martes, 26 de noviembre de 2013

como la uña de la carne

Hay hallazgos en el Cantar de Mio Cid que nos indican que el autor no podía ser un aprendiz de escritor. Y que conocía perfectamente la transmisión oral, el efecto que podía causar una imagen en aquellos que escuchaban el texto recitado por un consumado juglar. Las marcas de oralidad de un texto como este pueden ser de de tipos muy diversos. Algunas son rítmicas, pero las que más me sorprenden en el Cantar son aquellas que arrastran al gesto de quien recita el poema. Por ejemplo, las múltiples referencias a los sentidos -mirar, hablar- o a la acción -llorar, suspirar, gestos como enderezar la cabeza, agitar los hombros-. Y otras que llegan a la sutileza, que conmocionan nada más ser escuchadas. Cuando el Cid se despide de su esposa y de sus hijas, a las que deja en el monasterio de San Pedro de Cardeña antes de abandonar definitivamente Castilla camino del destierro, nos sacude una expresión que aquel que la ha sufrido interioriza:

Asi se parten unos d’otros como la uña de la carne

La expresión del dolor interior de esa familia que se despide con una sensación tan física como el desgarro producido al separar la uña de la carne es un ejemplo del magistral trabajo literario del autor. Recordemos que un militar como Rodrigo está acostumbrado a despedirse de la familia para ir a la guerra sin saber si va o no a regresar, que en la Edad Media estas despedidas son muy frecuentes. Pero el autor la interioriza con una imagen del dolor concreto que cualquiera de nosotros puede haber sentido. La leyenda cidiana construida en este texto quiere llevarnos a un héroe real, reconocible, que siente y sufre como aquellos que escuchan la narración. Un perfecto ejemplo retórico de cómo conseguir que el receptor sienta empatía por el protagonista: quedará ya atrapado por esta figura y será más dócil ante el sutil mensaje propagandístico que encierra. Y todo esto en la primera gran obra literaria conocida de la literatura castellana.

9 comentarios:

mojadopapel dijo...

Es tremendamente fácil mimetizarse en el dolor porque es algo común entre los humanos....todavía.

Spaghetti dijo...

Hay una frase popular que dice "Son como uña y carne" para indicar que dos están muy unidos y que es difícil separarlos, pero en este caso del Cantar de Mio Cid, la separación no puede ser más dolorosa,como dices.

elisa lichazul dijo...

quien ha experimentado el destierro lo sabe, los refugiados, los desplazados, los emigrantes...

besos

Myriam dijo...

Esa delicada sutileza de la que hablas para lograr que el receptor empatice con el protagonista y así se trague mansito el mensaje propagandístico que le quieren enchufar, no sólo muestran la innegable pericia del autor, sino que también son un vivo ejemplo de como el Arte, en todas sus variantes, ha estado desde siempre al servicio de la transmisión de mensajes específicos con fines determinados, por lo tanto, una obra de arte, en este caso, literaria, no puede contemplarse solo desde el plano de sus virtudes estéticas.

Besos

São dijo...

Realmente, a expressão é magistral .

El Cid é uma figura mítica que eu gostaria de conhecer melhor.

Não sabia desse desterro e de uma separação definitiva(?) da família, pensei que tinha morrido em batalha junto ao castelo onde Ximena se encontrava.

Besos, querido amigo mio.

Silvia dijo...

es muy buena esta frase para dar una sensación de unión perfecta y ello es lo que causa el dolor terrible de la separación...humaniza este caballero héroe humano al fin...
quienes han padecido exilio emigraciones o partidas..lo comprenden muy bien

besotes
silvia cloud

LA ZARZAMORA dijo...

Creo que le hablas a una convencida...
Los clásicos, que abandonados se han ido dejando arrinconados, son las huellas más plausibles de este incierto camino por el que sigue transitando el hombre.
Besos, Pedro.

Abejita de la Vega dijo...

Y aquella gente sencilla, la que rodeaba al juglar, se llevó las manos a la boca, al oír aquel verso.

El juglar sacó para media hogaza y una jarrita de vino.

Dios, qué buen vasallo...

Paco Cuesta dijo...

La conversación con la niña a la salida de Burgos ya construye un héroe:
"Campeador que en bendita hora ceñiste espada"
Gracias, un abrazo