miércoles, 28 de mayo de 2014

Arte japonés. Belleza y Honor en el Antiguo japón. Colección Pietro Gobbi



Ayer escribía aquí de la exposición de grabados de Piranesi en Valladolid. A doscientos metros, el interesado puede visitar una exposición de grabados que le sumerge en otra cultura, en otra estética: Arte japonés. Belleza y Honor en el Antiguo Japón. Colección Pietro Gobbi, en la Sala municipal de exposiciones del Museo de Pasión (hasta el 13 de julio). Invito a todos los que puedan a hacer este recorrido en uno u otro sentido porque del contraste se aprenderá la evolución propia del arte del grabado en ambas culturas y el juego de relaciones mutuas que se estableció a partir del siglo XIX.

La colección de Pietro Gobbi se centra en dos aspectos temáticos del arte del grabado japonés: la belleza y el honor manifestado en los códigos del guerrero; el refinamiento en el tratamiento del paisaje y los tipos y la escenificación de claves simbólicas en las que se miraban los propios japoneses. Ambos muy relacionados en aquella cultura y en la ritualización de sus expresiones artísticas. Es interesante también contrastar la manifestación de la sexualidad abiertamente mostrada que, en Europa, era algo oculto y no tan festivo como en la cultura oriental. La sala dedicada a los grabados de contenido erótico que se usaban tanto para el aprendizaje de las jóvenes como para los juegos sexuales de las parejas llamará la atención del espectador que conozca lo que sucedía en el occidente cristiano al respecto. No era pornografía tal y como concebimos esa expresión en occidente, sino un componente cultural más.

Lo primero que sorprende de estos grabados es el color y sus significados para expresar las sensaciones físicas y psicológicas de los conceptos temáticos, la delicadeza en la expresión y los códigos de expresión de todo ello, especialmente los dedicados al mundo de los guerreros japoneses. Esta exposición está magníficamente explicada en los paneles, con el acierto de mostrar las planchas con las que trabajaban los artistas y objetos propios de lo reflejado en las imágenes.

Una parte esencial más que debería tener en cuenta cualquier visitante de esta exposición. Lo que ve es lo que penetró en Europa a partir de mediados del siglo XIX y que contribuyó a cambiar sustancialmente el arte occidental, en especial a partir de las Exposiciones Universales de Londres y París. Los artistas europeos recibieron definitivamente la influencia de lo oriental y lo plasmaron en objetos decorativos, en otros de uso cotidiano pero también en las artes plásticas o en la literatura. No se puede entender gran parte del modernismo sin estos grabados, como tampoco la evolución de Picasso a partir de conocerlos.

Es afortunada la idea de hacer concebir ambas exposiciones en el tiempo.




6 comentarios:

jordim dijo...

Buena pinta esos grabados.

Edurne dijo...

El verano pasado vi una exposición de estampas japonesas en el Prado. Me encanta el arte japonés.

Besos
;)

Cornelivs dijo...

Como me gustaria estar allí. Siempre me ha fascinado Japón, Pedro, y sobre todo, como han sido capaces de adaptarse a la modernidad sin olvidar sus tradiciones.

Un abrazo.

Ele Bergón dijo...

Interesante, muy interesante lo que propones.

Un abrazo

Luz

Myriam dijo...

Una delicia de expo sin duda, Besos

elisa lichazul dijo...

la cultural oriental de por sí es una belleza y delicadeza
y no solo la japonesa sino todas las que comulgan de ese lado del mapa

bss