sábado, 2 de noviembre de 2013

Instante blanco de Bernardí Roig. Intervención en el Museo Nacional de Escultura


La distorsión creada por las obras de Bernardí Roig en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid (Instante blanco, hasta el 12 de enero) coloca al visitante en una inevitable sorpresa de la que saldrá, si sabe aprovecharla, con una grieta que le ayudará a comprender mejor varios conceptos del arte de todos los tiempos pero, especialmente, el contemporáneo. Es de alabar la valentía de la dirección de este Museo al ofrecernos esta sopresa. En una colección que lleva tantos años formalizada se introduce un elemento perturbador que nos provoca una nueva y necesaria mirada. Evidentemente, este juego solo puede ser temporal y no recomiendo visitar por primera vez el Museo ahora. Una apuesta de este tipo solo pueden comprenderla mejor -o rechazarla- los asiduos de la colección con la que se dialoga.

Las esculturas de Bernardí Roig que componen esta intervención suya en el Museo son blancas a partir de una cita del Fausto de Goethe: el tiempo se ha detenido en un momento, la luz se ha coagulado en blanco. Y ese momento es el que nos ofrece en toda su intensidad. Sólo una de ellas tiene unos motivos que recuerdan el traje de un arlequín -lo que refuerza su carácter de juego con el entorno-. Tanto el aspecto de estas obras como su blancura y su posición en el espacio de las salas del Museo establecen un diálogo continuo no sólo con el resto de las piezas expuestas sino, sobre todo, con el propio espectador. Ha querido resaltar el artista la contemporaneidad de la colección del Museo y lo consigue puesto que con su intervención la aleja radicalmente de la museística tradicional. El que entre estos días en el Museo buscando un arte de hace siglos quedará desconcertado. Puede incluso que rechace lo que ve o que le parezca meramente anecdótico si se cierra a su propia circunstancia en el Museo y no quiere comprender que todo espacio expositivo cuenta una historia interesada, un argumento que nos limita y que conviene ser revisado cada cierto tiempo para ofrecer nuevas realidades.

La intervención no solo se encuentra en las Salas del Colegio de San Gregorio sino que se extienden a dos espacios poco conocidos del Museo y que deberían ponerse en valor: el jardín y la cercana Casa del Sol. En esta se encuentra una desconocida pero valiosa colección de copias de obras clásicas realizada a finales del siglo XIX. Allí las tres piezas expuestas de Bernardí Roig proponen un matiz nuevo al contrastar lo clásico y lo moderno, la copia y el original.

Otra cosa de alabar es la excelente información ofrecida en la página del Museo en Internet, que contiene todo lo necesario para comprender la exposición y que recomiendo consultar con detenimiento en este enlace.

9 comentarios:

cuidado con el enlace dijo...

Te espian

Abejita de la Vega dijo...

Dicen que han visto a un santo tallado y pilicromado huir del Museo.

José Luis Ríos Gabás dijo...

Gracias por el comentario y el enlace, Pedro.

Un abrazo

mojadopapel dijo...

Perfecta exposición la que haces, desde tu visión,me he paseado por ella sin haberla pisado.

Kasioles dijo...

Tendré que visitarlo, no me separan del museo muchos kilómetros.
Mi intención era anunciarte que hoy, día 3, es el cumpleaños de Ándré de Artabro.
Soy Kasioles, una amiga y seguidora que le aprecia y quiere desde hace años.
Si tienes un ratito, no dejes de felicitarle, se alegrará.
Cariños.
Kasioles

Myriam dijo...

Disfruté mucho de esta entrada completa, y mil gracias por ello, ya que lamentablemente no he podido, ni podré apreciarla in situ. Es, sin duda una propuesta interesante, ésta la de B-R. de generar los propios espacios museísticos para exponer lo suyo. No solo es original, sino que rompe con muchas ideologías fosilizadas.

Besos

elisa lichazul dijo...

buen panorama dejas PEDRO
besos y buena semana
:D

La abuela frescotona dijo...

la frase el tiempo se ha detenido en blanco... me trae la imagen del desmayo, el colapso, ese instante luminoso en el que perdemos la conciencia, me gusto el artículo desde mi desconocimiento del artista y su obra, saludos

São dijo...

O tempo deteve-se em branco nessa altura, agora marmorizou em negro...

Gostei de te ler, como sempre.

Besos, queridp Pedro