jueves, 20 de marzo de 2014

Una provincia gallega inexistente y noticias de nuestras lecturas.


El inicio del Capítulo primero. Manuscrito o quizá monólogo de J(osé) B(astida) pone en evidencia toda la intención de Torrente Ballester en esta obra. Como dijimos la semana anterior, nos hallamos ante un juego mediante el cual se profundiza en el cuestionamiento de todas las claves de una narración: la figura del narrador, el género al que se adscribe, etc. En este primer capítulo el lector se encuentra en un territorio que profundiza en este juego. Para ello, Torrente potencia la herencia de Cervantes -el primero que se atrevió a tanto y que, por ello, crea la novela moderna consciente de sí misma- y parodia toda la renovación formal que podemos hallar en Cien años de soledad. Todo ello combinado con humor -La saga/fuga no puede entenderse sin este humor-. Como dijimos, no sabemos bien en qué género narrativo nos encontramos y el narrador no nos lo va a aclarar porque comienza a acumular elementos de muy diferentes procedencias en el texto -el relato más o menos convencional de los hechos, la memoria oral, la suma de anécdotas, la reconstrucción histórica y/o legendaria-. El lector que busque un hilo narrativo claro y sin sorpresas, se desesperará porque Torrente le va a exigir que juegue como él mismo lo hace, que no busque demasiado pronto la línea argumental y se deje llevar por las idas y venidas del texto y la acumulación de cosas.

Al principio de este capítulo, además del juego de nombres que cuestionan la identidad del narrador mismo (Bastida, Bastid, Bastide, Bastideira, Bastidoff) nos hallamos en un espacio que existe pero no existe. Con clave e intención cervantina, Castroforte del Baralla es la capital de una quinta provincia gallega cuya existencia ha sido negada por las autoridades españolas desde el siglo XIX. Torrente Ballester construye un espacio en el que ocurren cosas reales, históricas y reconocibles pero que para la historia oficial no existe. A partir de ahí todo es posible y, sobre todo, la introducción irónica y divertidísima de la leyenda en la historia, de un relato oral costumbrista y extravagante en unos datos históricos tan reconocibles como la Guerra civil -durante la que esta provincia se declara cantón independiente- o la postguerra. Todo ya es posible a partir de este cruce de elementos. Todo, como la existencia de una Tabla Redonda que parodia y actualiza la de los ciclos artúricos, elegida mediante votación y que tiene pero no tiene autoridad en el territorio o un juicio en el que los acusados de rebelión pueden argumentar que es imposible que juzguen a quien vive en un territorio que no existe (con lo que la propia fiabilidad de los acontecimientos históricos queda destruida). Con este guiño Torrente juega con Cervantes y García Márquez y los lleva a Galicia. De ahí nace el resto de la novela, de todo el cuestionamiento profundo del narrador, el espacio y el tiempo.

Noticias de nuestras lecturas

Coro Entreaguas se incorpora al Club de lectura con una entrada sobre la novela de Gonzalo Torrente Ballester en la que se encuentran todos los motivos para animarse con La saga/fuga de J.B. Bienvenida.

También se incorpora Mª del Carmen Ugarte, con una acertada aproximación al uso en la novela de Torrente Ballester de las expresiones populares.

Luz del Olmo nos sorprende con una inspiración-comentario-recreación muy de Torrente Ballester. Explica y amplía en verso a la vez que profundiza en el significado de la obra.

La tercera entrada de Pancho sobre la obra de Torrente llega con acierto a uno de los puntos más divertidos y socarrones de la novela: la Tabla Redonda, una creación paródica de la saga artúrica instalada en medio de la galicia franquista... impagable.

Mª Ángeles Merino escribe su entrada a partir de un interesante y eficaz juego entre Torrente y Cervantes. De ahí, a lo de que si existe o no esa tierra gallega...



Myriam comienza su análisis psicológico de los personajes de Dejar las cosas en sus días. Toca aquí a Aida y Bruno y su relación. Os recomiendo una lectura detenida.

Pancho comenta la forma en la que comienzan a desvelarse algunos misterios en la obra de Laura Castañón.

Avisos

1º.- La reunión del Club de lectura presencial se retrasa al martes 8 de abril, para dar lugar a leer con calma la novela de Torrente Ballester.

2º.- Os recuerdo que en abril leeremos el libro de cuentos Rosa-fría, patinadora de la Luna, de María Teresa León, en mayo la obra de teatro El sí de las niñas de Moratín (ambos muchos más breves que los dos últimos que hemos leído) y en junio -para finalizar el curso-, la novela El río que nos lleva de José Luis Sampedro.

Ya sabéis que recojo en estas entradas de los jueves los comentarios que los seguidores del Club de lectura hacen en su blog hasta el miércoles y aquellos que me dé tiempo del mismo jueves. Si me he olvidado de alguno, os agradecería que me lo hicierais saber

8 comentarios:

pancho dijo...

En paralelo a la segunda parte de El Quijote fui leyendo su ensayo sobre el mismo. Me pareció de una gran profundidad y altura intelectual, solo apto para iniciados cervantistas.
El tratamiento del espacio en la saga/fuga es un guiño cervantino. Mientras en la obra de Cervantes el narrador no quiere acordarse del lugar en el que acontecen los hechos, aquí suceden en una provincia que no existe. Los hechos narrados son imaginarios, pero guardan relación con otros hechos conocidos que ocurrieron durante la República, la Guerra Civil y la posguerra a poco que intentemos recordar y comparar sucesos. Por ejemplo la protección que el gobernador le ofrece con su cuerpo a don Amerio guarda cierta similitud con el suceso de don
Miguel de Unamuno
en el Paraninfo de la USAL.
Cuando una novela ofrece tantas dificultades para avanzar, puede suceder que la abandones o que te engolfes en ella con más fuerza por orgullo de lector herido. Para mí sería un ejemplo perfecto de lo que llaman “novela de culto”.
Estas reflexiones tuyas son de gran ayuda para entender mejor.
Un abrazo.

Abejita de la Vega dijo...

Me da rabia cuando me pierdo en la lectura, no lo puedo evitar. Cogería a don Gonzalo y le diría cuatro cosas. Se lo perdono por las sonrisas que me provoca de vez en cuando el libro.
Al mismo GTB le parecía difícil su novela. Y si a él se lo parecía…
Yo nunca diría que “La saga/fuga de JB” me gusta. En todo caso, diría que contiene golpes geniales que pueden compensar la desorientación que provoca. Y que contigo, Pedro, leeríamos la guía telefónica y la comentaríamos, seguro.
Nos presentas un GTB cervantino, ya me lo insinuó a mí la el Cervantes de la Isla.
Besos, sigamos echando migas de pan en el camino.

Esther dijo...

Es muy interesante y esclarecedor lo que nos cuenta, como Torrente Ballester profundiza la tradición de Cervantes parodiando la renovación formal que podemos encontrar en novelas como "Cien años de soledad", o como construye G. T. B. “un espacio en el que ocurren cosas reales, históricas y reconocibles pero que para la historia oficial no existe” y a partir de ahí no solamente todo es posible, sino que además es cuestionable.

El discurso de defensa de “don Emilio Salgueiro, último <> de la última Tabla Redonda” que el Loro de Reboiras se sabía de memoria, creo que refleja lo que usted explica de ese espacio híbrido en el que se desarrolla La saga/fuga de J: B. . Si creemos en la veracidad de la memoria del Loro y de Bastida, en este discurso, don Emilio Salgueiro construye su defensa en base a la contradicciones que se derivan precisamente de la no existencia jurídica de Castroforte del Baralla, si el dónde es “ficticio” a partir de este hecho todo es cuestionable argumenta el personaje y apoyándose en esto comienza su discurso dudando de la existencia real de los jueces y de sí mismo: “¿están ustedes seguras Sus señorías de que este acto, y ustedes mismos, y yo, tenemos existencia real?”. El discurso es muy interesante porque expone de maravilla como entiende el acusado el carácter hibrido de lo acontecido, un ejemplo de ello es su explicación sobre la naturaleza de los miembros de “La Tabla Redonda” que aún siendo personas "reales y bien reales", tienen nombre y apellidos, sin embargo en la tertulia son "un grupo humano sin consistencia jurídica", y actuan en calidad de Merlín, Tristán, Lanzarote, Galván, Bohor y el Rey Artús, es decir en calidad de personajes fantásticos. No es así de híbrido casi todo?

Hasta ahora tengo la sensación de que todo lo que leo, por lo menos en este Capítulo I, es como este discurso y todo tuviera doble y hasta triple fondo, es como si todo fuera la metáfora de la metáfora de la metáfora. Es muy divertido, todo un cachondeo, pero así como los personajes, el espacio, el tiempo en la novela todos son híbridos en dónde Torrente Ballester mezcla lo real, lo histórico y lo fantástico, así me parece a mi también su mensaje con doble y triple fondo. Me puedo imaginar, por ejemplo, como los censores al leer este discurso del Loro se han podido sentir algo metáfora, y la verdad, no sé si les ha hecho tanta gracia, a mí desde luego sí.

Saludos.

Gelu dijo...

Buenas noches, profesor Ojeda:

¡Vaya tres comentarios de lujo!
También coincido con Abejita en lo de la lectura de la guía telefónica. En esta ocasión, no me vi capaz de seguir a Don Gonzalo en su riquísima y sabia imaginación.

Saludos.

Myriam dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Myriam dijo...

Bueno, yo voy atrasada, recién por la mitad del Monólogo/manuscrito (que me parece muy divertido) y una lamprea se me enganchó al querer cruzar el río que sujetándome al libro de Laura Castañón, me impide soltarlo aún. Me hizo muchísima gracia el comentario de Abejita, y no puedo menos que estar de acuerdo con ella y con Gelu que se suma. Es cierto, cierto, ciertísimo ¡Contigo hasta leer la guía telefónica nos resultaría interesante! (Pero, ni se te ocurra!!! eh? :-))

En fin, que sigo con lo mio. Lo chistoso es que le prometí a una tia mía prestarle (sólo prestarle el libro de LC) y con todas las marcas en lápiz que tiene, no se si va a ser capaz de leer el texto...

Besos

Paco Cuesta dijo...

Con la saga se encuentra uno como barco a la deriva. Lo propio es dejarse llevar.
Un abrazo

José Luis Ríos Gabás dijo...

Me gusta mucho, aunque voy más despacio de lo habitual. No sé si me atreveré a decir nada relevante,, pero os leo.

Un abrazo