jueves, 9 de enero de 2014

Un collar infinito para tus blancas manos. El impulso amoroso y la creación poética en los Veinte poemas de amor de Pablo Neruda y noticias de nuestras lecturas

Diseño de Rita para la lectura del poemario de Neruda

Veinte poemas de amor y una canción desesperada de Pablo Neruda es un poemario deudor de Rubén Darío y del modernismo hispánico que este había inaugurado décadas antes. Como tal, es lógico que el tema central sea la sublimación del impulso amoroso expresada de una nueva manera, más libre, menos encorsetada. De ahí la referencia a aspectos carnales, físicas, bien directamente bien a través de metáforas y comparaciones cuyo símbolo central es siempre el mismo, la naturaleza. Esta carnalidad en la poesía quedaba antes relegada a un tipo de poemas escrito para un consumo no público. Rubén Darío y los modernistas consiguieron ponerla en primera línea de la poesía (a la celeste carne de la mujer cantó Darío, y el pimer verso de Neruda comienza con la alusión al cuerpo de la mujer ya no como abstracción sino como presencia física erótica) como una parte más de su libertad temática y expresiva. Hay en todo un poemario un desbordamiento de la pasión y de la expresión directa de los efectos en el poeta, especialmente el de la angustia. De hecho, el libro está ordenado para que exprese la evolución amorosa desde el descubrimiento del cuerpo de la mujer hasta el recuerdo desesperado del amor perdido.

Como en Darío, como en toda la mejor producción amorosa del siglo XX, este elemento pasional tiene mucho que ver con la misma creación poética: de ahí la alusión continua de Neruda a las palabras, a la escritura, casi como obsesión. No es solo ya ese verso tan famoso Puedo escribir los versos más tristes esta noche, sino una implicación absoluta entre el amor (la mujer) y la expresión amorosa -los silencios, la mudez, la palabra expresada anterior y posterior al encuentro. Uno de los poemas en donde mejor se expresa esta relación es poema 5 (Para que tú me oigas...) en donde la palabra del poeta se tiñe de la amada y todas ellas juntas se trasforman en un collar que le entrega:

Voy haciendo de todas un collar infinito
para tus blancas manos, suaves como las uvas.

No es otra cosa este poemario: el collar que el poeta le entrega a la amada porque es la amada quien lo provoca.


Poema1

Noticias de nuestras lecturas


Gelu  recrea, con tanto acierto, el poema 19, que no puedo más que remitiros a su entrada para ver a Loquillo y Degás compartiendo con Neruda.

Kety nos regala su interpretación de la poesía de Neruda, todo un sentido homenaje.

Mª Ángeles Merino comenta e ilustra adecuadamente el poema número 5, en el que las palabras de amor son infinitas...

Pamisola comenta el poema número 6 desde las propias palabras de Neruda. Fuerza de la emoción arrolladora y joven.

Luz del Olmo nos sorprende de nuevo, a partir del poema 10, jugando con la mirada del poeta, para sugerir su propio paisaje.

Paco Cuesta finge ser aprendiz de brujo para darnos una lección completa de cómo abordar a Neruda desde la unión de dos elementos: amor sensual y metapoesía. Como si me hubiera leído mi entrada antes de publicarla, cosa que no ha podido hacer de ninguna manera. No sé cómo se ha metido en mi cabeza.

Myriam juega con nosotros: dice que no hará aportación a nuestra lectura pero amasa barro para hacer cerámica nerudiana.


Todo lo que era sólido, de Antonio Muñoz Molina, el primer ensayo que leemos en nuestro club de lectura, ha resultado ser todo un éxito. De hecho, sigue suscitando comentarios por parte de los seguidores y Antonio Aguilera ha impulsado eficazmente su lectura en Priego de Córdoba.

Rafael Ruiz, en su Fray Liberto, comenta y recomienda el libro de Muñoz Molina, sumándose a nuestra lectura gracias al impulso de Antonio Aguilera.

Pancho comenta otra de las claves de lo que ha sucedido en España en los últimos años abordada por Muñoz Molina: la tendencia hacia lo local que ha fabricado miniestados y multiplicado los gastos hasta el infinito, con el aplauso de todos. Después aborda uno de nuestros grandes problemas: la falta de cultura democrática nos hace fáciles presas de aquellos que hablan a las tripas y no a larazón.

Antonio Aguilera aborda una de las perspectivas más sugerentes del ensayo de Muñoz Molina: la necesaria separación de las creencias religiosas de los políticos de su actuación como tales y el laicismo de una democracia moderna.
uouio

Ya sabéis que recojo en estas entradas de los jueves los comentarios que los seguidores del Club de lectura hacen en su blog hasta el miércoles y aquellos que me dé tiempo del mismo jueves. Si me he olvidado de alguno, os agradecería que me lo hicierais saber.

28 comentarios:

Myriam dijo...

No de que es más lindo si los versos de él o tu explicación...

Myriam dijo...

Mañana y pasado visito a los compañeros.

Abrazos a ti y a ellos.

Myriam dijo...

...y lectura

Gelu dijo...

Buenas noches, profesor Ojeda:

Si le soy sincera, me ha gustado bastante el recitado, pero he estado pensando -el minuto y medio- en lo mucho que se parece a Gregory Peck.

Un abrazo.

P.D.: La próxima semana seguiré son los poemas de Neruda, y con la carta 15 de 'La estafeta romántica' de Galdós.

Isabel Rodriguez Noarruga dijo...

me sorprendes gratamente profesor. ¡Qué buena introducción a este poemario de Neruda y que puesta en escena más intimista especial para noches otoñales o invernales de tormenta!. Saludos

virgi dijo...

Infinito Neruda, del que cargué como un fetiche "Residencia en al tierra", cuando tenía dieciocho años.
Un beso

Impulso amoroso dijo...

Se me desborda la pasión. Desbocada expresión directa de los efectos que en mi provocas. Aludo a la carnalidad de las palabras, a la escritura, casi como obsesión, a los silencios y a la mudez. Descarnada alma sobre papel....
Perfecta entrada

elisa lichazul dijo...

me pasó lo mismo que a Gelu

ese aire a lo Peck y el juego de sombras lo acentúan más


besos y buen fin de semana


pd...tu declamación le da el toque sensual al poema porque escucharlo de la voz del original es un suplicio jajajja

elisa lichazul dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=GKdVn2XqVNo

te dejo el enlace
:D

Señor De la Vega dijo...

Mi Señor Ojeda,

Empezamos a desliar la cebolla

El poema de amor, es una extraña categoría indefinible, pero claro, si empiezo así me debería de abstener en comentar nada más.

Trataré por lo tanto de situar los poemas de Neruda en unos ejes identificables, son poemas sí, voy bien. Parece ser que versa a un amor heterosexual no platónico, donde el objeto amado es mujer y tener fisiología femenina adulta por lo que describe, aunque no abusa de las hipérboles, quizás un poco se le va la mano en “pareces al mundo” “como un túnel”, y aunque no llega a expresiones como -infinitos pechos-, no tiene claro el número de rosas en el pubis “Ah las rosas del pubis!”, por otro lado es normal que un poeta use símiles para nombrar los órganos sexuales femeninos, de eso trata la poesía, de crear imágenes, pero a ver, no imágenes tan de andar por casa, incluso para los años 20, “Ah! los vasos del pecho” como que no, 'vasos' no, y menos mal que no habían inventado el tetabrik entonces.

¡Ya! dirán Ustedes, ¿por qué no vasos si le da la gana? (mejor no les doy razón ahora), no lo digo como mofa, seguro que Neruda pensó y repensó aquel símil antes de transcribirlo, pero cualquier poeta asume las asociaciones con las que juega, y puesto que con alejandrinos (versos de catorce sílabas) no existía problema métrico con un poco de esfuerzo, usar “vasos del pecho” nos recuerda más un desayuno infantil, a una nodriza o incluso a su propia madre que a una amante, y descarto a la madre por la primera parte penetrante del poema (aunque esa referencia al hijo, me genera aún dudas freudianas nada eróticas).

Pero además, en el primer verso el símil fue “blancas colinas” y en el anterior a vasos, había anticipado “leche ávida y firme” para situarnos, veamos, podría haber usado en lugar de “vasos del pecho”... copas del pecho, volcanes de tu pecho, montes de tu pecho, naranjos, peras, manzanas, naranjas, duraznos, melones, sandías, dulces… en fin, imaginen ustedes lo quieran pero seguro que no se les ocurre ¡vasos! y lo malo es que menciona posteriormente “sed” dos veces nada menos… quiero decir con todo esto, que si se chupa mucho de la teta, incluso en un poema, al final mamamos.

Así, que el primer poema de los veinte, que sí me gusta porque soy muy infantil, cada vez que lo releo me sugiere en el mejor de los casos, que el amor de su escarceo sexual imaginario o real, fue con una nodriza, con clave maternal y que en Pablito o Pablete, primó el hambre y su infancia lactante más que el sexo salvaje de un labriego.


Prueba que le sobraban metáforas e imágenes si hubiese querido decir diferente a como dijo en el 1, en el poema 8 nos lo demuestra ejemplarmente:

Ah desnuda tu cuerpo de estatua temerosa.
Tienes ojos profundos donde la noche alea.
Frescos brazos de flor y regazo de rosa.
Se parecen tus senos a los caracoles blancos.
Ha venido a dormirse en tu vientre una mariposa de sombra.

Señor De la Vega dijo...

Por otro lado, los poemas de amor de Neruda, se enclavan en la tipología de Amor versado no epistolar (aunque el poema no tenga porque enviarse, necesariamente y no exista esa tipología), es decir, según leemos el 2 el 4, 5, 6, 7… entendemos que no son los poemas que un varón escribiría a su amada, para que ésta lo leyese y se quedase tranquilamente enamorada.

Es obvio que el sujeto es ella, pero una ella o varias ellas de hace semanas, meses, años, días, y él rememora en pasado, presente y futuro, en una febril mezcla de tiempos, sentimientos, amor, gozo, desamor, dolor, pasión y frío, como para no olvidarlos y revivirlos todos en un poemario.

Tampoco parece inventado lo que subyace en ellos y es evidente que no está escribiendo una tragedia Shakesperiana donde narre pasiones entre Romea y Julieto que deban ser entendidas por el público para pasar de escena, es más, los poemas sin ser surrealistas, solo Neruda podría darles sentido al releerlos, y explicar de qué iba la cosa en cada uno: si de su visión sexual del mundo mirando por la cerradura, de su primer escarceo con una nodriza, de compañeras de estudio, de una belleza imposible que vio paseando junto al río, de una vecina que le tiraba los tejos, de una pastorcilla que correteaba por la Sierra o de él mismo, sus reales flirteos amorosos, sus deseos no cumplidos y su juventud en Santiago.


Así que asumo, que el joven Neruda en aquellos años sublimaba en poemas sus recuerdos sentimentales, físicos y onanísticos de adolescente que juega al tirachinas para más gloria de la poética, a través de incontables pajas mentales y se le ocurrirán versos como este final del poema 14 que les dejo, ya muy famosos y blancos como leche en el primero, pero no exactamente igual.

Quiero hacer contigo
lo que la primavera hace con los cerezos.


Z+

Y acabado el comentario ahora sí, si quieren usar “vasos” pues adelante, pero yo ni siquiera lo haría en este poema que le dedico al Poema de amor nº uno de Neruda:

Estropajo es tu pelo
tenedores tus dedos
cucharas son tus ojos
tu espalda una bandeja
embudos tus oídos
tu boca una salsera
paella tu trasero
tu barriga frutero
dos tazones tu pecho
tu sexo una freidera

¿Amor Mespresso? What else?


J. de la Vega Z+-----

Edurne dijo...

Cuando yo era una adolescente exaltada (sigo siendo una mujer exaltada, pero con esa pátina de la madurez...), Neruda vino a salvarme, a dar forma a todas esas cosas que bullían en mis adentros. Y Neruda ya nunca me ha abandonado.

El libro que tengo de estos "20 canciones de amor y una canción desesperada", es una edición de Seix Barral (que en aquellos años 70 era lo más de lo más en cuestión de ediciones...)
Un libro que tiene una carga emocional muy importante para mí, y que guardo en un lugar muy visible, para poder echar mano de él en cualquier momento.

No puedo hacer mis aportaciones en este Club, como es mi deseo, pero os sigo y leo todas las colaboraciones que puedo.
Apuntar que es una gozada todo lo que se aprende así!

Besos!
;)

Edurne dijo...

Ah, lo que ha dicho Gelu del parecido con Gregory Peck...
¡¡¡CIERTO, es totalmente cierto!!!
;)

moderato_Dos_josef dijo...

me parece un libro excelente que todavía no he conseguido leer como es debido. es decir; en orden.

abrazos!

impersonem dijo...

Ilustrativa entrada, he leído con gusto tu exposición y los comentarios que la misma ha suscitado.

impersonem dijo...

Me ha gustado mucho el comentario del Senor De La Vega

São dijo...

Gostei de te ouvir, é sempre bom ouvir a voz de alguém que se estima e respeita.

Realmente, a tua parecença com Gregory Peck é assombrosa.~

Querido amigo mio , bons sonhos

Abejita de la Vega dijo...

Ver a las gaviotas y acordarme del poema 5 con su collar de palabras...fue todo uno. Palabras de amor que luchan por ser seductoras, adelgazadas, leves, sutiles como la huellas de las patitas de gaviota.

Una entrada muy valiosa, con tu propia voz. Iremos entrando en Neruda, algo que no veía muy fácil. Tuve mi momento de "no entiende ni peñazo pero trasponerse se traspone", a la manera del genial Forges.

Un abrazo

Pamisola dijo...

Una entrada muy completa, ¡cuánto se aprende de todo y de todos, alrededor del poeta que nos emociona y ahora nos ocupa.

Besos.

pancho dijo...

El amor es un juego de manos en la fila de los mancos.
El aspecto de Neruda de amante de las palabras es un patrón a seguir
para quien quiera aprender a nombrar las cosas del mundo y darle las gracias a la lengua que lo permite.
Gracias también a ti por recopilar tanta colaboración.

Kety dijo...

Interesante lo que cada uno aporta,
Gracias por mencionarme.
Un abrazo

DORCA´S LIBRARY dijo...

Acabo de escuchar tu lectura del poema nº 1 de Neruda. Con tu voz, la mujer que era un recuerdo depositado en el papel, la has hecho carne.
Saludos.

Paco Cuesta dijo...

Sobrepasado el poema 1 me quedo anclado en el 5, por alguna razón le encuentro un simbolismo diferente.Continuará.
Un abrazo

José Luis Ríos Gabás dijo...

Creo que lo leí cuando era joven, y, como entonces, me parece demasiado desbordante,exagerado, poco contenido, pero para conocerlo hay que leerlo, claro.

Un abrazo

Esther dijo...

Nunca me paré a analizar estos veinte poemas, lo que me gusta como que no me apetece demasiado "descuartizarlo" así que tiendo a no pensarlo, sin embargo, su comentario y algunos de los comentarios de sus lectores que acabo de leer me han despertado la curiosidad. Epistolar en el sentido de poema a la amada, a mí tampoco me parecen, en todo caso más bien me parecen un diario hecho poemas, destinatario: el lector. En el IV leo una despedida. En el V, es verdad: distancia y metapoesia, de hecho, si me fijo la longitud de los versos, la forma, de alguna manera baíla miméticamente con el contenido, se supone que siempre es así pero en este poema más, "... mis palabras / se adelgazan a veces, ..." no sólo lo leemos también lo vemos. materia hecha forma y viceversa, ahí están. LLegada a este punto recuerdo la lectura de Miriam, poemarío hecho cerámica y no encuentro mejor interpretación de la materia. El VI es un salto, es otra, no es la misma, creo. Seguiré leyendo a ratos. Aunque siempre termino por quedarme enredada el el XVI, la paráfrasis al poema 30 de "El jardinero" de Tagore. Este último lo he buscado en inglés, y de este idioma al español más bien me parece una traducción. Me pregunto: por qué Tagore?
Por cierto, su lectura en castellano del norte del poema I a mí me gustado, muy clara-oscura como la imagen.

Esther dijo...

Señor de la Vega,
con ese guiño cubista en el poemo nº uno, se ha montado usted un poema fenomenológico, no acabo de salir de mi asombro, ha injertado el cubismo en el surrealismo. Leyéndole, tan clásico usted, mis más sinceras felicitaciones, con un siglo de retraso patafisicamente vanguardista.

Señor De la Vega dijo...

Mi Señora Esther,
Leo con placer, que de no querer descuartizar la cosa, acabó diseccionando en una autopsia, de Neruda la poesía amorosa, y lo mejor, que yo disfruté las tripas.

Sobre su guiño clasificatorio a mi poema dedicado al nº uno; al terminar de leer su comentario, por un segundo me vi injerto en la vanguardia (da igual si con retraso).

Así que volví a releer mi obra maestra en heptasílabos y noté que de hecho de vanguardia nada, con la composición que hice, retrocedí del barroco al manierismo de Giuseppe Arcimboldo.

Lo cual en poesía, no deja de ser peculiar, pero tampoco tanto, quizás lo único original sea que me fue inspirado por los "vasos" de los que mamó Neruda.

Un placer y Suyo,
Z+-----

Esther dijo...

Qué despertar el mío, Señor De la Vega!, y yo que soñando estaba y en mi sueño me creía frente al "Retrato de May West que puede utilizarse como cocina surrealista" y ahora resulta que estaba frente a "La cocinera" misma. Qué ensaladera la mía! No, si ya sé que tendría que, canónicamente, haberme puesto a contar sílabas en lugar de fantasear, seguro que de haberlo hecho, habría escuchado el tic-tac del tiempo percatádome entonces que mucho estropajo, mucha fuente pero que en ese espacio, ni rastro del cubo.
Bueno aquí estoy para eso, para aprender disfrutando y en esto es Usted todo un Maestro, así que le agradezco de corazón que no me haya dejado con su poema, cautiva en la ignorancia. Y no sólo eso le tengo que agradecer, Señor De la Vega, además me ha dado usted toda una lección práctica en André Breton y su teoría de "Los "vasos" comunicantes". Todo esto gracias a Neruda y al Señor Ojeda, al que aprovecho para darle las gracias por la gentileza de ofrecer este espacio.