martes, 12 de marzo de 2013

Calle de la Cruz Vieja, número 2


En todas las vidas hay calles que deben ser atravesadas de noche y con el temor a no salir de ellas.

-No estoy de acuerdo: conviene evitarlas.

-No se pueden evitar los laberintos interiores, me temo.

30 comentarios:

Myriam dijo...

No podemos evitarlas, pero si transitarlas con una antorcha, un candil o una cerilla...

Ele Bergón dijo...

Creo que el evitarlas o transitar por ellas depende de lo valiente que seamos.

Un abrazo

Luz

Fernando Lopez Fernandez dijo...

Una calle que conozco bien y por la que he pasado mil veces

María dijo...

Los laberintos interiores, son dífíciles de evitar, porque están muy adentro en la oscuridad.

Un beso.

Spaghetti dijo...

Pedro, te estás haciendo un experto en enigmas y acertijos...me encanta el juego...jajajaja
abrazos profesor!

São dijo...

Ruelas excusas existem que preferível é evitá-las...mas nem sempre isso é possível, infelizmente.

Bons sonhos, querido amigo mio.

LA ZARZAMORA dijo...

No, también me temo que no se pueda...
Y de poder, a veces hasta te los impone el destino.

Besos, Pedro.

Merche Pallarés dijo...

Me encanta el nombre de la calle... Cruz Vieja... Besotes laberínticos, M.

Abejita de la Vega dijo...

Calles misteriosas.

XuanRata dijo...

Ante todo evitar que te guíen sus fantasmas (siempre te engañan en el precio).

Luis Antonio dijo...

Despiertan curiosidad y cierto temor. Ambos ingredientes tienen su "QUÉ"...
De chaval me gustaba transitarlas para reafirmarme...

pancho dijo...

La vida transcurre entre luces y sombras. Exige buena vista para saber elegir un camino u otro entre tanto contraste de cruces. La verdad verdadera habita encerrada bajo llave.

Myriam dijo...

Sin embargo, hay cruces viejas que es mejor dejar atrás...

José Núñez de Cela dijo...

Hay que entrar, atravesar la oscuridad y reconocer nuestros laberintos. Claro que sí!
Otra cosa es encontrar la salida que conviene, que nos lleva a donde queremos.
Pero hay que entrar.
Saludos!

Paco Cuesta dijo...

Quizá podríamos intentarlo con la adecuada compañía.
Un abrazo

Natàlia Tàrraco dijo...

Hay que arriesgarse y penetrar todos los callejones, incluido el de la cruz. Besito.

Anónimo dijo...

Pedro, preciosa entrada. Mi calle siempre la cruzo con mucha luz, a veces, es amarga, pero siempre merece la pena. La cruzo muchas veces, hay veces que es necesario. Gracias por post como estos, son bellísimos.

Rita.

Anónimo dijo...

No se si podemos evitar nuestros laberintos interiores pero si transitarles preparados de la mejor forma posible. En compañía de la luz de los amigos, si somos capaces de encontrarles entre tanta oscuridad y con la esperanza de saber que siempre hay una salida, bien al otro lado de la calle o teniendo la valentía de volver sobre nuestros pasos.

¿Es Ávila? ¡Que ciudad tan hermosa! Creo recordar que al final de esa calle hay una vista magnifica, como la que vemos tras salir de nuestros enredos interiores.

Neogéminis dijo...

¿y si probamos con una buena luz que nos guíe mientras la atravesamos? Seguro que así no nos resultará tan peligrosa.

un abrazo

Lichazul dijo...

en las callejuelas propias están todos los pasos que dimos , los que saltamos y los que corrimos huyendo del dolor...

buena jornada

paco velazquez dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
enletrasarte (omar) dijo...

hay calles en nuestro interior, que más vale evitar, seríamos capaces de echarnos a correr y no mirar atrás
.
saludos, profe poeta

virgi dijo...

Y cuando se unen a los exteriores, imposible encontrar la salida.
Besos

Alicia Montero dijo...

Creo que muchos hemos atravesado la noche oscura del alma, y ahi, no hay calles que no cruces...

Te abrazo mi querido amigo!

Ali

Kety dijo...

Es inevitable a veces, lo que hay que hacer, es abandonarla y transitar por una gran avenida.

Las buenas reflexiones, cuanto dan que pensar.

Un abrazo

Pamisola dijo...

A simple vista, parece que no tiene salida, y se busca y sales, para después volver, es inevitable.

Abrazos.

Estrella dijo...

Hola, Pedro. Recién salida de un "callejón", vuelvo a tu acequia.

Abrazos

José Luis Ríos Gabás dijo...

Bueno, supongo que lo peor es no poder salir de ellas.

Un abrazo

Aldabra dijo...

opino igualito que Myr, que no se pueden evitar, eso sí, hay que pasarlas de la mejor manera posible.

el sábado por la mañana escribí estos dos versos:

"hay días de cuestas empinadas
y espinas en los talones,
en los que luchar
es la única esperanza!.

biquiños,.

dafd dijo...

Es que nos hacen daño tantas cosas, y no nos podemos proteger. Forman parte de nosotros. A lo mejor somos nosotros los que, per se, nos hacemos daño.