martes, 14 de enero de 2014

Fractura social y malestar ciudadano.


Una de las más graves consecuencias de la crisis actual en España es la fractura social. Las diferencias según las rentas familiares han crecido a niveles preocupantes, como hace tiempo que no se conocía en España. Y lo han hecho tan rápidamente que da la impresión de que la situación anterior era solo un espejismo. Todo lo que ha ocurrido desde el comienzo de la crisis es una enmienda a la totalidad de la forma en la que se había basado el crecimiento español desde los años noventa. Sus fundamentos eran la mera especulación basada en un urbanismo desaforado que provocó la corrupción y la mentalidad de fiesta permanente en la que nada importaba de verdad y se olvidaron valores como la moralidad pública, el esfuerzo individual, el control de los gastos de las administraciones y de las familias, etc. Aquellos que vieron mejorar su situación económica en apenas una década no quisieron ser conscientes de la fragilidad del sistema económico. El crecimiento fue tan rápido como ahora la caída, pero las consecuencias de esta son, por supuesto, mucho más dramáticas. Pero no para todos. Cuando se insiste en la consigna de que todos hemos vivido por encima de nuestras posibilidades no se corrige esta expresión con otra que es mucho más cierta. no todos lo hemos pagado de la misma manera.

Los ricos incrementaron su patrimonio en tiempos de bonanza y, según las estadísticas, lo han incrementado también en tiempos de crisis, como sucede siempre en estos casos, por dos razones: por comparación con el resto de la población y porque su posición de partida era más favorable no solo para resistir sino para crecer cuando todo comenzó a tambalearse y resultaba más barato adquirir una propiedad o comprar un negocio aunque fuera para cerrarlom o subirse los sueldos como consejeros porque la población estaba preocupada en otras cosas. Las estadísticas no mienten: los ricos, en España, son más ricos que hace una década tanto por la diferencia con los demás como por su patrimonio actual.

La verdadera castigada por la crisis ha sido la clase media española: desde pequeños empresarios y autónomos hasta obreros por cuenta ajena especializados o no. Todos los índices publicados alertan de la preocupante situación por la que atraviesa y, sobre todo, de su situación de desánimo ante el futuro. Las políticas neoliberales aplicadas por el gobierno han trasformado las pautas de juego tradicionales en apenas un par de años y este sector de la población es el más castigado por ellas, provocando un empobrecimiento alarmante.

Por otra parte, la exclusión social ha aumentado también notablemente. Son cada vez  más los hogares en los que no entra ningún sueldo, las personas abocadas a aceptar cualquier trabajo en cualquier situación, aunque sea en la economía sumergida con todas las consecuencias individuales y generales que tiene esto sin que se les pueda culpar a ellos de esta situación, los jóvenes sin esperanza de contrato estable o de jubilación futura y los mayores de cincuenta años con un paro largo. En España, hoy, por mucho que algunos políticos se empeñen en negarlo, se pasa hambre como no ocurría estadísticamente desde los años cincuenta: niños que acuden sin  unos niveles de nutrición óptimos al colegio, decenas de miles de personas saturando los comedores sociales, número creciente de hogares en los que no se puede encender la calefacción en invierno porque no hay dinero, enfermos que tienen que elegir qué medicamento pagarán y cuales no podrán comprar, familias que vuelven a agruparse en el hogar del abuelo. En mi barrio, los comerciantes me han comentado que han vuelto las viejas libretas en las que se apuntaban las compras fiadas de un cliente a la espera de que puedan pagar con el primer ingreso. Todo sistema social tiene siempre unos márgenes, pero estos márgenes, si crecen, pueden hacer peligrar la estabilidad del sistema completo, sobre todo si el cuerpo medio de la población sufre tan duro castigo como el actual.

De esta fractura social surge el descontento actual, la crispación y el descrédito de los políticos. En España no es tiempo de revoluciones ni épocas de golpismo o de fascismos o populismos, pero será inevitable el creciente número de estallidos sociales por causas aparentemente menores que no podrán frenar medidas policiales o judiciales. En estos momentos, lo que se juega en España es no solo cuánto tiempo tardaremos en salir de la crisis sino cómo y a qué coste. Habrá, como poco, un par de generaciones que jamás puedan recuperarse de lo que está ocurriendo.

El problema es que nadie piensa que los mismos políticos que fueron responsables de la crisis -la mayoría de los nombres de los políticos españoles actuales han tenido responsabilidad en el diseño del despilfarro y la corrupción- sean capaces de sacarnos de ella con eficacia y estableciendo un sistema en el que la fractura social no sea la definición más evidente. Y aunque fueran capaces, no cuentan con credibilidad, siempre tendrán encima la sombra de la duda por su comportamiento pasado. Se necesitan, urgentemente, nombres que tuvieran en la época de corrupción un discurso limpio y una valiente actuación contra ella tanto en el seno interno de los partidos como en la administración o nombres nuevos que no hayan sido concejales de urbanismo proclives a las obras deficitarias  ni alcaldes despilfarradores ni consejeros sospechosos ni presidentes de comunidad que viajaban al extranjero para salir en el periódico del pueblo ni diputados que se limitaran a votar en silencio y a no moverse para salir en la foto. Y se necesita, también, que el malestar ciudadano actual se convierta en conciencia democrática, en participación activa en las organizaciones vecinales, en plataformas con objetivos concretos, en presión continua sobre los políticos para que estos se sientan controlados por sus votantes y no al revés.

12 comentarios:

Spaghetti dijo...

Con las exclusiones que propones, va a ser difícil encontrar nombres que sustituyan a los putrefactos conocidos.

impersonem dijo...

Asì está la cosa. La solución debe ser global ya que es un problema global, los movimientos han de ser universales.

El concepto de legitimidad debe ser revisado...

La crisis ha sido provocada de forma artificial con un fin diabólico.

No sé si de esta vez lograremos despertar y tomar conciencia de en qué clase de tela de araña nos tienen atrapados.

La declaración universal de los derechos humanos y de los derechos constitucionales de los ciudadanos no son más que papel mojado... este mundo no está organizado en base a derechos sino en base a privilegios y servidumbres... "tanto tienes tanto vales"... es la cultura que se ha sembrado y los frutos son los que son, o sea estos que estamos recogiendo... y como tú bien dices, esta es la cosecha que van a recibir las generaciones que vienen... la cosecha de las vacas flacas...

María dijo...

Pedro, así están las cosas, tal y como tú las contado, ésta es la dramática realidad, y no la que nos quieren inventar los políticos, ésta que tú nos cuentas es la que estamos viviendo millones de españoles, pagando las consecuencias especialmente, la clase media, que la han empobrecido, niños que van al cole desnutridos, etc, y ¿qué hace el ejecutivo? quitan ayudas, suben impuestos, nos dan más latigazos, en vez de subir impuestos a los que tanto tienen, no, a ellos no, a ellos los están enriqueciendo, por lo que con este Gobierno hay más diferencias sociales, más pobreza, habrá más muertes porque muchos no podrán pagar los medicamentos, y los jóvenes con carreras, o se van de aquí, o verán matado su futuro con esclavos trabajos ganando menos de quinientos euros, esto es lo que tenemos, esta es la dramática situación: más paro, más hambre, más esclavitud, menos derechos, más diferencias sociales, más pobreza, ¿servirá para que al fin nos movamos? ¿o ni aún así tomaremos conciencia aunque nos dejen en la más absoluta de las miserias?

Interesantísimo tema, el que has tocado hoy.

Gracias por abrirnos conciencias, a ver si despertamos, que estamos más muertos que vivos.


Un beso.

Abejita de la Vega dijo...

Que se sientan controlados.

elisa lichazul dijo...

cuando el hombre entienda que el no es el rey de la montaña sino parte de la montaña otro mundo nos nacerá

cada componente de la montaña es absolutamente necesario para formar la montaña

la montaña desde la sima a la cima recorre toda evolución y en ella todos estamos

besos

São dijo...

A tua análise pode ser totalmente aplicada a Portugal.

O bando que está mo Governo está deliberadamente a fraccionar a sociedade e a lançar a quebra de laços entre gerações.

Para cúmulo temos um Presidente que funciona como ministro sem pasta do actual Executivo e lhe deu seguro de vida público, com carta branca para tudo fazerem como querem e aquém querem.

Abraço fraterno, amigo mio

Tesa dijo...

Lo más grave y preocupante es lo que escribes en tu último párrafo.
Seguimos en manos de esos ineptos.
Qué miedo...

Nieves LM dijo...

Borrón y cuenta nueva. Democracia directa y participativa. Auditoría real de la deuda y no pagar la ilegítima. Reciclarnos.

DORCA´S LIBRARY dijo...

Hay un coste que la corrupción ha ocasionado, y que no se menciona. El coste psicológico. Han aumentado los problemas de este tipo así como los pisquiátricos. No hay más que fijarse en alguno de los rostros con los que te cruzas, para darte cuenta de todo el daño que ha causado esta gentuza. Aunque se recuperara la economía, estas personas ya no volverían a ser los que eran.
No puedo creer que no haya ninguna ley que haga pagar este tipo de delitos. Y me cuesta aún más creer que no haya ningún juez que tenga el suficiente valor para aplicar esa ley. Fuera quien fuere el o los culpables.

Paco Cuesta dijo...

Entiendo que hemos colaborado con resignación, resistido con paciencia, dado ejemplo sin reflejo. Con este bagaje hemos de ser capaces de promover un cambio social.No tenemos opción.
Un abrazo y gracias

Ele Bergón dijo...

Es inconcebible que el constructor del famoso Bulevar de Burgos sea el mismo que ha estado imputado y no sé si algo más en casos de corrupción, pero parece que la ley lo permite. ¿ En qué país vivimos que hemos dejado que esto ocurra?

Un abrazo

Luz

dafd dijo...

Hay algo que no va, que no funciona. O que funciona así, por esencia.