miércoles, 18 de mayo de 2011

a través de mantas bien espesas


Cuando se vuelve a Mujer con alcuza, por entero a Hijos de la ira. Diario íntimo (1944) de Dámaso Alonso, la lectura va descascarillándonos, cada verso es un golpe que elimina la capa de pintura hermosa que hemos puesto a nuestra vida en las épocas de bonanza o con la felicidad propia de la inconsciencia. Por fin, en este retablo de la existencia humana se llega a la almendra y esta es amarga, necesariamente amarga: la vida no tiene sentido y el que nosotros le damos es solo un argumento mentiroso con el que explicamos nuestra biografía por su final. En el poema, la mujer camina en un espacio urbano que se trasforma alegóricamente en un cementerio. Acaba de apearse del tren en el que ha viajado por estaciones que ya no recuerda, porque, en el fondo, todo le ha llegado como las conversaciones que se perciben a través de mantas bien espesas.

El poemario es un retablo de quien se hace preguntas constantes. Dámaso acaba de cumplir 45 años en medio de una época en plena guerra sin fin (la Guerra civil española, la II Guerra Mundial) y se refugia, angustiado, en la necesidad de creer que la vida debe tener algún sentido y en la certeza de que no podrá hallarlo. Él es católico e interroga a Dios, pero Dios no responde porque la condición de los dioses de las religiones monoteístas es su silencio. Por eso, Dámaso acabará buscando consuelo en la figura católica de la Virgen María como intercesora. Pero eso no ha llegado aun en el discurso del volumen. Por ahora, solo hay angustia y desesperación. La esperanza es un añadido de la fe, no una certeza.

Por ahora solo queda esta mujer caminando envejecida ante la mirada del poeta, que da testimonio de su decrepitud y nos da posibilidades sin concluir ninguna:

Ella,
en este crepúsculo que cada vez se ensombrece más,
se inclina,
va curvada como un signo de interrogación,
con la espina dorsal arqueada
sobre el suelo.
¿Es que se asoma por el marco de su propio cuerpo de madera,
como si se asomara por la ventanilla
de un tren,
al ver alejarse la estación anónima
en que se debía haber quedado?
¿Es que le pesan, es que le cuelgan del cerebro

sus recuerdos de tierra en putrefacción,
y se le tensan tirantes cables invisibles
desde sus tumbas diseminadas?
¿O es que como esos almendros
que en el verano estuvieron cargados de demasiada fruta,
conserva aún en el invierno el tierno vicio,
guarda aún el dulce álabe
de la cargazón y de la compañía,
en sus tristes ramas desnudas, donde ya ni se posan los pájaros?

¿Qué campos abonará nuestra putrefacción próxima y qué sentido queremos darle a lo que no tiene ningún sentido? Podemos vivir estas preguntas con ánimo carnavalesco o drámatico, que tampoco es preciso ir con cara doliente a diario, pero quien no se interroga pierde parte de su condición humana. Sea cual sea la respuesta que halle cada uno.

20 comentarios:

Jan Puerta dijo...

Leí poco a Dámaso Alonso. Quizás sea un buen momento para retomar ciertos puntos dejados en El viento y el verso.
Un abrazo

MIMOSA dijo...

Y aun en la respuesta seguirán habiendo preguntas.
Besos Pedro.

Gelu dijo...

Buenas noches, profesor Ojeda:

Hay poemas, como es este, por ejemplo, que no se pueden leer si no se está a tope de fuerza y rodeado de buena suerte.
El contenido está explicado de forma tan visual, que podemos quedar atrapados como en una pesadilla de la realidad.
Esta poesía es casi contraproducente leerla por la noche.

Saludos.

elisa...lichazul dijo...

reconozco mi ignorancia , nada de este autor, pero como lo expones resulta ser afortunadamente recomendable

lo buscaré por la web a ver que encuentro y logro leer

besos y buen Jueves

Anónimo dijo...

Envío esta nota de alcance desde la Puerta del Sol de Madrid. Hay aquí hay tal vez millares de mujeres; quizás muchas han llegado en tren. Pero, por lo que puedo ver, ninguna va provista de una alcuza ni cubierta de mantas harapientas. Antes bien, todas parecen mostrar un ánimo fiero y un estado de salud física y mental excelentes. Si las cosas siguen así, se puede liar la gorda.

MariluzGH dijo...

Tendré que retomar su lectura, Maese Pedro. Imponen esos versos; envolverse en ellos a estas horas de la madrugada -como dice Gelu- puede ser un atentado a la cordura

dos abrazos agradecidos

SAUVIGNONA dijo...

mmmm hola pedro, bueno ya sabes que mi opinion no es muy valida porque soy media bruta
pero ella ...como un signo de interrogacion me viene a la imaginacion una mujer embarazada...con un hermoso cuerpo de madera...los almendros serian el cuerpo en flor fertil...bueno algo asi...

besines pedro...
:)sau

Lola dijo...

Hay que preguntarse de vez en cuando, aun cuando no nos guste la respuesta, para dar un giro si es necesario. Besitos Pedro

Merche Pallarés dijo...

¡Qué bella poesía más negra! Me ha dejado mal cuerpo y ¡ay, esa foto...! No ayuda... Me parece que las mujeres siempre nos cuestionamos cosas, sobre todo nuestra existencia, especialmente las que vamos a la deriva; pero no podemos regodearnos, por lo menos yo no lo hago, en la decrepitud de la edad y la cercanía de la muerte. Llegará cuando llegue. Mientras tanto yo seguiré cogiendo todos los trenes que se me presenten y ¡encantada de la vida! Besotes geriátricos, M.

jg riobò dijo...

Ante tanta pregunta, la respuesta esta condensada en la excelente foto.

Paco Cuesta dijo...

El tren va dejando viajeros en su recorrido, se vacía como la vida de esa mujer o la humanidad misma.

La Zarzamora dijo...

El herrumbre existencial, el decrépito sentido de la nonada, la búsqueda de respuestas a un vacío que ya no es capaz de llenarse.
Besos, Pedro.

Myriam dijo...

Quien no se interroga no es Humano: o es zombie o es psicópata.

Myriam dijo...

La foto muestra que por más mantas oxidadas que nos empeñemos en dejar a nuestro paso, la esperanza en el verde siempre crece, generosidad de la Naturaleza, sin duda.

São dijo...

Das duas , uma : ou a vida não possui sentido algum ou possui mesmo, qualquer que ele seja. Não há terceira hipótese.

Os 61 anos que levo em cima não têm sido fáceis e ensinaram-me muita coisa: uma delas é que nada acontece por acaso, outra é que não existem coincidências e , ainda, a vida não é um jogo de azar.


Um abraço apertado, Pedro mio.

El Gaucho Santillán dijo...

Dàmaso escribìa demasiado angustiado, para mi gusto. Tiene cosas peores, todavìa.

Un abrazo.

Luis Antonio dijo...

Creo que Dámaso Alonso es un grandísimo poeta bastante desconocido, incluso para los amantes de la buena poesía...

virgi dijo...

Una mujer y todas las mujeres.
Un dolor y todos los dolores del mundo.
Poemas así resumen una vida sin esperanza, el camino sin horizonte, ese tren que ya no sabemos de donde viene ni a que lugar ha de llegar.
Es triste y gris y doloroso.
Un abrazo

enletrasarte dijo...

¿sabes? dijo Federico, el poeta es el que recoge frutos del árbol de la tristeza.
No comentaré un tercero, nada más te diré gracias por hacerme llegar otra voz.
Un fraternal abrazo

Aldabra dijo...

interrogantes que son respuestas.

biquiños,