domingo, 20 de octubre de 2013

Como si no fuéramos a volver mañana


Qué cierto es que el mundo ni comienza ni se acaba en nosotros. Pero qué necesario es mirarse cada poco porque sin uno mismo nunca nos daremos al otro. Es difícil balance el del autorretrato. Hay días en los que me miro con cierto cariño -sobre todo al contarme las cicatrices- y otros que me riño -especialmente por esas palabras de más o esas sonrisas de menos o por no haber sabido evitar las tormentas previsibles-, días en los que soy mi más despiadado crítico y otros en los que consigo hacer un pacto de supervivencia para poder seguir adelante. Con la edad uno aprende que el día tiene una intención previa y un discurso ingobernable que hay que aceptar pero trazando la propia senda para atravesarlo. Y que llega un momento en el que la jornada se pliega y ya no tiene enmienda y es mejor hacer la cena, conversar con los seres queridos y con los fantasmas que pueblan la casa y marchar a la cama. Otros días son tan plenos que no merecerían terminar pero también acaban. Como todo. Porque todo acaba y por eso hay que dejar los cuartos del propio alma como si no fuéramos a volver mañana.

20 comentarios:

Luis Antonio dijo...

Interesante, profunda y terapéutica reflexión, Pedro

elisa lichazul dijo...

catártico post PEDRO

besos desde el sur sur

Pamisola dijo...

Las buenas intenciones, nunca faltan, y es verdad habría que hacer la maleta todas las noches por si acaso...
Triste.

José Luis Ríos Gabás dijo...

Es la vida, que nos hace, con el paso del tiempo, más sabios, sin remedio. O eso debería.

Un abrazo

mojadopapel dijo...

Todo acaba y todo comienza y es ese renacer diario el que nos empuja a vivir... si el día es pleno, depende de ti y los que comparten contigo.

elisa lichazul dijo...

pd... cada vez que nos amanece , tenemos la oportunidad de amar

ojalá que ello no se nos olvide
;)

otro besos

MIMOSA dijo...

El cuentakilómetros a cero cada noche, tras la reflexión oportuna de los pasos dados en el día.
Algunos de ellos habremos avanzado, en otros nos habremos detenido porque así el tiempo lo requería, pero de todos siempre sabremos sacar algo, porque han sido y serán parte de esos pliegues que nos conforman.

Besos, Pedro

Myriam dijo...

(Por eso estoy quemando París como parte de la regeneración antes de volver a casa y mirarme en el espejo)

Besos et bisous

Anabel Rodríguez dijo...

Que a 24 horas, siguen otras 24 y no merece la pena resistirse, aunque sea necesario batallar, plegarse, batallar y descansar. Me ha gustado mucho el texto, creo que me reconozco en tus palabras y eso es muy muy emocionante.

José Núñez de Cela dijo...

"el día tiene una intención previa y un discurso ingobernable que hay que aceptar..."
Cuanta verdad!
Cuando todo sale como esperas, esa es la sorpresa.

Saludos!


María dijo...

Me gusta mucho la reflexión que haces de ti mismo, además, me siento identificada, hay días que no me reconozco ni siquiera en el espejo.

Me gusta la fotografía, y además, estás guapísimo.

Un beso, Pedro.

LA ZARZAMORA dijo...

Esos autoretratos a menudo suelen resultar un morphing...
Besos, Pedro.

Natàlia Tàrraco dijo...

A esa del espejo empiezo a conocerla, me tiro toda la vida con sus días variables como el tiempo.
Besito

Isabel Rodriguez Noarruga dijo...

Siempre lo queremos profesor, en cualquiera de sus versiones, porque siempre es Ud. auténtico al 100% y una persona íntegra y coherente (que es más de lo que se puede decir de la mayoría de nosotros).

Un abrazo

PENELOPE-GELU dijo...

Buenas noches, profesor Ojeda:

Hay que aceptar esos días con pliegues y disfrutar de los otros.
El autorretrato podemos hacerlo a ciegas.
Todo acaba, y hay que estar dispuesto y con un equipaje ligero, a punto, por si acaso.

Un abrazo

Spaghetti dijo...

Solo estamos de paso...pero conscientes de que los pasos que demos dejarán una huella que puede quedar para siempre.

Magui Só dijo...

O lugar da foto é soturno e influencia seu humor.Em um lugar cheio de plantas, colorido e canto dos pássaros é mais fácil levar a vida.

Ele Bergón dijo...

Hay días y días en este camino de aprendizaje que es la vida.

EStás guapo en el espejo.

Un abrazo

Luz

Paco Cuesta dijo...

De esa primera mirada al espejo de cada día depende en muchos casos nuestro comportamiento de las horas siguientes. A veces un ángel aparece y nuestro semblante cambia.
Un abrazo

XuanRata dijo...

La autocompasión, una poca al menos, que no la autocomplacencia, (¿también una pizca?) es un ejercicio sano, como caminar las calles sin afán deportivo, buscando sus luces y sus sus sombras, y ese reflejo pautado donde inscribirnos.

Un abrazo.