jueves, 11 de abril de 2013

La voz narradora de La marca del meridiano y noticias de nuestras lecturas


El brigada de la Guardia civil, Rubén Bevilacqua, nos cuenta, en primera persona, la historia de La marca del meridiano, como es habitual en esta serie de Lorenzo Silva y en este tipo de novelas policíacas. Esta opción es clave para entender la aproximación del lector al argumento, filtrado desde la personalidad del investigador y mezclado con sus reflexiones, recuerdos y emociones. Por eso, el cuidado en la caracterización del narrador condiciona la modalidad elegida. Los narradores de las novelas polciacas suelen tener algunas características en común y otras particulares. La combinación sabia de ambas permite al lector reconocer las claves del género e identificar al investigador diferenciándolo de otros muchos.

Bevilacqua es, como otros, un investigador con una gran capacidad deductiva y de análisis de una situación, un escenario o la psicología de las personas con las que se encuentra pero también es capaz de participar en la acción directa cuando es necesario. La mezcla cultural en sus orígenes familiares -subrayado por la dificultad que casi todos encuentran a la hora de pronunciar su apellido correctamente- le confiere una peculiaridad interesante para el contexto español en el que se sitúa, algo buscado intencionadamente por el autor al instalar a alguien así en el cuerpo de la Guardia civil. Bevilacqua es español, pero sus ascendencias y su formación e ideología anteriores al ingreso en la Guardia civil le permiten mirar la realidad española desde un cierto distanciamiento emocional, buscando antes la racionalidad a la hora de posicionarse en los conflictos contemporáneos españoles, tanto en lo que hace a los nacionalismos como a las cuestiones ideológicas. Esto le sucede en casi todos los aspectos emocionales e ideológicos y se acentúa con los años y las experiencias vitales.

De ahí uno de los hallazgos más interesantes de esta novela y que contiene la razón del título: el meridiano como frontera. Con esta imagen se hace referencia tanto al paso del meridiano de Greenwich cuando viajan a investigar a Barcelona como a las fronteras políticas o sociales entre Cataluña y España, a las diferencias entre lo que se recuerda y lo que se vive, entre el pasado y el presente, entre la bondad y la maldad, etc. Casi al final de la novela, Bevilacqua explica cómo en su pasado hubo un momento en el que pasó al otro lado de ese meridiano y cómo de aquella experiencia sacó el aprendizaje más importante de su vida que le ayudó a contener el animal que lleva dentro. Por eso marca con fuerza su camino por la senda de la honestidad, de la disciplina en el trabajo y el apoyo con los compañeros, el respeto escrupuloso a las leyes y las normas judiciales, etc. Esta explicación gustará a los seguidores de la serie, puesto que permite conocer mejor la forma del ser del protagonista y ayuda a empatizar con él.

Hay otro meridiano constante en la novela: Bevilacqua tiene ya 48 años y comienza a ver la vida desde el inicio del descenso. En su biografía hay fracasos sentimentales y triunfos profesionales. A pesar de eso, ha renunciado a buscar ascensos en su carrera y prefiere dedicarse al trabajo diario. Todo esto le permite convertirse en un referente de sus compañeros de equipo. En un momento contempla a Chamorro y Arnau y se los imagina dentro de unos años, cuando él ya se haya jubilado. Se permite también no solo sentir ternura sino también expresarla. Y expresa constantemente esta sensación en cuestiones físicas: lo que le cuesta despertarse por las mañanas o recuperarse de una noche con pocas horas de sueño.

Todo esto, más lo que conocemos de su biografía -lo que ya sabíamos, es decir, que está divorciado y tiene un hijo, que le gusta pintar figuritas de plomo, que vive solo y procura controlar su gusto por las mujeres, que tiene una preocupación social, etc.; lo que conoceremos ahora, es decir, que pisó el lado oscuro durante un breve tiempo, que tuvo una historia sentimental mal cerrada en Barcelona, etc.-, le hace cada vez más cercano al lector, especialmente a aquellos que comparten una franja de edad similar. De ahi buena `parte de su éxito. Silva sabe constuir un perrsonaje con la suficiente identidad diferenciadora de otros investigadores de las novelas policíacas.

Noticias de nuestas lecturas

Pancho arranca el comentario de La marca del meridiano de la mejor manera para que comprendamos al protagonista y sus motivaciones, incluido el simbolismo del meridiano...

Paco Cuesta nos adentra en La marca del meriano comentado algunas de las claves que hace de esta lectura una aventura bien apasionante... 

Mª Ángeles Merino nos presenta al personaje que nos va a guiar en La marca del meridiano, pero no os perdáis la primera parte de su entrada, con sus recuerdos personales...

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Mª Ángeles Merino nos lleva a uno de los núcleos más emotivos de Aurora roja, escribiendo a Juan: el anarquismo humanitario, que difícilmente tendrá éxito, por desgracia...

Gelu cierra, con broche de oro, su recorrido por la trilogía, con balance y guía recomendables.

En la tercera entrada de Pancho sobre Aurora roja se puede apreciar la forma en la que Baroja hace que entren y salgan en la historia de Manuel personajes que lo influyan profundamente.

13 comentarios:

Abejita de la Vega dijo...

Y después de enterrar a Juan me fui con Bevilacqua. De Passalacqua a Bevilacqua. Que...también hice entrada sobre "La marca del meridiano".

Besos, Pedro.

Myriam dijo...

¡Pero que prolíferos que están mis compañeros!

Myriam dijo...

Bevilacqua es un personaje muy humano, sin duda.

Besos

Sor Austringiliana dijo...

Gracias,Pedro,por poner el enlace a mi entrada.

Intuía que lo del meridiano podía ser algo más que la situación geográfica de Cataluña. La de vueltas que he dado al título, tu entrada me da las claves.

Buena persona este apátrida de pasaporte español. Y sabe expresar sus sentimientos, algo difícil para un hombre.

El final de "Aurora roja" ha sido, para mí, mucho más bonito de lo que esperaba, a pesar de la agotadora densidad barojiana. Con la poca gracia que me hacía a mí la pensión de doña Casiana. Yo sola no hubiera llegado ni siquiera al segundo libro, se me hubiera caído...

Besos, Pedro.






Abejita de la Vega dijo...

Vaya, se nos coló Sor Austringiliana.



São dijo...

Não me agradam romances policiais nem os de ficção científica....

Besos, querido Pedro

Gelu dijo...

Buenas noches, profesor Ojeda:

Quizá porque estén más cercanos en el tiempo parecidos horrores a los que se describen, leer estas novelas del trabajo de los investigadores, sobre el terreno, con el detalle de lo que suelen encontrarse desilusiona más que toda la miseria de La lucha por la vida I-La busca.

Abrazos.

Lichazul dijo...

interesante y completa reseña PEDRO
besitos

Anónimo dijo...

Aquí seguimos con atención tus clases, profesor. Aprendemos mucho en esta lectura colectiva. Gracias por tu tiempo.

La Marca....Madrid i Barcelona dues ciutats oposades i unides al mateix temps. Els equips de treball que collaboren s'entenen en un sol idioma que els uneix: l'espanyol.

Petons i salutacions

/Codecola

Paco Cuesta dijo...

Todo es cercano en la novela: la edad de los protagonistas -no en vano introduce tres diferentes- la geografía, la época. Todo.
Un abrazo

pancho dijo...

La mezcla de culturas del protagonista y voz narradora y su nacimiento en el cono sur americano permite al autor jugar con el distanciamiento necesario para plasmar la realidad española de una manera más objetiva, o viéndonos al revés, desde otro hemisferio, como confiesa el mismo Vila en un momento del relato.
La raya imaginaria que separa la legalidad, donde están instalados los buenos; y el lado oscuro, donde los malos apalean el dinero en bolsones de basura de boca bien ancha, es muy fina y pasarse es atractivo, fácil y tentador para cualquiera.
Al final ganan los buenos y la chica se salva, pero antes nos ha dejado un conjunto de reflexiones sobre algunos de los aspectos más candentes de la actualidad española, como puede ser la dificultad añadida de actuar con tantas administraciones solapadas. Solo la iniciativa personal, el sentido común y el buen hacer de los protagonistas del relato logran sortear los problemas que ponen los dirigentes desde los sillones bien mullidos de las oficinas.
Aunque me repita más que las capas de la cebolla: un lujo contar con tus análisis tan bien estructurados.
Se aprecian los enlaces y tus palabras.
Un abrazo

José Luis Ríos Gabás dijo...

Después de Pío Baroja esta novela es mucho más liviana, dentro de un orden. Me gusta cómo se desarrolla la trama, los pensamientos algo sombríos del investigador, y me gusta menos la abundancia de tópicos, que también los hay. Nadie es perfecto, claro.

Un abrazo

Estrella dijo...

Recién traído de la biblioteca empiezo con La marca. Aprendiendo siempre con estas lecturas tan amenas, además.

Saludos, Pedro