jueves, 15 de septiembre de 2011

Los preliminares de la Guerra civil en la literatura y noticias de nuestras lecturas



Son muchas las buenas novelas que abordan los meses anteriores a la guerra civil. Quizá la mejor de las que yo he leído es Capital del dolor, de Francisco Umbral (1996). Los participantes en esta lectura de los jueves tuvimos la suerte de disfrutar con Inquietud en el Paraíso de Óscar Esquivias, otra excelente muestra. Aquella España convulsa de 1936 tiene en sí muchas historias dentro: historias que son aproximaciones de los autores para intentar comprender las razones de la tragedia. En contra de lo que opinan algunos, pienso que todavía se pueden hacer muchas novelas, obras de teatro y películas sobre aquellos hechos.

Algo que me ha inquietado siempre es cómo algo que todo el mundo intuye no puede pararse: una guerra, un atentado, un golpe de estado. Las pasiones desbordas, los intereses cruzados, los odios, la ceguera de otros son razones pero, ¿son razones suficientes? En esos tiempos nadie parece hacer caso de las voces prudentes. Es más, el poco sentido común parece ser mal visto y rechazado.

Eduardo Mendoza nos presenta un Madrid visto a través de los ojos de un desasosegado inglés experto en arte que cruza la frontera casi huyendo de una aventura amorosa para entrar en un país convulso. El propósito del autor es claro: provocar un distanciamiento. Este inglés no está, en principio, para comprender todo aquel odio acumulado y esa España tan diferente a su país. Este punto de partida es una de las claves. Provocado el distanciamiento, cabe ver la sociedad española de entonces desde una perspectiva no dramática y con un punto de extrañeza. En apariencia, claro. Mendoza busca así su perspectiva original de acercamiento a la Guerra civil sin abandonar algunas de las claves más conocidas de su narrativa.


Noticias de Riña de gastos

 Mª Ángeles Merino, Abejita de la Vega, sabe ilustrar y dar vida al inicio de la novela para engancharnos en la lectura. Hasta va con gato de veras.

Paco Cuesta comenta -desde una primera reticencia a obras premiadas por el Planeta que comparto- el primer bloque de capítulos de la novela, con un guion de las claves esenciales que componen el panorama. Analiza después los personajes principales y concluye con el desasosiego del lector y el género al que pertenece la novela.


Lectura de la obra de Bécquer


Pancho hace balance del  verano que hemos dedicado a Bécquer: no faltan ni claves de estética ni unos tomates que maduran en el momento justo.

Ele Bergón da un ejemplo excelente de cómo se puede actualizar y hacer propia una leyenda becqueriana. En este caso, El Miserere. No os lo perdáis.
En este enlace podrás encontrar las instrucciones para seguir la lectura de la obra de Bécquer en La Acequia, con los índices de las entradas. Si me he olvidado de alguien, avisadme para corregir el error.

Noticias de la lectura del Quijote

En Mesa camilla en Madrid de Juan Navarro podréis ver un don Quijote necesario, pasado por León Felipe.

La lectura del Quijote se convierte en proyecto permanente de La Acequia (en este enlace) al que se puede incorporar todo aquel que lo desee en cualquier momento y, por lo tanto, seguiré  publicando, periódicamente, las noticias correspondientes.

Próximas lecturas
De octubre a enero: Sonatas de Valle Inclán. El orden de lectura de estas novelas no corresponderá con el de la cronología interna de la obra sino con el de su publicación, para experimentar cómo construyó Valle la biografía de su personaje y cómo lo recibieron los lectores de su época

22 comentarios:

Juan Navarro dijo...

Desde que comprobé que los premios Planeta están dados antes de cada convocatoria, no los leo. Este prejuicio me impide leer Riña de gatos. Lo siento. Sin embargo, he pensado en la literatura que habla de la etapa anterior a la guerra civil y es verdad, no hay nada. Hay excelentes novelas recientes, como las de Dulce Chacón o Almudena Grandes, o menos recientes, como Si te dicen que caí de Marsé, que analizan las consecuencias. Solo recuerdo Un millón de muertos, de Gironella, pero no es precisamente una excelente novela, voluminosa sí, pero no excelente.

Myriam dijo...

Unicamente expresándose en producciones artísticas puede un pueblo llegar a elaborar la tragedia nacional, como ésta que supuso una guerra entre hermanos.

Es una pena que este libro deje de leerse por los motivos que sean porque en él hay un aporte de la perspectiva del autor que puede arrojar luz sobre hechos tan dolorosos, para cerrar heridas, para evitar una reincidencia.

Para mi no siendo española "Riña de Gatos" aporta una perspectiva social pre-catástrofe que me ayuda a entender las tensiones entre los distintos grupos sociales.

Myriam dijo...

y apunto en mi lista "Capital del dolor". Besos

MIMOSA dijo...

La verdad es que he leído muchos libros encuadrados en la guerra civil, pero no le he puesto atención si eran antes, durante o después.
Alguno tengo claro, pues han sido lecturas más recientes, como "Falangistas contra el caudillo"(Gustavo Morales); o "Los verdugos de la revolución española" ,que al no recordar su autor he ido a buscarlo en la biblio y ¡sorpresa! me encuentro con uno de Eduardo Mendoza por duplicado: "el misterio de la cripta embrujada" (que no he leído, ¿ y porqué tengo 2?- me pregunto)
Bueno, a lo que iba y en referencia a la inquietud que planteas, creo que siempre existen las intenciones de parar tales acontecimientos, pero es difícil cuando la rueda se pone en movimiento y la maquinaria ha de ser manejada por más manos de las que esperas. De hecho, Primo de Rivera, se dice, hizo un intento en conversar con Azaña para parar el comienzo de la guerra, pero...no fue fructífero (pude rescatar toda una colección de la guerra civil española de casa de mis padres antes que hicieran un majo y limpio, y me queda muchoooooooo por leer).
Ufff que me lío!!
Buenas noches Pedro y unos cuantos besos.

Merche Pallarés dijo...

Gracias a ABEJITA, me he enterado de qué va la historia. Me parece muy acertado poner a un personaje inglés neutral que pueda explicarnos mejor los acontecimientos de esa época nefasta. Besotes anti-bélicos, M.

Hernando dijo...

Pedro me has leído el pensamiento, cuando leía la novela, ya pensé este año he leído tres novelas con la temática de la guerra civil, Óscar Esquivias, la de ahora de Mendoza y una que recomiendo, de Antonio Múñoz Molina, "La noche de los tiempos" y la tres acotada en un tiempo muy preciso, en los días o meses previos a la guerra.
A veces pienso que el tema de la guera civil está muy trillado y otras veces cuánto más leo sobre el tema más me sorprendo, pienso que tiene que seguir habiendo novelas sobre el tema, lo curioso es que quiénes escriben sobre el tema son autores que no vivieron la guerra, en cambio en la literatura de los años 40, (los que sí la vivieron) son pocos los libros que tratan el tema.
El comienzo de la Riña de gatos, con esa carta, veo a un protagonista mediocre pues se apoya en una carta que tiene que mandar(para encontrar un buzón ya conoce a un personaje importante dentro de la novela)para romper una relación de infidelidad, no es capaz de decírselo a la cara. Es un protagonista que se dejará llevar, por los demás.

Ele Bergón dijo...

Me falta ya muy poco para acabar el libro. Es el único de Eduardo Mendoza que creo voy a terminar. Lo siento, pero a mi este autor, no me engancha. No entiendo su sentido del humor, y creo que no profundiza. Cuando lo termine ya pondré una entrada, pero adelanto que no me ha entusiasmado.

Un abrazo

Luz

La Zarzamora dijo...

Sobre la guerra civil y sus secuelas leí hace tiempo y estoy releyendo un libro que me fascinó. Los rojos de ultramar de Jordi Soler.
Este de Mendoza aún no lo he leído.
Pero sigo tus reseñas con deleite.

Besos, Pedro.

Paco Cuesta dijo...

Entiendo que: "NO todo el mundo intuye". Posiblemente pensamos que eso sólo les ocurre a los otros.
Se pueden hacer muchas cosas sobre el tema, el riesgo está en morir de éxito.

São dijo...

Sabes? Tenho cada vez mais a impressão de que o ser humano sofre da vertigem do abismo!

Veja-se só o que neste momento está acontecendo na designada União Europeia...

Besos, meu querido Pedro.

Incombustible dijo...

Despuès de tomarme un valium para recuperar las formas (no es verdad, solo café porque hoy ni siquiera he querido beber tequila)...vengo a leerte y me topo con esto "Algo que me ha inquietado siempre es cómo algo que todo el mundo intuye no puede pararse: una guerra, un atentado, un golpe de estado. Las pasiones desbordas, los intereses cruzados, los odios, la ceguera de otros son razones pero, ¿son razones suficientes? En esos tiempos nadie parece hacer caso de las voces prudentes. Es más, el poco sentido común parece ser mal visto y rechazado".

Te juro , amigo, que se me han saltado las làgrimas...

No sé si he sido prudente hoy. Lo que sì se es que me he sentido menos sola.

Un beso y que sepas que te admiro muchìsimo

J. G. dijo...

Sugerencia: Ulises de Joyce, ya no por el libro en sí, sé que no es de los habituales que propones de autores castellanos, pero más que como digo por el libro en sí, sería por el lujo de ver y leer lo que dice cada lector.
Igualmente ni caso, era por comentar y sugerir.

José Antonio del Pozo dijo...

Hombre, tampoco está la historia inglesa exenta de traumas, para desconocer lo que es una sociedad escindida y el auge de las ideologías totalitarias y el "No nos representan" que a la sazón reivindicaban entonces los extremistas de ambos lados entonces, de acuerdo en su rechazo de la democracia representativa.
Me atrevo a sugerir San Camilo 1936 de Cela.
saludos blogueros

Txoni dijo...

Os olvidais de max Aub, un escritor que si vivió la guerra y sabía y conocía tanto de ella que escribió, (a parte de unos fantasticos cuentos divididos en tres partes: antes de la guerra, durante la guerra y en el exilio y titulado "Enero sin nombre")lo que él mismo denominó: Laberinto mágico", una serie de novelas de Max Aub sobre la Guerra Civil Española en que se incluyen Campo cerrado (1943), Campo de sangre (1945), Campo abierto (1951), Campo del Moro (1963), Campo francés (1965) y Campo de los almendros (1967).
El mismo decía que la revolución al precio de abandonar lo humano no valía la pena...sus libros son un testimonio muy fiable, humano y crítico de lo se vivió en España. Os lo recomiendo, es uno de mis autores favoritos.

Asun dijo...

No se puede parar algo que todo el mundo intuye porque los intereses que se esconden detrás y las ansias de poder son demasiado fuertes como para poder ser parados por la gente de a pie.

Abejita de la Vega dijo...

Cuando dijiste que íbamos a leer "Riña de gatos", me pareció un poco extraño pues acabábamos de leer la trilogía de Esquivias. Pero la preguerra y la guerra civil da de sí para miles de libros o películas, está claro. Algunos han caído en el olvido, en mi estantería tengo todavía los tres tomazos de Gironella, con sus coloreados lomos del Círculo de Lectores. ¿Quién es capaz ahora de leer eso?

Me vi con el de Mendoza en la mano y comentando los de Esquivias. El del burgalés gana por goleada...

A pesar de ello, se puede leer el de los gatos y disfrutar con él. Aunque sea al segundo intento, como en mi caso.

Besos, Pedro.

Hernando dijo...

Un poco por alusión vuelvo a opinar ,por supuesto que hubo una litertura de la guerra civil de autores que la habían vivido y sufrido, la literatura de exilio, fueron los que más hablaron y escribieron de ella, solamente quería referirme que justo cuando empieza la transición española hasta nuestros días las novelas con fondo o como protagonista la guerra civil española han sido numerosas
De la literatura de exilio quiero recomendar "Doy fe" de un tal Antonio Ruiz de Palacios, secretario judicial de Burgos al inicio de la guerra civil, creo que Óscar Esquivias conoce muy bien esta novela, pues yo creo que se inspiró en la novela del secretario judicial, para darnos a conocer el asesinato del
músico burgalés José Antonio Martínez Palacios en "Inquietud en el Paraíso", os acordáis?.
Lo dicho antes, durante y depués dela guerra civil española, la lieratura española está plagda del tema.

pancho dijo...

Existe algo ancestral, escrito a fuego en el código genético del hombre que lleva a no entender los argumentos del otro cuando éste amenaza los privilegios de un modo de vida o la comodidad en la que se ha instalado. Las guerras o los atentados terroristas son reflejo de esa eterna tensión entre contrarios.

Los tomates siguen madurando en este verano que se alarga. Gracias por la referencia.

Estrella dijo...

Hola, Pedro:

Sobre la pregunta que te haces, y nos hacemos todos, de por qué no se pudo parar eso, hay un capítulo muy interesante en el libro “Momentos estelares de la Humanidad” de Stefan Zweig, que se titula “El fracaso de Wilson”. Ahí da algunas claves, monstruosas y terribles, sobre los principios que mueven a los gobernantes a hacer la paz y la guerra. Recomiendo el libro porque todo él es un intento magistral de explicar el mundo y al Hombre. Aunque seguramente tú ya lo habrás leído.

Riña de gatos lo llevo mediado, y aunque a medida que voy avanzando en la trama la historia llama más a la curiosidad, la novela no deja de ser eso, una historia que atrae la curiosidad, pero que no te acaba de atrapar. No es ni mucho menos de esas historias que te agarran por el cuello y te dejan fuera del mundo. Está bien pero no es para tirar cohetes.

Al principio, ese punto de vista distanciado del que hablas hace que el relato resulte frío, sin alma. La prosa también ayuda a crear ese efecto porque tiene un estilo, que aunque es elegante, es muy formal y académico. Es una elegancia protocolaria, calculada. Como la de esas cenas de bienvenida que dan los reyes de un país en honor de otros que vienen de visita. No sé, pero no me resulta cómoda esa prosa. El humor le da algunas bocanadas de calidez que se agradecen mucho, eso sí.

Los personajes tampoco son muy atractivos y generan poca empatía. Les falta hondura, carácter. Tan sólo se hacen querer Higinio Zamora Zamorano, la señora Justa y la Antoñita. Son adorables y muy entrañables, enseguida me ganaron. Coscolluela también está bien, y alguno más pero son muy secundarios.

La novela me está recordando a la de María Dueñas “El tiempo entre costuras”: la misma época, también aparece Madrid, hay un personaje que huye de una relación amorosa truculenta, hay personajes ficticios y reales, un trasfondo político, espionaje…

Seguiré leyendo, a ver qué tal, pero nada que ver con “La verdad sobre el caso Savolta” o “La ciudad de los prodigios”, aunque también es verdad que después de esas dos no ha habido ninguna de Mendoza que me gustara tanto.


Saludos.

Myriam dijo...

Ya lo terminé. El inglés al final, resultó medio pánfilo.... jajajaja

Un beso

Cecilia Alameda Sol dijo...

Hace meses leí la novela de Mendoza con verdadera ilusión. Por encontrar al Mendoza de la Ciudad de los Prodigios, y porque, para mayor interés, escribía del Madrid de los años 30. Mi desilusión fue enorme. Porque era un Mendoza descafeinado, liviano, confuso. Me explico: creo que Mendoza no hizo previamente una labor de investigación adecuada porque confunde datos de la ciudad de entonces, porque los personajes son mutables de manera increíble, parecen tipos de opereta... lo escribí el 12 de enero y, con tu permiso, pongo un enlace para no repetirme.

http://ceciliaenelbalcon.blogspot.com/search?q=mendoza

No entiendo qué ha ocurrido con esta novela: si le han encargado a Mendoza una novela facilona para lograr un público extenso y poco exigente, si Mendoza está perdiendo capacidades, si se.... bueno, mejor no digo más que podría caer en la difamación.
Ni siquiera me llenó como novela retrato de una época. Porque no pinta con precisión ni la ciudad ni la época ni las alteraciones sociales ni, creo yo, los personajes históricos.

Cecilia Alameda Sol dijo...

Por cierto, que como abundan los comentarios aquí y en otros foros sobre la abundancia de libros sobre la guerra civil, apunto mi opinión a favor de que sigan escribiéndose novelas sobre los años treinta y, por supuesto, los cuarenta, la guerra, la preguerra, la postguerra, porque durante 40 años no pudieron escribirse y hay mucho que contar. Pero con un poquito de rigor, por favor. Con distanciamiento, con un cierto rigor histórico a ser posible, porque para panfletos y tergiversaciones ya tuvimos los libros de la época que permitían y escribían los censores y supuestos "escritores" franquistas.