martes 31 de mayo de 2011

El arte en provincias en la segunda mitad del siglo XX: El Grupo Simancas en Valladolid. Con una introducción sobre la política museística de estos tiempos de crisis.



Una de las consecuencias no buscadas de la crisis económica es que los grandes y lujosos contenedores museísticos, que se abrieron en casi todas las ciudades españolas en las épocas de bonanza sin escatimar en el dinero invertido, han tenido que rebajar sus pretensiones a la hora de plantear exposiciones temporales. Da pena visitarlos ahora: salas cerradas, exposiciones que se alargan más tiempo del conveniente porque no hay otra que las sustituya, muestras montadas de mala manera, reelaboraciones de la colección permanente para que puedan ser vendidas como novedad, escasas y poco interesantes actividades paralelas porque no se puede pagar a los artistas o conferenciantes lo que se les había acostumbrado a cobrar, inauguraciones sin resonancia alguna, pocos visitantes, etc. No vemos ya en ellas costosas muestras sino exposiciones más humildes. Con sopresa, el visitante asiduo de estas salas comprueba que este peldaño hacia abajo en cuanto a la fama y el presupuesto no tiene por qué implicar que se rebaje la calidad e interés de lo expuesto. Quizá habría que volver a plantearse si lo de antes era oportuno y si no eran verdaderas las voces que advertían sobre la hinchazón artificial del circuito artístico de primer orden.

Ahora, con frecuencia, las decenas de Museos de Arte Contemporáno españoles revisan artistas locales, productos culturales o épocas del pasado reciente que no tenían cabida en estos grandes espacios. Cabe preguntarse por qué. Sea por lo que sea, el visitante más joven o menos informado descubre que en su misma ciudad o en su entorno se hacía arte con una calidad no inferior a propuestas que ha contemplado en otros lugares y que se hacía al mismo tiempo que en otros lugares. Sirve también como homenaje y reconocimiento a artistas que no siempre han tenido el que merecían quizá por la manía tan española de despreciar al que es del lugar. Si se hace con cuidado y mostrando cosas que tengan verdadero interés y calidad, bienvenida sea la crisis.

Este es el caso de la oportuna revisión de la producción artística del Grupo Simancas de Valladolid (aunque debería ampliarse, la nómina de artistas seleccionados en la exposición es: Félix Cuadrado Lomas -el que tuvo una mayor relevancia internacional de todos ellos-, Jorge Vidal, Domingo Criado, Gabino Gaona, Jacobo y Franciso Sabadell) organizada por la Fundación Villalar y el Museo Patio Herreriano de Valladolid. Este grupo de amigos con planteamientos estéticos heterogéneos coincidían en una línea fundamental: había que generar en las provincias españolas, a veces tan repetitivas y poco dadas a novedades, un arte que, entroncando con la vanguardia abordara los nuevos movimientos que se detectaban ya en toda Europa occidental. Este motor inicial de su obra en los años sesenta del pasado siglo situaba al grupo en los orígenes españoles de lo que luego se llamaría postmodernidad y coincidía con el que se promovía por igual en la literatura en toda España.

Más allá del estéril debate sobre la denominación más correcta del Grupo (conocido por unos Simancas por la localidad en la que residían varios de ellos; por otros Jacobo porque este artista y su sala de exposiciones fue la que sirvió de aglutinante y proyección exterior; por otros Jacobo-Relieve porque quieren completar -con acierto- la visión de unos artistas plásticos con otros que se dedicaron a la escritura o la edición reunidos en la libería Relieve) y de la visión excesivamente local/regional con la que está planteada con error, revisitar la producción de este grupo nos ayuda a comprender algunos aspectos de las décadas finales de la dictadura franquista, en especial la de los movimientos culturales que en provincias querían romper la visión cultural oficial del régimen proponiendo un arte más libre que, además, rompía con la estrechez de la estética social con la que se la había contestado en los años cincuenta. Por otra parte, ayuda a entender cómo se generaron en todas las capitales de provincia grupos locales que promovían a la vez una reforma en la cultura española y que, entre ellos, tejieron una red cultural que producía bajo la mirada tolerante pero severa del régimen y que permitía a muchos artistas darse a conocer sin salir de su provincia, con lo que se frenó un tanto la sangría cultural que producía la marcha, especialmente a Madrid, de muchos de los primeros nombres de aquellos tiempos.

Hay que lamentar, además de esa visión excesivamente local que resta valor a los autores expuestos, que la muestra no esté mejor explicada para aquellos que no quieran o no puedan seguir la visita guiada. El hecho de que estemos en crisis y los presupuestos sean menores no justifica que se monten exposiciones tan largas sin una didáctica que las haga más interesantes, por lo menos tanto como su valor artístico.

lunes 30 de mayo de 2011

Razonar y sentir

Sin duda, el Movimiento del 15 de mayo en España ha generado algunas de las imágenes (fotografías, videos) y frases que persistirán en el recuerdo durante décadas y dado su poder de expansión, no solo en España. Curiosamente, muchas de estas imágenes y frases dialogan con otras que hemos visto en anteriores movimientos revolucionarios. Como la historia nos enseña, esto es una garantía para que se instale en la memoria colectiva: la mayoría de los movimientos que influyeron en el trascurrir histórico los recordamos por un puñado de imágenes. Este es un hecho que permite afirmar que el Movimiento del 15 de mayo ya ha triunfado aunque no consiga ninguna de las reclamaciones emanadas de las asambleas: sus logros los veremos en los próximos años, como sucediera con movimientos similares del pasado reciente. También en la iconografía.

Como muestra de hoy, dedícale unos minutos a este video en el que Eduardo Galeano habla con los acampados en la Plaza de Cataluña de Barcelona.

sábado 28 de mayo de 2011

Rocío de primavera. Sobre la explosión de creatividad colectiva en el Movimiento del 15 de mayo


Hay otra cuestión más que debemos contemplar en el Movimiento del 15 de mayo en España, que tantas nos ha dado ya para debatir.

Me refiero a la explosión de creatividad colectiva que ha deparado, en todos los aspectos y que se ha puesto al servicio de una causa social de indignación contra las dinámicas de los grandes partidos políticos. En las acampadas no se ha visto solo una capacidad de organización entre personas que previamente no se conocían y que a muchos les habrá sorprendido, sino también expresiones culturales y artísticas de todo tipo.

La gran mayoría parten de referentes heterogéneos que proceden de referentes colectivos del pasado más o menos reciente y se limitan a repetirlos actualizados -singularmente, los acontecimientos del 68, pero también el movimiento hippie, la contracultura de la postmodernidad, el arte pop, los hitos de la resistencia antifranquista, la música de los cantautores comprometidos de hace unas décadas, las tesis de la resistencia pacífica que elaboró Gandhi, etc-. En las plazas españolas, junto a los debates, asambleas y reclamaciones, se ponen en ejercicio, además, las manifestaciones artísticas propias de los happenings pero también del teatro de calle o dinámicas propias de los museos de arte contemporáneo. Todo es, repito, heterogéneo y por eso algunos observadores pueden confundirse ante el aparente caos y en su uso hay una consciencia de esa repetición junto a un festivo descubrimiento de su sentido, como si lo hubieran inventado el día antes: quizá los más jóvenes no sepan todo lo que hay detrás de lo que expresan y por eso se da un componente interesante por el que parece que el mundo pueda rehacerse, reinventarse a partir de las cosas más básicas. En esto se parecen mucho a los movimientos contraculturales de los años 60 del pasado siglo.

Pero no olvidemos que el Movimiento es hijo de las redes sociales de la era de Internet. En ella, los participantes disponen de la mayor fuente de datos que jamás ha tenido a su disposición ningún movimiento de este tipo. Y en ella los participantes han aprendido el uso de las herramientas digitales más avanzadas. Muchos, además, son estudiantes universitarios o profesionales que la manejan a diario en sus vidas y que incluso diseñan sus propias herramientas o ya tienen experiencia en la creación de productos audiovisuales de calidad.

Si sumamos todo (las actividades que se llevan a cabo físicamente en las plazas con todo lo que se hace en Internet, lo artístico y la conciencia social, el acceso rápido y prácticamente gratuito -en alguna de las plazas disponen de acceso gratis a Internet a partir de las instalaciones municipales de Wifi- a una fuente inagotable de datos y el conocimiento experto de las herramientas digitales más modernas) nos sale lo que observamos, desde la explosion de una creatividad en la que se junta el compromiso más elevado y los elementos lúdicos (en este movimiento, para escándalo de los revolucionarios más ortodoxos que se apresuran a condenarlo con la misma contundencia que los más refractarios conservadores y con los que coinciden en haber pedido que la gente se echara a las calles para derribar al gobierno socialista y que ahora demandan con la misma contundencia que se vuelvan a casa ignorantes de que es muy difícil detener una dinámica como la que solicitaban, hay una forma de entender el compromiso que no excluye la alegría: no les parece serio), hasta la capacidad de usar la teconología para ofrecer o reproducir una información eficaz que desborda la oficial o la de los medios de comunicación. Ayer oí a un experto decir que el Movimiento había sido alimentado por la presencia de la televisión y la prensa escrita en ellos: lo único que demostró es que vive todavía en el siglo XX, que no se ha dado cuenta de que estas personas consumen información fundamentalmente a través de las pantallas de su ordenador. Y que son capaces, con la misma eficacia que los profesionales más avanzados, de hacer eficaces videos informativos que completan o matizan lo que dicen los de las televisiones, fotografías que denuncian las acciones policiales o resaltan y documentan la estética del Movimiento y que pueden ganar los premios internacionales de mayor prestigio del próximo año, entrevistas a los participantes, pero también videos ingeniosos sobre lo que está pasando que denotan una alta capacidad artística y cultural. Estoy convencido de que entre los que hacen esto saldrán algunas de las figuras más representativas de la cultura española de las próximas décadas, como si todo hubiera reverdecido con el rocío del mes de mayo.

viernes 27 de mayo de 2011

Decisiones poco inteligentes. Sobre el intento de desalojo de una de las acampadas del Movimiento 15 de mayo


La desproporcionada y poco inteligente acción policial con la que se ha intentado desalojar la Plaza de Cataluña de Barcelona, ha conseguido el efecto contrario al buscado. Una cosa es que las acampadas deban levantarse por la propia pervivencia y huella histórica del Movimiento -cosa de la que ya he hablado en este espacio y se debate en las asambleas-, otra cosa es que comiencen a verse afectados los comerciantes de las zonas de las acampadas y haya vecinos que se manifiesten cansados de la ocupación de las plazas públicas y otra muy distinta es que los mandos superiores de la policía y los políticos que los dirigen sean tan poco inteligentes en la toma de decisiones como esta. Esto confirma, una vez más, que no han comprendido en absoluto la naturaleza y novedad de lo que está ocurriendo estos días en España y que sus asesores han envejecido tanto como los partidos políticos tradicionales. Alguien debería dimitir o ser destituido bien por irresponsable bien por poco inteligente.


Si quieres recibir gratis un documento en pdf con las Reflexiones sobre el Movimiento del 15 de mayo en España publicadas en este blog, envíame un correo electrónico a la dirección de contacto que hallarás en el perfil.

jueves 26 de mayo de 2011

Leer a Bécquer y noticias de nuestras lecturas.




Leer a Bécquer tiene un problema inicial: leer a Bécquer de verdad. Una de las cosas que llamará la atención de un lector cuidadoso es la diferencia entre un volumen con las rimas de Bécquer editado hace unas décadas y una edición reciente: en la numeración, en el orden de los poemas, en los cambios producidos en los versos o en palabras.

Leer a Bécquer de verdad es algo más complicado de lo que puede parecer puesto que la transmisión textual de su obra sufrió avatares que lo han dificultado. Curiosamente, la sensación que tiene cualquier lector que se haya acercado a Bécquer hace años es todo lo contrario: la lectura de los poemas del autor parece sencilla y comprensiblemente organizada. Desde la edición póstuma en dos volúmenes de sus obras que promovieron sus amigos en 1871 (aquí el tomo primero, aquí el segundo), con más o menos adiciones, todo parecía quedar fijado. La popularización de sus textos en ediciones más ligeras, en las que se solía publicar por separado las leyendas, las Cartas desde mi celda y las rimas, acentuaron esta sensación de lectura cerrada, en especial con los poemas, algo que no deparaba sorpresas y que se podía comprender razonablemente bien en una primera lectura. Finalmente, leer las rimas de Bécquer se construyó en el imaginario colectivo en un orden en el que todo se aclaraba: unos primeros poemas con contenido metapoético, en los que se trataba de cuestiones literarias, y otros -la mayoría- en los que se narraba la historia de un amor y su desamor, junto a otro puñado de textos que pertenecerían a otras circunstancias. Así se ha leído a Bécquer mayoritariamente hasta hace bien poco.

Bécquer había publicado parcialmente su producción en periódicos y revistas. El mundo de la prensa decimonónica complica un tanto el trabajo de editar a Bécquer: muchos textos se publicaban sin firma o con pseudónimos o con meras iniciales y algunos escritores compartieron la misma inicial a la hora de firmar. De ahí que de vez en cuando hayan surgido textos que razonablemente parecen de Bécquer y así son editados, aunque no llevaran inicialmente la firma del autor: muchos de ellos son finalmente descartados por otros editores, de la misma manera en que hay textos de Bécquer entre los muchos no firmados sin que sepamos que lo son. En esto, Bécquer no es diferente de otros muchos escritores que publicaron en la prensa del siglo XIX. Es interesante el cotejo entre estos textos y los publicados: hablan, inicialmente, de una revisión trabajada a lo largo del tiempo. Ni siquiera Bécquer, el poeta de la aparente sencillez, se conformó con una primera versión.

Desde poco después de la primera edición completa de la obra de Bécquer, hubo autores que intuyeron en sus textos algo más y la leyeron prescindiendo de la ordenación en la que venía dada. Singularmente Rubén Darío logró mirar más allá y así lo refleja en su obra. Aunque con algo de exageración, podríamos decir que Darío enseñó a leer a Bécquer a las generaciones siguientes de poetas y de esa lectura bebieron otros muchos hasta que un descubrimiento vino a darles la razón. En 1914, Franz Schneider dio cuenta del hallazgo de un manuscrito becqueriano conocido como El libro de los gorriones, que venía a cuestionar tanto la ordenación tradicional como las versiones conocidas de los textos a partir de la edición de 1871, además de hacer compleja la edición de variantes puesto que muchos dudan de los autores de las correcciones que él figuran mientras que otros se las adjudican a Bécquer.

Curiosamente, a pesar de su relevancia, el mundo editorial continuó atado a la versión popular y pocos fueron los que se replantearon nada, quizá por inercias quizá por miedo a no ser aceptados por el público. Algunos, como mucho, añadían a la numeración tradicional de las rimas becquerianas otra que significaba la posición en el manuscrito y en notas a pie de página aclaraban las variantes. Pero salvo los especialistas en Bécquer los lectores siguieron usando en rasgos generales la edición póstuma, sobre la que hay muchas dudas en cuanto a la participación del propio autor. Desde 1977 han aparecido en el mercado ediciones -valientes, todo hay que decirlo, porque el consumidor de Bécquer acepta pocas o ninguna innovaciones- que siguen El libro de los gorriones. Leer así las rimas de Bécquer e intuir lo que pretendía con sus obras, nos lleva a un territorio becqueriano que muchos desconocerán, en el que no todo es como nos lo habían contado. Es interesante vencer la resistencia inicial de la costumbre y comprobar cómo Bécquer es más moderno de lo que parece si lo leemos solo como una historia de amor adolescente.


Noticias de la lectura de la trilogía dantesca de Óscar Esquivias



Mª Ángeles Merino, Abejita de la Vega, comenta los capítulos 15 y 16 de Viene la noche, centrados en la sensación del protagonista como un pozo seco. No os perdáis en esta entrada a Esquivias colgado. Al comentar el capítulo 17 narra el segundo viaje del protagonista a Burgos, apesadumbrado. Finalmente, solo como ella es capaz de hacerlo, une la lectura de la trilogía dantesca con la de Bécquer.

Os invito a participar en esta lectura colectiva y virtual de la trilogía dantesca de Óscar Esquivias, continuando la variedad de estilos, propósitos y miradas que nos han enriquecido la lectura del texto cervantino en los dos últimos años.

Si me olvido de alguien, hacédmelo saber para corregir la omisión


Noticias de la lectura del Quijote


La lectura del Quijote se convierte en proyecto permanente de La Acequia (en este enlace) al que se puede incorporar todo aquel que lo desee en cualquier momento y, por lo tanto, seguiré  publicando, periódicamente, las noticias correspondientes.

miércoles 25 de mayo de 2011

El pensamiento colectivo y el Movimiento del 15 de mayo.


El pensamiento colectivo, concepto debatido puesto que parte de una inicial contradicción en la forma tradicional en la que los teóricos abordan la actividad mental como algo esencialmente individual, es clave para comprender los fenómenos que suceden a partir de las redes sociales, como el Movimiento del 15 de mayo en España.

Siempre ha existido esta realidad, la denominemos con el término que sea: el pensamiento individual parte de lo que otros individuos han elaborado antes que nosotros y se matiza y enriquece confrontando ante un grupo lo que uno piensa siempre y cuando estemos dispuestos al verdadero diálogo.

Internet ha facilitado herramientas suficientes para que este proceso de diálogo crezca exponencialmente, tanto en rapidez como en el número de personas que integra el grupo con el que el individuo interactúa. Evidentemente, en Internet, como fuera de Internet, la mayoría de las conversaciones repetirán conceptos no originales más o menos asimilados, pero dentro de la red el crecimiento exponencial de las conversaciones y su extensión intercultural facilita la selección de los datos pertinentes y la meditación de las ideas más certeras para cada problema a aquellos que tengan un cierto nivel de expertos en el uso de sus herramientas -que ya no son unas pocas personas como cuando la actividad de pensamiento elevado correspondía a un grupo selecto de cada comunidad sino decenas de miles, puesto que la red ha globalizado las conversaciones grupales-. Por otra parte, mientras que en grupos más pequeños puede haber tendencia a que unos pocos se conviertan en guardianes de los secretos, sacerdotes que conocen los misterios o secretarios que depositan los documentos en cajas inaccesibles para la mayoría y que solo ellos puedan establecer contactos con los guardianes de otra comunidad, en Internet todo está sometido continuamente a contraste y debate. Incluso la mera constancia del impacto de visitas o la repetición de un hashtag, supone no solo la constatación de la popularidad de un fenómeno sino la posibilidad de vigilancia por miles de personas del desarrollo de una situación y su capacidad para interactuar con ella.

Para aquellos que no estén acostumbrados a estos procesos, lo que sucede en la red puede resultar caótico, pero las generaciones nativas -es decir, aquellas que han nacido ya en la era de Internet y la usan como una herramienta básica en su vida- son capaces de orientarse en la red de una manera que los no nativos jamás llegaremos a hacer. Y, en contra de las fáciles críticas que se lanzaban en los años precedentes, saben cómo utilizar lo que hallan dentro de la red fuera de ella: para estas personas no hay una frontera que parta el mundo virtual del real en este sentido.

Lo que ahora podemos denominar pensamiento colectivo es radicalmente diferente a las teorías del Romanticismo alemán que depositaban en el pueblo la creación de ideas o arte a partir de la noción de tradicionalidad, aunque algunas de las premisas puedan servirnos en un nuevo contexto. El nuevo pensamiento colectivo no anula al individuo, sino que se construye en continuo diálogo con él. El pensamiento colectivo consiste en miles de personas meditando y hablando entre sí sobre un problema sin interrupciones -Internet nunca duerme, salva con gran facilidad las barreras idiomáticas y ha generado una intersección cultural, una especie de convención que permite entenderse a gente de orígenes muy diferentes-. Evidentemente, como en todas las conversaciones -sucedan o no en Internet-, habrá paréntesis, desviaciones del tema inicial, enfrentamientos y disensiones, pero en la red siempre quedará el suficiente número de personas que reflexionen sobre el tema de partida y cada una de sus vertientes, que volverán a cruzarse en algún momento y generar nuevos conceptos. El crecimiento exponencial de las posibilidades genera no solo más ruido, cosa en la que insisten los detractores de estas herramientas, sino también más logros. Por otra parte, la red permite de forma más eficaz que se reúnan grupos heterogéneos de personas y grupos especializados y que una misma persona pueda estar a la vez en varios de ellos con roles diferentes en cada uno: desde mero observador hasta como generador de ideas, pasando por todas las etapas intermedias. Y no excluye el trato personal ni el encuentro físico: los usuarios actuales de Internet están muy alejados de la figura tópica del ser extravagante aislado en su casa durante días y sin relaciones personales. Esta ha sido la gran novedad de los movimientos de los últimos meses y la dinámica va en crecimiento.

Sucede, además, que permite el trabajo en equipo con una eficacia jamás vista: tantos miles de personas abordando sobre un mismo problema encuentran rápidamente la información y el asesoramiento experto necesario para divulgar la problematización, las soluciones y las conclusiones finales, que servirán de punto de partida para la próxima situación. Y todo ello en un tiempo sorprendente y con una calidad que es difícilmente combatible por aportaciones particulares o de grupos de trabajo sin estas dinámicas tan globalizadas.

Hay otro aspecto singular, cada vez más reseñable: el poco afán de fama individual, en contraste con los pensadores antiguos, puesto que a la mayoría de las personas les basta con estar allí, con vivir los hechos y sentirse protagonistas de la historia de forma colectiva. Una de las cosas que más ha descolocado a los medios de comunicación tradicionales y a los expertos que opinan sobre lo que sucede es no hallar, en los hechos que se han sucedido en los últimos meses tanto en los países árabes como en España, líderes claramente identificables. Intentan analizar una nueva realidad con parámetros tradicionales y no consiguen resultados eficaces.

A pesar de que en la evolución de estos movimientos, que tienen su propia historia escrita (no solo en la red, incluso en las manifestaciones de la Puerta del Sol de Madrid hay un grupo de trabajo que se encarga de la documentación de todo lo que sucede), hay nombres individuales y portavoces que han acudido a las entrevistas de los medios de comunicación (muchas veces son portavoces por rotación entre los miembros de un mismo grupo de trabajo), no existe -al menos, por ahora y no es previsible que así suceda por la misma esencia del movimiento- una relación de cabezas visibles de estas acciones. Incluso existe un amplio grupo en la red -con expresión física en sus acciones identificable por una máscara que podemos hallar con idénticas facciones en movilizaciones convocadas en cualquier parte del mundo- que se autocalifica como Anonymus y que amplia el significado del anonimato de una forma que ha llamado la atención ya de sociólogos y politólogos.

Estas circunstancias dificultan enormemente el control de estos movimientos por grupos concretos, sectores ideológicos o la desintegración a partir de presiones dirigidas desde el poder económico, político o mediático. Entre otras cosas, porque si un grupo ideológico cohesionado se apropiara del movimiento por ser el más constante en la presencia física de las acciones, sería inmediatamente refutado y superado por las corrientes de opinión generadas en la red. Por eso, estas movilizaciones podrían detenerse mañana mismo, pero continuarían vivas en Internet, en donde se generaron, a la espera de su siguiente acto de visibilidad pública porque, por otra parte, es fácil pronosticar que las acciones serán cada vez más frecuentes y extendidas en el mapa mundial, superando en poco tiempo los primeros niveles locales y nacionales en los que se ha manifestado hasta el momento.

lunes 23 de mayo de 2011

El Movimiento del 15 de mayo y las redes sociales

Hace tan solo cinco años era común negar cualquier utilidad social a Internet. Muchos expertos despreciaban la red y no la consideraban como una herramienta para difundir o crear cultura o suscitar debates y corrientes de opinión. A uno le oí decir que solo servía para colgar un pdf con la información básica pero nada más. Hace tan solo dos años di una conferencia en unas jornadas en las que se reunía un grupo de artistas y los que se decían más implicados en luchas sociales pensaban en Internet tan solo como una vía por la que el sistema fomentaba el consumismo, el negocio de la pornografía o el ocio irresponsable, es decir, el control mental sobre las personas. Todavía hace un año se podía oír a periodistas de gran nivel profesional despreciar Internet como medio profesional de expresión y aun hoy se les nota el corporativismo al hablar sobre fenómenos típicos de Internet como los blogs. Los que vimos desde su inicio cómo ampliaba el horizonte y todas las posibilidades sociales y culturales a veces asistíamos a conversaciones fatigosas con personas que de tan revolucionarias que se dicen parecían extrañamente reaccionarias, al negar a todo proceso tecnológico de la era virtual capacidad para cambiar el mundo.

Desde hace unos meses ha quedado demostrada la fuerza de las diferentes herramientas virtuales, en especial las redes sociales, para saltar a la realidad e interactuar con ella para modificarla a una velocidad que nunca ha tenido ninguna otra herramienta de comunicación del pasado. Por otra parte, no es solo que haya aumentado la velocidad de la comunicación de ideas o estrategias, sino que también ha favorecido algo que ninguno de los anteriores medios de comunicación o divulgación de ideas podía alcanzar: la interacción inmediata, el hecho de un pensamiento colectivo producto de un debate también colectivo y su traslación rápida a la sociedad.

Aquellos que piensan que el mercado convierte a la gente que usa Internet en meros consumidores no se dan cuenta de que estos tienen una fuerza: el mercado les necesita para sobrevivir y no puede anular su capacidad para usar la misma herramienta para corregir sus efectos más perversos. El porcentaje de gente consciente en Internet puede ser el mismo que fuera de Internet, pero dentro de la red están conectados, interactúan y se relacionan en segundos entre ellos, salvando cualquier barrera que pueda suponer el idioma.

En estos momentos, es muy difícil que nada se escape a un teléfono móvil conectado a Internet: no solo las fotografías de un famoso pillado en una playa con su pareja, sino también una actuación policial desmedida o una acción cultural en un espacio concreto. Todo ello puede expresarse, en cuestión de minutos, en entradas de texto, fotografías o videos. Por supuesto que puede ser afectado por la manipulación, como cualquier noticia en un medio de comunicación tradicional, pero eso no es el asunto de raíz.

Internet no está facilitando solo la comunicación de un testimonio, sino también el debate y la opinión. Quizá los que somos mayores no podamos acompañar la velocidad y la cantidad de información de Internet, pero los jóvenes sí saben hacerlo: han nacido con este sistema como nosotros lo hicimos con la televisión. Sin embargo, hasta hace poco parecía que lo que sucedía en Internet se quedaba en Internet y, como mucho, se alababa la capacidad de un hacker (al que se describía poco menos que como a un extraño ser sin capacidad de relacionarse con nadie más que con otros hackers) para vulnerar las defensas electrónicas de sistemas bancarios, de grandes empresas o de la Casa Blanca.

Desde hace unos meses, lo que ha sorprendido a los medios de comunicación mundiales es que Internet está generando efectos fuera de Internet capaces de conmocionar a la opinión pública o, incluso, alterar el curso de la situación política de un país: lo hemos visto con los papeles de Wikileaks pero también con las revoluciones del mundo árabe. La fuerza generada es tanta que lo que se ha preparado y debatido en Internet puede arrastar a miles de personas, muchas de las cuales jamás han entrado en la red. Esto es la novedad a la que asisitimos en estos tiempos y que algunos ya intuíamos desde hace años: y esto es lo que ha pasado también con el Movimiento del 15 de mayo en España. Aunque se levanten las acampadas de las plazas, el debate puede volver a la red con la seguridad, gracias a la experiencia, de que puede regresar a las calles en cualquier momento.

A muchos les ha sorprendido la capacidad de organización que ha demostrado el Movimiento. Las opiniones en este sentido resultan viejas, singularmente viejas y sorprendentemente desinformadas: estos jóvenes están muy bien formados, llevan debatiendo estas cosas desde hace mucho tiempo en las redes sociales, tienen en segundos en la pantalla de su ordenador toda la información necesaria para gestionar una situación de este tipo desde cómo organizar una acampada en una plaza pública hasta asesoramiento legal de los más expertos abogados nacionales o internacionales, consiguen reunir a todo tipo de personas en un grupo de trabajo con información eficaz que ya está en la red o se genera en pocas horas, etc. Y algo que tampoco parecen comprender muchos: son capaces de ofrecer su tiempo y sus conocimientos gratis y usan una herramienta a la que también pueden acceder gratis o por poco dinero y en la que hallan documentos ya trabajados por otros que hasta hace pocos años costaba días encontrar, seleccionar y usar. Sorprende la ignorancia sobre esto que han demostrado muchos periodistas y supuestos expertos al opinar. Yo he visto a estos jóvenes en mis aulas y sé de lo que son capaces.

Quien no sepa ver cómo están cambiando las herramientas de intervención en la vida pública y siga pensando que la televisión o la radio es la vía fundamental de comunicación y de opinión, ignora que las generaciones más jóvenes están en otro sitio: para ver películas, para comunicarse entre ellos, para estudiar o investigar. Pero también para debatir y sentirse protagonistas de la historia y saltar a las calles. Lo veremos cada vez más y en todas las partes del mundo.

domingo 22 de mayo de 2011

Del 15 al 22 de mayo


El resultado de las elecciones municipales y regionales en España ha confirmado la tendencia que venían detectando las encuestas en los últimos meses. Para muchos esto confirma certezas, para mí interrogantes tanto sobre la mayoría de la sociedad española como sobre nuestros partidos políticos. Se abre un período convulso en la política española: el Partido Popular incrementará su demanda de elecciones anticipadas para aprovechar el impulso y los efectos de la crisis económica en la caída del Gobierno nacional ante la opinión pública; el Partido Socialista Español, aparte de la frustración por el resultado, se hallará inmerso en primarias e intentará ganar tiempo para que el efecto de la crisis se atenúe. A pesar de la subida en votos de Izquierda Unida, el bipartidismo se consolida y los partidos minoritarios no suponen una gran alteración en esto puesto que solo sirven como socios para el gobierno o para alcanzar poder en sus territorios. El Movimiento del 15 de  mayo no ha tenido incidencia notable en las votaciones: tampoco estaba en su definición de partida, aunque ha contribuido a dinamizar la que era, hasta ese momento, la peor campaña electoral de la democracia española y plantea un horizonte interesante.

Eso sí, parece que a todos se les olvida que en estas votaciones se elegían ayuntamientos locales y parlamentos regionales, es decir, los representantes que deben solucionar los problemas más próximos a la ciudadanía. Estos meses, hasta las elecciones generales, los que ya están hartos de política de cortoplacismo acabarán más hartos, porque no oiremos más que consignas de fácil digestión que solo intentarán ganar votos en la inminente convocatoria electoral jaleadas por los medios de comunicación afines. Por eso, hay que tomar distancia y pensar en las cosas que no vamos a oír en la boca de la mayoría de nuestros políticos. Por eso, cada vez más se necesitan ciudadanos conscientes, que piensen por su cuenta, opinen y debatan. Del 15 de mayo al 22 de mayo hay una distancia que marcan los votos tal y como se depositan en las urnas. Queda por ver qué pasa desde el 22 de mayo hasta la siguiente convocatoria electoral.

sábado 21 de mayo de 2011

El desprecio al ágora de la clase política. Más sobre el Movimiento del 15 de mayo


Harán mal los partidos políticos en despreciar o ignorar las movilizaciones de estos días en España conocidas ya como el Movimiento del 15 de mayo. Por supuesto que el sistema democrático español se organiza en sistemas de representación y estos, en un estado moderno, solo pueden darse a través de partidos políticos o agrupaciones de electores (en algunos países comienzan a gestarse interesantes movimientos de este tipo, pequeñas agrupaciones sin ideario político que hacen presente en las instituciones la voz de los ciudadanos de a pie). Pero hay algo palpable en la sociedad española: el desprestigio generalizado de los partidos y de los políticos, en especial de los llamados políticos profesionales, es decir, aquellas personas que han desarrollado toda su vida adulta en cargos de representatividad política sin haber trabajado fuera de las instituciones, moviéndose siempre en intrigas palaciegas, afinidades con medios de comunicación y aprendiendo gestos que les permitan posicionarse en las listas electorales a costa, muchas veces, de tragarse los escrúpulos y la honradez con la que entraron en la carrera política. De hecho, desde hace tiempo, en las encuestas más serias siempre figuran los políticos como uno de los tres grandes problemas para la sociedad española.

Demasiadas voces, entre estos políticos que no han sido otra cosa más que políticos desde hace veinte años y entre los comunicadores y contertulios de los medios de comunicación han rechazado con burlas e ironías fáciles a los participantes en las concentraciones. Es curiosa la coincidencia en las descalificaciones en políticos y periodistas de diferentes posiciones ideológicas, desde la extrema derecha a la extrema izquierda: califican a los que se movilizan como insustanciales, critican que no tengan programa definido, dudan de la espontaneidad del movimiento o la idoneidad de las fechas elegidas para manifestarse.

Considero que piden al movimiento algo que el movimiento no es ni puede ser. El programa verdadero del Movimiento del 15 de mayo es la insatisfacción con el rumbo de la actual situación política española. De las asambleas que se dan en sus plazas pueden salir propuestas articuladas más o menos originales, pero esa no es su principal función: estas personas se han echado a la calle para hacer ver a los políticos que están hartos y para comprobar que hay otros que piensan lo mismo y con los que pueden hablar, porque el diálogo pacífico es una de las características de los hechos a los que asistimos estos días. Y si los partidos políticos no tomaran nota de esto, el desprestigio del sistema político español se agudizaría, con todas las consecuencias futuras.

Además de exigírseles algo que los manifestantes no pueden hacer -presentar un programa político a la manera tradicional de los partidos políticos cuya organización interna es tan ferreamente jerarquizada y organizada en luchas internas de familias a la manera de las estructuras decimonónicas-, se les pide que, para tener legitimidad deben continuar su presencia en las concentraciones más allá de las elecciones de mañana domingo. Si no lo hacen así se les acusa de estar manipulados y tener un interés oculto de favorecer a unas u otras opciones políticas en una teoría conspirativa que ve manos negras en la organización de los actos.

Considero que este tipo de análisis es errado y está superado por la realidad de los acontecimientos. Las acampadas en las plazas públicas deberán terminar antes o después: los estudiantes están en período de exámenes, aquellos que tengan trabajo deben procurar no perderlo, los que no lo tienen deben buscarlo, otros deben acudir a su vida cotidiana, todos necesitarán descanso y volver a la normalidad. Pero ya no estamos en épocas en las que cuando la gente desaparece de la calle todo se ha concluido. Por una parte, la capacidad de debate y de organización de personas que nunca se han visto en estas circunstancias es digna de todo elogio. Y esto permanecerá en la memoria colectiva durante mucho tiempo. Se han visto reforzados por la atención que les han dedicado los medios de comunicación nacionales e internacionales. Han visto cómo en decenas de ciudades de todo el mundo sus movilizaciones han sido imitadas y se comienza a hablar, por los analistas políticos más importantes, de la "Revolución española". Nada de esto pasará sin tener un efecto sociológico de gran interés.

Por otra parte, la movilización se ha gestado en Internet, en especial en las redes sociales. Nada de lo que se ha dicho estos días en las plazas de España puede sorprender a los que nos movemos en estas herramientas, puesto que el descontento era evidente y se manifestaba desde hace meses con estos términos. Cuando las concentraciones se levanten, los participantes y muchos más seguirán elaborando sus ideas, sus propuestas y su sentir en Internet.

Dentro de menos de un año, en España habrá elecciones generales. Si los partidos políticos no hacen caso y corrigen sus muchos errores cometidos, veremos cómo vuelven a tomarse las plazas, pero para entonces la decepción será mayor.

viernes 20 de mayo de 2011

Sobre la movilización española desde el 15 de mayo







El indudable éxito de la movilización de una parte de la sociedad española a partir de la convocatoria del 15 de mayo pasado lanzada desde la plataforma denominada Democracia real ya (a la que se sumó este espacio) supone la cristalización de un clima de descontento generalizado que se detectaba desde el estallido de la última crisis económica. En gran parte de las ciudades españolas hay, en estos momentos, concentraciones de ciudadanos que han ido creciendo en número de participantes y que han llamado la atención de los medios de comunicación de todo el mundo.

El gobierno español, tras una cierta pasividad que le llevó a negar la gravedad de la crisis, giró hace algo más de un año su política, al dictado de diferentes instituciones internacionales y, en especial, por exigencia de los gobernantes conservadores de las grandes potencias europeas, en especial Alemania, y, según han informado algunos grandes medios de comunicación, por las presiones amistosas del Presidente de los EE.UU., Obama, que llamó por teléfono personalmente al Presidente español para convencerlo.

Posiblemente gracias a ello el gobierno consiguiera salvar la economía española según los parámetros que rigen el mercado en el mundo actual (es decir, entregándose a las directrices emanadas en el mismo sistema que ha causado la crisis y acentuando la irritación de la gente que veía cómo no se distribuían las cargas proporcionalmente a la responsabilidad), aunque aun no se hayan visto los frutos de una forma que tranquilice a la opinión pública: de hecho, España se alejó del terrible panorama de la intervención de sus cuentas públicas como ha sucedido en Grecia o Portugal, cosa que no interesaba ni a la mayoría de los españoles ni a la Unión Europea. En un mundo con leyes de mercado implacables basadas en el poder económico parece imposible pensar en otro tipo de medidas o, al menos, nadie ha podido articular un camino propio para salir de la crisis diferente en lo esencial y que recupere algunas de las esencias de los antiguos postulados de izquierdas y que en la actualidad parecen estar gestando un nuevo tipo de conciencia cívica que no quiere derribar el sistema sino modificarlo para que sea más justo poniendo freno a la insaciable voracidad de una economía globalizada controlada por corporaciones supranacionales difícilmente controlables desde gobiernos nacionales con escasa capacidad de coordinar políticas internacionales que den soluciones a los nuevos retos surgidos tras la caída del muro de Berlín.

Es indudable que el gobierno socialista español, con aquella decisión, se alejaba, en aras de la denominada responsabilidad política, de una buena parte de su electorado a la vez que rompía definitivamente con los sectores más a su izquierda. Con ello tampoco se ganaba adeptos entre el electorado del conservador Partido Popular, algunos de cuyos dirigentes han ejercido la oposición política de una forma un tanto irresponsable puesto que alimentaban el camino del desastre como herramienta para adelantar las elecciones y conseguir una victoria fácil gracias a la caída del PSOE ante la opinión pública. Por esas circunstancias que de vez en cuando se dan en la historia, el PSOE ha realizado ya buena parte de los recortes y medidas que hubiera tenido que hacer el PP en sus primeros meses de gobierno y que son más afines al programa del actual partido de la oposición. Estas medidas han barrido de la memoria del electorado español las indudables buenas políticas sociales de los primeros años del gobierno del actual Presidente.

Si nadie recuerda ya estas medidas ante el recorte del último año; si nadie ve todavía la eficacia de las decisiones drásticas tomadas y el temor sigue instalado en los sectores económicamente menos favorecidos (el consumo de los hogares españoles sigue paralizado); si en la conciencia de gran parte de los ciudadanos que contribuyeron en el pasado al triunfo del PSOE se igualan estas decisiones a las que hubiera tomado la derecha, es lógico que entre este sector de la población española haya cundido el desafecto, que se ha sumado a las tesis de otras posiciones más a la izquierda y que, hasta ahora, no pasaban de ser grupos minoritarios tanto en su composición como en su efectividad. Es todo este amplio abanico de la sociedad española el que ha hecho triunfar la movilización actual o, al menos, la mira con simpatía.

Aunque el movimiento no declare una procediencia ideológica concreta, es evidente para cualquier observador que quienes se están movilizando estos días no pertenecen a la derecha aunque también se haya visto afectada por la crisis económica, sino a un espectro muy general que va desde el centro izquierda -que, según los expertos sociólogos correspondería al retrato del español medio y que en algunas elecciones ha llegado a votar a un Partido Popular que no se presentaba conservador sino centrado- hasta la izquierda más extrema. Sin embargo, también hay una fuerte tendencia, en especial entre los más jóvenes que participan en estas movilizaciones, a no reconocerse en los viejos planteamientos derecha-izquierda: muchos de ellos proceden de unos años en los que, pasada la euforia de las primeras décadas de democracia, se gestó una mirada decepcionada sobre los postulados ideológicos tradicionales y, aunque pueden ser adscritos por cualquier sociólogo al abanico que mencionaba anteriormente, eso no les lleva a reconocerse en ninguno de los grandes partidos y, mucho menos, en sus dirigentes. Es una cuestión sobre la que merece la pena volver: jóvenes ciudadanos que quieren vivir en democracia pero que no ven en la oferta electoral ningún partido que los represente.

Al recoger un abanico tan heterogéneo, las expresiones públicas que salen de las plazas en donde se concentran lo son también. Según dónde pongamos el micrófono o la cámara fotográfica, obtendremos frases e imágenes de un ama de casa que jamás ha salido a la calle a manifestarse pero que firma en las mesas de apoyo porque sus tres hijos se encuentran en el paro y ella está cansada de que siempre los desfavorecidos sean los que paguen todas las crisis mientras los grandes bancos aumentan impúdicamente los beneficios en tiempos de crisis y ella debe hacer milagros con el único sueldo que entra en la casa para mantener a todos y pagar la hipoteca; un joven de veintitantos años sobradamente preparado pero que no encuentra trabajo y sabe que jamás podrá jubilarse en buenas condiciones económicas porque su horizonte laboral será de sueldos miserables y trabajo inestable; un anciano que recuerda los tiempos de lucha antifranquista y se alegra de que los jóvenes al fin despierten; personas que vivieron la transición hacia la democracia tras la muerte de Franco y han sentido la decepción ocasionada por partidos políticos que se han ido alejando de la sociedad; personas que siempre quisieron tomar parte en la vida pública pero se vieron atrapados en una inercia de necesidades vitales a las que debieron hacer frente antes que animarse a presentarse en la calle como parte de la conciencia democrática del país; un joven que procede de las recientes luchas antisistemas y que se ve, al fin, reconocido en su combate de los últimos años aunque sus exigencias sean más extremas que las de la mayoría de los que le rodean, etc.

Ha sido curiosa la reacción de los grandes partidos nacionales españoles: el PSOE comprende a los que se movilizan estos días, a pesar de que lo hacen decepcionados por las medidas que han tomado en el gobierno; el PP va desde una utilización de las movilizaciones contra el gobierno socialista por ser el culpable de todos los males hasta la recuperación de unas ridículas teorías conspirativas según las cuales las movilizaciones estarían organizadas bien por el mismo Ministro del Interior contra la derecha para conseguir una subversión de los previsibles resultados electorales del próximo domingo bien por la misma organización terrorista ETA; Izquierda Unida ha pretendido capitalizar todo, como depositaria de las tesis de la izquierda pura, sin darse cuenta de que quienes se movilizan no la han tenido en cuenta para nada. El resto de los partidos se ha visto descolocado: ni creían en estas movilizaciones ni pensaban que fueran a tener el éxito que han tenido.

En estos días se ha vinculado la movilización española con las revoluciones ocurridas en los últimos meses en algunos países árabes. Aunque hay indudables puntos de conexión -el protagonismo inicial de los jóvenes, el uso de Intenet y específicamente de las redes sociales, el descontento de un sector de la población que ve truncado su presente y futuro, la organización asamblearia de las concentraciones-, los hay también que lo alejan radicalmente. España es una democracia y las alteraciones en el pulso democrático detectadas en los últimos años -que he intentado poner en evidencia en varias entradas en este blog desde su inicio- no se debe a un gobierno dictatorial sino a la pasividad de una sociedad que se vio, de pronto, enriquecida y aceptó a cambio cerrar los ojos ante la corrupción y la pérdida de valores y acoger sin más un mundo propio de un parque temático y una buena dosis de anestesia servida por los grandes medios de comunicación.

Han tenido que venir una brutal crisis económia; unas drásticas medidas de las que aun no se han visto los frutos -tan radicales que hasta el FMI hace unas pocas fechas dijo que condenaban a los jóvenes españoles a ser una generación perdida sin futuro, en unas declaraciones hipócritas del que entonces era su Director que ocultaba que eran medidas exigidas, entre otros, por el mismo FMI-; una decepción con los gobernantes que por ideología hubieran debido comprender mejor a los más desfavorecidos; la poca esperanza en que el principal partido de la oposición y sus dirigentes -que suspenden en todas las encuestas valorativas tanto como los que hoy gobiernan- arreglen las cuestiones sociales provocadas por la crisis; las cifras que hablan de que más del 40% de los jóvenes españoles no encuentran empleo a pesar de su formación; las medidas que los condenarán a una vejez con unas expectativas económicas peores que las de sus padres, etc., para que esta parte de la sociedad que no se encuentra ya representada por los dirigentes de ninguno de los grandes partidos nacionales despierte y tome las calles.

Como parte de esa radical diferencia de las movilizaciones españolas con respecto a las revoluciones árabes, el domingo hay elecciones locales y regionales en España, lo que ha planteado un interesante problema legal sobre la pertinencia de las concentranciones y el debate sobre si contravienen o no la jornada de reflexión, además de un problema para el gobierno sobre cómo gestionar las medidas policiales. Desde mi punto de vista no deberían levantarse las concentraciones mientras se mantengan dentro de algunos límites: no pedir el voto para ningún partido ni alterar el orden público más allá de lo estrictamente necesario para una concentración ciudada pacífica.

Como evidencia del éxito de las concentraciones se han visto irremediablemente alteradas unas elecciones que se planteaban anodinas, sin nigún tipo de aliciente en el debate entre partidos-que ha sido inexistente sin que esto haya decepcionado a nadie puesto que no se esperaba nada de la campaña electoral dado el nivel de desánimo de los ciudadanos, como ha puesto de manifiesto que en muchos mítines no se hayan conseguido llenar con fieles aplaudientes los locales en los que se celebraban-, una campaña electoral plagada de lugares fáciles y consignas que tomaban a la ciudadanía por estúpida e inmadura. Desde el 15 de mayo todos los partidos han tenido que cambiar sobre la marcha: se les nota preocupados y deben estarlo porque en las plazas se escuchan frases que refutan su actuación en los últimos tiempos, desde la conciencia cívica de ciudadanos que ejercen sus derechos desde dentro del sistema para mejorarlo y no para derribarlo. Si en las próximas horas las manifestaciones mantienen pacíficamente este pulso sin ceder ante las provocaciones que llegarán tanto desde dentro como desde fuera de las concentraciones, será toda una lección de conciencia democrática cívica.

Muchos de los que participan en las concentraciones no votarán, a pesar de que en las tesis generales del movimiento no se pide en ningún momento dejar de votar: por ideología o por decepción. El que esto firma, sí lo hará. Porque la democracia es participar en la vida pública, ejercer todas las medidas de expresión de la opinión, pedir cuentas a los políticos que nos gobiernan y a las instituciones, ejercer todas las posilidades de presión legal sobre ellos. Pero también y sobre todo votar. Eso sí, si siempre es necesario votar en conciencia, esta vez lo es más que nunca.

jueves 19 de mayo de 2011

Gustavo Adolfo Bécquer y noticias de nuestras anteriores lecturas



Advertencia previa: una versión de esta entrada debió publicarse el pasado jueves día 12, pero los problemas que tuvo Blogger en esa fecha lo hicieron imposible y, además, provocaron la pérdida del borrador previo del texto, por lo que he debido reconstruirla basándome en le memoria en un gesto que, como comprenderán aquellos que conozcan la historia interna de los manuscritos del autor, resulta muy becqueriano. Esto puede afectar, especialmente, a las noticias de las antiguas lecturas, por lo que agradecería que me advirtierais si hay alguna omisión. También he debido replantear el calendario de la lectura de las obras de Bécquer tanto por esta razón como por los problemas personales que me impidieron cerrar en su momento la lectura la trilogía de Óscar Esquivias. Espero que sepáis comprenderlo.

Tras la lectura del Quijote de Miguel de Cervantes y de la trilogía dantesca de Óscar Esquivias, los que participaron en la votación convocada en su día en este mismo espacio, eligieron que nuestros próximos jueves los dediquemos a la obra de Bécquer. El ser producto de una encuesta, ahorraría cualquier tipo de justificación, pero caben algunas cosas que decir que pueden servir de orientación general sobre cómo abordaremos la lectura.

Bécquer, desde la publicación de sus obras, ha sido un autor muy popular: puede decirse, sin temor a equivocarse, que es uno de los autores más conocidos y más leídos de la historia de la literatura en español. Sus poemas se han aprendido de memoria y recitado privada o públicamente desde hace más de un siglo y han ejercido una gran influencia en los autores posteriores hasta el presente. Sin embargo, hay cierto pudor a la hora de confesar que a uno le gusta Bécquer: muchos lectores, pasada la juventud, estiman en su obra un no sé qué pueril y dejan de leerlo. Hay una opinión sobre las rimas del sevillano que parece rechazarlas como lectura propia de adolescentes. Curiosamente, las rimas de este poeta se muestran inasequibles al desaliento y son consumidas año tras año.

Si hacemos la prueba de teclear el primer verso de las rimas de Bécquer más conocidas en los buscadores habituales, tenemos resultados sorprendentes en número. Pero la popularidad, en sí misma, no es razón suficiente: cualquier producto que escribiera alguna de las reinas populares de la telebasura tendría en un solo día más resultados. Podríamos hacer un estudio sociológico de su impacto y su influencia en la cultura, pero no nos llevaría en La Acequia a dedicarle unos cuantos jueves de nuestra vida.

Por otra parte, la recepción de la obra de Bécquer no solo es popular entre lectores aficionados a la poesía más o menos informados, sino que tiene una interesante herencia en algunos de los mejores poetas del siglo XX, desde Rubén Darío hasta Luis García Montero, sin dejar de lado, por citar solo a algunos, a Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez o Claudio Rodríguez. Bécquer está en el origen del lenguaje poético de la modernidad y esto no se consigue solo con poemillas de amor adolescente. ¿Qué esconden, pues, estas rimas tan conocidas y que de tanto leerlas y saberlas parecen no decir nada?

Para explicarlo, debemos en primer lugar comenzar por la historia de una traición. Pero eso lo veremos el próximo jueves, espero que sepáis guardar el secreto de esta traición aquellos que tengáis noticia de ella.

La lectura de las rimas de Bécquer nos ocupará el mes de junio y la de las leyendas y otras obras el mes de julio. Es importante, por lo que veremos la próxima semana, que leáis a Bécquer en buenas ediciones modernas. En la red, como he dicho, hay miles de páginas con sus textos, pero en ellas podéis encontrar errores que os lleven a conclusiones equivocadas. Por eso, os recomiendo la página del Centro Virtual Cervantes y el portal de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes dedicado al autor. También puede ser útil la página de la Asociación de Becquerianistas.



Noticias de la lectura de la trilogía dantesca de Óscar Esquivias




 Quiero, desde aquí, disculparme de nuevo con los que habéis seguido esta lectura. Como sabéis, la muerte de mi padre alteró el ritmo normal de las últimas semanas que dedicamos a la obra de Esquivias. También afecto a algunos planes que teníamos, incluido el encuentro a través de un foro electrónico con el autor, al que se había prestado con ilusión. En los próximos días intentaré recomponer mi agenda y planificaremos algo que pueda servir como cierre festivo de esta lectura.

Mª Ángeles Merino, Abejita de la Vega, comenta el capítulo doce de Viene la noche, tras lo suscesos famosos de la nochevieja familiar y hasta la trágica muerte del recién nacido. Después, aborda el comentario de los capítulos trece y catorce y ¡sale de nuevo hasta el autor!

Os invito a participar en esta lectura colectiva y virtual de la trilogía dantesca de Óscar Esquivias, continuando la variedad de estilos, propósitos y miradas que nos han enriquecido la lectura del texto cervantino en los dos últimos años.

Si me olvido de alguien, hacédmelo saber para corregir la omisión


Noticias de la lectura del Quijote


La lectura del Quijote se convierte en proyecto permanente de La Acequia (en este enlace) al que se puede incorporar todo aquel que lo desee en cualquier momento y, por lo tanto, seguiré  publicando, periódicamente, las noticias correspondientes.

miércoles 18 de mayo de 2011

a través de mantas bien espesas


Cuando se vuelve a Mujer con alcuza, por entero a Hijos de la ira. Diario íntimo (1944) de Dámaso Alonso, la lectura va descascarillándonos, cada verso es un golpe que elimina la capa de pintura hermosa que hemos puesto a nuestra vida en las épocas de bonanza o con la felicidad propia de la inconsciencia. Por fin, en este retablo de la existencia humana se llega a la almendra y esta es amarga, necesariamente amarga: la vida no tiene sentido y el que nosotros le damos es solo un argumento mentiroso con el que explicamos nuestra biografía por su final. En el poema, la mujer camina en un espacio urbano que se trasforma alegóricamente en un cementerio. Acaba de apearse del tren en el que ha viajado por estaciones que ya no recuerda, porque, en el fondo, todo le ha llegado como las conversaciones que se perciben a través de mantas bien espesas.

El poemario es un retablo de quien se hace preguntas constantes. Dámaso acaba de cumplir 45 años en medio de una época en plena guerra sin fin (la Guerra civil española, la II Guerra Mundial) y se refugia, angustiado, en la necesidad de creer que la vida debe tener algún sentido y en la certeza de que no podrá hallarlo. Él es católico e interroga a Dios, pero Dios no responde porque la condición de los dioses de las religiones monoteístas es su silencio. Por eso, Dámaso acabará buscando consuelo en la figura católica de la Virgen María como intercesora. Pero eso no ha llegado aun en el discurso del volumen. Por ahora, solo hay angustia y desesperación. La esperanza es un añadido de la fe, no una certeza.

Por ahora solo queda esta mujer caminando envejecida ante la mirada del poeta, que da testimonio de su decrepitud y nos da posibilidades sin concluir ninguna:

Ella,
en este crepúsculo que cada vez se ensombrece más,
se inclina,
va curvada como un signo de interrogación,
con la espina dorsal arqueada
sobre el suelo.
¿Es que se asoma por el marco de su propio cuerpo de madera,
como si se asomara por la ventanilla
de un tren,
al ver alejarse la estación anónima
en que se debía haber quedado?
¿Es que le pesan, es que le cuelgan del cerebro

sus recuerdos de tierra en putrefacción,
y se le tensan tirantes cables invisibles
desde sus tumbas diseminadas?
¿O es que como esos almendros
que en el verano estuvieron cargados de demasiada fruta,
conserva aún en el invierno el tierno vicio,
guarda aún el dulce álabe
de la cargazón y de la compañía,
en sus tristes ramas desnudas, donde ya ni se posan los pájaros?

¿Qué campos abonará nuestra putrefacción próxima y qué sentido queremos darle a lo que no tiene ningún sentido? Podemos vivir estas preguntas con ánimo carnavalesco o drámatico, que tampoco es preciso ir con cara doliente a diario, pero quien no se interroga pierde parte de su condición humana. Sea cual sea la respuesta que halle cada uno.

lunes 16 de mayo de 2011

Hay que ventilar la casa de todos


Si dejamos a otros el cuidado de las puertas, buscarán excusas para convertirse en guardianes de un secreto que nunca debió ser tal. La acción política en la sociedad actual debe ser, como nunca antes, expuesta a la luz del día: la historia ha sido demasiado larga y azarosa y no podemos consentir que se nos considere inmaduros y que solo se nos reclame para mantener la farsa cada cuatro años. El ciudadano debe recuperar las llaves, limpiar las cerraduras, abrir las puertas y ventilar las estancias a diario. Porque la casa es suya. De cada uno de nosotros, que somos nadie porque nuestra suma hace el todo.

domingo 15 de mayo de 2011

El individuo consciente


En toda sociedad hay una mayoría de individuos temerosos de perder el estado de bienestar al que han llegado. Sea el que sea este bienestar, puesto que dependerá de lo evolucionado que esté el territorio: su situación le debe permitir vivir con la ilusión de estar próxima a lo que se denomina como clases medias, cuanto no saberse un escalón más arriba. Las sociedades más estables, de hecho, son aquellas que pueden integrar en esas clases medias a la mayor parte de la población o que pueden sostener la ilusión de que la han integrado (en esto hace mucho el eufemismo y la imagen colectiva divulgada por los medios de comunicación: en la España franquista se hablaba de los oficiales de primera para elevar a este grupo de trabajadores por encima de los obreros no cualificados).

Este sector de la población se instala en la comodidad y solo se movilizará por cuestiones no esenciales. Cuando creemos que tenemos, no pedimos o pedimos cosas que no son básicas. A veces, si los dirigentes del país son lo suficientemente hábiles y aseguran por medio de consignas una fácil victoria en defensa de tradiciones patrióticas -aunque sean falsas, lo que importa es que sean creíbles-, favorecerá una guerra a la que mandará siempre a los más desfavorecidos de la población, a profesionales o a mercenarios, junto a los entusiastas, que los hay siempre para estas cosas.

Una de las consecuencias que provoca una crisis es que una gran parte de la antes llamada clase media cae muchos escalones por debajo de la posición en la creía vivir y despierta de su sueño. De pronto, comprende que su situación anterior era tan frágil que solo servía como pegamento para la estabilidad colectiva pero que en la nueva situación su aportación individual es perfectamente prescindible para los grandes intereses económicos o políticos, que apenas se resienten -más aun en un mundo globalizado-. Tardará en despertar porque aun tiene muchos motivos para temer -deudas contraídas para pagar cosas que le permitían exhibir su posición económica, un puesto de trabajo inestable, la hipoteca de la casa en la que vive, etc.- y se revolverá solo para exigir a los políticos que le devuelvan aquello que pocos meses antes disfrutaba o que le suvbencionen su pérdida.

Si la crisis es corta, apenas habrá pasado un susto temporal que en pocos meses no será más que un mal recuerdo. Pero si la crisis se prolonga lo suficiente, ese sector de la población comprende que la distancia que le separaba de las clases que antes veía por debajo de ella, se acorta o se anula mientras se agranda la que le separa de las clases favorecidas, con las que soñó confraternizar y cuyo comportamiento imitó. Llegará un momento en que lo que ahora llamamos mercado vuelva a necesitar a estas personas y podrán volver a recuperarse. Pero en muchos habrá quedado una cicatriz que los habrá hecho más desconfiados. Otros habrán quedado -por edad, por circunstancias personales- apartados definitivamente.

Lo que se juega en estos años de crisis es saber si de la desconfianza saldrá la conciencia lúcida de que se necesita un pensamiento nuevo que haga a esta sociedad más consciente de que anestesiarse en las épocas de bonanza impide la reflexión humana profunda que haga posible un tipo de sociedad más justa y menos entregada a la inconsciencia egoísta. Lo que se juega ahora es si de esa necesaria reflexión saldrá un pensamiento moderno que impida caer en ideologías extremistas ya probadas y fracasadas y que aparte también la tentanción de volver a probar los narcóticos consumistas que ha tenido adormecida en el sueño del bienestar a la mayor parte de la civilización occidental, sin ser consciente de los desastres ideológicos, sociales y ecológicos que provocaba este adormecimiento.

Algo de esto estaba bajo la convocatoria de las manifestaciones de hoy en España, tan mal recogidas por los medios de comunicación, que han dedicado más tiempo a la celebración anual de las romerías de San Isidro.

sábado 14 de mayo de 2011

Europa y el miedo


Fomentar el miedo siempre da malos resultados a largo plazo. Acceder al poder alimentando la xenofobia y el desprecio a aquellos que no son nosotros solo porque nacieron unos quilómetros más allá es jerarquizar los valores para un futuro chato. La hipocresía de las últimas decisiones políticas de los gobernantes europeos solo se entiende por el cortoplacismo electoral: ganar votos a costa de lo que sea o impedir que los ganen los contincantes políticos. El político europeo tiene un horizonte vital de apenas dos años y no puede permitirse ser un estadista de mirada larga.

Pedimos a los inmigrantes que estén para ayudarnos en el sostenimiento de la economía y nuestro bienestar pero que no se note su presencia; que abandonen sus credos, costumbres, lenguas y forma de vestirse nada más cruzar la frontera y acojan los nuestras porque sí como si nosotros, además, fuéramos de una única manera; que se integren pero que vivan apartados de nosotros y que no tengamos que cruzarnos con ellos en las escaleras de nuestras casas o en las aulas de nuestros colegios; que vengan solo aquellos que nosotros queramos mientras saqueamos sus países o permitimos que sus líderes lo hagan con nuestra protección dejándolos en la pobreza; les vendemos tecnología desde la que pueden ver cómo vivimos nosotros pero no les permitimos vivir de la misma manera; nos soprenden que sus movimientos revolucionarios pretendan igualarse a nosotros y nos da miedo que echen abajo la falsa estabilidad internacional que habíamos conseguido financiando gobiernos corruptos; les culpamos de la extensión de enfermedades que creíamos erradicadas en los países que habitamos pero no favorecemos que nuestra industria farmacéutia fabrique y venda en los suyos las vacunas a un coste razonable para sus economías. Cerramos los ojos cuando mueren a cientos en el mar intentando cruzar los pocos quilómetros que separan sus costas de las nuestras pero necesitamos que vengan para que sean nuestros jardineros y cuiden a nuestros ancianos con sueldos miserables y sin un contrato que pueda darles derechos.

Si Europa se instala en el miedo, el miedo dará paso al odio: primero hacia el que procede de fuera de Europa; después al que es europeo pero menos europeo que nosotros; después al que, sencillamente, piensa diferente a como pensamos nosotros. La historia nos enseña dónde acuden las sociedades que viven así en un momento de crisis del sistema parlamentario.

viernes 13 de mayo de 2011

Que los dioses nos protejan


Uno de los problemas de Internet es que dependemos de que los dioses no tropiecen con el cable y desenchufen el invento. Además, ni siquiera sabemos dónde está el enchufe. ¿Sabríamos volver a la pluma de ave y el tintero? Y, sobre todo, ¿podré reclamar a algún dios el estropicio?

En la red hay un debate interesante a partir de la caída de Blogger de ayer, que hizo que desaparecieran todas las entradas y comentarios publicados en esta plataforma a partir de cierta hora. La Acequia se vio afectada: su entrada se publicó, finalmente, tan mutilada que resultó ininteligible. Lo peor es que el sistema ni siquiera me ha guardado la versión de borrador, por lo que me resultará difícil reconstruirla, por lo que puedo fingir que ayer escribí la mejor entrada no sólo de la historia de este espacio sino de todos los blogs que existen en el mundo desde que se inventara esta forma de publicación.

Uno de los debates abiertos a raíz de lo ocurrido es que no se puede reclamar nada en un servicio que se ofrece de forma gratuita. Es cierto que Blogger nos ofrece, a los autores de blogs que hemos elegido esta plataforma, un servicio gratuito y de gran calidad que casi nunca falla. Pero no es cierto que todo sea gratis en esta y otras plataformas que suministran servicios en Internet: en primer lugar, cuantos más sean los usuarios, más cuota de mercado se alcanza y más valor alcanza la empresa dueña de la plataforma; en segundo lugar, a través de Blogger -o de cualquiera de las otras plataformas de blogs gratuitos o de redes sociales como Facebook- circula mucha publicidad cuyos beneficios económicos repercuten en sus dueños y no en los usuarios.

Es lícito: como autor de un blog en Blogger estoy satisfecho del servicio, en general eficaz y cómodo aunque sus plantillas no permitan la libertad que se tiene cuando se diseñan específicamente para las necesidades. Pero también sé que mi blog genera unos ingresos a los dueños de Blogger suficientes para que a ellos también les sea rentable que yo decida publicar La Acequia aquí y no en ningún otro sitio. No puedo reclamar porque no pago nada, pero puedo pedir un servicio de calidad porque sé que contribuyo a la situación privilegiada de la empresa. No tengo derechos pero sí puedo esperar que se me cuide. Es una cuestión de confianza, por eso Blogger -como cualquier otra empresa de este tipo- debe cuidar a sus usuarios, para que no se vayan a otra plataforma y generen ingresos en otra empresa o afecten a su cuota de mercado.

Hace mucho que deberíamos haber dejado de hablar de la gratuidad en Internet. Es una leyenda tan falsa como la de la chica de la curva: por aquí nada es gratis, aunque lo parezca. Creerse esta leyenda es caer de la peor manera en manos de intereses económicos, es decir, pensando que los usuarios somos seres despiadados que nos aprovechamos de aquellos que nos dan todo gratis. Lo digo porque hoy es viernes 13 y, aunque no soy supersticioso, quizá la fecha haya tenido algo que ver con la incidencia. Que los dioses nos protejan de nuestra inocencia.

Problemas con la entrada de ayer

Los problemas de Blogger en las últimas horas, han provocado que la entrada de ayer, con la información sobre la lectura de la obra de Bécquer y las noticias de nuestras anteriores lecturas, se publicara desfigurada completamente. También se han perdido los comentarios que muchos de vosotros dejásteis en entradas anteriores y los míos en vuestros blogs.

El problema es que el sistema no ha guardado la entrada que sí debió publicarse. Intento reconstruirla y la publicaré en las próximas horas.

Sé que sabréis disculpar lo sucedido, que es completamente ajeno a mi voluntad.

miércoles 11 de mayo de 2011

Sin nosotros no hay democracia


Sin nosotros no hay democracia. Durante demasiado tiempo ha circulado la venenosa idea de que los ciudadanos no pueden cambiar nada, que un individuo no puede luchar contras las grandes corporaciones y los intereses económicos que deciden impunamente que la democracia se convierta en mercado. Durante demasiado tiempo nos hemos creído que la política es algo que sucede al margen de nosotros, como si cada uno de nuestros actos no estuviera regido por ella. Incluso se favoreció que varias generaciones se apartaran de la conciencia política con las consecuencias funestas que esto tiene para el futuro de un país. Durante demasiado tiempo hemos introducido el virus del descrédito de los sistemas parlamentarios hasta que la enfermedad se ha extendido, como si no hubiéramos aprendido nada de las épocas históricas en las que ha sucedido algo similar. Durante demasiado tiempo hemos participado del festín de la corrupción, del silencio, del oportunismo porque nos bastaba con las migajas que caían de la mesa de los poderosos.

Hemos sido cómplices.

Hemos dejado hacer y las consecuencias han sido claras: nuestro silencio nos ha entregado en las manos de aquellos intereses que se benefician más de nuestra pasividad que de nuestra participación en cada uno de los actos que hacen democracia.

Los más antiguos lectores de La Acequia saben que no culpo tanto a los políticos como a la sociedad de la situación actual. A fin de cuentas, los políticos son producto de esta sociedad: los mejores de ellos son la expresión de las inercias más evidentes, los peores son los que, con el permiso de todos, trabajan por intereses ajenos al bien público. Pocos son los que se salvan porque también son pocos los ciudanos que se salvan. Una sociedad que pierde impulso de participación democrática, que se acomoda cuando las cosas van tan bien que nada importa, que se indigna solo cuando no tiene capacidad económica para fingirse ricos y anestesiarse con el ocio, que sigue favoreciendo la corrupción o incluso la reclama votando a aquellos que la han consentido, una sociedad que no quiere ser democrática porque la democracia exige esfuerzo diario, merece los políticos que tiene.

Por eso, este espacio se suma a la inciativa de Democracia real ya, a la que ya se había unido el blog hermano del Manifiesto por la solidaridad.

martes 10 de mayo de 2011

Porque te has muerto para siempre


El Llanto por Ignacio Sánchez Mejías sustentaría por sí solo la fama de cualquier poeta. En él está el Lorca de antes de Nueva York y el Lorca posterior. Como sabemos, es un poema compuesto tras la muerte del torero Ignacio Sánchez Mejías, cogido por el toro trágicamente en la plaza de Manzanares el 11 de agosto de 1934 y muerto dos días después en Madrid a consecuencia de la gangrena, escrito a partir del género clásico del Planto, cuya estructura y tópicos respeta aunque inicialmente no lo parezca.

Quiero fijarme hoy en la reflexión del poeta, que se figura delante del cadáver del amigo muerto, que reclama la presencia de "los hombres de voz dura":

Aquí quiero yo verlos. Delante de la piedra.
Delante de este cuerpo con las riendas quebradas.
Yo quiero que me enseñen dónde está la salida
para este capitán atado por la muerte.

Yo quiero que me enseñen un llanto como un río
que tenga dulces nieblas y profundas orillas,
para llevar el cuerpo de Ignacio y que se pierda
sin escuchar el doble resuello de los toros.

La despedida es desoladora porque García Lorca ya sabe que se muere sin remisión, para siempre ("Ya se acabó") y que, en realidad, no hay nada más allá de la muerte:

Porque te has muerto para siempre,
como todos los muertos de la Tierra,
como todos los muertos que se olvidan
en un montón de perros apagados.

Para evitar el olvido solo queda el poeta, que canta al muerto y sus virtudes, para que no sea olvidado:

No te conoce nadie. No. Pero yo te canto.
Yo canto para luego tu perfil y tu gracia.

Porque la poesía es, en esencia, eso: vencer a la muerte. Lo demás, es solo muerte porque cuando uno se muere, se muere para siempre. Los que asisten a la muerte no deberán huirla, sino enfrentarse a ella, al pie de la piedra que sostiene el cadáver, como hace el poeta. Aceptar la muerte de los otros es aceptar, al fin, la de uno mismo.