lunes, 21 de marzo de 2011

Venus y la Trasatlántica


Parecería Juan Ramón Jiménez un poeta que huye del humor, tan habitual en la vanguardia. Pero no, aunque no lo frecuente como otros. En Diario de un poeta reciencasado (1916), del que ya hemos hablado, hay un texto que cumple con creces, aunque, claro está, aplicado al tema central del poemario, el de la relación del poeta con la creación poética y el hallazgo de la voz propia. Aquí se frustra por la inesperada y fea intervención del propio barco en el que va el poeta camino de Estados Unidos:

XXI
1 de febrero.
                              
VENUS
                                               A Alejandro Plana

   ¡Va a nacer también aquí y ahora! Vedlo. Nácares líquidos. Las sedas, las caricias, las gracias todas, hechas ola de espuma. ¡Ya!... ¡Allí… ¿no? ¿Será culpa del fraile?
   ¡Da ganas de llorar que el barco, ¡el oso este!, pese así, negro y sucio, sobre el agua, esa espalda de ternura! ¡A ver! ¡Que quiten de aquí el barco, que va a nacer Venus! -¿Y dónde lo ponemos? ¿Y dónde lo ponemos?-
   ¡Apolo, amigo sólo de la diosa, que vas mientras tocan aquí al rosario, con tu ramo grana –blanco en la aurora, de oro al mediodía-, a tu casa del poniente! ¡Apolo, amigo sólo mío; Venus murió sin nacer, por culpa de la Trasatlántica!

Basta la mención del nacimiento de Venus (obsérvese que en el texto se nos presenta como inminente en el tiempo y no como relatado y aplicado al género diarístico en el que se inserta el libro), tema tan frecuente en la literatura y en el arte, para que comprendamos todo el juego intertextual de estas líneas y la intención de Juan Ramón de superar todo lo dicho sobre el asunto antes con un recurso propio de la vanguardia. Usa, para ello, dos motivos centrales: el contraste de la belleza de la primera descripción con la fealdad del elemento inarmónico que imposibilita el encuentro con la belleza (en un divertido desdoblamiento entre la monstruosidad estética  y mecánica del barco-oso negro y sucio y  la moral tradicional que impide la desnudez de la diosa, con el fraile que reza el rosario -así no hay forma de nacer de la espuma del mar, por supuesto).

Apolo -dios protector de los poetas- se queda sin su diosa. Lo malo es que Juan Ramón no tenía forma, en ese viaje, de quitar de en medio el barco y sus rutinas que, seguro, le desasosegaban. Una forma divertida de contar la frustración del poeta.

24 comentarios:

en las nubes dijo...

Un placer volver por tu casa!

yo tambien dijo...

en las nubes

elisa...lichazul dijo...

el humor es parte de la naturaleza, ningún poeta tendría porqué negarse a practicarlo con o sin plena razón, es algo que sale espontáneamente

besos Pedro, tenga una semana genial

romi dijo...

Pedro saludos desde Buenos Aires Argentina, te encontré visitando blogs amigos, muy interesante el tuyo.

Saludos

Spaghetti dijo...

Me gusta esta vuelta a JR Jimenez incluyendo la foto repetida.
Se ha hablado,discutido y escrito mucho sobre el poeta y su obra a traves de los tiempos. Pero apuntar el sentido del humor de JRJ ... más famoso por su carácter arisco y tendente a la depresión ... resulta muy original. Es cierto que aparece cierta ironía humorística en este poema (?) aunque también lo es que se escribió en la época más positiva de su atormentada vida. Enamorado, recién casado con Zenobia, su guia e intérprete en otros mundos.

Me alegro de volver al origen literario de La Acequia con estas entradas de las que tanto se aprende.

Euphorbia dijo...

Me gustan mucho estas entradas.
Gracias

Pedro Ojeda Escudero dijo...

SPAGHETTI: La foto no es repetida. Es parte de una serie. En efecto, a mí también me gusta volver a este tipo de entradas.

Gracias a todos por vuestras palabras.

Lola dijo...

Siempre gracias a ti, todo un placer pasear por la acequia. Besos

jg riobò dijo...

Juan Ramón me parece un místico excelente.

Mª Antonia dijo...

Hola Pedro:
Siempre vuelvo a tu acequia para darme un baño de cultura y de reflexiones interesantes.

Un saludo.

Myriam dijo...

Me gusta mucho la luz de esta serie de fotos tuyas. Parecen pinturas al oleo.

Viajar en un trasatlántico durante tanto tiempo no debió de ser algo cómodo que digamos y todavía entre vómito y vómito, pensó en Venus. ¡Qué maravilla!

Hernando dijo...

A mí, salvo su "Platero y yo" siempre me ha resultado un poco difícil de digerir Juan Ramón Jiménez, pero con tus clases haces que me sea más fácil, y que me llegue con más claridad, es un lujo leerte y aprender de tí . Además, hace unos 20 días, en el País(diario) en su Babelia, se comentaba un libro inédito, encontrado en Puerto Rico, que ha hecho que haya leído mucho Juan Ramón Jiménez en estos últimos días.

El Gaucho Santillán dijo...

No conocìa el texto. Que buena explicaciòn.

De Jimènez tengo un mal recuerdo, porque llorè una semana seguida, cuando muriò Platero.

La verdad, que necesidad tenìa de matarlo?

Todavìa me molesta.

Un abrazo.

El Gaucho Santillán dijo...

14! (no creo en brujas, pero...por las dudas)

Gelu dijo...

Buenas tardes, profesor Ojeda:

Estupenda entrada y enlace.
Juan Ramón Jiménez, es para leer, releer, y saborear cada renglón y cada verso.
¡Cuánta concentración y lecturas hay detrás de cada escrito, en los que deja que juguemos con los textos que intercala de otros autores y abre nuestra imaginación a la curiosidad y al saber de arte, y a los buenos sentimientos, como eran los suyos, los de Zenobia y los de sus amigos, que se encargaba muy bien de elegir.
En este lamento de su poema, con unas pocas palabras hacemos un recorrido de siglos, sintiendo con él que, la hermosa Afrodita que pintara Apeles, el pintor de Alejandro Magno no podría bañarse en esas aguas, ni Ovidio la hubiera cantado, ni Poliziano le hubiera podido dedicar un poema a Venus, ni Botticelli nos habría regalado la visión de su hermosa pintura...

Un abrazo.

Silvi (reikijai) dijo...

Leí el libro...creo que conecto su interior y lo que iba descubriendo. Era una larga travesía,el recuentro con su amor.La foto hermosa.Besitos.

Luis Antonio dijo...

Conozco el libro, pero me había pasado totalmente desapercibida esa faceta...realmente excepcional en el conjunto de la obra juanramoniana.

Merche Pallarés dijo...

Venus, definitivamente, no podría haber nacido en ese mar con ese barco oso surcándolo... Lo que no he entendido es ¿qué tenía que ver el "fraile" en todo ésto? Besotes curiosos, M.

virgi dijo...

Siempre un aprendizaje visitarte.
Gracias, Profe.
Besitos

Aldabra dijo...

si tú no nos lo contaras, sería incapazde ver todo eso.

biquiños,

María dijo...

Una nueva serie de J. Ramón Jiménez, que promete, Pedro, enhorabuena.

Un beso.

Spaghetti dijo...

Acepta mis disculpas por la falta de concentración al contemplar las dos fotos que encabezan las entradas a JR Jimenez. Efectivamente son distintas, "una serie" antes y después de romper las olas que engendraron a la diosa de la belleza, antes y después de que la presentaran a Zeus en el palacio del Olimpo de la mano de Eros e Imeros...que buena compañía (el amor y el deseo) para la más hermosa de las diosas ... no es de extrañar que el Olímpico perdiera la cabeza ante su belleza, incluso se justifican los celos de su esposa Juno, que le dió por marido a Vulcano (feo, jorobado y sucio del trabajo en la fragua) al que ...por supuesto, nunca le fué fiel.
Gracias, Pedro, por tu corrección y por hacerme volver a ver el mar desde la orilla, con sus mitos y sus hermosas leyendas.

Spaghetti dijo...

Olvidé una pregunta: ¿Cual de las dos fotos fue tomada primero?.
No puedo soportar esta morbosa curiosidad.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

SPAGHETTI: La primera es esta. La del verso par es tras las olas.