martes, 17 de septiembre de 2013

Usted puede ser feliz. La felicidad en la cultura del franquismo


Usted puede ser feliz. La felicidad en la cultura del franquismo, de Juan A. Ríos Carratalá (Barcelona, Ariel, 2013) es el mejor libro que se ha escrito para desentrañar una de las claves propagandísticas del régimen dictatorial que Franciso Franco instaló en España desde el final de la guerra civil hasta el fallecimiento del general. La ilusión de la felicidad y sus variaciones a lo largo de los años, la articulación de una imagen de sociedad feliz a través de la ficción, que escondía bajo las alfombras las miserias, la construcción de una cierta modernidad permisiva pero vigilante son puestas en evidencia en las páginas de este libro que es todo un acierto en su escritura y en su metodología. La felicidad no era solo una propaganda hacia fuera sino una forma de control hacia dentro. Todas las dictaduras prometen esa felicidad a quien se ajuste a sus principios morales y políticos -aquellos son un instrumento de estos- y la venden hasta que es asumida por gran parte de la población, que la integra como parte natural de su pensamiento sin ponerla en cuestión. A esta propaganda se suman con entusiasmo muchos artistas e intelectuales, que ponen su obra al servicio de la ideología del régimen pero también puede ser ácidamente usada por los que pertenecen a la oposición, siempre y cuando puedan burlar la censura.

Juan Antonio Rios Carratalá, Catedrático de Literatura Española en la Universidad de Alicante, es uno de los mejores conocedores de la cultura de la postguerra y, en especial, de la literatura de humor y de las relaciones entre cine y literatura. Todo ello, ya demostrado en una extensa bibliografía, queda de nuevo claro en el presente libro.

El título del libro hace referencia a la campaña publicitaria del jabón Florit que aparece en la película de Luis García Berlanga y Juan Antonio Bardem, Esa pareja feliz (1951), un inteligente guiño por parte de Ríos Carratalá a la aguda forma que tuvieron estos cineastas para poner en evidencia lo que sucedía en aquellos años. Se estructura en quince capítulos que avanzan cronológicamente analizando la obra de autores como los humoristas de la vanguardia que se pusieron -de una u otra manera- al servicio de los sublevados en 1936, Miguel Mihura, Jacinto Benavente o Edgar Neville. En sus obras, cuando dejaron el compromiso directo para retornar a la normalidad, se demuestra un intento de vivir en una ilusión de felicidad al menos en el arte, aunque para ello se cercenara de sus obras la realidad. Aunque tambien se analiza la obra de autores críticos con el régimen, la mayor parte de las páginas se dedican a estos otros, los que mantuvieron esa ilusión de felicidad incluso cuando se intentó una cierta apertura y acercamiento al exiliado (son excelentes las que se dedican al comentario de la presencia de los exiliados en Mihura o Ruiz Iriarte). Desde otra perspectiva, Ríos Carratalá no duda en llegar al franquismo a través de obras que recuerdan aquellos tiempos: quiero resaltar el análisis de Vicentico Bola, el personaje de Tranvía a la Malvarrosa de Manuel Vicent o su estudio de Urtain, la obra de teatro de Animalario que también vimos aquí en el club de lectura de La Acequia. Es muy acertado también su capítulo dedicado al Dúo Dinámico y lo que supuso en el final del franquismo.

Pero si todo el libro es acertado, los dos capítulos finales son la culminación brillante de toda la propuesta del autor. La revisión que hace de la forma en la que se ha contado desde la ficción el golpe de estado del 23 de febrero de 1981 es uno de los mejores ensayos que se pueden leer sobre esta cuestión. No debe extrañar su inclusión en el libro: las claves ideológicas del régimen de Franco y, sobre todo, su incorporación a la imaginería colectiva de los españoles ha durado mucho más de lo que habitualmente estamos dispuestos a reconocer. El capítulo final del libro puede servir de útil epílogo a partir de don Benito, el personaje interpretado por Pepe Isbert en Los dinamiteros (1963) y los últimos párrafos todo un balance de la labor intelectual, cuya función es la desentrañar la verdad aunque esta sea más difícil de aceptar y explicar que la explicación propagandística:

 "La constatación de esta evidencia, casi una obviedad, puede alentar las quejas o lamentaciones de quienes mantenemos la obligación de conocer, pero también cabe admitir que gracias a la ficción analizada en este ensayo numerosas personas fueron felices. A su manera, claro está. Y, mediante recursos similares, sus herederos los siguen siendo ahora, cuando ya ha pasado a la Historia la dictadura del general Franco. Los medios se han modernizado y sofisticado en la misma medida que la ficción parece invadir hasta aquello que mejor convendría preservar de su influencia. El riesgo de la confusión es evidente, pero cada vez nos acercamos más a ese abismo porque sentimos la necesidad de ser felices y, claro está, olvidamos lo sacrificado para alcanzar un objetivo engañoso y fácilmente manipulable".

En efecto, no deberíamos olvidar que de nuestra predisposición a la felicidad se suele aprovechar aquel que nos la vende enlatada en cómodos y controlables productos para que no veamos -o no miremos con atención- la realidad en la que vivimos. A veces me planteo si la felicidad no es la verdadera droga con la que especulan los que controlan nuestras vidas porque somos incapaces de controlarlas nosotros mismos.

11 comentarios:

São dijo...

Como são semelhantes as situações de Espanha e Portugal!

Também acho que , aqui, muitas marcas de Salazar continuam dentro do povo português.

Lembro-me perfeitamente do Duo Dinâmico , nos belos tempos em que se ouviam canções em castelhano, francês, italiano, português.

Talvez sim, talvez seja esta ânsia de felicidade , que nunca é completa nem estável, a droga maior , aquilo com que nos manipulam...

Querido Pedro, bons sonhos.

Gelu dijo...

Buenas noches, profesor Ojeda:

¿La felicidad en la tierra o en el cielo?
Y los especuladores, propietarios de ambos paraísos, unidos, tanteando nuestras debilidades para hacerlas más rentables, para ellos.
Interesante todo. Después de leerlo he preparado una entrada en mi blog, con la película ‘Los dinamiteros’ .

Saludos.

Spaghetti dijo...

¿Hay algún autor español contemporáneo, digno de leer, que no se refiera al franquismo? Acaso no haya tema más recurrente, como si fuera imposible indagar en temas actuales o de antes de la guerra civil...

Pedro Ojeda Escudero dijo...

SPAGHETTI: Te aclaro que el libro no es de ficción, sino un ensayo sobre la época del franquismo. Pensé que había quedado claro en la entrada. Si estudiamos la Edad Media, ¿por qué no estudiar el franquismo? Sobre todo porque aquella época tiene una profunda huella en el presente que debíamos estar muy ciergos para no ver. El grueso del libro estudia obras que se produjeron durante el franquismo, no después.
De todas las formas, pienso que es muy lícito crear o pensar el franquismo y el postfranquismo: en primer lugar, porque muchos autores lo vivieron y recrearlo es hablar de su infancia o de su juventud, como pasa en todas las épcoas; en segundo lugar, por la profunda huella que ha dejado en la historia de España. En cuanto a que no se realicen obras sobre épocas anteriores o posteriores al franquismo... basta con pasearse por una librería, por la cartelera del cine o del teatro de las últimas décadas para darse cuenta de que no es así. En contra de lo que pueda parecer, pienso que se se escribe y se debate poco sobre el franquismo y el postfranquismo. Bueno, en general en España se debate muy poco sobre la historia pasada o reciente. Así nos va.

elisa lichazul dijo...

qué bueno que aún queden autores que no olviden
que remuevan las costras del tiempo
que revivan la memoria

muchas personas viven tapando el sol con el dedo
por eso este mundo es como es

porque muchos se asemejan a los tres monos, y en este mundo vaya que hay monos!!!

besos

dafd dijo...

Tampoco se puede desconstruir aquella felicidad que era real.

Abejita de la Vega dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Abejita de la Vega dijo...

Libros como el que nos ofreces son importantes para conocer de dónde venimos y conocemos mejor. Mis primeros dieciocho años de vida fueron franquistas, qué remedio.

Y recuerdo aquella felicidad que nos vendían, el mito de la paz de Franco.

Y recuerdo la campaña machacona de un referéndum con un villancico televisivo que proclamaba: "Por qué en esta tierra siempre es Navidad?

Besos

pancho dijo...

El exhaustivo e impresionante trabajo de investigación en archivos, hemerotecas y videotecas para distinguir propaganda de realidad realizado por
Basilio Martín Patino es imprescindible para entender la mística de guerra y muerte y la represión organizada que llevó a verdaderas carnicerías, que les condujo a ganar o a perder la guerra; como consecuencia, imponer sus creencias a sangre y fuego.

Pamisola dijo...

La ignorancia ayuda a ser feliz.
Eso creo yo.

Besos.

José Luis Ríos Gabás dijo...

Gracias, Pedro, por la extensa reseña, me interesaré por el libro.

Un abrazo