miércoles, 11 de septiembre de 2013

La Diada de 2013


No sé si dentro de cincuenta años en los libros de texto de los niños catalanes se explicará el día de hoy como uno de los que avanzaron con más fuerza hacia la independencia de Cataluña. Los países se crean y desaparecen a lo largo de la historia: no solo de la historia lejana, también de la reciente. Si algún día surgiera Cataluña como país independiente tendría su lugar en el contexto internacional al margen de su forma de nacimiento.

El que esto escribe no es partidario de los nacionalismos, de ningún nacionalismo y considera que la independencia de Cataluña sería un error hacia la historia y hacia el futuro, pero no hace de eso un drama ni está dispuesto a ir a la frontera a pegar tiros ni a bombardear Barcelona como tampoco está dispuesto a asaltar el Peñón de Gibraltar ni a insultar a un miembro del COI porque no hayan otorgado los Juegos Olímpicos del 2020 a la ciudad de Madrid. Todo nacionalismo miente para construir la identidad de una nación: lo que se llama legitimidad histórica suele ser una narración interesada de los hechos del pasado. En España ocurre con el nacionalismo español y también con el catalán. Los libros de texto escolares patrocinados por los nacionalistas suelen ser una acumulación de vaguedades, medias verdades, leyendas y falsedades evidentes firmados sin ningún pudor por especialistas que ni siquiera se creen lo que escriben. Pero es más difícil explicar las cosas bien que simplificarlas. Una de las mayores dificultades para un investigador o un pensador serio es que la verdad no encaja en una consigna o en los pocos caracteres de un tuit.

Suele ocurrir también que los nacionalistas llegan a un estado febril en el que no admiten matices y se construye una forma obligatoria de ser catalán o de ser español. Estos días, en los que desde ambas trincheras se ha calentado la celebración de hoy, con el griterío interesado de algunos medios de comunicación, me he cansado de hoy "España" y "Cataluña" como si ambas fueran dos entidades enfrentadas y cada una de ellas sin fisura alguna. Los políticos independentistas catalanes hablan de España y de que España no quiere a Cataluña como si todos los españoles pensáramos de una sola manera y hablan de Cataluña como si todos los catalanes lo hicieran. Durante un tiempo, ha habido un marcado interés en los dos extremos para calentar el enfrentamiento y quizá comience a pesar a quien lo ha protagonizado a poco que se detenga a reflexionar. Curiosamente, las últimas encuentas dan a los que han protagonizado el enfrentamiento como perdedores: CIU perdería peso frente a Esquerra y el PP quedaría como una fuerza política marginal. Ocurre muchas veces en la historia que quien prende la mecha suele acabar quemado en el incendio. Quizá por esto los presidentes Rajoy y Mas se hayan visto para negociar en secreto mientras dejaban que todo corriera por inercia.

Es lógico que haya aumentado el sentimiento independentista en Cataluña, que siempre ha existido aunque nunca, hasta ahora, haya sido mayoritario. A él se han sumado ahora sectores sociales, como la burguesía conservadora, que tradicionalmente no eran partidarios de aventuras mientras desde Madrid se les dejara hacer a su antojo. Y el régimen de autonomía ha creado un sector político, administrativo y unas redes clientelares muy interesados en aumentar el autogobierno hasta un punto en el que la fricción con el Estado español era necesaria. La poca habilidad de los gobernantes españoles recientes -o sus propios intereses- ha hecho el resto.

Solo pido una cosa, si uno puede pedir algo: que nadie justifique lo que está ocurriendo amparándose en la historia. Puedo admitir la independencia de Cataluña a pesar de considerarla un error y me gustaría que se articulara la forma legal en la que se produjera un plebiscito sobre esta cuestión, pero me fatiga ya el recurso a la historia falseada para justificarla o para negarla.

En realidad, lo que yo deseo es que alguien afronte el reto de considerar España un estado en permanente construcción, como lo ha sido desde su creación en aquella inteligente negociación entre la Corona de Castilla y la Corona de Aragón. Los peores momentos de este país se han dado cuando se ha pensado que todo era inamovible. La gran pregunta es si tenemos politicos para afrontar este reto, porque este reto es más difícil que la confrontación y el reparto miope y cortoplacista de las gananacias de la batalla.

22 comentarios:

Luis Antonio dijo...

Totalmente de acuerdo con todo lo que pones de manifiesto, Pedro. Te felicito

elisa lichazul dijo...

no estoy al tanto de sus cosas nacionales, pero lo mejor es siempre preguntar al pueblo , así al menos se tiene una idea

besitos

Spaghetti dijo...

Si el sentimiento nacionalista no puede proclamarse sinceramente en función de la historia, bien puede hacerlo en función de la economía. Precisamente son las regiones más ricas las que no desean compartir cuentas con las más pobres y separarse (No solo en España, sino en el mundo... En Italia, "La Padania", Escocia en el Reino Unido, etc.)...Solo la verguenza que produce afirmar algo así en público es la razón por lo que se recurre a pretextos históricos.

pancho dijo...


Alma sin fronteras


Campurriana Campu dijo...

Pedro, no estoy informada de todos estos movimientos de Cataluña, la verdad. Yo también creo que habría que preguntar al pueblo. Antes, lógicamente, informar de las consecuencias reales de una posible separación. Si es que están enterados, claro...

Marina dijo...

No puedo estar más de acuerdo contigo.
Un beso.

virgi dijo...

Has hecho un análisis estupendo, Pedro. me admira que en un texto tan corto hayas perfilado las líneas importantes de este asunto.
Yo tampoco creo en los independentismos, incluso, hasta casi el otro día, creía que el mundo más bien en la dirección contraria, sin fronteras, sin banderas, sin prejuicios nacionalistas.
Ya he visto que no.
Gracias por tu texto, un abrazo

São dijo...

A tua análise está estupenda e eu concordo com ela.

Não obstante, impressionou-me aquele longuíssimo cordão humano de quatrocentos quilómetros(!!).

Já leste "As Identidades Assassinas" de A. Malouf? Extraordinário.

Os nacionalismos podem ser muito estúpidos, de facto.

Há tempos em Sevilha, a dona de uma loja de "recuerdos"(numa daquelas situações a que chamo Encontros e é o que mais me encanta nas viagens)contou-me que tinha deixado de negociar com um fornecedor basco, porque sendo ele nacionalista se recusava a falar castelhano ...mas falava inglês!!

Um abraço amigo, meu querido Pedro.

Merche Pallarés dijo...

Estupendo análisis, Pedro. Besotes con mundo, M.

Abejita de la Vega dijo...

A mí tampoco me gustan los nacionalismos, incluido el español. Y me repatean las manipulaciones históricas, cuánta mentira en los libros de Historia...Mi respeto por lo de ayer.

Una entrada extraordinaria, para guardar.

Besos

Anónimo dijo...

Estupendo post, con el que estoy completamente de acuerdo.

Besos.

Rita.

Anónimo dijo...

Nacionalismos, sean del tipo que sean: Español, Catalán o de mi pueblo, sirven para quienes solo ven el mundo con miopía, poco mas lejos de su ombligo.

Paco Cuesta dijo...

La división existió antes de las Taifas y después, decididamente la cohesión no es lo nuestro. España no es diferente, es así.
Un abrazo

Omar enletrasarte dijo...

permíteme Pedro, mi querido Profe, tomarme esto en serio y dedicarle una lectura más detenida,
soy internacionalista pero en la circunstancia creo estar del lado vasco y catalán, pero...no apuremos caballo viejo, leamos, analicemos y luego te comento
.
un abrazo (el de siempre)

dafd dijo...

Yo tampoco estoy dispuesto a salir a pegar tiros a la calle ni a apoyarlo.

Gelu dijo...

Buenas noches, profesor Ojeda:

Que los ciudadanos decidan sobre temas importantes me parece bien. Hay muchos otros en el candelero.
En Cataluña "somos catalanes" todos los que habitamos el territorio, pero la procedencia es tan variada que los ‘oriundos de generaciones’ quedan en minoría.
Los ‘sentimientos nacionalistas’ van unidos a la economía.
Es lógico el descontento de muchos habitantes de Cataluña. Vivir aquí es quizás más difícil que en otras Comunidades.
Los políticos, buscan siempre sacar su provecho. Confío que las personas -cada vez más preparadas-, acierten en el momento de la elección.
Estas manifestaciones deben tomarse como un aviso de que se debe contar con el pueblo.
Estoy de acuerdo con todo lo que dice en su post. Remontarse a conocer la historia está muy bien, pero hay que tener cuidado en no aprenderla falseada.
Y llegamos a lo de siempre, bastaría sentido común y honradez.

Abrazos.

Antònia Pons dijo...

Yo lo veo desde dentro y como catalana. CiU no ha sido nunca un partido independentista ni creo que se haya caído del caballo a estas alturas de la película.
ANC es un movimiento de la sociedad civil que va por delante de los políticos catalanes.
Hace años que no ejerzo como docente por eso ahora no puedo hablar si lo que se explica en los libros de texto son verdades a medias o mentiras pero una cosa sí que sé, que a mí y a otros muchos las razones históricas no me importan en lo más mínimo porque ¿hasta dónde nos tendríamos que remontar? ¿A 300 años, a 500 a 1000? No terminaríamos nunca. Me basta y me sobra con que me pregunten qué quiero ser y en qué país quiero vivir.
Que nos dejen hablar y que respeten nuestra decisión.
No creo que la Vía Catalana fuera excluyente para nada, sería absurdo en un país producto de un mestizaje secular.
El derecho a decidir, creo yo, pasa por encima de leyes que se promulgan y se derogan a conveniencia por eso la legalidad o ilegalidad de la consulta me importa muy poco. Muchos catalanes de a pie creemos que no hay vuelta atrás y que Catalunya será aquello que los catalanes queramos que sea. Aceptando el resultado mayoritario. Los que hablan de exclusión y se rasgan las vestiduras son los que se autoexcluyen.
El diálogo llega tarde.
En Quebec y en Escocia el proceeso se ha llevado con mucha más inteligencia que en España.
En Catalunya es ya un clamor unánime la petición de una declaración unilateral de independencia.
Un abrazo.

Omar enletrasarte dijo...

La cuestión "nacional" es oportuna frente a la amenaza extranjerizadora, ya de las multinacionales como del capital imperialista.
En ese sentido, y puntualmente, soy nacionalista...no se me caen prendas
.
Ahora bien, el exacerbado rumbo nacionalista generalmente se va hacia extremos cuasi derechistas, y tiene como motor la comparación frente a los otros pueblos que componen un todo (en este caso pueden ser las cuentas públicas, la asignación de presupuestos, etc)
.
Para erradicar estos brotes, que aparecen como incontenibles y de avanzada, hay que eliminar algunas de las causas (el rey, el centralismo, la dudosa autonomía, las limitaciones lenguísticas y/o culturales)
.
¿a quien apoyo en esta hora?
qué pregunta más inoportuna de contestar, pero en la situación crítica con un gobierno que la ha profundizado, me inclino más por la causa catalana (aunque más temprano que tarde, me plantee que el destino debe ser federal o confederado)
un abrazo

Myriam dijo...

Cierto, siempre me ha llamado la atención como se tuerce la Historia en beneficio de quien la cuenta para justificarse, cuando la Historia debería ser objetiva.

Desconozco los pormenores de este tema, pero espero que España se siga construyendo y reconstruyendo como nación.

Un abrazo

Ele Bergón dijo...

Yo tampoco soy nacionalista y estoy bastante de acuerdo con lo que expones. Creo que la intolerancia no conduce a ninguna parte y si pretendemos resolver los problemas sin analizarlos y echando la culpa a los otros mal, muy mal vamos.

Si los catalanes quieren expresar su deseos de independencia, tienen todo su derecho a hacerlo y luego ya se verá.

Un abrazo

Luz

Señor De la Vega dijo...

Mi Señor Ojeda,
Yo concibo 'el nacionalismo patriótico' como fornicar con un extenso poema épico, podrás decir que amas lo que allí se expresa y siente, pero acabarás engañándote y ensuciando lo escrito y su significado, durante el acto sexual y roce contra sus páginas, ya desgastadas.

Por supuesto que al ser también anti-estatalista, me sobran los Estados (además pienso, que nos deberían sobrar a todos), aunque pueda entender, considerando el nivel de conciencia, que la gente quiera estados-nación independientes y soberanos, y expresado de ese modo, como 'derecho ciudadano', pues defenderé la causa en conseguirlos, hasta que estemos preparados para evolucionar desde la Edad Media..., quien sabe si en mil quinientos años más, a un Mundo afronterizo y sano, y no solo con paso libre a los privilegiados como fue siempre y sigue siendo.

Conseguirlo sería la mejor de las utopías, e imagino que como hacer el amor con quien escribió el poema donde nos sentimos reflejados.

Suyo, Z+-----

Montserrat Sala dijo...

Mi querido profesor: Estupenda entrada. y convincentes palabras. Pero yo no voy a entrar en política i en otras consderaiciones.solo
he de decir que siempre desde que he tenido uso de razón, me he sentido catalana y nada más. Pero siempre, siempre todas los paises y todas las nacionalidades, me causan un respeto enorme,igual que una gran simpatia si siendo estados libres són sobretodo antibelicistas o pacíficos. Siento una gran admiración, por todos los que emigran, o han emigrado lejos de su casa. Si yo tuviera que alejarme de Cataluña no lo podria resistir.
Te mando un abrazo muy especial.No lo rechaces, por proclamar mi identidad.