sábado, 28 de abril de 2012

nunca digas no puedo más y aquí me quedo

No sé por qué hoy me ha rondado la cabeza el recuerdo de José Agustín Goytisolo. Fue la imagen del rostro que conjura, la que se me vino, poema que cierra toda su obra con tanta fuerza que le da sentido, poema de despedida y de amor y de final:

Cuando llegue la hora de partir
que a su lado esté ella: que le mire
y que apriete su mano. No le asusta
regresar a la nada. Mas quisiera
llevar al otro lado su figura.
La eternidad no existe. Cuando supe
amar a esta mujer y cuando mira
a quien le mira sabe que el infierno
estuvo aquí; también su paraíso.
Al fin y al cabo nadie le invitó
a entrar en este mundo que sabía
no iba a durar por siempre para él.
Pero ha tenido el rostro que conjura
ver al final. El viaje no le importa.

Este juego de primera y tercera persona del poema, de ir y venir de lo general a lo particular, agarra al lector como agarra la aceptación del final aunque se tenga plena conciencia de que lo es porque más allá no hay nada. Esa mano que aprieta la mano del que marcha y ese rostro que se lleva grabado hacia el final. Nadie nos invita a venir a este infierno y paraíso, como dice el poeta, que, además se termina cuando apenas comenzamos a comprenderlo.

De allí salté a la visión esperanzadora de un hombre que en su autobiografía se definió siempre como triste, esperanza que con tanta fuerza expresó en uno de los mejores poemas del siglo XX español, Palabras para Julia, escrito para su hija -llamada así en recuerdo de su madre, muerta en los bombardeos de la guerra civil española-. Con la vida nos hallamos sin poder hacer nada, como marea que nos empuja. Cuando tenemos conciencia de que estamos vivos ya el tiempo se nos acelera:

Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.

El padre no puede más que legarle la poca sabiduría adquirida en el camino, apenas un puñado de palabras. Pero qué ciertas:

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor tendrás amigos.

Con qué emoción, con el camino a medio andar, ve el poeta iniciar el suyo a Julia.Cómo se enredan los caminos de la vida. En eso pensaba cuando pensaba en José Agustín Goytisolo. Cómo se nos enredan las tristezas y las esperanzas y qué poco y qué mucho es legar un puñado de palabras a nuestros hijos. Cuánto se pierden los que no piensan en la tristeza de la vida. Cuánto se pierden los que no piensan en la belleza de la vida. Hermanadas: solo la tristeza nos hace conscientes; solo la belleza nos hace felices. Tú, hija mía, no digas nunca no puedo más y aquí me quedo. La vida es bella. Y triste. Y bella.

31 comentarios:

Myriam dijo...

Y emociona leerte.

Lola dijo...

Tendrás la vida para seguir, dando color a nuestros días........ Besos

Juan Navarro Fernández-Pacheco dijo...

También escribió este poema:

Antes yo no sabía
por qué debemos todos
-día tras día-
seguir siempre adelante
hasta como se dice
que el cuerpo aguante.

Ahora lo sé.
Si te vienes conmigo
te lo diré.

pancho dijo...

Los de mi generación le debemos mucho a Paco Ibáñez. Fue quien nos acercó a este poema de Goytisolo y a tantos otros. Nunca he cantado con tantas ganas como en sus conciertos.

Muchas veces tarareo esta canción.

Un abrazo

lichazul...elisa dijo...

eso es así , legar al otro más que palabras y emociones
las decisiones son de cada cual

besos

Esther Tejero dijo...

Sin palabras...

MariluzGH dijo...

Tocaste mi fibra, Maese Pedro.

abrazos con la justa tristeza para que no empañe la alegría de seguirte

Marina dijo...

Hola Pedro, me pasa lo mismo que a Pancho...será por el momento que nacimos.

Yo intento dejarles palabras a mis hijas...ellas, unas las recogen y otras no. Las que se quedan sueltas, las guardo en una cajita de madera de abedul (es que me gusta el abedul) para cuando se les terminen unas, puedan tirar de las otras.

Un besazo.

J. G. dijo...

Lo lleva en la sangre este escritor y los de su familia. Me gustó leerlo.

Merche Pallarés dijo...

Al igual que a MYRIAM, me has emocionado... Muy bellos consejos a una hija. Besotes poéticos, M.

Txema dijo...

Este es uno de los poemas que más emociona, que más cala en mi sentimiento.

un abrazo

Antònia Pons Valldosera dijo...

¡Cuánto se pierden y cuánto se ahorran! la vida es bella y triste y alegre aunque las alegrías sean efímeras.
Me gusta el canto a la tenacidad. No digas hasta aquí, siemppre hay que ir más lejos, un poco más lejos... aunque no puedas más, no lo digas y sigue.
Un abrazo.

Myriam dijo...

Muy interesante el artículo de Luisa Cotoner Cerdó sobre "la presencia de la mujer en la poesía de J.A.G" que enlazaste, muchas gracias.

Besos

tequila dijo...

Difícil comentar queriendo a portar como quiero, a esta - y a otras muchas- entrada. Pero, cómo sentir saltar tu alma gracias a sus palabras y cerrar ventana sin saludar?
Gracias Pedro. Marcho a la manifestación nostálgica, eufórica, nostálgica...
Las palabras y consejos de nuestros padres son el mejor legado que nos pueden dar y el único por el que merece la pena desfallecer
Besos

Abejita de la Vega dijo...

Cuando se despejan las nubes, asoma el sol y brilla más bello que nunca. Buena enseñanza para tu hija, la mejor. Mi padre se quedó con las nubes...

Besos

Roberto dijo...

aún recuerdo loa calidez de sus palabras en un breve encuentro en Oviedo tras una conferencia sobre la generación del 50, también estaba Carmen Riera y Angel González...y como han dicho más arriba la primera vez que tropecé con el poeta fue gracias a Paco Ibañez...un acierto esta entrada...

pancho dijo...

Qué maravilla de programa de TV. Me han encantado dos afirmaciones: Jose Agustín es un francotirador de izquierdas y "Palabras para Julia es un poema que sobrepasa al poeta".

Isabel Huete dijo...

Me hubiese gustado que alguien me dijera eso en algún momento del inicio de mi vida, para qué negarlo: no tuve esa suerte, pero sí he tenido la de ir descubriéndolo yo. No tiendo a la tristeza y sí a la alegría, por eso creo que nunca sabré rendirme, porque es una palabra que no existe en mi diccionario personal.
Es muy hermoso lo que has escrito, Pedro, y felicito a tu hija por tener un padre como tú.

Señor De la Vega dijo...

Mi Señor Ojeda,
No podría opinar de Goytisolo, porque solo he leído y escuchado alguno de sus poemas, pero si fuese él de los poetas que transcienden, seguro que tejió su obra con la función ineludible de mirar al mundo, al corazón humano y transcribirlo.

Yo a veces creo que todo lo que escribo tendría sentido si mi hija algún día lo leyese, ni siquiera me imagino que lo entienda y tan solo me conformaría con su lectura, con su paciencia.

Las estrofas que lega Goytisolo a todos, pensando en ella, sin duda son un giro de la tierra, día y noche, noche y día, una verdad sincera compartida indiscutible.

No me imagino hablando así a la mía, como Oráculo de Delfos, frente a las aventuras que ella afrenta cada día, hoy al colegio y la insondable fantasía, mañana en su independencia rebelde, pasado en su futuro como mujer, en un mundo, donde sola, deberá de armarse de responsabilidad y firmeza en sus principios, y así juntarse a otros.

Hoy ya me vale cuando con ella hablo, el no contradecirme en mis respuestas; rechazar la existencia de monstruos y brujas que la acechan por la noche cuando separo mi mano de su mano ya dormida; reafirmarle su talento y su hermosura; explicarle la caída de las hojas y estaciones, o la relación entre abejas y el color de las flores; negarle día sí y día también lo que sus amigas tienen, porque ya tiene demasiado y nunca podrá tenerlo todo, o pedirle calma repetida, sonriendo, cuando no entiende porque esperar tanto hasta el próximo cumpleaños, si es en este año.

Ya me conformo con decirle que la quiero mucho cada día, cuando está y cuando no está conmigo.

Suyo, Z+-----

Isabel dijo...

Pero tú siempre acuerdate de lo que un día yo escribí pensando en tí, como ahora pienso.... Besos Isabel.

Merche Pallarés dijo...

¡Qué bello lo que dice nuestro SEÑOR DE LA VEGA! Besotes de nuevo, M.

amelche dijo...

Nunca digamos: "No puedo más y aquí me quedo.". Un abrazo.

Kety dijo...

Me quedaría leyendo una y otra vez, pero la vida sigue.
Qué buen legado.
Un abrazo

Spaghetti dijo...

Julia se llamaba su madre y Julia se llama su hija ... y las palabras a la hija son un poema, una canción de trovador y un mensaje para todos y para todos los tiempos, porque la historia tiene sus retrocesos y los que lo saben se sorprendieron más con los cantos de cisne de la "sociedad del bienestar" que con la realidad que ahora nos asalta.
J.A.G. también dejó palabras emocionantes para su madre Julia en "final de un adiós".
Yo no tengo padres ni hijos, pero siento y sentí las palabras de los que los tienen ... porque hijo si que fuí.

Asun dijo...

Buff... esta canción siempre consigue tocarme la fibra y despertar la emoción en mí.
Tristeza y esperanza unidas en los versos y en la música.

Un beso.

Ele Bergón dijo...

Y "El mundo está bien hecho" ?? Como diría Jorge Guillén. A veces como ahora, en estos tiempos es difícil aferrarse a ese verso que tanto me gusta como la poesía del poeta vallisoletano.

Besos

Luz

Gelu dijo...

Buenas tardes, profesor Ojeda:

¿Cómo no emocionarse cuando se leen estos versos?
Me ha encantado ver el vídeo, y así poder "conocer" a Julia, después de que tantas veces nos prestara el regalo que para ella escribió su padre.
Y al verla, y escucharle explicar, de forma sincera y llena de poesía, lo que sintió al recibir ‘las palabras’ he pensado lo bien que supo interpretar y hacer realidad positiva el contenido de su importante legado.

Saludos.

P.D.: En lo expresado, con tanto amor, por el Señor De la Vega a su hijita, busco sus equivalentes en el poema de JAG:

...”Perdóname, no sé decirte
nada más, pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.

Y siempre, siempre, acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.”

LA ZARZAMORA dijo...

Qué de recuerdos, Pedro!

Este poema de Goytisolo, lo cantábamos con guitarras y era casi como un baluarte en cualquier repertorio de la mano de Paco Ibáñez.

Se rescató poco de Goytisolo y es algo que lamento siempre.

Ese canto a la vida, es un grito de esperanza, de existencialismo.

Un beso.

Estrella dijo...

Nunca puedo leer este poema sin que se me salten las lágrimas, lo mismo que cuando escucho la canción de Paco Ibañez.

Para mí mis hijos es lo más bello que me ha dado la vida.

Paco Cuesta dijo...

Aporta ese punto de esperanza que tanta falta nos hace.

Aldabra dijo...

que palabras tan sabias y tan poéticamente bellas.

yo creo en las palabras, en que a poquitos se nos van quedando en la cabeza, en el corazón... y un día, el menos pensado, nos ayudan a encontrar el camino, para la vida o para la muerte.

biquiños,