martes, 8 de noviembre de 2011

La Noria del morbo y la hipocresía social.


Desde el conocido como crimen de Alcácer en el que fueron asesinadas tres adolescentes en 1992, los medios de comunicación españoles han prestado atención morbosa sin tapujos a los hechos cruentos que ocurren para cumplir, con tozuda persistencia, la estadística negra de toda sociedad. La crónica de sucesos, desde el inicio del periodismo en papel, siempre apasionó a los lectores: algunas cabeceras se dedicaron en exclusiva a esta tarea, inclinándose pronto por los aspectos más cruentos y los detalles menos relevantes pero de mayor gusto popular. En España era el campo en el que se movía el semanario El Caso, de gran tirada y que, curiosamente, comenzó a declinar cuando el resto de los periódicos, las televisiones y las radios dieron entrada generosa a estas cuestiones para ganar audiencia. El crimen de 1992 marcó un triste hito en la historia del periodismo español: lo que antes se reservaba para algunas publicaciones en papel o pequeñas gacetillas en periódicos más o menos serios, saltaba, por primera vez, a las televisiones en horas de máxima audiencia y llenaba horas de su parrilla y de las emisiones de las cadenas de radio. Se había levantado, para siempre, la prudencia a la hora de tratar estos temas. Esta circunstancia ha motivado la reflexión de sociólogos y se insertó en la literatura desde un punto de vista crítico, como en la novela Plenilunio de Antonio Muñoz Molina.

Desde entonces, el interés de la audiencia y de los responsables de los medios de comunicación, ha ido en aumento vertiginoso. Se ha demostrado, además, que no sirve de nada la conmoción creada cuando sucede algún escándalo nuevo porque alguien rompe el nuevo techo creado cuando se pensaba que ya no se podía ir más lejos. El último caso ha ocurrido con la presencia -cobrando, según parece, una buena cantidad de euros- de la madre de El Cuco en el programa de Tele5, La Noria. El Cuco es uno de los implicados en el asesinato de Marta del Castillo y la posterior ocultación de su cadáver, que todavía no ha aparecido. La novedad de la situación es el éxito obtenido por la campaña lanzada a través del blog de Pablo Herreros, que ha conseguido presionar a las empresas patrocinadoras del espacio, que han terminado por retirar sus anuncios del horario que ocupa este espacio. Sin duda, esta retirada de los anunciantes ocasionará un perjuicio al programa mayor que cualquier crítica y si no consigue sustituirlos por otros, puede ser motivo para que se replantee su orientación o desaparezca, cosa que me parece difícil porque es uno de los programas estrella de esta cadena televisiva que, cada vez más, se orienta al morbo y el sensacionalismo como espectáculo, tendencia avalada por el aumento de espectadores. Lo peor es que suele encubrirlo de ideología, dañando irremediablemente lo que aparenta proteger.

Los mejores analistas de televisión han dirigido el dedo acusador a los programadores de esta cadena y a los profesionales que conducen estos programas. Yo no lo voy a hacer hoy así. La Noria es el espejo de una parte de la sociedad española con capacidad de decisión: si los medios de comunicación tienen una responsabilidad ética -aunque ya no sé qué significa esta palabra hoy- cuando programan contenidos como estos y deciden cómo tratarlos, cada una de las personas que se sientan en su sofá para ver estos programas tienen también su cuota de participación en esa responsabilidad. Me niego a considerar que esta parte de la sociedad española -como aquella que ve canales de TDT en los que se trata la información como si fuera basura de interés propio sin ningún tipo de reparo, como la que consulta espacios de internet claramente manipuladores cuando no delictivos como referente de pensamiento- sea víctima de los programadores. Aquí todos somos responsables de nuestros actos diarios.

27 comentarios:

Lola dijo...

Desgraciadamente en nuestra España el morbo es lo que llama la atención........... triste pero cierto... Besos Pedro

Delgado dijo...

La gente ve lo que le echan, hace 30 años se veía Estudio 2, hoy la Noria, si mañana emitieran ejecuciones de presos yankis en directo seguro que tendría audiencia. Lo que quiero decir es que la responsabilidad de lo que se emite es de los medios, y ellos son muy culpables de (in)educar a los telespectadores.

Muy bueno Pedro.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Pedro, estoy de acuerdo con lo que comentas (con el único matiz) de que hay gente más influenciable que otra, lo cual le da , de alguna manera algo de razón a Delgado, pero la responsabilidad es nuestra, no de los medios.

Los medios sólo "te pican". y los medios ni son culpables ni responsables de educar al personal.
Un saludo

elisa...lichazul dijo...

ya nada nos sorprende, desde que se trasmitió en vivo los bombardeos en Irak y lo de las Torres Gemelas, esto de los juicios es casi nada

la capacidad de asombro y de conciencia cada vez es más débil
el morbo vende, y los medios tienen que subsistir, al carajo la ética y la falta de ejercicio exhaustivo
lo importante es estar marcando rating y con las cifras en azul

en todos lados pasa, tu país no es distinto a este lado del mapa

BESOS PEDRO

Juan Navarro dijo...

Un para de pequeñas observaciones: que se traten ciertos temas y se traten de cierta manera en tv o periódicos, no significa que se esté haciendo periodismo. Es como confundir cocinero y basurero por el hecho de manipular productos de la tierra. Y convendría decirlo. Que si mañana se retransmitiera una escena en la que se despelleja y eviscera en tiempo real a cualquier ciudadano, habría gente que la vería, mucha gente. Un programa como La Noria no sólo se nutre de estas basuras, también acuden políticos y personajes "respetables" porque saben de su audiencia. Que un país emita ese tipo de programas no es una casualidad ni el resultado de una decisión perversa de alguien, sino consecuencia del tipo de sociedad del país. La basura es cosa de todos. Pero también es cierto que no todos tenemos la misma responsabilidad en la producción de basura: intelectuales, políticos, periodistas, productores, pensadores, maestros,... tienen más responsabilidad que el ciudadano que se sienta en el sofá a consumirlo, aunque no esté exento de responsabilidad, claro. Pondré un ejemplo: cocacola acabó en España con todos los refrescos autóctonos y eso no es consecuencia sólo de que hay gente dispuesta a comprar cocacola, sino a una planificación orientada a conseguir esos resultados. Esos programas responden a un modelo de negocio y responden también a un modelo de sociedad dócil y estúpida que se quiere implantar.

Spaghetti dijo...

Lo que les importa al fin, es la cartera, el beneficio es lo que cuenta y eso no solo depende de la audiencia sino también de los anunciantes.
Si estos callan, la cadena cierra. El éxito del blog de Pablo Herreros ha concienciado a algunas empresas y sembrado la repulsa de una buena parte de la audiencia sobre estos temas. Que esto sea solo el principio y que como él y tú, otros sigan denunciando estas indecencias morales.

Myriam dijo...

Pués yo felicito a PABLO HERREROS por la campaña que dirigió desde su blog, cosa que demuestra el poder que podemos ejercer todos los que nos servimos de este tipo de herramientas.

Comparto absolutamente lo que dices de que toda persona que se preste como expectador a esa imfamia mórbica es responsable. ¡Da asco!

Myriam dijo...

Toda mi solidaridad y respeto para con los familiares de las víctimas.

María dijo...

Lo que más vende es todo lo que trate de morbo, de esta forma, se están enfocando las noticias de manera morbosa para llamar la atención al espectador o lector, me parece penoso que sucedan estas cosas, ante hechos tan dramáticos.

No veo nunca los programas rosas, me parecen nefastos, así como prensa de igual colorido.

Un beso.

MariluzGH dijo...

A mi me causa estupor cuando -en su defensa- salen diciendo que "el pueblo tiene derecho a saber". Y yo me pregunto: ¿a saber qué? y ¿para qué?

En mi casa -excepto CSI- hemos dejado de ver 'telecirco' por ese motivo.

un abrazo :(

Merche Pallarés dijo...

Vivimos en un mundo MUY podrido a todos los niveles, querido Pedro. Solo cuenta el vil metal. Esas "norias" y "sálvames" no las veo nunca. Si estoy enterada de lo que pasa es porque lo leo en los periódicos o escucho en la radio. Besotes anti-telecinco y antena 3, M.

P.D. Muy bien dicho eso de "tele-circo" de MARILUZGH. Me ha encantado porque así es esa cadena (de water).

Hernando dijo...

Terrible, terrorífico, cómo se puede llegar hacer un espectáculo ante una desgracia!
Creo que participamos todos un poco, los familiares de las víctimas, que dejan entrar una cámara y a unos periodistas en su casa. Es posible que sea ante la necesidad de saber y tener conocimiento de lo que ha pasado y si quedan esperanza de poder hallárlas vivas,no olvidemos que en el caso Alcaser, hasta un padre participaba en el espectáculo, creo que desgraciadamente hay muchos casos de desapariciones sin resolver, que no han sido espectáculo.
Nosotros los telespectadores por crear una gran audiencia, la audiencia conlleva a la publicidad, la publicidad es el negocio de las televisiones, y los periodistas su prestigio, como se puede romper ésta repugnancia?,solamente con unas leyes que guarden el derecho a la intimidad y dejar trabajar a los profesionales.
No soporto éstos programas, ni a quiénes lo hacen, ni a quiénes participan, ni las televisiones que lo emiten.

pancho dijo...

Esos programas de tv deben ser lamentables. Hace meses que sólo veo por tv los partidos de la selección española de fútbol y algunos programas de Frank, un español que recoge serpientes extraviadas en las casas de Bankok.

No puedo negar que también he visto en telecinco, siempre a la hora de la siesta, en duermevela y esperando la llegada de los ciclistas a la meta, esa bazofia de belenes, jesulines y matamoros, por estar dicha cadena al lado del número del dial en que se emite el ciclismo. Para mí es la continuación y la extensión de la España de "cerrado y sacristía", que auguraba Don Antonio Machado hace casi cien años, pero ya Frascuelo prohibido, guardado su recuerdo en los libros y en youtube.

pancho dijo...

Sigue: La visión de esos programas responde a la misma estrategia uniformadora ( y de rentabilidad del que arriesga su dinero) que quiere que se lean sólo los best sellers de lectura amable porque así el producto será más productivo para las editoriales, o la casi eliminación de la diversidad de las tiendas de barrio, a cambio del amontonamiento de los centros comerciales. La subcultura oficial e inocua del mogollón.

Gabiprog dijo...

Miro a mi mano derecha. Tengo el mando a distancia de mi televisión, tiene muchos botones, con alguno de ellos puedo decidir que ver.
Tengo el poder.

Aldabra dijo...

coincido con lo que apuntan varias personas en sus comentarios, en que todos somos responsables pero unos más responsables que otros.

es difícil no caer en la red, muchos decimos: yo esto no lo veo y esto otro tampoco pero zappeando o de alguna otra manera, caemos... nos bombardean.

porque el que no vió en La Noria la entrevista de la madre del Cuco, acaba enterándose de todos los pormenores de alguna forma.

a mí me parece muy bien lo de las marcas publicitarias pero no hay que olvidar que la utilidad es mutua... si una marca quiere publicitar en La Noria es porque tiene audiencia y no es igual de rentable publicitar en Redes, un programa minoritario, por poner un ejemplo.

no sabía que la idea había partido de un blog, voy a ver el enlace que nos dejas.

es la ley de la oferta y la demanda.

en fin, cada uno de nosotros tenemos en nuestro poder el mando que consigue desconectarnos... y debemos de utilizarlo más, y mejor.


biquiños,

La Zarzamora dijo...

Por suerte decidimos lo que vemos y lo que no.
Esos espectáculos circenses deberían de erradicarse, con audiencia o sin ella.
Soy un poco más tajante que tú.
Yo eliminaría esa cadena.
Besos, Pedro.

José Núñez de Cela dijo...

El espectáculo de la basura y la miseria se supera cada día. Lo malo es que ellos mismos salen beneficiados.

Ele Bergón dijo...

La Televisión se retroalimenta de nuestra adicción a ella, así que completamente de acuerdo contigo. Todos somos responsables: los programadores, los presentadores y por supuesto los teleespectadores.

Buen análisis, lo malo es que el espectador que sólo ve esos programas, no va a leer tu artículo, pero quizá o ocurra un milagro.

Un abrazo

Luz

José Antonio del Pozo dijo...

el problema principal, creo, es que los programadores y los profesionales que se forran con la telebasura conocen de sobra y trafican con el material que echan a las fauces de las audiencias menos preparadas culturalmente para defenderse ante ello, y les impulsan encima a sentirse orgullosos de su burricie, y se está produciendo una auténtica mutación a peor en los gustos colectivos, por los que millones de personas son ya incapaces de seguir una película, un teato o un documental que les resultan aburridísimos ante los ritmos y los procedimientos y los colorines lisérgicos y alucinatorios de la telebasura.
saludos blogueros

enletrasarte(Omar) dijo...

está probado que los seres humanos podemos resistir la tortura casi hasta la muerte
.
y rutina costumbrista mediante, que hablen de corruptos, de banqueros que estafan, de constructores que se quedan con los dineros y no construyen, se nos antojan "cosas que pasan" -nimiedades-
.
hay que empezar a cambiar de canal, de periódico y de estación de radio, de lo contrario seremos incautos cómplices.
.
saludos para todos

Neogeminis dijo...

Aplican la misma estrategia en todos lados: distraer la atención de la gente fuera de las cosas realmente importantes.El morbo y el chismerío resultan ser la mejor opción.

Un abrazo

Asun dijo...

La responsabilidad está repartida al 50% ya que si las televisiones no ofrecieran ese tipo de "espectáculos" la gente acabaría viendo otras cosas. De la misma forma, si la gente no les prestara atención las cadenas acabarían suprimiéndolos de sus programaciones. Es la pescadilla que se muerde la cola.

Ahora bien, si alguien puede romper ese círculo creo que son las televisiones, porque si los sustituyeran por otros programas de entretenimiento de calidad espectadores no les iban a faltar.

Besos

El Gaucho Santillán dijo...

La telebasura, la comida chatarra y los escritores de libros de autoayuda los creamos nosotros mismos.


Un abrazo.

Euphorbia dijo...

Qué razón tienes Pedro. Había antes unas barreras que nadie se hubiera atrevía a cruzar hasta que llegó Nieves Herrero y compañía, ahora cada día estamos más metidos en el lodazal del otro lado y como dice Asun, es el pez que se muerde la cola.
Besos

Mª Antonia dijo...

Hola Pedro:
Estoy de acuerdo... Todos tenemos parte de responsabilidad en esta explosión de telebasura, morbo y amarillismo... Todos... y deberíamos empezar por nosotros mismos a corregir determinadas "costumbres" peligrosas, como por ejemplo, ver este tipo de programas.

Un abrazo.

Cornelivs dijo...

Asi es: TODOS. Salvese el que pueda.