sábado, 18 de enero de 2014

La democracia no es un regalo




La democracia no es un regalo, sino una conquista. Los derechos sociales no son una dádiva sino el resultado de un esfuerzo histórico. La condición de ciudadanos no es producto de un regalo sino de una cadena de revoluciones mantenida a lo largo de varios siglos. La consecuencia inevitable cuando los ciudadanos se adormecen por la opulencia o tienen miedo no es la consolidación de los derechos sino el retroceso. Cuando la ciudadanía pierde musculatura se convierte en una suma de súbditos aunque en apariencia todo sea constitucional y guarde las formas. Entonces es cuando nos vacían la democracia por dentro y no nos damos cuenta hasta que no se cae la fachada por falta de cimientos.

Lo he escrito en este espacio en varias ocasiones: sin nosotros, no hay democracia. Es obligación del ciudadano ser honesto, cumplir con las obligaciones que lo convierten en tal y dedicar parte de su tiempo en ejercer el control sobre los políticos que lo representan. Lo que sucede ahora, la perplejidad de nuestros gobernantes desde que estallara el Movimiento del 15 de mayo hasta los recientes hechos de Gamonal (1, 2 y 3), en Burgos, se debe a que tenemos una clase política que no ha sentido nunca este control por parte de los ciudadanos.

Si en España conseguiéramos mantener el tiempo suficiente este movimiento ciudadano para que pase de ser un estallido de descontento a un ejercicio habitual, la democracia ganaría. Se acabarían entonces los altercados porque habría cauces suficientes para que el ciudadano se sintiera atendido en sus demandas sin tener que someterse a la rígida y anticuada estructura de los partidos políticos de este país. Y permanecería lo mejor que ha ofrecido este movimiento: la capacidad de los ciudadanos para organizarse en asociaciones, plataformas y grupos de trabajo. Con el tiempo suficiente de esfuerzo, aparecerán nuevas formas de gobierno basadas en la trasparencia, el diálogo constante, la eficacia y el control y nuestros políticos se acostumbrarían a que hay que rendir cuentas siempre, a que no hay que engañar en las campañas electorales, a que la corrupción les llevará al descrédito y a la cárcel. Lo que vivimos ahora es una crisis que solo puede tener una salida hacia el progreso de nuestra democracia que barrerá del panorama a los que ejerzan una política vieja.

O eso o la fachada se nos caerá encima en la primera tormenta.

22 comentarios:

Javier Sanz Fernandez dijo...

Lamento poner el punto pesimista, pero hay algo que los políticos sí que tienen bien agarrado: los tiempos a la hora de ceder.

Es una cuestión de doctrina del shock. Cuando comenzaron los altercados en Burgos (antes de ocasionales brotes de agresividad contra moviliario urbano, ni Dios sabía nada de Gamonal), el alcalde se enrocó y se negó a revisar nada; cuando esos brotes ocasionales de agresividad se extendieron, rápidamente cedió, primero paralizando temporalmente y luego definitivamente las obras que habían originado el descontento. Ahora, han conseguido que la protesta y la resistencia (incluida la violenta) pierdan el sentido porque ya han "ganado". Sin embargo, el alcalde ni se ha ido ni tiene pinta de ir a dimitir, y aun nadie ha pedido disculpas por los excesos policiales.

Nos tienen tomada la medida a la población: amenazan con mucho, luego ceden un poco, y la mayoría de la gente se queda contenga, pero lo que no ceden va minando por dentro la democracia.

Si no se sigue montando una gresca violenta, no habrá visibilidad en los medios, y sin ésta, no habrá continuidad, ni por supuesto cambios.

Espero equivocarme.

elisa lichazul dijo...

españa y otros países más ,muchos más pasan por la misma ola

solo hay que surfearla con estilo Pedro

besitos y ánimos

Antonio Aguilera dijo...

Sin nosotros no hay democracia, qué bueno ese texto tuyo que leí el 15M del 2011 en la plaza del Ayuntamiento de Priego. El problema: ¿qué hacer para que la ciudadanía se entere? Lo de Gamonal ya es un paso, pero hacen falta 1000 Gamonales en España para que la palabra Democracia recupere su auténtico significado: Poder del Pueblo.

Gracias por tu constancia y sabiduría que cogemos gustosos.

Anónimo dijo...

Los acontecimientos de Gamonal han sido un estallido de rabia de la gente de a píe ante un ordeno y mando y unos políticos títeres de sus amos y el poder financiero de estos.
Llama la atención:
El PARTIDO POPULAR sacó mayoría en el barrio de Gamonal en las ultimas elecciones municipales.
Gran parte de esa población de votantes hoy está en la calle en contra del bulevar y lo que representa.
Los antidisturbios ocupan todo un barrio y aledaños, se vé un barrio tomado por las fuerzas del orden
establecido¡IMPRESIONA!
Demasiada fuerza bruta para una población hetereogénea ,pacifica y nada sospechosa de ser antisistema ni kale borroka como se ha querído hacer ver .
Los detenidos son de Burgos, , no son de otras ciudades que han llegado aquí para violentar como quieren hacer creer .
Si han dado marcha atrás en las obras ha sído por el gran precio que van a tener que pagar en el terreno político.
Por lo tanto:
Para que fuera creible la postura del alcalde se tendría que acompañar de su DIMISIÓN por su mala gestión y las consecuencias derivadas .
.TENDRÍA QUE PEDIR PERDÓN A LA CIUDADANÍA , HACER QUE LAS FUERZAS POLICIALES SE RETIREN DEL BARRIO.
ABSOLUCIÓN DE LOS REPRESIALADOS.
ANTES DE CONDENAR LA VIOLENCIA HABRÍA QUE DEFINIRLA Y VER QUIÉN LA GENERA.



Gelu dijo...

Buenas noches, profesor Ojeda:

Conseguir una verdadera democracia ha costado siglos de sangre, sudor y lágrimas. Y no dormirse, cuando se cree que se ha conseguido.
En el caso de Burgos, mis paisanos han reaccionado. Quizás, un poco tarde.
Hay que entender que no es fácil enfrentarse al poder, cuando ese poder tiene en sus manos los puestos de trabajo y el dinero.
El alcalde, como burgalés, no debe sentirse muy contento viendo la situación que se ha creado.
Los policías, cumplen con su cometido. Hacen lo que les ordenan. Tampoco estarán muy satisfechos. Incluso algunos quizás, sean del barrio.
Las manifestaciones de los vecinos deben ser pacíficas, y sin causar ningún tipo de desperfecto. Los estropicios causados hasta ahora en papeleras y mobiliario urbano, se pagan y en paz.
¡Cómo si no hubiera otras faltas graves por ahí!
Y los ciudadanos a seguir vigilantes, pero ya no a pie de calle -que en Burgos hace mucho frío- y las cuentas claras al día.
Y atentos a las próximas votaciones.

Saludos.

Campurriana Campu dijo...

Lástima que tenga que aparecer la violencia...
Es muy triste pensarlo.

Isabel Rodriguez Noarruga dijo...

Una nueva política puede surgir si los ciudadanos ejercemos presión sobre los políticos ejerciendo nuestro deber ciudadano; que cierto. Un saludo profesor

São dijo...

As altercações de Burgos foram noticiadas aqui,

Penso que se as pessoas se aquietam quando conseguem o que querem pontualmente e não prosseguem a intervenção, os políticos acabam sempre por ganhar, ainda que alguma coisa cedam.

Costumo dizer que aqui em Portugal as novas gerações foram muito mal educadas por quem lutou pela Democracia , dando a impressão de que esta não tem que ser conquistada todos os dias e por toda a gente.

Ma Espanha sofreu uma guerra civil e uma ditadura muito mais cruel do que portuguesa, que nada tinha de branda.Mas que nunca utilizou legalmente a pena capital (embora tivesse assassinado muita gente).

Será que só quando tudo lhe cair em cima , haverá reacção?!

Querido amigo mio, forte abraço

Natàlia Tàrraco dijo...

Te he estado leyendo, creo que lo de Gamonal, luego en Madrid, en Valencia, Barcelona...ya son pasos, que duren, que sirvan.

DORCA´S LIBRARY dijo...

Los políticos lo han tenido muy fácil en España, ni siquiera han necesitado utilizar nuevos métodos, con el viejo de: "divide y vencerás", lo han conseguido. Empezaron por los de categorías laborales y clases sociales más bajas, utilizando a los empresarios para que hicieran el trabajo sucio. A cambio de ofrecerles rebajas en impuestos como la cotización a la seguridad social, éstos hacían contratos basura a sus empleados, creyendo que así se estaban ahorrando dinero. Su ambición no les permitió ver que lo que aparentemente se ahorraban por un lado, se lo seguían quitando por otro, mediante nuevos impuestos indirectos. Con lo cual les dejaron desarmados, pues encima de tener que seguir soportando cada vez más cargas fiscales, habían perdido la confianza de sus empleados, y cuando quisieron tirar de ellos al estallar la crisis y les dijeron: bueno, chicos, hay que esforzarse, que ya sabéis que todos somos empresa, los empleados contestaron: ¿lo qué?
Como la cara dura no conoce límites, los políticos siguieron avanzando, escalando hacia arriba. Y llegaron hasta los funcionarios. Entonces estalló la alarma social. ¡Qué barbaridad, se atreven a meterse también con los funcionarios!. Les quitaron la paga extra de navidad, pero se dieron cuenta que ¡oh, cielos, sin paga de navidad no se pueden comprar los regalos de reyes!, así que este año se la han vuelto a dar. Y de paso han intentado hacer creer que el aumentar una nimiedad el consumo en tales fechas, demuestra que la economía del país está resucitando.
Todo lo que está sucediendo nos está diciendo que el tener una determinada categoría laboral con su correspondiente sueldo, no nos da pedigrí, ni nos convierte en una raza superior, o en seres intocables. Y que cuando a un obrero de una fábrica le echan, nos están echando a todos. Lo mismo que cuando a una dependienta se la mete horas y horas y horas de trabajo, sin pagarle ni una sola hora extra, nos están robando también a los demás. Porque lo que les están haciendo hoy a ellos, mañana, sin cortarse un pelo, nos lo harán a nosotros.
Nos guste o no, vamos a tener que unirnos, porque si no, nos van a comer. Los que manejan las cuerdas de las marionetas-políticos que tenemos, nos han dejado bien claro que no quieren un trocito de cada uno de nosotros, que lo quieren todo.
En Burgos, sin ir más lejos, ¿hay algún ciudadano de pro que todavía no se haya enterado de quiénes son los que manejan las cuerdas de los muñecos que tenemos en el ayuntamiento? Cada vez que miramos hacia otro lado, ellos avanzan un paso más, así que vamos a dejarnos de tonterías. Lo que ha ocurrido en Gamonal no es extraño, lo extraño es que no haya ocurrido antes en cualquier otra parte de esta ciudad o de este país, y me refiero a las manifestaciones. Otra cosa son los actos violentos, que no son necesarios para manifestarse y pueden encima, como suele suceder, utilizarse como excusa para tergiversar el verdadero motivo de la manifestación.

Esther dijo...

Cuanta verdad, y que claro lo comunica, gracias además por el optimismo, es, en realidad, lo que necesitamos -no esa hipnosis de la impotencia repetida mil veces que nos quieren hacer creer- saber que sí es posible cambiar cosas, que "sin nosotros, no hay democracia".

pancho dijo...

Lo natural es que el pez grande se come al chico, eso lo sabe cualquiera que observe el comportamiento del mundo animal con algo de detenimiento.Marcar el territorio y la jerarquía desde pequeños es vital para su supervivencia.
El hombre no es diferente. Ahí tenemos de muestra los nacionalismos y los regímenes totalitarios que llenaron de horror y luchas fratricidas la superficie y la geología de la civilizada Europa hace cuatro días, tan llena de ciudadanos privilegiados, si lo comparamos con otras latitudes.
Con todo, el periodo de Democracia que llevamos desde la Constitución del 78, es el tiempo más largo que hemos disfrutado de paz en la historia de este país.Y en algo habremos contribuido los habitantes que hemos vivido en dicho periodo, porque la paz se consigue día a día y la concordia hay que negociarla al minuto. Predicar la discordia y la bulla constante es lo más fácil del mundo, no cuesta esfuerzo ninguno. Es obligación de los políticos tan bien pagados que tenemos dedicar las veinticuatro horas del día a buscar la concordia y el acuerdo. Si no están dispuestos, que se dediquen a otra cosa.

Neogéminis dijo...

Te felicito por este artículo. coincido plenamente. dudo, eso sí, que sus principios puedan aplicarse a la política de mi país...es que aquí tenemos el peronismo, que se salta todas las reglas...

Un abrazo

mojadopapel dijo...

Estoy en contra de altercados violentos pero no de una resistencia ciudadana constante y comprometida,debemos encontrar el modo de exigir a nuestros políticos cambios en la ley electoral que nos devuelva la confianza en ellos,manifestaciones,asambleas y movimiento ciudadano masivo que les fuerze a comprender que ese es el autentico poder exigir una democracia real y honrada.

Ele Bergón dijo...

Estoy completamente de acuerdo contigo, sólo falta que los ciudadanos nos creamos que todos juntos tenemos el poder de vigilar lo que es nuestro, y si nosotros lo creemos, los políticos no van a tener otra opción de creerlo también y de saber de una vez que están a nuestro servicio.

En otras democracias que llevan más tiempo así se hace y así funciona. Me refiero en concreto a los países del norte de Europa, allí no les dejan pasar ni una.

Un abrazo

Luz

impersonem dijo...

Así es...
¿Despertaremos y actuaremos para poder vivir sin pesadillas? ... ya veremos.

Camino a Gaia dijo...

No ganamos para eufemismos, el engaño a los ciudadanos adquiere proporciones de esperpento.
Escuchas hablar a los gobernantes y ves que lo que llaman liderazgo no es mas que desfachatez.
Pero lo único cierto es que el neoliberalismo que roba a los pobres para dárselo a los ricos, está imponiendo las plutocracias.
Un saludo

Nieves LM dijo...

Totalmente de acuerdo. Tenemos y debemos participar más. Y exigir cambios legislativos para poder ejercer nuestra cuota de participación. No nos podemos quedar dormidos.

ibso dijo...

Estas protestas no duran porque se tiene una visión muy limitada del problema, espacial y temporalmente.

Paco Cuesta dijo...

Estos acontecimientos debieran ser el comienzo de una cuenta atrás para olvidar definitivamente el "dejar hacer, dejar pasar". Por desgracia solemos hablar más que actuar.
Un abrazo

José Luis Ríos Gabás dijo...

En política, desgraciadamente, no parece que estén los mejores.

Un abrazo

dafd dijo...

Sin nuestra fiscalización, otros poderes fácticos secuestran la voluntad de los políticos y estos se dejan cautivar.