Uno de las influencias más constantes de la obra de Bécquer en la poesía española ha sido la construcción de un lenguaje poético cuya expresión es menos sonora y teatral que la más habitual del romanticismo o el retoricismo enfático de otros autores del realismo. En Bécquer la expresión poética se desnuda, usa de términos y expresiones más próximos al lenguaje normal. De ahí, por ejemplo, que sus poemas busquen un tipo de rima y estrofas que conscientemente alejen al receptor de la poesía más declamatoria. Sucede lo mismo con el cultivo de los poemas breves. En ellos no todo está dicho, sino insinuado: en gran medida, las conclusiones debe sacarlas el receptor por el conjunto de la obra poética becqueriana. Por eso mismo, Bécquer, junto a la influencia de la poesía alemana -y de sus traducciones españolas de mediados del siglo XIX-, busca la proximidad con la poesía tradicional y lleva ecos indudables de la poesía popular española -en especial, de la andaluza- a sus poemas. Quizá sea el primero en conseguir una fusión notable de ambos elementos a la manera en la que luego vendrán otros en una línea poética que nos llevará a Antonio Machado.
Es muy apropiada esta expresión poética para conseguir el efecto de intimidad que busca Bécquer, que parece hablar a cada receptor en particular, con lo que se consigue un magistral y adecuado efecto de recepción.
Gran parte de la mejor poesía española del siglo XX nace justo en esta característica de las rimas becquerianas.
Es muy apropiada esta expresión poética para conseguir el efecto de intimidad que busca Bécquer, que parece hablar a cada receptor en particular, con lo que se consigue un magistral y adecuado efecto de recepción.
Gran parte de la mejor poesía española del siglo XX nace justo en esta característica de las rimas becquerianas.
Noticias de Bécquer
Merche Pallarés y Myriam se disculpan por no poder esta semana colaborar en la lectura.
Pancho, a partir de un perspicaz comentario de la rima III, analiza la dualidad inspiración/razón en Bécquer, con estrambote divertido.
Pancho, a partir de un perspicaz comentario de la rima III, analiza la dualidad inspiración/razón en Bécquer, con estrambote divertido.
Kety, sigue el viaje de su hijo y lo llena de versos de Bécquer.
Ele Bergón reseña su visita al madrileño Museo romántico, una de las visitas obligadas para todo amante del XIX, en el que hay recuerdos de Larra o de Bécquer. No os perdáis su entrada, os dará a conocer un lugar imprescindible en vuestra próxima visita a Madrid.
Gelu nos muestra la belleza de la flor del cactus, que tanto cuesta ver, y nos lleva de su mano hasta el comentario de la rima 63 (Espíritu sin nombre), tan apropiadamente reflexiva sobre la belleza poética.
Antònia comenta la rima "Si al mecer las azules campanillas" desde la intimidad de la estructura interna que da forma y ritmo. No os lo perdáis: todo un ejemplo de acercamiento. También comenta la rima 79 dejándose llevar hacia unos ojos verdes familiares.
Mª Ángeles Merino, Abejita de la Vega, comenta la rima 35 y nos da datos biográficos de Bécquer que utiliza para su análisis del poema, tan bien ilustrado, por otra parte.
En este enlace podrás encontrar las instrucciones para seguir la lectura de la obra de Bécquer en La Acequia, con los índices de las entradas. Si me he olvidado de alguien, avisadme para corregir el error.
Os invito a participar en esta lectura colectiva y virtual de la trilogía dantesca de Óscar Esquivias, continuando la variedad de estilos, propósitos y miradas que nos han enriquecido la lectura del texto cervantino en los dos últimos años.
Mª Ángeles Merino, Abejita de la Vega, ve poseído nuevemante su ordenador por un secundario. Vuelve la sobrina del hidalgo, para dar su versión del mal despertar de su pobre tío en el capítulo 7 de la primera parte.
Por su parte, Juan Navarro, comentarista habitual de La Acequia y que, a su vez, mantiene Mesa camilla en Madrid, un blog muy recomendable tanto por los temas como por la forma de afrontarlos, recupera una de las antiguas tradiciones de nuestra lectura del Quijote: ir, cámara en ristre, atento a los muchos testimonios de la popularidad de Cervantes y su personaje. Así, tras participar en la manifestaciónd el 19J, al pasar por la madrileña calle de Leganitos, no pudo dejar de fotografiar la fachada de El Ingenio de Cervantes y la placa en la que ofrece buen yantar, que a Sancho le hubiera proporcionado placer, sin duda. Gracias, Juan.


















