domingo, 20 de abril de 2014

Quizá ya me haya muerto


Por suerte, cuando la tecnología sustituya al amor yo ya me habré muerto. O quizá ya me haya muerto y no lo sepa.

18 comentarios:

Neogéminis Mónica Frau dijo...

No, afortunadamente no te has muerto todavía, así que...a honrar la vida cada día!
=)

Myriam dijo...

Con lo que me encanta comunicarme con los fantasmas, ahora entiendo quien es el que vino y se me presentó como ¡¡Piero de la Vayándola!!

Abejita de la Vega dijo...

Sustos nos das.

Abejita de la Vega dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
elisa lichazul dijo...

jajaja muerto se está sin amor y sin computador que nos conecte

lo uno y lo otro no son para nada incompatible si se sabe llevar el equilibrio

bss

María dijo...

Te quedan muchos años por vivir y porque nosotros disfrutemos de tus enseñanzas.

Gracias por seguir existiendo.

Un beso.

Rita dijo...

Nada podrá sustituir al amor.

Esther dijo...

La tecnología nunca podrá sustituir al amor, quién le contó ese cuento?

impersonem dijo...

Espero que eso no suceda nunca...

Emilio Manuel dijo...

Cuando eso ocurra, seremos robot, camino de ello vamos.

Saludos

Edurne dijo...

Vade retro!
¡¡¡Espero que NO!!!
Jamais de la vie!

Besos.
;)

Paco Cuesta dijo...

Estamos en el camino.
Un abrazo

Anabel Rodríguez dijo...

Ainsss, pues es lo que nos falta, para volvernos tontos del todo. En fin, es lunes y si no fuera por amor no habría sacado un pie de la cama así que supongo que la tecnología todavía no consiguió terminar con él.

Campurriana Campu dijo...

El amor...¿cuánto tiempo hace que no recibo una carta manuscrita?...

Jan Puerta dijo...

Hay quienes aman a la tecnologia por ser mas fria y mas predecible.
Un abrazo

Ele Bergón dijo...

Espero que no seamos tan tontos de estar muertos sin saberlo

Un abrazo

Luz

dafd dijo...

Como en esas películas en que el protagonista (su cerebro, o su consciencia, o su alma, o su yo, etc., en forma de un inmenso archivo digital) es transferido a un ordenador, y cree que sigue vivo.

Mar Martínez dijo...

Mira, pues yo pienso que, pese a los efectos secundarios tales como la sobreinformación, la tecnología no ha sustituido al amor sino que le ha dado un nuevo matiz, distinto y quizá por eso temido, como ha incentivado el leer que, como nos recordó Borges, "no soporta el modo imperativo". Quizá estaba nublado aquel 20 de abril del 14 :-)