viernes, 28 de febrero de 2014

Fuera de foco


Si te molestas en quitar parte del decorado, descubres si tu vida tiene algo fuera de foco o no lo tiene. Por eso algunos cargan con el trampantojo hasta cuando están solos.

12 comentarios:

elisa lichazul dijo...

pues sí, mi vida no tiene uno sino muchos fuera de foco

besos

Abejita de la Vega dijo...

Algún trampantojillo construimos, a veces para evitar que se cuele alguna rata a través delas transparencias. En casa, nunca.

Kety dijo...

¿Y quien no? Hay cosas que son de uno mismo.

Un abrazo

Anónimo dijo...

¡Qué entrada más triste!

La vida está llena de oscuros y claros, pero quien se engaña a sí mismo, no debe poder fiarse ni de su sombra.

Esther dijo...

Señor Ojeda tengo que reconocer que algunos días lo leo, y lo que dice, casi sin yo quererlo, se me instala y acomoda en la cabeza, no abandonándome hasta que consigo desmontar el contenido de sus frases a fuerza de buscarles sentido y sinsentido. No crea que soy consciente del engaño y de mi ingenuidad, pero no tengo remedio, aun sabiendo que la escritura tiene mucho de trampantojo, casi sin darme cuenta termino creyéndome el suyo. Por favor no se ofenda que no hay mala intención en lo que digo; el trampantojo, al parecer, muchas veces es más artístico que peyorativo, y lo artístico ya se sabe, puede estar cargado de verdad aunque esta, paradójicamente, sea ficticia. Además, lo admito, soy algo escéptica con este medio y a menudo me pregunto si es posible encontrar por aquí mucha verdad de esa que entendemos por real, y si es así, hasta qué punto, entonces, se arriesga la verdad y dónde acaba y empieza la pose de cada uno de nosotros frente a la pantalla? Porque, cuánta parte de nuestra verdad escrita no es ilusión o lo que es peor, engaño? "Trampantojo", un concepto para mí, nuevo, y no sé si verdaderamente alcanzo a entenderlo, aunque como ve, lo intento. Sin ahondar mucho en la palabra, el trampantojo vendría a designar un efecto simulado de una realidad que en verdad es ficticia, qué complicado! No sé si le interpreto bien pero el término "trampantojo" según como usted lo utiliza, sin "trampantojo", viene a ser aquí como una "ilusión conceptual" de la "mentira"o de "la conducta hipócrita", trampa de la que algunos de nosotros nos servimos para ocultar a los demás nuestra vida, y si me pongo algo patética nuestro verdadero ser, ya sea, bien por miedo, o por falta de sustancia, aunque también es verdad que el trampantojo puede ser, en ocasiones, muy piadoso con los demás si lo anteponemos para no dañar al prójimo. Pero qué sentido tendría, entonces, el trampantojo escénico sin espectadores a los que ilusionar? Seguir engañándose a sí mismo para no tener la necesidad de confrontarse con la realidad, esa que llamamos pura y dura, de una vida mal enfocada? Cobardía, negación de la realidad?, es una posibilidad, no se lo niego, pero no la única. Si uno no está bien centrado consigo mismo y con la realidad, una doble vida puede ser una manera, no ya de engañarse a sí mismo y a los demás sino de preservar la propia identidad, en este caso el trampantojo puede ser vital y si me apura positivo y necesario.

DORCA´S LIBRARY dijo...

Hay quien prefiere vivir una realidad virtual. Pero tarde o temprano, se encuentran con alguien que les pellizca, y entonces se dan cuenta que están en el mundo real.
Tuve que buscar la palabra "trampantojo" en el diccionario, a ver si existía. Creí que estabas jugando con el lenguaje y te la habías inventado. Hasta ese punto me hacen reflexionar tus entradas.

María dijo...

La vida tiene de todos los colores y sabores, agrios, menos agrios y más dulces.

Me gusta la foto.

Un beso.

mojadopapel dijo...

Es cierto Pedro yo siempre estoy en el centro de todos mis trampantojos.

José Luis Ríos Gabás dijo...

Bueno, en la sociedad del espectáculo en que vivimos eso es bastante normal, diría yo.

Un abrazo

Paco Cuesta dijo...

Algunas cosas están mejor a cierta distancia, en la nebulosa del desenfoque.
Un abrazo

virgi dijo...

Es que cargamos con muchas máscaras. Beso beso

Myriam dijo...

Por eso ajusto seguido (desde que lei tus minigarrapatitas de Larra ¿te acuerdas?) mis gafas en toda su presbicia, hipermetropía y astigmatismo multifocal. Y de tanto en tanto, aterrizo estrepitosamente de cúbito dorsal de alguno de mis vuelos estratosféricos.

Besos