domingo, 2 de febrero de 2014

Una mano sobre el hombro para implicarnos



Cartografiar el mundo para hacerlo comprensible es una tarea dolorosa e ingrata. El que la realiza, por muy firme que sea su voluntad, se cuestiona a diario sobre la necesidad de tanto esfuerzo. Por eso, una mano sobre el hombro a tiempo, salva. También a quien hace el gesto. En una tierra de serviles, romper el cerco hace mejor el mundo. Nos deberíamos preguntar, cada día, si no somos responsables de nuestra propia situación por no querer implicarnos.

15 comentarios:

Myriam dijo...

Para implicarnos, para motivarnos, para darnos calor; una mano al hombro siempre salva.

Besos

Montserrat Sala dijo...

Amigo Pedro, con el permiso de ella,tomo prestadas las mismas palabras de Myriam, para dar contestación tu estupenda propuesta.
Saludos Profe.

elisa lichazul dijo...

depende PEDRO
implicarse en todo y en todos es to much pa'mi

pienso que lo mejor es dar el paso donde nos sintamos motivados

de lo contrario es dar palos de ciego

besos

Susana Jiménez dijo...

Siempre neecsitamos esa mano, ese hombro, en cualquier circunstancia...
Gracias por tu reflexión y por tu invitación, ¿por qué no?
Un abrazo

LA ZARZAMORA dijo...

Siempre son necesarias y vienen muy bien en esos momentos cruciales.
Y no sé quien sería capaz de no aceptarlas.

Besos, Pedro.
Aquí te dejo la mía.

José Núñez de Cela dijo...

pocas veces la mano en el hombro es suficiente, pero ayuda, claro!

SAludos!

impersonem dijo...

"Entre una palmada en la espalda y una patada en el trasero solo hay unas vértebras de distancia pero están muy lejos en resultados"

La compañía en lo difícil ayuda bastante, la soledad, por el contrario, desanima e incluso derrota.

pancho dijo...

Poco se puede hacer sin organización ni síntesis previa que entresaque lo esencial del caos. Todo lo valioso requiere esfuerzo y dedicación continuada. El fruto queda para la historia,como el que dejaron los dos hermanos de la imagen, salidos del frío que congela estos días.

Aristos Veyrud dijo...

Se empieza a implicarse justo por allí, con un aliento y palmada de hombro, es el comienzo de la unión lo más mínimo, esencial y justo para romper los cercos.
Gran reflexión y motivación!!!
Abrazos!!!

Luis Antonio dijo...

No tengo la menor duda de que somos corresponsables, dada nuestra apatía generalizada, de lo que está ocurriendo. Eludir responsabilidades no conduce a nada... Seguirán ahí por los siglos de los siglos, estos o similares, si no movemos "ficha"...

Una mano en tu hombro y un abrazo, Pedro

virgi dijo...

A veces no la damos por cobardía, temor, inseguridad.
Y sin embargo, cuánto bien podrían hace.
Beso

Paco Cuesta dijo...

Lo vemos cada día en los acontecimientos sociales, hablamos, damos soluciones, planteamos alternativas... mientras tomamos una caña.
Un abrazo

María dijo...

Una mano en el hombro es como una caricia en el alma.

Un beso.

DORCA´S LIBRARY dijo...

Entre la comodidad y la cobardía sólo hay el grosor de un hilo. El que vive bien no quiere complicarse, y el que vive mal e intenta levantar la cabeza, se siente muy, muy sólo. Hay que ser valiente para hablar cuando todos callan, y la misma valentía es necesaria para poner una mano en el hombro del que está hablando cuando todos los demás hacen como que si no lo vieran.

José Luis Ríos Gabás dijo...

Cierto, que solo implicarnos cambiara las cosas.

Un abrazo