miércoles, 12 de marzo de 2014

La distancia exacta




Kevin Carter tomó una fotografía que le cambió la vida en Sudán en 1993: un buitre parece esperar la muerte de un niño desnutrido. Conservo la imagen, que se publicó en todos los periódicos importantes del mundo, en la memoria y he necesitado buscarla porque quería usarla en mis clases de literatura y cine. Todos supimos del impacto de aquella fotografía y de sus repercusiones. A Carter se le acusó de no hacer nada por evitar la muerte del niño y de aprovecharse de la situación para ganar fama internacional. Consiguió el Pulitzer en 1994. El 27 de julio de este mismo año, Carter se suicidaba en medio de una fuerte depresión. Poco a poco se fueron desvelando algunas de las circunstancias que rodearon la toma de aquella fotografía. En realidad, aquel niño -que luce una pulsera de plástico en su muñeca que lo atestigua- ya se encontraba dentro del programa de atención de la ONU en la zona y no moriría hasta el año 2007. El buitre no esperaba para comerse el cadáver del niño, sino que se encontraba a varios metros de él esperando para alimentarse en el estercolero del poblado. La distancia entre el niño y el ave se redujo por la posición y el enfoque decididos por el fotógrafo. Recuerdo la feroz campaña contra Carter de aquellos meses: se le comparó a él con el buitre de su imagen. Desde entonces, esta imagen se estudia en las escuelas de periodismo para hablar de la ética de la profesión: primero, por las circunstancias técnicas que disminuyen su veracidad para aumentar su dramatismo; segundo, por la no implicación del periodista gráfico en lo que fotografía. Todos los que atacan a Carter aparentan impolutos y parecen saber lo que hay que hacer en esas situaciones. Yo no lo tengo tan claro. Quizá Carter quiso tomar la imagen así por puro sensacionalismo, quizá porque se dio cuenta del impacto para su carrera profesional. Pudo hacerla para testimoniar una situación agudizando sus matices más horrorosos para llamar la atención sobre la que ocurría en Sudán. Quizá ni siquiera se diera cuenta de que el buitre esperaba para alimentarse en el estercolero y pensara exactamente lo que sugiere su imagen. ¿Cuál es la distancia exacta con lo que ocurre delante de nuestros ojos? 

A Carter el mundo se le vino encima, no pudo con el peso de su imagen y de sus consecuencias. Pero quizá contribuyera a que muchos millones de personas en el mundo tomaran conciencia de lo que ocurría en un remoto lugar llamado Sudán, tan lejos de todo pero tan cerca a la vez de nuestro origen como seres humanos. Es decir, como seres implicados en el sufrimiento de los otros: no tengo yo muy claro la distancia pulcra y académica en esos casos.

17 comentarios:

elisa lichazul dijo...

esa fotografía es una belleza dentro de la crudeza , está la paradoja de la vida
un testimonio que se puede interpretar como casi todo según con el cristal que se le mira

triste final el del fotógrafo
para mí un incomprendido

bss

Abejita de la Vega dijo...

Cuando a uno lo linchan es por A, por B, por -A y por -B. Carter estaba perdido.

mojadopapel dijo...

La lectura de todo lo que ocurre en la vida no puede ser unidireccional...tendemos a enjuiciar demasiado rápido y a linchar a alguien antes de ello intentando lavar nuestras sucias conciencias.Magnífica entrada Pedro.

Pamisola dijo...

Muchas veces las cosas no son como parecen. Y si él la hizo así para impactar más...
Una foto que nos indignó a todos, y juzgamos, sin saber lo que ocurrió inmediatamente después.

Emilio Manuel dijo...

Conozco muy bien esa foto, hay estudios sobre ella, yo mismo la he utilizado como imagen en varios ensayos antropológicos, sobre la situación y la realidad del África Subsahariana.

Un saludo

José Núñez de Cela dijo...

Ando enfrascado en un libro de memorias del gran fotógrafo brasileño Sebastiao Salgado y desde su punto de vista la fotografía es mucho más que estética. En este caso, que tantos análisis ha merecido, creo que lo importante vuelve a ser el mensaje la sociedad torticeramente ya se encargó de darle la vuelta con las consecuencias, terribles, que sabemos.

Saludos!

Kety dijo...

Indigna que todo esté tan manipulado.

Un abrazo

Paco Cuesta dijo...

En periodismo creo que se estudia o aconseja algo así como: "No dejes que una mala noticia te estropee un buen artículo"
Sin palabras

Esther dijo...

No conocía la fotografía, me puedo imaginar que las reacciones hayan sido, en parte, casi tan duras como la imagen; esta mezcla de información y estética de la muerte es muy complicada, y no creo que sea solo un problema de distancia pulcra y académica , tampoco creo que haya una distancia universal “eticaménte saludable”, más bien, como usted apunta, es un problema de conciencia; suena moralista pero creo que en este tipo de casos cada uno debiera de preguntarse y ponerse claro qué distancia es la que está preparado a soportar su conciencia.

Omar enletrasarte dijo...

el punto, el centro, el tema siempre fue la foto
.
no obstante, según con el ojo que se mire y la bokota con que se diga, será una denuncia, una postal, o simplemente una toma instantánea
.
supe del caso
.
coincido contigo que se tiene razonamiento gris sobre esta cuestión
.
un abrazo

virgi dijo...

Sabía sólo la parte de la foto y el posterior suicidio, no la explicación que das.
Lo triste es que solemos criticar estas cosas pero tampoco hacemos nada.
Humanos hasta el final y llenos de contradicciones.
Besos

DORCA´S LIBRARY dijo...

Hace tiempo leí en un artículo que ciertos periodistas negocian para que en mitad de un conflicto o guerra civil, se les dejé ocupar un sitio privilegiado desde donde sacar las mejores fotos.Se "alquilan" esquinas.
La negociación la hacen con alguna de las partes implicadas. De eso también habló en su día Perez-Reverte, que estuvo de corresponsal de guerra durante años.
Quizás conociendo este hecho, fue por lo que la gente reaccionó de la manera que lo hizo contra este periodista. Esto nos demuestra que ya nada es lo que parece.
Se ha perdido la inocencia por parte de todos.
El hecho además de que fuera un niño el protagonista de la foto, encrespó más el ambiente.

XuanRata dijo...

Es un tema complicado: esta fotografía se convirtió desde el mismo momento en que fue exhibida en una imagen simbólica, en un auténtico icono. Condenar al fotógrafo me parece que es equivocar el tiro de medio a medio. Y la vergüenza que nos produce la contemplación de esta imagen no es ajena a esa especie de linchamiento que se produjo, y que aún hoy colea. No es fácil tratar con las imágenes que nos denuncian a todos.


(Por cierto, tu foto de hoy: pura metafotografía)

Un abrazo.

Myriam dijo...

Es terrible juzgar sin conocimiento de causa. Está más que confirmado que el niño, estaba siendo atendido por la ONU y en el estercolero, defecando.

Según entiendo de lo que he leído del tema en cuanto al suicido de Carter, la presión mediática incriminatoria fue la gota que rebalsó el vaso, hubo otros muchos factores sumatorios a su suicidio. Una pena. Pero sí, estoy convencida que su trabajo fotográfico -más allá de lo que cruzara por su mente o sus motivaciones más profundas- contribuyó sin dula alguna a concienciar sobre esta miseria en África, el continente olvidado....

Spaghetti dijo...

Hay varias versiones sobre el suicidio, la vida y la famosa foto de K.Carter.
El niño de la foto lleva en su mano derecha una pulsera de la estación de comida de la ONU. Carter viajó a Sudan en el avión que repartía la comida...Ah, la distancia de la cámara es de unos 10 metros, según el otro fotógrafo que le acompañaba, y el buitre podría estar a unos 20 metros del niño.

José Luis Ríos Gabás dijo...

Hubo otro caso parecido, te dejo el enlace. Un abrazo.

http://www.aespada.blogspot.com.es/

dafd dijo...

La verdad es que una de las premisas que pido al periodismo es la de la veracidad. El maquillaje de la realidad, su edulcoración o su retoque me parecen enfoques que se salen del periodismo, y que pueden esconder fines altruistas y elevados o no (cosa que no sabré).