domingo, 23 de junio de 2013

El viaje de regreso de Cipriano Salcedo al inicio de El Hereje de Delibes y noticias de nuestras lecturas.



Las circunstancias que la vida nos depara mandan sobre nuestros planes inciales. Viene esto a cuento porque prometí que esta entrada, que debió publicarse el jueves, se publicaría ayer sábado. Finalmente lo hace hoy, domingo. Pero quien pone sacos terreros como dique de las emociones termina anegado. Por eso, hay que dejar pequeños canales de desagüe, aliviaderos como el que yo he dado a mis cosas en estos días pasados. Se debe tener buena cintura, como los delanteros hábiles de los equipos de fútbol, para dejar sentados a los defensores del equipo contrario.

Algo así debía pensar Cipriano Salcedo, el protagonista de El Hereje de Miguel Delibes a su regreso a Valladolid. Su vida le había hecho un solitario, incluso su matrimonio había fracasado y de esa soledad le había salvado el grupo de partidarios de la Reforma religiosa que, en Valladolid, encabeza el Doctor Cazalla. Elige bien Delibes a su protagonista para ver desde un ángulo secundario el gran problema que nos plantea esta novela histórica -por mucho que el autor afirmara que él no había escrito una novela histórica, pero de esto hablaremos otro día-. Salcedo es alguien necesitado de un grupo que le respete como individuo y le haga crecer como persona, que acoja sus dudas y sus temores, y le ampare en los momentos más difíciles.

Encontramos a Salcedo embarcándose en la galeza Hamburg de regreso a Valladolid tras un viaje que le había llevado hasta el mismo núcleo de la Reforma. Delibes escribe un Preludio que es una lección magistral de tono narrativo: en pocas páginas centradas en un espacio de los pocos metros cuadrados que comrpende el barco y con el diálogo de tan solo tres personajes -Salcedo, el capitán del barco y otro enigmático pasajero- se nos presenta al personaje que nos guiará por el resto de la narración; los motivos de su viaje para cumplir un encargo secreto de Cazalla, la puesta en antecedentes de la situación en España y el problema religioso que está en la base del conflicto: la interpretación de los grandes asuntos espirituales que había provocado la reforma protestante. Es apasionante este inicio de la novela.

Salcedo se nos presenta como un hombre necesitado de amistad, lleno de temores pero leal a sus principios. La situación en España se dibuja a la perfección: un país sometido al control de la Inquisición, a la barbarie que ordena quemar libros, prohibir la divulgación de ideas y que dificulta la libre lectura de la Biblia. El miedo es la clave de control usada por el poder. Y una Europa inmersa en un debate ideológico del que nacerá la modernidad.

No necesita mucho espacio Delibes para llevanos a la esencia misma de los conflictos históricos y personales que se encuentra en El Hereje.

Noticias de nuestras lecturas


Recordad que Pancho ya comentó El Hereje y que nos sirve de guía.

Gelu publica su tercera selección de frases de la novela de Delibes. Y acompaña su entrada de un video que no podéis perder.

Mª Ángeles Merino enfoca a Cipriano Salcedo, el protagonista de la novela, desde un ángulo certero, enlazándolo con otros personajes del narrador.

Paco Cuesta comenta con aguda certeza la clave biográfica de la personalidad de Salcedo.

12 comentarios:

elisa lichazul dijo...

es fascinante pensar que esta novela escrita hace tanto tiempo tiene dejos actuales
enfoco en un comentario que haces
"...la puesta en antecedentes de la situación en España y el problema religioso ..."

me suena al ahora, al de siempre , al que de algún modo tarde o temprano se repite

si el protagonista estuviera en este tiempo , de seguro vendría a leer la acequia y a ponerse el día con la contingencia socio-económico y político y de paso en que va la religión y en lo que ha trocado


besos



elisa lichazul dijo...

pd... con el tanto tiempo ( me refiero a la época en que está situada la historia y sus personajes) que no el autor
eso

SAUVIGNONA S. dijo...

HOLA PEDRIS COMO ESTAS SOY SAU...mi blog no se como desaparecio ..por eso comence este nuevo blog espero tu visista besines...

sau :)

Javier Sanz Fernandez dijo...

"El “Hamburg”, una galeaza a remo y vela, de tres palos, línea enjuta y
setenta y cinco varas de eslora, dedicada al cabotaje, rebasó lentamente
la bocana y salió a mar abierta. Amanecía. Se iniciaba el mes de
octubre de 1557 y la calima sobre la superficie del mar y la estabilidad
de la nave presagiaban bonanza, una jornada calma, tal vez calurosa,
de sol vivo y suave viento del norte."

No deja de maravillarme la facilidad para situar temporalmente la acción con una frase de una sola palabra: "amanecía"; enmarcada entre dos frases más amplias pero no por ello más contundentes, me parece una primera muestra de la capacidad narrativa de este autor.

Me alegro de que podamos comentar esta fantástica novela.

Un abrazo, Pedro.

Gelu dijo...

Buenas noches, profesor Ojeda:

El doctor Cazalla había advertido a Cipriano Salcedo de la dificultad de la misión encomendada. En el viaje no se libraría de una ‘discreta vigilancia’.
Una vez conseguido el propósito, y ya de regreso, se sentía orgulloso de la confianza depositada en él y de saberse útil.

Saludos.

pancho dijo...

Nada mejor que uno de los cientos de dichos castellanos para justificar una tardanza: "El hombre propone y..." alzar protecciones de quita y pon.
Cipriano Salcedo se siente un ser despreciable, no puede entender que exista alguien que haya nacido para odiar. Por eso busca y encuentra amparo en la servidumbre de la secta, los conventículos le ofrecen lo que quiere escuchar: la justificación por la fe.
Qué bien escribe Delibes, al ritmo del vaivén del barco y de los chirridos y quejíos que parecen lamentos de las cuadernas de la galeaza de madera.

A ver si se me ocurre algo para sacar del pozo los comentarios por capítulos del Hereje que ya hicimos hace bastante. Agradecido por el enlace.

Myriam dijo...

Más que un ser "despreciable", tal como dice Pancho, lo veo a Cipriano Salcedo en esta magnífica introducción, -estoy de acuerdo contigo- como un ser que se había interrogado por el amor, por el odio, un ser que había crecido bajo el temor del padre, de ahí su inseguridad aunque leve; con una carencia afectiva muy grande y con una necesidad de que otros lo validen, como ser humano, por sus acciones. La fraternidad del grupo reformista, le sirve de matriz, incubadora o locus amoenus en donde poder terminar de gestarse como hombre y realizarse.

Algo que me encanta en este comienzo es como Delibes describe claramente a tres mujeres completamente distintas: Dña Leonor, que "era una mujer fuerte y sostenía al Doctor en sus horas bajas" (que bella entrega) "Y daba vida y sentido a sus convetículos" (qué fructífero apoyo); La pobre de TEO tan dispar físicamente de Cipriano, que no pudo realizarse como madre, ni brindarle el afecto real que Cipriano necesitaba, una carencia infantil, que estaba muy por encima de la posibilidad de Teo de proveersela; y la tercera mujer, la hermosa e idealizada Ana Enriquez, de quien guardaba Cipriano un tierno recuerdo.

¡¡Maravillosa lectura!!.

Ni hablar de la riqueza del léxico, que es super-chusco, aún estoy -y por segunda vez- trepada a la cofa en medio de un celaje prístino que me induce a baldear mi cubierta personal con bruza y lampazo expulsando por el imbornal, todo mal pensamiento o influencia negativa.

Que gozada todas las referencias históricas -yo que soy una apasionada de la Historia- ¡me encantan!.

Una lectura y re-lectura que atrapa y re-atrapa desde su preludio.

Besos a ti y saludos a todos los compañeros de lectura.

Abejita de la Vega dijo...

El preludio recuerda mucho a otra novela de Delibes "Madera de héroe" que está inspirada en experiencia naval de Delibes, en la guerra civil. Ya dije que solo un marino puede hablar así de amuras, cofas, etc. Y describir el mar como él lo hace. Es algo que ya aparece en la segunda parte de su primera novela "La sombra del ciprés...". Sin embargo, el defecto de ese primer capítulo es que ofrece una auténtica conferencia acerca de la Reforma protestante que resulta excesiva y las costuras...

Los niños de Delibes son mi debilidad, por eso metí a Cipriano a jugar con el Senderines, con Quico, el Nini, el Mochuelo, la Mariuca uca...

Besos

São dijo...

O livro parece ser realmente interessante. E eu gosto muito de romances históricos e tenho a História como uma das minhas áreas de eleição.

Ao ouvir-te falar na Inquisição e, especialmente, no medo com chave do cpntrole sobre as pessoas parece-me que , pelo menos em Portugal, se está o Poder servindo novamente do medo para ter as pessoas sob o seu jugo.

Querido Pedro, abraço estreito

Omar enletrasarte dijo...

nobleza obliga, no puedo seguiros en la lectura, lo lamento, un abrazo

Pamisola dijo...

Un bello libro de mi admirado paisano. Claro homenaje a su ciudad, porque lo dice al principio del libro, y porque lo demuestra nombrando a muchos pueblos como si quisiera no dejarse ninguno.


Besos.

Paco Cuesta dijo...

La historia no es el fin de la novela, pero no puede entenderse sin ella. Creo.
Un abrazo