jueves, 20 de junio de 2013

El curioso amor por lo público del neocapitalismo


Una de las curiosas formas de contradicción del neoconservadurismo a la española es su amor hacia lo público: quieren que deje de estar gestionado por la administración para hacerlo a través de las empresas privadas pero solo con la condición de que dé beneficios. Si la gestión les depara pérdidas, que se haga cargo de ellas el estado. El mismo estado que quieren adelgazar hasta dejarlo famélico y que no llegue a cubrir los minimos de solidaridad necesarios. Hay un certero y despiadado sentido carroñero en estas gentes, que buscan explotar campos de fácil enriquecimento una vez agotado el ladrillo que tanta corrupción nos ha deparado. En el fondo, los primeros subsidiados han sido siempre estos empresarios a la moderna. Terminaremos añorando el capitalismo de rostro humano del siglo XIX, aquellos empresarios que generaban riqueza material en la localidad en la que vivían. Curiosa manera de adaptar el neocapitalismo por estas viejas tierras del sur de Europa.

La entrada correspondiente al club de lectura
 de esta semana se publicará el sábado.

14 comentarios:

elisa lichazul dijo...

que triste retrato de tus compatriotas empresarios y políticos
para con su propia tierra y sus gentes

eso habla de los valores que en España se han engendrado a través de las generaciones

un abrazo solidario

Campurriana Campu dijo...

Aquellos empresarios que generaban riqueza material en la localidad en la que vivían...

Yo también los añoro, Pedro. Tanta grandeza nos está dejando muy pequeños.

José Luis Ríos Gabás dijo...

No sé si hay remedio sin ponerlo todo patas arriba.

Un abrazo

Abejita de la Vega dijo...

Yo no entiendo nada.
¿Por qué se les ponen los pelos fatales por Telefónica? ¿Acaso no la privatizaron?

Besos

Francisco O. Campillo dijo...

Lamentablemente, estoy de acuerdo con tu tesis.
La verdad verdadera es que los españoles tenéis un problema de tres pares de cojones

María dijo...

Y hoy otro viernes negro, como de costumbre en este Gobierno pepero, que ha aprobado el adelgazamiento de las administraciones y despedirán a muchos trabajadores eventuales.

Pero son listos ellos no se adelgazan... ¿por qué no empezarán por ellos mismos si sobran muuuchos políticos?

Un beso.

Omar enletrasarte dijo...

uy Profe, "la receta del FMI" ese chef que "nos cocina al horno"
.
Ya lo vivimos, muchos pueblos de América del Sur estamos recuperando las empresas. Por favor no lo vean como un atropello cuando se trata de una empresa de vuestro país, sólo queremos lo nuestro.
.
Los gobiernos como los que vosotros han tenido, "socializan las pérdidas" como por ejemplo con la banca privada y ¿quien paga? "juanpueblo"
.
Hay que indignarse
un abrazo solidario

Natàlia Tàrraco dijo...

No si al final terminaremos añorando, no el s. XIX, añoraremos la democracia ateniense !cuidado! siglo VI a. C.

LA ZARZAMORA dijo...

Pedro, no bajemos los brazos, (ese siempre fue uno de tus lemas, la esperanza y la lucha para seguir cambiando el sistema).
Hay que seguir inventando nuevas fórmulas, España es un país joven, y necesita todavía de mucho chute de innovación, renovación social para alimentar a una nueva sociedad civil.

Los políticos y empresarios son lo que son en cualquier parte del planeta. En España, no son ni mejor ni peor que en resto del mundo.

La reacción y el poder de cuestionamiento no reside en ellos, sino en nosotros.

Besos.

Anónimo dijo...

Y si las empresas que privatizan dan pérdidas debemos subvencionarlas
Pero dios mio, en quien no creo, ¿qué pecado o delito hemos cometido para merecer esto?

Abrazos Pedro amigos

Fdo: revulsivo, me tienen hasta los cataplines

virgi dijo...

Los beneficios para unos pocos.
Las pérdidas, no, qué va! las pérdidas se socializan.
Y así vamos.

Señor De la Vega dijo...

"-Yo estoy en el suelo -dijo Don Resignado- y nada cómodo para decirte la verdad. Escuchá, don Revolucionario: negar esta realidad no tiene sentido. Está aquí, la estamos compartiendo. La noche transcurre para los dos, afuera está lloviendo para los dos. Qué sé yo lo que es la empresa, el capitalismo y el neoliberalismo..., pero están ahí y fuera de mí, son cosas que nos pasan, no hay nada que hacerle.

-Pero claro -dijo don Revolucionario-. Nadie lo niega, che. Lo que no entendemos es por qué eso tiene que suceder así, por qué nosotros estamos aquí y ahí afuera nos están robando como si lloviese. Lo absurdo no son las cosas, lo absurdo es que las cosas estén ahí y las sintamos como absurdas. A mí se me escapa la relación que hay entre yo y esto que me está pasando en este momento. No te niego que me está pasando. Vaya si me pasa. Y eso es lo absurdo.
"

Adaptación ad-hoc, de unas líneas cualesquiera de Rayuela.

Un placer Señor Ojeda,
Suyo, Z+-----

Paco Cuesta dijo...

El capitalismo del XIX fue una revolución positiva que desgraciadamente no ha perdurado.
Un abrazo

dafd dijo...

No sé si ahora vivimos en Madrid un auténtico asalto a la sanidad pública. El problema es que toda esa infraestructura material, personal, organizativa se ha montado y mantenido durante decenas y decenas de años por los ciudadanos.
Ahora un grupito cerrado de gente quiere tasar todo esto en unas perrillas de nada, como si tuviera un valor, y se lo arrebatan a los ciudadanos, que es suyo.
Creo que tiene mucho, muchísimo más valor (valor material, incluso) del que le están adjudicando: cuesta tiempo, sudor, constancia, cuesta el trabajo de toda la gente que ha contribuido durante su vida, y son ya muchas generaciones de gente. ¿Eso se valora en tres o cuatro lo que sea o más €? Vale mucho más y muchos más € (creo que no se puede pagar)