sábado, 29 de octubre de 2011

Disparos certeros


Cuando un disparo es certero, rompe el alma y deja el cuerpo como un saco que camina. Son curiosas las marcas que deja en la pared que está detrás del agredido. Habría que aprender de ella.

30 comentarios:

Anna Jorba Ricart dijo...

Estremecen las marcas de la pared cuando pensamos en lo que se pudiera interponer a ellas.
Hay disparos que son de la vida cotidiana que tambien hacen daño...pero ese es otro tema.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

No quiero aprender de las paredes, ni de los muros, ellos ni sienten ni padecen...
Si el tiro por mi certero que sea no te mata, aunque te deje hecho una piltrafa, siempre te repondrás, y podrás volver a sentir, a sufrir y a ser feliz... Las paredes,no, las paredes, nunca!!
Pilar M. Sancho

RAFAEL H. LIZARAZO dijo...

Hola, Pedro:

En el parque de mi barrio hay un paredón (El paredón de los mártires)en el cual fusilaban a los patriotas durante la colonización, aún se pueden ver loa agujeros dejados por las balas.

Un abrazo.

jg riobò dijo...

Qué verdad y belleza.

María dijo...

Todo tipo de violencia, mediante cualquier clase de arma, destroza no solo el alma sino que rasga hasta las entrañas.

Jamás llegaré a entender por qué se produce tanta violencia, yo creo que, si cada uno nos amáramos a nosotros mismos, si tuviéramos paz en nuestro interior, amaríamos a la vida, a uno mismo, a los demás, a la naturaleza, a todo cuanto nos rodea, y lo acariciaríamos con todo amor, pero lo más trágico es que, hay personas que ellas mismas destrozan su vida porque no les importa lo más mínimo, entonces... ¿cómo les va a importar la vida de los demás?

Un beso, Pedro.

Juan Navarro dijo...

Me gustaría aprender alguna vez el lenguaje de las aceras y paredes. Aunque quizá me enloquecieran las historias. Porque quizá me viera desnudo en todas ellas.

Asun dijo...

Creo que más se podría aprender de las heridas que esos disparos causan. Sólo haría falta escucharlas.

Un beso

Myriam dijo...

Cierto, las paredes nos enseñan mucho. Ahora bien, un saco sin alma se desinfla así que dudo siquiera que camine...

Besos

Spaghetti dijo...

La verdad es que no entiendo esta entrada. Nos hacemos cada vez más crípticos en la síntesis tratando de expresar lo máximo con menos palabras (con lo hermosas que son!), y no intento ir más adentro de lo que dices para no equivocarme en la interpretación.
Un abrazo

Euphorbia dijo...

?Y si tapamos esos agujeros?

virgi dijo...

Me cautivan tus fotos "reflexionantes".
Besos, Pedro

La Zarzamora dijo...

Esas marcas quedan grabadas de por siempre.
Y en la memoria colectiva se hacen un saco grande.
Ninguno de esos agujeros se debe tapar.

Besos, Pedro.

LIGEIA dijo...

Lo que más deja huella es lo que menos se ve. Tapar los agujeros es cubrir las cicatrices de la historia para que no se vean, para que no aprendamos de ella.

Sin agujeros, sin cicatrices que nos recuerden el mundo, es imposible aprender a no cometer los mismos errores.

Un abrazo.

Joselu dijo...

Las paredes hablan de la angustia y el miedo de los que se pusieron ante ellas y del odio brutal o tal vez también del miedo de los que dispararon... Lo increíble es que esas tapias que guardan tanta historia, esas cárceles reconvertidas en centros culturales cuando fueron complejos de tortura y atrocidad, se muestren ante nosotros sin que oigamos los gritos de los que allí murieron o sufrienon. Forman parte del enigma de la historia. Nada hay por horrible que sea, que no pase, y no hay nada por maravilloso que sea que no se acabe.

moderato_Dos_josef dijo...

Hya disparos relamente dolorosos y que te pueden dejar prácticamente deshecho.

Un abrazo.

Ana Manotas Cascos dijo...

Yo tabién opino que lo mejor es taparlos.
Mis felicitaciones por tú blog.
Saludos

Abriles dijo...

la foto, un dispar certero

Delgado dijo...

Esos agujeros son la metáfora del sufrir humano, el dolor del alma que por un daño sigue recordando, este lo supera pero nunca lo olvida.

¿Deberíamos taparlos?

MIMOSA dijo...

Rota el alma, rota la vida.
Puede que cada disparo incrustado en cada pared de cada parte del mundo donde las haya,pueda contarnos su historia y hacernos ver que en síntesis fueron la misma, y gritan para que paremos a escuchar en su silencio, pero nosotros seguimos persiguiendo la vida.
Besos Pedro, feliz domingo y puente (si lo tienes)

MariluzGH dijo...

Siempre me provocan escalofríos las huellas de balazos en la piedra de la iglesia mayor de mi pueblo... imagino y no quiero. Pero comprendo que quien niega su historia está abocado a repetirla.

Un abrazo grande, Maese Pedro, feliz puente

Isabel Barceló Chico dijo...

¿Qué podemos aprender de esa pared testigo y acompañante del alma derribada? ¿A mantenernos firmes, a conservar las huellas del pasado, a no olvidar? Esos agujeros siguien haciendo daño... Besos, querido amigo.

São dijo...

Ai, Amigo mio, como tens razão, como tens razão!!

Besos.

Ele Bergón dijo...

Cuando el disparo es certero duele, duele mucho y con frecuencia es difícil muy difícil borrar las marcas.

Un abrazo

Luz

Chencho dijo...

Debemos aprender de esas huellas, que nos rompa el alma saber lo que un día la humanidad hizo. No hay otra forma de cambiar mas que aceptando nuestras debilidades.
Buena foto y gran reflexión.

Merche Pallarés dijo...

No me gustan esos agujeros... Besotes pacifistas, M.

OceanoAzul.Sonhos dijo...

Estes disparos, podemos vê-los, o da alma apenas podemos senti-los.

Um prazer ler-te Pedro.
abraço
oa.s

Abejita de la Vega dijo...

Rompen el alma y las marcas son indelebles.

Kety dijo...

Como reflexión entiendo, que a pesar de la huellas del horror, la pared sigue en pié.

Un abrazo

Paco Cuesta dijo...

Por más que aprendamos de la huella, será difícil evitar el siguiente si también es certero.

Aldabra dijo...

analizar la herida para comprenderla y poder llegar a quererla.

biquiños,