jueves, 10 de febrero de 2011

Parodia y sátira en La ciudad del Gran Rey y noticias de nuestras lecturas



La ciudad del Gran Rey -más aun que Inquietud en el Paraíso- se decanta por la parodia y la sátira como estructuras que sirven, por una parte, para acentuar la desorientación de los expedicionarios procedentes de una España fanatizada (y con ellos, inicialmente, la de los lectores que esperan una continuidad de argumento y estilo) y, por otra, para mostrar la realidad de referencia a través de su envés. En este contexto, el humor tiene un valor en sí mismo pero también otro a la hora de mostrar las debilidades de una sociedad que acaba en tragedia tanto en el primer volumen (se desencadena la guerra civil y la represión posterior) como en el segundo (la ciudad será arrasada). Hay un motivo que indica la suma de todos estos recursos y que explica buena parte de la función de los relatos intercalados, de los que hablaremos en otro momento: mientras que los expedicionarios buscan al general Sanjurjo en el Purgatorio, los chinos a los que se hace referencia en varios momentos, abren el restaurante El Gran Salculco en reconocimiento de su diosecillo benefactor. Inversión paródica, satírica, humor con matices ingenuos, que nos lleva de una forma insospechada hasta el núcleo mismo del conflicto.

Ya vimos cómo uno de los juegos intertextuales del texto partía de las novelas de Julio Verne, en las que alguien propone en un mundo burgués cargado de sensatez y buen sentido una expedición a todas luces imposible pero que finalmente se lleva a cabo de tal manera que parece verosímil por muchos elementos fantásticos que contenga: los personajes pasan de un mundo gobernado por las convenciones más ortodoxas a otro en el que ya no rigen pero en el que pueden comportarse como si aun rigieran. De hecho, en Verne suele haber guiños irónicos con el esfuerzo de los expedicionarios por comportarse de la forma más civilizada posible en situaciones extremas. Así, la trilogía dantesca se decanta, en una primera instancia por ser parodia de Dante y de Verne. Ya veremos más tarde cómo añade interesantes gotas cervantinas.

Todo lo que se encuentran en la ciudad del Gran Rey tiene reglas y normas: tantas como las que el Mundo que abandonaron al traspasar la Escalera Dorada. Estas reglas son inversiones paródicas de las que existían en el Burgos real (el aprecio por el dinero aquí es acopio de piezas dentales; las sociedades filantrópicas se dedican a dar sopa a las estatuas; los sacerdotes católicos son perseguidos y sufren amputaciones por oficiar los sacramentos; el juego del ajedrez se juega sobre el mismo tablero pero con normas diferentes; una extraña orden religiosa de monjes voladores se saluda con pellizcos en el pene, etc.). Por eso, en el blocao los militares intentan conservar una disciplina reconocible, que les haga pensar que aun viven dentro de su concepto de civilización.

Por eso mismo, el humor del primer volumen profundiza aquí hacia el absurdo y el sinsentido y las ténicas para su construcción se toman de la greguería, de la literatura de humor absurdo y del esperpento. Pero Esquivias consigue partir de estos modelos para respetar la sensación de realismo, un extraño realismo insertado en un mundo tan inverosímil que llega a tocar en su extremo la materia reconocible del nuestro.

La parodia que lo engloba todo es una visión satírica de la ciudad bíblica del Gran Rey, su dueño y destructor al mismo tiempo. El apocalipsis que se anuncia al final del volumen es un acto de justicia divina que recuerda al Dios brutal del Antiguo Testamento.

No es de extrañar que solo sobreviva un pequeño puñado de los expedicionarios, porque todo les resulta reconocible y, a la vez, extraño. Su capacidad de generar acciones civilizadas que conserve la unidad del grupo es también muy escasa porque, como dijimos, hasta ese lugar han llevado sus purgatorios particulares.


Consulta aquí las recomendaciones para incorporarte al proyecto y aquí un índice de las entradas correspondientes.

Hace tiempo creé en Facebook un grupo de lectores de Óscar Esquivias (no confundir con su perfil pesonal) que se convierte también en una herramienta para seguir esta lectura. Aquellos que tengáis perfil en Facebook, podéis solicitar uniros.

Noticias de la lectura de la trilogía dantesca


Mª Ángeles Merino, Abejita de la Vega, comenta la periperica inicial en el Purgatorio de don Agustín Garrús y de Julián Bayona, dos personas que aparentemente no tienen nada en común pero sufren igual paseo por este mundo. No os perdáis las ilustraciones que sitúan el argumento en su espacio.

Merche Pallarés comienza su utilísimo diccionario de personajes de La ciudad del Gran Rey, que tan surrealista le ha parecido desde el inicio, como lo hizo con el primer volumen.

Aldabra continúa la publicación de su excelente diccionario de palabras y conceptos de Inquietud en el Paraíso. Un trabajo de lectura recomendable, desde luego.

Pancho analiza la complejidad narrativa del inicio de La ciudad del Gran Rey y el contraste entre el Purgatorio que se encuentran los personajes con el que les habían contado.


J. G. analiza el Burgos que se encuentran los expedicionarios de La ciudad del Gran Rey y lo compara con su propia expedición personal a Cástulo.

Firvulag está bien atento a la actualidad para incorporarla a nuestra lectura y reflexiona certero sobre la nueva concepción del Purgatorio según el Vaticano.


Os invito a participar en esta lectura colectiva y virtual de la trilogía dantesca de Óscar Esquivias, continuando la variedad de estilos, propósitos y miradas que nos han enriquecido la lectura del texto cervantino en los dos últimos años.

Si me olvido de alguien, hacédmelo saber para corregir la omisión

Noticias de la lectura del Quijote


Mª Ángeles Merino, Abejita de la Vega, comenta el capítulo cuarto de la primera parte, en esta tarea de recuperación de los capítulos que no pudo comentar en la lectura general de la obra y a la que tantas cosas aporta con su estilo inconfundible. En este caso, da voz al mozo Andrés, no os lo perdáis.

Ele Bergón informa sobre la exposición sobre la vida y obra de un autor tan cervantino como Gonzalo de Torrente Ballester, cuyo libro sobre el Quijote como juego es de lectura obligada.


La lectura del Quijote se convierte en proyecto permanente de La Acequia (en este enlace) al que se puede incorporar todo aquel que lo desee y, por lo tanto, seguiré  publicando, periódicamente, las noticias correspondientes.

Si me olvido de alguien, hacédmelo saber para corregir la omisión.

13 comentarios:

J. G. dijo...

gracias por la referencia, buenos días.

Merche Pallarés dijo...

Ya estoy con "Viene la noche"... Besotes literarios, M.

Ele Bergón dijo...

Estoy un poco atrasada con "La Ciudad del Gran Rey", pero me esta gustando mucho, precisamente por ese humor que apuntas y que empieza en Iquietud para en esta seguda novela de la trilogia de Esquivias, circular libre y fuera de las cadenas que impone la realidad.

Un abrazo

Luz

Luz

SAUVIGNONA dijo...

Hola oedris, la verdad que lo cuentas y es como si lo leyeran como una oresentacion...aunque yo para estas cosas sea un queso...me gusto leer lo que pusiste hoy...
(yo se que mis comentarios son nada iteresantes...)

:)sau

Asun dijo...

Vaya, me acabo de enterar del desenlace cuando todavía voy por la mitad.
Pero no pasa nada, porque como me está entreteniendo mucho seguiré leyendo con el mismo interés.

Besos.

pancho dijo...

El autor crea una atmósfera de misterio y desasosiego que hacen la novela atractiva. Compensa la escasa presencia de la mujer en la novela con la creación de Beatriz un personaje original que hace las veces del Estado benefactor del desvalido ( en este caso las estatuas) en una sociedad desestructurada, donde lo único que te da alguna garantía de supervivencia es la disciplina, estar juntos para defenderse. Es la vuelta al primitivismo, al origen de la especie con su tendencia a la tribu y defensa de lo propio hasta las últimas consecuencias que suele desembocar en la autodestrucción.

Buen trabajo de recopilación y resumen de los participantes en la lectura.
Un abrazo.

Paco Cuesta dijo...

Invierte las normas de tal forma que llega el lector a identificarse con ellas haciéndolas válidas.

MIMOSA dijo...

Está resultando un libro más ameno de lo que me esperaba, no obstante, hay que aplicar la lectura, porque de nada que se echa a volar la imaginación, se llega a desconectar uno y se pierde buscando la vuelta donde poder aterrizar. Por lo menos a mi me pasa, cuando cierro los ojos y dibujo el mundo fantástico que nos relata, je,je,je, no necesito demasiado para perderme lo reconozco.
El humor es una constante, que incluso creo necesaria, es como una tregua en ese mundo irreal, una desconexión para encontrar una fricción al real.
Me gustaría tener facilidad de palabra para poder expresar más, pero,....gracias a vuestras entradas.
Besos Pedro.

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

yo también echo en falta la presencia femenina, y la que aparece no es digan de subir la líbido a nadie...imagino que todo es parte de la lectura...un abrazo

Abejita de la Vega dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Abejita de la Vega dijo...

A ver si lo pillo. "Inversión paródica", algo así como un "mundo al revés". Cargar las tintas y darle la vuelta. Pero es que aquí ya están muy cargadas.

Don Cosme, en la primera novela, confiesa a doña Clarita y le impone la penitencia de leer " Madame Bovary ". Y , como la mujer tiene mal aliento, le da una receta para hacer gárgaras. Ya es chocante un cura así.

Ahora, en la segunda, doña Clarita muere envenenada por culpa del gargarismo, al producirse un error de farmacia. Y muere, igual que Madame Bovary, experimentando una muerte que ya conoce. Y se salva de ir al Infierno, gracias a los certificados que el Penitenciario le expidió en la primera novela. El escritor lleva al extremo lo que ya era extremado. Inversión paródica sobre la parodia. Pongo este ejemplo porque es el episodio que más me ha gustado, dentro de un libro que no me entusiasma.

Voy leyéndolo y como yo soy una lectora muy indisciplinada me he asomado al tercero...de nuevo. Éstupendo, ése sí.

En cuanto al Quijote, Andrés dará paso a un labrador que va al molino, creo que anda por los canalículos cercanos. Sigo con la antorcha del Quijote.

Un abrazo, Pedro.

Antonio Aguilera dijo...

Entre la espesa niebla que cubre este segundo libro, y mis estados de estrés y anímico que no son los más apropiados para entender este libro, voy que no me entero mucho.

Existe un punto de inflexíón brutal entre Inquietud en el Paraíso y éste. Me tiene desconcertado. Me cuesta trabajo avanzar en su lectura. No encuentro las parodias ni sé descifrar sus alegorías.

Y, en cuanto al sexo, hasta la página 180 (que voy), muy poquito. El primero rebosaba de sexo y de "senso". me gustó una "jartá".

El código da Vinci lo leí (por las súplicas de una amiga) hasta la página 100, luego lo hice volar desde mi balcón hasta el tejado de la casa de enfrente.
Reflexionaré sobre los apuntes que voy tomando, pero la verdad es que estoy bastante perdío y desanimao (nunca me gustaron las "ds", me suenan a "bacalado de Bilbado")

Ves tú, los relatos intercalados me gustan más que el resto de la novela (y le salieron casi mejor que a Cervantes, que tenían mucho rollo). Tal vez, cuando acabe la lectura -y si no encuentro buen sexo-, escriba algo sobre los intercalados éstos.

Como dicen las chicas: feliz finde Pedro

Aldabra dijo...

Una vez terminada la novela, hace escasamente una hora, me saco el sombrero ante Óscar porque ha conseguido engancharme en esta novela, a pesar de que no soy aficionada a las novela de ficción.

No le ha faltado detalle a las últimas páginas. Están los chinos y los ángeles que son de tierra y no de aviación (esos tienen alas). Me ha parecido increíble lo que ha conseguido porque en todo momento tenía la sensación de transitar por un mundo real a pesar del sinsentido.

biquiños

p.d.: y vamos a por la tercera.