domingo, 15 de mayo de 2011

El individuo consciente


En toda sociedad hay una mayoría de individuos temerosos de perder el estado de bienestar al que han llegado. Sea el que sea este bienestar, puesto que dependerá de lo evolucionado que esté el territorio: su situación le debe permitir vivir con la ilusión de estar próxima a lo que se denomina como clases medias, cuanto no saberse un escalón más arriba. Las sociedades más estables, de hecho, son aquellas que pueden integrar en esas clases medias a la mayor parte de la población o que pueden sostener la ilusión de que la han integrado (en esto hace mucho el eufemismo y la imagen colectiva divulgada por los medios de comunicación: en la España franquista se hablaba de los oficiales de primera para elevar a este grupo de trabajadores por encima de los obreros no cualificados).

Este sector de la población se instala en la comodidad y solo se movilizará por cuestiones no esenciales. Cuando creemos que tenemos, no pedimos o pedimos cosas que no son básicas. A veces, si los dirigentes del país son lo suficientemente hábiles y aseguran por medio de consignas una fácil victoria en defensa de tradiciones patrióticas -aunque sean falsas, lo que importa es que sean creíbles-, favorecerá una guerra a la que mandará siempre a los más desfavorecidos de la población, a profesionales o a mercenarios, junto a los entusiastas, que los hay siempre para estas cosas.

Una de las consecuencias que provoca una crisis es que una gran parte de la antes llamada clase media cae muchos escalones por debajo de la posición en la creía vivir y despierta de su sueño. De pronto, comprende que su situación anterior era tan frágil que solo servía como pegamento para la estabilidad colectiva pero que en la nueva situación su aportación individual es perfectamente prescindible para los grandes intereses económicos o políticos, que apenas se resienten -más aun en un mundo globalizado-. Tardará en despertar porque aun tiene muchos motivos para temer -deudas contraídas para pagar cosas que le permitían exhibir su posición económica, un puesto de trabajo inestable, la hipoteca de la casa en la que vive, etc.- y se revolverá solo para exigir a los políticos que le devuelvan aquello que pocos meses antes disfrutaba o que le suvbencionen su pérdida.

Si la crisis es corta, apenas habrá pasado un susto temporal que en pocos meses no será más que un mal recuerdo. Pero si la crisis se prolonga lo suficiente, ese sector de la población comprende que la distancia que le separaba de las clases que antes veía por debajo de ella, se acorta o se anula mientras se agranda la que le separa de las clases favorecidas, con las que soñó confraternizar y cuyo comportamiento imitó. Llegará un momento en que lo que ahora llamamos mercado vuelva a necesitar a estas personas y podrán volver a recuperarse. Pero en muchos habrá quedado una cicatriz que los habrá hecho más desconfiados. Otros habrán quedado -por edad, por circunstancias personales- apartados definitivamente.

Lo que se juega en estos años de crisis es saber si de la desconfianza saldrá la conciencia lúcida de que se necesita un pensamiento nuevo que haga a esta sociedad más consciente de que anestesiarse en las épocas de bonanza impide la reflexión humana profunda que haga posible un tipo de sociedad más justa y menos entregada a la inconsciencia egoísta. Lo que se juega ahora es si de esa necesaria reflexión saldrá un pensamiento moderno que impida caer en ideologías extremistas ya probadas y fracasadas y que aparte también la tentanción de volver a probar los narcóticos consumistas que ha tenido adormecida en el sueño del bienestar a la mayor parte de la civilización occidental, sin ser consciente de los desastres ideológicos, sociales y ecológicos que provocaba este adormecimiento.

Algo de esto estaba bajo la convocatoria de las manifestaciones de hoy en España, tan mal recogidas por los medios de comunicación, que han dedicado más tiempo a la celebración anual de las romerías de San Isidro.

25 comentarios:

Martine dijo...

Por mi parte soy consciente que estamos viendo la cara más funesta del Capitalismo y de su intento de remodelación: el neocapitalismo, sistemas siniestros donde los haya..
Y me temo mucho que tenemos aún por delante dos o tres años de crísis.
Recalco que es mi opinión..respeto otras.
Me ha gustado mucho tu Post, que comparto.

Un beso para tí, Pedro, para todos.

vallisoletano dijo...

Supongo que conoces, Pedro, el artículo que venía ayer en El País sobre estos temas. No tiene pérdida y me dejó de una pieza.

http://www.elpais.com/articulo/opinion/politica/paralizada/miedo/elpepuopi/20110513elpepiopi_11/Tes


Tremendo futuro inmediato. Saludos.

vallisoletano dijo...

No sale toda la referencia. Lo firmaba Gmán Cano y se titula LA POLÍTICA, PARALIZADA POR EL MIEDO. Coloco de nuevo el enlace.

http://www.elpais.com/articulo/opinion/politica/paralizada/miedo/elpepuopi/20110513elpepiopi_11/Tes

São dijo...

Este teu lúcido texto aplica-se também a Portugal, onde - em consonância com as de Espanha - foram convocadas manifestações para hoje.

Creio que, mais tarde ou mais cedo, as pessoas despertarão: impossível que não seja assim!

Boa semana, amigo mio.

Anónimo dijo...

Con una más amplia exhibición de conocimientos y fuentes, Germán Cano, en su espléndido artículo de El País que cita Vallisoletano, nos vuelve a llevar al meollo de la cuestión del post de anteayer (¿fue anteayer?): La explotación del miedo ajeno por parte de los políticos y la manera de combatirla: "A lo único que debemos temer es al miedo mismo". La saga de Ciencia Ficción "Dune" la expone de forma un tanto más poética en la "Letanía de Benne Gesserit" cuando alienta a los cuasi extinguidos buenos a seguir combatiendo hasta el final a los todopoderosos malos: "No conoceréis el miedo. El miedo mata la mente. El miedo es la pequeña muerte que conduce a la destrucción total. Afrontaré mi miedo. Permitiré que pase sobre mí y a través de mí. Y cuando haya pasado, giraré mi ojo interior para escrutar su camino. Allá donde haya pasado el miedo ya no habrá nada. Sólo estaré yo".
Y ustedes, por supuesto. Les invito con mucho gusto a venir con sus pancartas y sus cócteles Molotov. No hay nada tan digestivo como un cóctel Molotov cuando va cargado de santa razón.
¡Ah! Se me olvidaba: para esta petite kermesse es obligatoria la máscara de Guy Fawkes. Sólo es un capricho que jode bastante a los politicones. Les espero.

elisa...lichazul dijo...

acá tambie´n se alzan las protestas no solo por el capitalismo desenfrenado sino por el imperativo llamado que el futuro nos grita, porque depende de las decisiones que hoy y ahora se tomen

excelente entrada Pedro, tu pensamiento maduro y congruente es un faro donde mirar

besos y buen inicio de semana

Euphorbia dijo...

Hay mucha gente que ha caído de una nube, que pretendía poder ir a cenar al Bulli y ahora compran en Mercadona.
Un beso

tequila dijo...

A las romerías de San Isidro, a la tomatina, los san fermines o a la mismísima fiesta del corcho. Imagino que conoce las 10 estrategias de manipulación del poder mediático de Chomsky.


Besos Pedro

Manolo dijo...

Sí, estábamos convencidos de que teníamos algo que perder y no era ni es así.
Un abrazo.

Myriam dijo...

Un pensamiento nuevo es sin duda lo que necesitamos, pero para eso hay que pensar, reflexionar. ¿Estamos dispuestos a ejercitar las neuronas?

LO que dices del adormecimiento y anestesiamiento, me recuerda el cuentito de la rana que fué hervida lentamente. Cuando se dió cuenta de lo que pasaba, ya era demasiado tarde.

Un beso

Myriam dijo...

La foto me recuerda el escarabajito cafkeano.

La Zarzamora dijo...

Esa anestesia con la que nos tienen aletargados no puede durar ad vitam aeternam. Y el despertar puede ser brutal.
Besos, Pedro

jg riobò dijo...

Si tomas conciencia abandonas el circo que es esta sociedad.

Anónimo dijo...

Tenías razón, Pedro, cuando anteanoche decías que Blogger hace mangas y capirotes con su soporte so pretexto de que es gratuito. Y en efecto lo he sufrido en mis prpias carnes, pues anoche dejé un comentario, bastante extenso por cierto en este mismo post, y hoy veo que ha desaparecido como por ensalmo. Tendré que plantearme volver a dejar comentarios en un medio tan voluble y arbitrario...

Sor Austringiliana dijo...

Antes se decía capitalismo, ahora se dice mercado. Es salvaje de todas maneras.

El hombrecito que vive en las juntas de las baldosas ¿quién es?

Besos

Asun dijo...

Hay mucha gente que ha tenido que bajar unos cuantos escalones, y es que hay mucha gente a la que le gusta vivir casi por encima de sus posibilidades, y cuando estas se resienten el castillo de naipes se desmorona.
Esperemos que esta nueva situación nos lleve a todos a vivir de otra forma sin subirnos al carro del consumismo con tanta facilidad.

Besos

El Gaucho Santillán dijo...

Espero que la clase polìtica los acompañe.

Pero, no se por què, me figuro que deben estar tratando de salvarse ellos.

Un abrazo.

JESUS y ENCARNA dijo...

Buenas tardes Pedro, una vez involucrados en la sociedad, pagando impuestos, cotizando por ley,viviendo el frenetico ritmo de las gandes ciudades y consumiendo razonablemente, el individuo consciente de todo ello y no de ahora no debe soportar por mas tiempo el engaño de la globalizacion o en todo caso los errores cometidos.
Personalmente por la experiencia vivida, no es lo mismo ser ciudadano de un pueblo que de capital y en este pais se nota y mucho, en lo referente al consumo y a la forma de vida.
Creo, tambien que los individuos conscientes nunca han estado dormidos, si laboralmente hablando has dado productividad con el sudor de tu frente, (sea cual sea el oficio); no se trata de bajar de escalon si no de mantenerlo por el bien del estado o la comunidad.
Llegando a esta reflexion, al "individuo consciente", le cabrea que sin berberlo ni comerlo tenga que pagar los platos rotos y los errores del capital, otra cosa es el fanatismo, la despreocupacion, la incultura, la idolatria al barro, el chaqueteo y tragarse las mentiras de los que saben mas y viven muy bien ademas de no querer bajarse del burro.
Por lo que pienso que somos pocos los conscientes pero como decia la cancion, mas vale morir de pie que vivir arrodillado.
Claro que se necesita y desde hace tiempo un pensamiento nuevo, pero no a costa de las clases que mueven el carro.
Excelente Post, querido Pedro, me ha hecho desahogarme, disculpa.
Fuerte abrazo.
Jesus
P.D. estamos exponiendo algunas obras, al lado del Asador de Burgos, aqui en Barcelona, seguro que te suena.

J. G. dijo...

bastante hemos tenido con saber cómo se hospeda de bien uno de los que decide sobre tu vida

Isabel Romana dijo...

Qué difícil lo veo... Estalló la crisis y se habló enseguida de reformar los dichosos mercados (que, desde luego, tienen nombre y apellidos aunque se silencien) y no sólo no se ha reformado nada, sino que encima andan cayendo los gobiernos que, por ideología, mejor podrían contenerlos. No habrá democracia real mientras quienes nos gobiernen de verdad sean los especuladores de siempre. Buena reflexión. Un abrazo.

Merche Pallarés dijo...

Siempre dije que esta globalización era nefasta y reitero mi opinión. No digo mas. Besotes anti-capitalistas, anti-mercado y anti-la madre que los parió, M.

Gelu dijo...

Buenas noches, profesor Ojeda:

El ciudadano de a pie,
da su vida día a día,
a cambio de un salario.

Con ese dinero,
ganado con su sudor,
paga todo lo que hoy le exige,
la vida en esta sociedad consumista.

Y sin trampas, cumple con los impuestos,
que se le requieren.
¿Estamos de acuerdo en su administración?.
Tenemos experiencia de que los políticos
cuando están en el poder,tienen ‘olvidos’.

Hay que recordarles y exigirles,
que nos deben respeto,
que no nos da todo igual.

Tenemos el voto en nuestras manos,
y el castigo en potencia,
si quisiéramos, entre todos.

Saludos.

P.D.: En su fotografía me ha parecido reconocer un pobre mirlo, en un grito, atrapado entre bloques de hormigón.

Paco Cuesta dijo...

Debemos asumir nuestra culpabilidad; cierto que los dirigentes ofertan y ofertan en momentos como el presente, no menos cierto que estamos encantados con ser clase.... digamos superior a los demás

Caminante dijo...

"Lo que se juega en estos años de crisis es saber si de la desconfianza saldrá la conciencia lúcida de que se necesita un pensamiento nuevo que haga a esta sociedad más consciente"

¡Qué saldrá? Nos queda la EspeRancia.
PAQUITA

Aldabra dijo...

¿en qué se ha convertido ese movimiento?
¿en qué quieren convertirlo algunos?

escuchar todas las noticias da que pensar.

biquiños.