sábado, 2 de julio de 2011

Anónimo veneciano


He vuelto a ver Anónimo veneciano (1970). Hubo un tiempo en el que la película de Enrico Maria Salerno me arrebató y otro en el que me resultó insoportable, quizá por eso llevaba muchos años sin verla.

Una pareja (el tiempo ha revalorizado la actuación de Musante y Bolkan) se reúne tras años de separación: se odian y se aman con la misma intensidad. Él, enfermo terminal que piensa en suicidarse sin encontrar el valor suficiente, no ha podido llegar a ver cumplidos sus sueños de ser director de orquesta de talla internacional, como si ser oboe en La Fenice no fuera suficiente; ella ha logrado rehacer su vida con otro hombre con el que vive sin sobresaltos una vida alejada de la pasión que les unió y les destruyó a ambos de jóvenes. Como dicen en un momento de la película su relación no podía durar precisamente por ser tan intensa: ambos quedaron arrasados por el amor que sentían el uno por el otro, mezclado por igual con una dosis fuerte de destrucción del otro. Pero se aman: no pueden evitarlo. Ella no ha podido olvidarlo, él aun tiene su fotografía en el salón de su nueva casa. Quizá lo de menos en la película, visto desde hoy, sea el contexto social con el debate sobre la ley del divorcio en Italia, que justifica la trama de ocultación de ambos en las vidas que continuaron tras separarse. Todo esto ha quedado superado por la raíz verdadera del conflicto: el amor y el odio; los sueños que impiden retener lo logrado -es curioso cómo el deseo de algo puede destruir lo mucho que ya se ha alcanzado-; la vida y la muerte; la belleza decadente (plasmada en las imágenes de Venecia, en la música, en el violento contraste entre el tratamiento del ritmo, la luz y el color en las imágenes recordadas y las vividas en el reencuentro); la imposibilidad de la felicidad auténtica permanente. Considero que la forma de plantear estos temas eleva a la película por encima de otras de la época que desarrollan temáticas similares, como Love Story.

Pasean por Venecia durante un día entero, a la espera del ensayo de la grabación de la pieza que da título a la película y que compone gran parte de la extraordinaria banda sonora, tan íntimamente unida a la evolución de los sentimientos de los personajes, pero que se popularizó en los años setenta hasta hacerse insoportable. Una Venecia invernal, decadente, a la que solo se puede odiar o amar con la misma intensidad que sienten el uno por el otro. En ese día se acusan mutuamente, se chantajean, se seducen, se hacen daño, se gritan, se susurran, se aman, sin tiempo para la indiferencia.

He vuelto a ver Anónimo veneciano y me he hallado con una extraña sensación en la boca del estómago, perdonando sus trucos de guión o algunos defectos que ya carecen de importancia o situaciones típicas de las películas de los años sesenta, que tanto las perjudican. Curiosamente yo la creía envejecida, pero quizá sea ahora yo el que ha envejecido finalmente así y pueda comprender mejor la belleza de la verdadera pasión, que eleva y destruye. O de la muerte.

Quizá haya sido tan solo un momento de debilidad pasajero.

26 comentarios:

Isabel Huete dijo...

Ayyyy, madre mía, qué "blandito" estás! Cuando se está así lo peor que se puede hacer es ver cosas como ésa, aunque he de decir que cuando yo la vi por primera vez lloré como una enana, y creo que si la volviera a ver ahora también lloraría.
Un beso enorme, querido Pedro.

Anna Jorba Ricart dijo...

¿y qué si hubiera sido un momento de debilidad pasajero?...
Hay que dejar libre el sentimiento y es fácil escuchando esa sublime banda sonora de tan hermosa película.

La Zarzamora dijo...

Nan... a mi me ocurre algo similar cuando la veo de nuevo.
Tal vez lo mejor sea, cambiar de pelis y bandas sonoras... y en todos los sentidos.
;-)
Besos, Pedro.

Juan Navarro dijo...

Quizá porque, con demasiada frecuencia, tenemos del amor una idea de posesión y pertenencia. Y eso es el principio del final, la destrucción.

elisa...lichazul dijo...

a ver si la consigo en un stock de esas pelis da baja, acá todo lo que se ve proviene más desde el norte gringo que desde el continente europeo
Love Story la vi, hace años


besitos Pedro y buen fin de semana:)

Juan Navarro dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
elisa...lichazul dijo...

he conocido amores así que son polvora de un día , pero luego luego se acaban así como surgieron
la pasión y la vehemencia con que se aman se consume en un suspiro pero deja una huella imborrable
es vivir pleno y con ello ya uno se puede morir feliz de haber experiemntado una pasión de esas

ahora sí, ya me voy jajaja
acá el frío nos tiene tiesos hasta de las emociones jajaja

Myriam dijo...

Me gustan tus momentos de debilidad. No, no he visto la película que pasó anonimamente silenciosa e invisible por mi vida cual suspiro que es aire y que ahi se va en una nube bequeriana.

Besos

Gelu dijo...

Buenas noches, profesor Ojeda:

Después de mirar 'mis archivos' le diré que vi esta película el jueves, 2 de marzo de 1972, en el desaparecido cine Gran Teatro, de Burgos.
No tengo anotados lloros, así que no debí llorar.
Cuando volví a verla, tiempo después y recientemente, la he entendido mejor, y duele hasta hacerse un nudo en el estómago.
No hay debilidad duradera en las personas cerebrales. Cortan 'esos momentos' por lo sano.

Saludos.

P.D.: Ha elegido el mismo vídeo de la película
que yo no supe poner en directo en mi comentario en este Blog Poesía desde Agolada

Señor De la Vega dijo...

Mi Señor Ojeda, hoy la verdad no estaba para volver a ver la película a la que hace referencia, y hace mucho tiempo que la vi para acordarme. Acabo de ver 'Biutiful' y francamente necesito un tiempo antes de pasar a la siguiente.

Pero en deferencia a nuestra querida Señora Elisa, les dejo el link para que pueda ella descargarla y así compartir filmografía, para que no tenga excusa alguna de sentirse lejos de esta orilla del Mediterráneo interior de las Castillas.

Sí recuerdo fuertemente como un tatuaje en mi retina, los paseos que he dado por Venecia, los cuales siempre estuvieron protagonizados por mujeres de mi vida, el primero intensamente vivido, asido de la mano y bebiendo de la fontana del deseo, y en cada sorbo en la noche de verano imaginando el silencioso ruido de la felicidad sofocante que te regala Venecia si la espías cuando inunda las plazas de Venecia; que cambió en viajes posteriores por el soslayo de mirada que me observaba en sus puentes sin saber que hay puentes mal cruzados sin retorno. (Será que era invierno y se helaba la sangre)

Recuerdo gratamente el último, donde de nuevo conseguí perderme en Venecia, para reencontrarme con otro pecho y boca entre parques secretos bajo la luz de un verano intenso, amor y mujer de un universo paralelo con acento Venetto, poseído como el primer día hace décadas de lealtades y silencios, sin saber cómo, hasta que volvió la bruma nocturna nuevamente y lamenté no tener otra patria que una góndola a la deriva por canales e islas de su cuerpo, porque allí quedó el eco del pisar de nuestros pasos, quizás por última vez, escapando de Venecia, para encontrarnos en ella y sabernos eternos y efímeros.
Suyo, Z+-----

Merche Pallarés dijo...

¡Qué románticos estais tú y el SEÑOR DE LA VEGA! Esa pelicula, que no la vi en su momento pero, ahora a través de tu link, me he empapado de ella, es ciertamente bella, no solo por la preciosa música y fotografía si no por la verdad del amor que describe. Trataré de verla algún día. Me gustaría. Besotes venecianos, M.

Euphorbia dijo...

Creo que no la he visto, aunque me suena mucho el cartel y el título. Soy muy olvidadiza, de todas maneras tiene pinta de ser algo que no hubiese olvidado... como me enrollo.
Así de entrada, por lo que cuentas, me dan pena estos dos personajes, seguro que si miraran bien a su alrededor, verían que tienen muchos motivos para ser felices y no amargarse por lo que no han conseguido o lo que perdieron años atrás.
La buscaré para verla, aunque estoy más en época de Rayos McQueen y similares...

Martine dijo...

La estoy descargando, gracias al señor de la vega... Pedro, tienes razón no se ven las películas de la misma manera según las circunstancias.. la ví hace tiempo y con ojos diferentes, la volveré a mirar.
Un abrazo.

Lola dijo...

Voy a verla entre tu entrada y los comentarios me habeis abierto las ganas jejejejeje. Buen domingo Pedro

Kety dijo...

Amigo Pedro, con el paso de los años, las cosas se ven con otra mirada, con diferente perspectiva.

Un abrazo

Aldabra dijo...

pues que yo recuerdo no la he visto pero sí que creo que me gustaría.

biquños,

Asun dijo...

No he visto la película, pero gracias al enlace del Señor de la Vega en breve tendré la ocasión.

Cuando volvemos a ver una película siempre tenemos diferentes sensaciones porque no somos los mismos.

Un beso

Abejita de la Vega dijo...

Habrá que verla, aunque ya sabéis que yo las pelis...

Besos

elena clásica dijo...

O has vislumbrado la verdad, la verdad de la pasión que también a ti te devora unida a la decadencia de la vida
"ayer al frágil cuerpo amanecida,
cada instante en el cuerpo sepultada", como dijo Quevedo. Intentamos salvarnos del declive a golpes de sentimiento, ahogados en emociones. El reflejo de esta situación nos arrebata, creando en nosotros sentimientos encontrados de entrega absoluta o de rechazo, odio solapado.

El final de "Anonio Veneciano" no aporta respuestas, ni ayudas, es líquido como Venecia, licuado en nuestras mentes y nuestras almas.

Dos décadas después nos ofreció Polanski "Lunas de hiel". Dos personas arrasadas nuevamente por una pasión tan intensa que destruye. Sus propios cuerpos así como su equilibrio psíquico y emocional, se dejan aniquilar por una llama superior a su razón, dice Óscar ya atado a una silla de ruedas:
"sabíamos que no volveríamos a descubrir los mismos extremos de pasión y crueldad con ningún otro ser viviente. Éramos como sobrevivientes de una catástrofe unidos por lazos que no podía compartir nadie más en el mundo".

Cuánto me gustaría que nos revelaras tus sentimientos hacia esta película, Pedro, siguiendo el hilo de la intensidad del amor en "Anónimo veneciano".

Besazos.

MIMOSA dijo...

Y que saben esos momentos de debilidad Pedro!!
No la he visto, pero sigo el link y la pongo en descarga, para cuando tenga un hueco sentarme a verla.
Dicen que el odio es una forma de amar aquello que no ha podido ser amado como uno hubiera deseado.
Leyéndote me viene al recuerdo una película que me marcó muchísimo, "Cumbres Borrascosas" y que hoy sigo sintiendo todo cuanto sentí el primer día que la vi.
Venecia es una de las ciudades elegidas por los enamorados para pasear por ella, sin embargo, cuando yo la visité no lo estaba e igualmente me enamoré de su belleza.
Besos mi querido Pedro.

silvi dijo...

Querido amigo en esa época era una niña/adolescente;que cuya trama me hubiese aburrido...Hoy afloraría lo vivido...mis padres,mi vida.Como Love Story,lloraría a moco tendido.Y si estamos mayores.Lindo domingo Besos.

Isabel. dijo...

Me han dado ganas de ver esta película, si la puedo encontrar o descargar. Me gusta cuando te pones romántico. Besos Isabel.

Luis Antonio dijo...

Con harta frecuencia, al releer un libro, visionar una película, etc, descubres que ya no los valoras de la misma manera. Supongo que la vida nos hace modificar determinados conceptos y valores...

Acostumbro a ser más fiel con la música. La que llevo en la memoria me sigue agradando...

Saludos

Montserrat Sala dijo...

Una peli demasiado romástica. CReo que se pasa un poco. En su momento me gustó. no puedo opinar sobre el efecto que tendría en mí, en estos momentos. e gusta que hables de cine profesor.
Saludos

Paco Cuesta dijo...

Puede ser que el tiempo todo lo cure. Sin más

mojadopapel dijo...

Tengo malísima memoria, pero este titulo de pelicula, se me quedo grabado a fuego, tú has logrado que el recuerdo se enriquezca con tu propia visión.