también un pedazo de tarta.
Estoy contigo, Pedro. No hay que dejar que los cenizos nos impidan ser felices, ni mucho menos abandonar la posibilidad de serlo en sus manos. Estaríamos arreglados.
Un abrazo.

María dijo...

Me quedo con tu frase: "La felicidad está dentro de nosotros", porque estoy de acuerdo con ella, es ahí dónde la podemos encontrar, en nosotros mismos, no buscarla desesperadamente, sino saborearla en cada instante porque son en esas pequeñas cosas donde las podemos encontrar... en su mirada, en su sonrisa, en sus palabras, en su abrazo...

Me ha encantado tu entrada, por lo que dices, y por tu expresión, ella es la que habla.

Un beso.

Campurriana Campu dijo...

Toda la razón. Me gusta, Pedro. Me gusta tu entrada y esa sonrisa. Nunca dejes de sonreír.

São dijo...

A foto demonstra que estás bem, não sei se feliz.

Mas isso é problema meu, que acho ser a felicidade inexistente: só disfrutamos de momentos felizes.O que já é muito bom.

Que sejas feliz e que tudo corra como desejas, querido amigo mio.

Bons sonhos,

elisa lichazul dijo...

qué bueno que te diste cuenta Pedro

desde siempre he dicho que la felicidad viene con uno , habita en uno y uno la comparte con un otro

nadie es responsable más que uno de su felicidad

bss y buena semana

XuanRata dijo...

Contemplar un atardecer como ese en buena compañía, incluida la de uno mismo, y celebrarla de las mil maneras posibles. Y quien dice ese atardecer dice cualquier otro momento del día o de la noche. Sentirse afortunado por ello, ni merecedor ni obligado. Ah, y no darle demasiadas vueltas al asunto este de la felicidad.

Un abrazo.

Emilio Manuel dijo...

Hay organismos internacionales que miden la felicidad y aun estando contigo de que no se puede relacionar felicidad y consumo o mercado, lo que es cierto es que leyendo esa escala, algo de relación hay.

Saludos

virgi dijo...

Da gusto ver esa sonrisa, hasta la tarde se ilumina.
Besos feliiiiiiiices!!!

José Luis Ríos Gabás dijo...

Optimista y decidido. Un abrazo.

José Núñez de Cela dijo...

Hemps de encontrar nuestra propia felicidad, renovarla y compartirla. ¿es eso felicidad? Parecido por lo menos.

Saludos!

Esther dijo...

Hace algunos días estuve en un concierto de piano con música muy triste, el pianista pidió que no se aplaudiera entre las piezas potenciando así la tristeza y el aislamiento que se expresaba en la música, el intérrete magnífico se quedó solo con sus notas, en realidad todos nos quedamos solos con la música, la pieza central una transcripción de F. Liszt: "La muerte del amor" de la ópera "Tristán e Isolde" de R. Wagner, mientras la escuchaba y me hundía pensé: qué confusión más gorda producto del egocentrismo, el amor no muere, el amor es inmortal lo que muere es nuestro espíritu. Su entrada de anoche es todo lo contrario a aquella música, la felicidad es eso, "nunca es un gesto egoísta" qué bonito punto de vista, y a veces, por muy hermosas que sean, una sonrisa vale más que cien palabras. Gracias por compartirla:-)

Rita Turza dijo...

Preciosa sonrisa,Pedro.

Rita Turza dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
impersonem dijo...

No sé quien dijo que "todos buscan (buscamos) la felicidad pero nadie sabe en qué consiste"...

Creo que la dinámica que tu has elegido, y que nos muestras, es un buen camino para encontrarnos con ella, para que nos acompañe y para compartirla.
Abrazo.

Pamisola dijo...

Qué bien cuando se tiene todo tan claro.


Besos.

Delgado dijo...

Un mensaje verdaderamente optimista.

Marina dijo...

Verá usted profesor Ojeda. Cuando uno es capaz de sonreír en algún momento de la vida con una sonrisa franca, limpia y llena de hilillos de luz, tiene la felicidad en sus manos, no en las de nadie más.

Besitos desde donde está tomada esa fotografía. (Bueno, vale, desde un poquito más abajo :)

Ele Bergón dijo...

Sí tenemos derecho a la felicidad y está en nosotros mismos, no hay más misterio.

En la foto se te ve feliz, no hay duda.

Besos.

mojadopapel dijo...

Qué sabio eres Pedro!,es cierto que felicidad y tristeza pueden convivir juntas y llevarse bien respetándose la una a la otra,lo afirmo...preciosa entrada.

LA ZARZAMORA dijo...

JO!
Qué riqueza me brindas hoy, Pedro...
Ni te imaginas, hasta qué punto tu sonrisa, y esa felicidad que vendes y ni se podría comprar, me llena de pleno.
Gracias.
Y miles de besos.

Alicia Montero dijo...

Creo que ni te imaginas cómo he gozado este estado de felicidad tuyo...ufffffffffff!! maravilloso Pedro y es asi como la percibo, como la disfruto, como la comparto, como la entrego, como la siento, como la vivo y como la gozo....
entiendes por que te quiero y te admiro mi señor de las letras y de las profundas reflexiones?

gracias por este bello compartir!!

beso,

Ali

Isabel Huete dijo...

Olé, olé y olé! ;)

Paco Cuesta dijo...

Cierto. Solo compartiéndola, la disfrutamos

El Deme dijo...

Hay que ser feliz porque la vida pasa rápido y tenemos que aprovechar los buenos momentos.

dafd dijo...

Efectivamente la felicidad no es una obligación. En todo caso, incluso, más bien habremos de preterirla si en ello va la desdicha de los demás. ¿Eso nos iguala a todos en la tabla rasa de la infelicidad? Seguro que no.