martes, 25 de enero de 2011

Apuntes sobre la llamada Ley Sinde en lo que respecta a la creación artística.



Estos días, en España se ha debatido mucho sobre la mal llamada Ley Sinde, que intenta regular las descargas ilegales en Internet y otras cuestiones referidas a los derechos de autor y reproducción en el mundo digital. La primera redacción de la norma era mala y no estaba consensuada, la última está más consensuada entre las fuerzas políticas y es algo mejor  sin llegar a ser buena aunque, curiosamente, ha perdido el apoyo de parte de los creadores y empresarios del sector que sí estaban satisfechos con la anterior redacción sin ganar adeptos entre los consumidores.

Tras recordaros que quien esto escribe lo hace en un blog al que puede accederse de forma gratuita,  que no contiene publicidad y que se encuentra bajo una licencia Creative Commons que permite la reproducción de los contenidos de La Acequia citando su origen y respetando su integridad siempre que no sirva de lucro para quien lo copia, sólo unos apuntes: en España parece que sólo la cultura y el arte deben ser gratis y que los autores no tienen ningún derecho sobre su obra; en España se ha reducido intencionadamente a cuestión económica  y a la avaricia el debate sobre los derechos de autor cuando también protegen otras cuestiones como la integridad de la obra o la defensa contra el plagio, en especial contra el que se comete con ánimo de lucro -muchos plagian o reproducen una obra ajena para conseguir dinero a costa del trabajo de otros sin pagarles nada a cambio y permitiéndose alterar una obra ajena si esto les viene en gana-; en España, la gran mayoría de los consumidores se ha dejado manipular y piensa que los autores son los malos del problema porque exigen que se les pague por lo que han producido; esta misma mayoría ha reducido a caricatura al autor de un producto cultural y siempre pone ejemplos que proceden de los más extravagantes, mientras  permite que la página desde que la que se descarga el contenido cultural contenga publicidad cuyo beneficio no va a parar nunca al autor del producto y la compañía que presta el servicio de conexión a Internet cobra precios abusivos en comparación con otros países sin que eso genere un descontento social lo suficientemente elevado como para corregir el problema; en España, los políticos han actuado con irresponsabilidad sobre este tema o se han dejado presionar por los grandes intereses empresariales mientras extendían una visión errónea del gratis total en la cultura; en España, entre aquellos que pretenden poner puertas al campo y los que piensan que todo el campo es orégano, asistimos a una degradación del valor del producto cultural de forma irremediable.

Más: los grandes empresarios del sector cultural pretenden seguir ganando lo mismo abusando de los consumidores y explotando a los autores en un mundo que ha cambiado tanto en la forma de producir cultura como en la de consumirla y quieren cobrar por un libro o un disco tres veces más de lo que cobran por un producto equivalente en Inglaterra o Estados Unidos y pagar al autor tres veces menos, por ejemplo.

Más: muchos autores -escritores, músicos, etc.- se niegan a comprender que el mercado cultural ha cambiado radicalmente y prefieren vivir pensando que estamos en el siglo XIX.

Más: la sociedad española piensa que podría disfrutar de los mismos productos culturales si todo fuera gratis y que la irresponsabilidad de las descargas ilegales no tendrá consecuencias precisamente en aquello que le gusta tanto como para incumplir todas las normas, incluida la del sentido común. El que se descarga gratis piensa que podrá seguir obteniendo indefinidamente copias de calidad suficiente libres de adulteraciones y defectos técnicos sin que nadie gane dinero con ello.

Una cuestión: el que esto escribe disfruta con productos culturales que no generan grandes ingresos al autor. A veces, ninguno. Suele ocurrir que los productos culturales que más me gustan han costado dinero (tiempo, esfuerzo) al autor. Pero quiero que esos productos me lleguen en buena calidad y respetando la intención del autor: esto no se puede conseguir en una cultura del gratis total a no ser que queramos dar muchos pasos atrás y volver a una situación en la que el producto de gran calidad quede reservado a unos pocos, como cuando sólo unos pocos podían contemplar los cuadros de Velázquez en el Palacio Real o acceder a la cultura impresa o a la actuación del mejor tenor del momento, mientras que la mayor parte de la población nunca tenía acceso a esos productos. Prefiero pagar para oír un disco editado con buena calidad que privarme del hecho de oír esa misma música porque la entrada sea cara o el grupo actúe lejos de mi ciudad. No hay argumento más falaz que aquel que se alegra de que ahora los músicos tengan que hacer conciertos en directo para ganarse la vida: la mayor parte de la gente jamás podrá ir a esos conciertos y, si no se gana dinero para grabarlo con calidad, no lo escuchará nunca o lo hará en malas condiciones. Como, por otra parte, nadie ganaría dinero con ello, no habría más divulgación que el boca-boca. Si no se gana dinero para editar con calidad un texto, jamás sabré si el texto que leo corresponde al que firmó el autor. Es más, es posible que no lo lea jamás porque nadie quiera editarlo o reeditarlo. Solo un irresponsable puede pensar que la cultura deba ser vocacional: a la larga, condenaría a los que no tienen recursos a no poder acceder a la cultura. Es decir, el todo gratis en la cultura nos llevará a una cultura para la élite económica.

Cualquiera de los lados de la cuestión es parte del problema: pero el que tiene menos culpa es el autor que quiere vivir de su producción y velar por ella o, al menos, que otros no se lucren de lo que él ha hecho con su esfuerzo y que, al paso que va la cosa, tendrá que salir de incógnito a la calle para que nadie le reconozca y le afee su conducta por no regalar a la gente sus horas de trabajo o permitir que se le copie, manipule o plagie para enriquecimiento de otros. ¿O pensamos de verdad que nadie gana dinero cuando nos descargamos ilegalmente música, cine o literatura gratis? ¿O pensamos que el todo gratis no afecta a la producción de la cultura, su distribución y edición? ¿O pensamos que una sociedad democrática puede eliminar el mercado de la cultura y dejarlo reposar por entero en la vocación y la dedicación altruista de los autores y editores?

Sólo apuntes, para evitar que pensemos que todo es tan fácil como nos dicen algunos.

31 comentarios:

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

Estoy en gran parte contigo sobre todo en el tema de ganar dinero a costa del producto de otro... pero mucho me temo que dentro de esta ley va a haber muchas cuestiones que harán daño al que no tiene culpa...esto es como el canon que se ha cobrado a todo aquello que sirve para grabar ...lo cual es como multar por alcoholemia al que va a la feria y aún no ha bebido ¿y si es abstemio? ...
Más les valdría tanto a autores como a empresarios tener más calidad, pensar que ahora hay que ganar el dinero de otra forma que estamos en el siglo XXI... por supuesto todo ha de costar algo, lo gratis no lo valoramos....y el tema va a ser muy difícil...

Te imaginas que podrá ocurrir con todas esas personas que viven del top manta? con el cual no estoy de acuerdo.. más vale que hilen fino porque puede ser un problema antes que una solución (y no me refiero solo al top).

Una buena entrada para debatir...un abrazo

J. G. dijo...

y difícil, yo quiero seguir descargando alguna cancioncilla, con eso me conformo, no pido más, realmente era lo que hacía antes, cuando no se forraban tanto y vivían más de cantar que de vender música en lata.

elisa...lichazul dijo...

estoy en gran parte de acuerdo Pedro con lo que expones, mi blog tampoco acusa publicidad ni recibe paga de ninguna especie, acá en Chile aún todo lo que tenga que ver con descargas aún no está del todo resuelto,pero se han dado grandes pasos para enmarcar esto del Internet y sus ganancias así como sus descargas y clasificación de sitios.

Besitos Profe
buena semana

Lola dijo...

Gracias por la información ya que lo que nos llega es poco y está contaminado. Un beso Pedro

Adrian Vogel dijo...

Si me permites una puntualización:

No se puede comparar el libro con el CD. Tienen IVA distintos: los libros el tipo mínimo y la música el máximo (18%). Y lo más importante: los editores de libros fijan el precio, pero las discográficas NO (son las tiendas). La compañía de discos vende a un precio y la tienda pone el PVP (dependiendo del lugar el mark-up varía del 25 al 50%). Al incremento que marca el comercio, hay que añadirle el IVA (estas subidas configuran el precio de venta al público).

MariluzGH dijo...

Interesantes y necesarias puntualizaciones para comprender lo que nadie ha sabido explicar al gran público, hasta ahora. Gracias por ello.

Por supuesto yo estoy a favor de salvaguardar y proteger a los autores ¡pero sin los intermediarios ladrones
y chupópteros que se adueñan de esas creaciones y se enriquecen a nuestra costa! (como la vergonzosa gestión de la sgae)

abrazos :)

parce dijo...

Muy buenas reflexiones a cuento del cuento de la Ley Sinde; sólo en España podría suceder que un artista osara pedir dinero por su obra y la gente lo mirara por encima del hombro. En fin... así somos

Merche Pallarés dijo...

Gracias por tu detallada explicación. Ahora lo he entendido mejor y estoy de acuerdo en que "el todo gratis en la cultura nos llevará a una cultura para la élite ecónomica". Como, de hecho, nos está llevando todo lo demás: el trabajo principalmente. Besotes sin descarga, M.

Hernando dijo...

La creación, la propiedad intelectual hay que pagarla. Cuando un autor se pone delante de un folio en blanco, un pintor ante un lienzo, un escultor ante una mole de bronce, está trabajando, como cualquier trabajador a cuenta ajena, por lo cual tendrá que recibir un sueldo, entre otras cosas para que pueda vivir y seguir creando. Siempre están los intermediarios, empresas..etc que ganarán mas dinero que el propio creador a costa del propio creador.
Con las nuevas tecnologías, se ha abierto un nuevo mundo, que éstos que chupan tanto quieren seguir chupando si pueden más, por lo que ahora sería el momento de regularlo justamente, me temo y por las reacciones de los creadores ante la nueva ley Sinde no va a ser así, y tendremos una chapuza más.

Juan Luis G. dijo...

En este país se sigue pensando que el trabajo intelectual, ya sea científico o artístico, no es "trabajo de verdad", como el que realiza el que levanta un muro de ladrillos o descarga un camión. El creador necesita obtener beneficios y reconocimiento, tanto para cubrir sus necesidades económicas como para crecer y dar continuidad a su trabajo.

Me quedo con tu reflexión de que nos movemos entre los que quieren poner puertas al campo y los que se creen que todo el campo es orégano. Cualquiera de las dos concepciones van en contra de la creación. Hace falta debatir mucho, pero con tanto ruido es imposible.

Saludos.

jg riobò dijo...

Yo pago la conexión y el canon religiosamente.
Yo no encuentro lo que busco en las tiendas.
No soporto la bajísima calidad de lo digital frente a lo analógico.

Cecilia dijo...

Quizás la cultura no deba ser gratuita (aunque no creo que lo gratuito sea malo, ahí están las exposiciones de obras pictóricas y fotografía que exhiben fundaciones y salas de arte, con entrada libre), pero tampoco debería ser tan cara. Ir al cine, comprarse un cd, comprarse dos o tres libros... ¡es un pastón! Hay mucha gente que no puede costearse tanta actividad cultural y recurre al pirateo.
Pero estoy segura de que si tienes dinero no cambias una película en una sala, con buen sonido y buena imagen, por una burda copia que suena mal, se ve mal y tiene cortes extraños.
Estoy segura de que nadie cambia un libro de papel por un documento, con erratas y sin edición, que tienes que leer en una pantalla de ordenador.

Y hablando de libros, los editores se han negado a contemplar la posibilidad del libro digital hasta que no les ha quedado más narices que asumir su existencia. Hace ya unos pocos años que funcionan los e-books pero aquí hay pocos libros editados para leerse en formato digital. Sólo tienes libros clásicos, libres de derechos de autor. Literatura actual, muy poca.
Los primeros intentos de comercializar e-pubs de títulos actuales parece que no está obteniendo mucha clientela. Y lo entiendo con este ejemplo.

http://www.planetadelibros.com/la-noche-de-los-tiempos-libro-13372.html
La noche de los tiempos, de Muñoz Molina, cuesta en rústica 24.90 euros, en formato digital 17.49 euros. ¿Quién explica esto? Si no necesita papel, ni imprenta, ni distribuidor, ni almacenaje, ¿por qué cuesta casi 18 euros el e-pub? Creo que esto es un ejemplo de avaricia editorial que desanima a los posibles compradores. Yo, desde luego, si quiero leer ese libro, me compro el de papel que, al menos, puedo compartir después con amistades o familiares sin que nadie me acuse de explotador de autores. O se lo pediría a un amigo, o me iría a una biblioteca.
De todos modos, creo que hay editoriales que sí están haciendo ya una labor meritoria en favor de los soportes digitales. Sus precios son asequibles y racionales. Y hay una serie de proyectos para leer libros sin descargar, que se mantendrán merced a la publicidad, lo que permitirá a sus autores cobrar derechos y permitirá a los lectores acceder a contenidos culturales sin grandes costes. A mi entender, esa es una fórmula antipirateo magnífica.

Momar dijo...

Pues en algunas cosas estoy de acuerdo, pero así en general no. Estamos de acuerdo en que el modelo de negocio actual está viejo y cochambroso y que hay que renovarlo. Sin embargo demonizas a todos los que nos descargamos contenido, y no todos somos "tan malos".

Yo mismo me he descargado películas, canciones y videojuegos (y conste que descargar no es ilegal, al menos no per se ya que es el equivalente a prestar un libro o un CD), sin embargo también tengo muchos "originales". Lo curioso es que casi todos esos originales los he comprado después de habérmelos descargado.

No digo que todos lo hagamos, que evidentemente no es así, pero conozco a más de uno que funciona igual que yo: descarga para comprobar la calidad del producto y luego lo compra.

Y tienes muchísima razón con eso de que en España los precios de los productos culturales y de ocio están hinchadísimo. A veces sale rentable coger un avión, irse a Londres, hacer la compra y volver. Y si no, hay muchísimas tiendas on-line en las que puedes comprar estos productos "a precios de allí", y con gastos de envío siguen siendo bastante más baratos que aquí.

Y una cosa: Yo creo que el acceso a la cultura sí debería ser gratuita. Otra cosa son los "productos culturales".

Gabiprog dijo...

Lo cierto es que en la industria de la cultura (hablo de la música y de los libros... Del cine conozco menos pero me imagino) podemos encontrar sujetos con menos moral que el dueño de algún burdel. Desgraciadamente estos pecados casi perennes han hecho crear una reacción donde el autor es al final la victima. Hay que abrir los caminos a la revolución que estamos viviendo, y para ello no hay que olvidar al creador. La industria debe saber transformarse y adaptarse, pero si no lo consigue sus culpas no deben ser excusas para dilapidar a quien de verdad construye el ocio de la cultura.

Myriam dijo...

Esperemos que entre aquellos que pretenden poner puertas al campo y los que piensan que todo el campo es orégano, el gobierno encuentre una soluci'on intermedia en pro del Bien Com'un, porque el acceso a la Cultura, es y debe ser un bien de y para todos.

Myriam dijo...

PD. y desde luego, no gratis.

pancho dijo...

Con la perspectiva que dan los años de funcionamiento, podemos concluir que la llegada de Internet ha tenido cosas positivas y negativas. Entre las últimas estarían los miles de puestos de trabajo que se han destruido en las industrias de la música, del cine y ya lo están notando las empresas relacionadas con el papel impreso, que seguramente no será tan grave porque el porcentaje de españoles atraídos por la letra impresa es pequeño, desgraciadamente, y así nos va como nos va en casi todos los aspectos.
Todos sabemos que en este momento tenemos cualquier tipo de información o acceso al contenido de tipo cultural, o no, que desees a un click de distancia. Es más, lo que no esté en la Red se puede decir que ni existe, no porque hayan desaparecido los papeles en los que se sustenta, sino porque casi nadie repara en ello. La enciclopedia universal de todos los saberes por cuarenta euros al mes. Si alguien nos lo hubiera contado hace unos veinte años, lo hubiéramos mandado a paseo por iluminado.
Lo que más molesta de este asunto de la piratería es el primer lugar europeo que ocupamos en los rankings del asunto. Que cuando sales por Europa te pregunten que dónde llevas el parche del ojo. Otro asunto que no se resuelve con leyes ni prohibiciones, sino con más inversión en educación. Aunque como parche de urgencia sea necesario poner orden en el caos. Si tenéis un rato ved este vídeo tan demoledor.

moderato_Dos_josef dijo...

Sin comentarios. Tampoco tendría muchos que hacer porque no estoy debidamente informado. Aún así, después de leer tu trabajo o reflexión, coincido prácticamente en todo contigo y además te doy las gracias por la información. Creo que nada es gratis en este mundo, excepto lo que algunos escribimos y publicamos en nuestros blogs, porque escribir y ganar dinero haciéndolo, al menos en España, es un área restringida a un círculo muy polarizado.
UN abrazo.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Os recomiendo ver con calma el video enlazado en el comentario de Pancho.

Juan Navarro dijo...

Suscribo tu reflexión al completo. Ese debería ser el debate: el derecho de los autores a vivir de su propia obra y la protección de la misma como elemento cultural individual y colectivo. Sin embargo, lo que se escenifica es la batalla entre la gran industria cultural que ha convertido la obra en mero producto de consumo y la nueva industria de los accesos y las descargas, en la que se pretende hacer pasar al autor como el malo de la película, bien porque se ha enriquecido (como si sólo los futbolistas pudieran enriquecerse), bien porque ha creado sociedades para la gestión de sus derechos. En ese debate, no importan ni el autor ni la obra, cuando debería ser el centro de la discusión. Garantizar que se sigan haciendo obras, que éstas tengan calidad y que sus autores vivan digamente de su trabajo debería ser el centro de la reflexión, porque esa garantía asegura la independencia y la libertad de pensamiento y, sobre todo, que el pensamiento se siga produciendo y esa producción se difunda libremente. Se falsea porque quizá la cultura, el conocimiento, el saber, es decir, el pensamiento, es lo único realmente revolucionario.

Myriam dijo...

¡Impresionante el video que enlazó Pancho (gracias!) y muy, muy claro!

¡LO que hay detrás es una gran mafia!
Da asco.

Asun dijo...

Totalmente de acuerdo en que los autores de las obras literarias, musicales, cinematográficas etc. hacen su trabajo y tienen todo el derecho del mundo a vivir de ello, pero también es cierto que la mayoría de esos productos tienen muchas veces unos precios muy inflados por tanto intermediario. Si los precios fueran más asequibles es muy probable que mucha de la gente que actualmente piratea optara por la compra en lugar de la descarga ilegal. Creo.

Gracias por este análisis tan minucioso que ayuda a comprender mejor todo lo que hay alrededor de la tan famosa ley.

Un beso.

virgi dijo...

Te leo y volveré a hacerlo.
Voy también al link que señalas.
Todo tiene un haz y un envés.

Besos

MIMOSA dijo...

Dicen que en el término medio se encuentran la virtud y el equilibrio, pero somos un país de extremos (mi pensamiento).
No puedo opinar sobre dicha ley, pues aunque he seguido el enlace, realmente no me la he leído entera; a groso modo, y tras leer tu entrada y ver el vídeo, ¿alguien dudaba que no se ganaba con toda esta piratería?
En mi ciudad, cuando comenzaron a llegar obras de teatro y demás actos culturales, sólo se lo podían permitir algunos, aducían, que como trasladar tal elenco costaba dinero los costos había que amortizarlos, hoy somos muchos los que podemos asistir a un ballet, a una buena obra de teatro, a la ópera o un musical, y estoy de acuerdo en pagar por ello, a unos precios asequibles, no a precios desorbitados como nos cobraban hasta hace poco. ¿Abogamos por ser ciudad cultural y no abrimos la mano para que llegue a todos los hogares?
Un gran tema de debate, borro la mitad del comentario, que me estoy pasando...je,je, es mi cabeza, que no calla y mis dedos que teclean.

Un abrazo.

Marina dijo...

Alguien me dijo una vez que sólo valoramos lo que pagamos y es cierto, pero yo sólo quiero pagarlo una vez. No es un asunto sencillo, desde luego.
Un abrazo.

Paco Cuesta dijo...

El autor DEBE de poder vivir de su obra, el receptor DEBE colaborar, todos DEBEMOS adaptarnos a los nuevos medios, el pergamino tuvo su tiempo, como todo.

Merche Pallarés dijo...

He visto el video de PANCHO. Demoledor y ahora SÍ que lo he entendido mucho mejor. ¡Qué piratas! Besotes, M.

Camino a Gaia dijo...

Tengo mis dudas sobre el hecho de que la mercantilización del arte haya supuesto un aumento de su calidad. No tenemos mas que comparar la música o el cine comercial, con el de autor.
Tampoco creo que haya ayudado a disponer de una mayor variedad. Los productos comerciales suelen necesitar de una simplificación y estandarización, para optimizar las ganancias de las compañías.
Vivimos en una sociedad mucho mas culta que la que había en tiempos de Velazquez o de Cervantes, capaz de generar un número mucho mayor de creadores.
Creo que la cuestión de fondo es:
¿Ha de adaptarse internet al modelo de negocio de las grande empresas, o han de adaptar las grandes empresas del sector, su modelo de negocio a internet?
Creo que Alex de la Iglesia ha dado una lección de inteligencia y de integridad. Sus declaraciones en "El País" son mas que elocuentes:
"Comencé un diálogo con las partes afectadas. Busqué puntos en común y los encontré. Busqué propuestas y se me ofrecieron, y los hice llegar al gobierno y a la oposición, como era mi deber. El resultado de esos acercamientos me hizo cambiar de opinión acerca de la ley, y la redacción final del texto no me resultó satisfactoria, y así lo expresé."

También reconoce sus prejuicios sobre la red y que descubrió:
"Conducido de nuevo por el método ensayo-error, decidí reunirme con los que quisieran hacerlo para explicarme su punto de vista. Y de pronto descubrí que había muchos puntos en común. Nadie estaba a favor del todo gratis, estaban de acuerdo en reconocer los derechos (y obligaciones) del autor frente a su obra, y a todos les parecía correcto buscar una manera ágil y eficaz de hacerlo. Yo, por mi parte, reconocí que el modelo de mercado necesitaba ser ampliado y corregido, que la oferta legal no era suficiente, y que compartir archivos con libertad era algo inamovible y deseado por todos."

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

CAMINO A GAIA: Si nadie hubiera ganado dinero con ello, hoy no sería posible leer a Cervantes en unos textos fiables en ediciones asequibles. A mí me basta con esto.
Las empresas terminarán adaptándose a Internet.
Lo que discuto es que demos dinero a los que se lucran distribuyéndonos "gratis" lo que roban a los autores.

Camino a Gaia dijo...

Hola Pedro, doy por sentado que lo del todo gratis no se lo plantea nadie con un mínimo de coherencia y sentido común, porque quien lo diga tendría que empezar dando ejemplo y trabajar sin cobrar.

Pero estamos asistiendo a una fiebre mercantilizadora y privatizadora, en la que lo único que el patrimonio común y público recibe son externalidades. El autor debe ser compensado, pero ni siquiera cuando te roban la cartera puedes tomarte la justicia por tu mano. ¿Por qué en una ley que regula la propiedad intelectual se ofrecen menos garantías constitucionales?
Aunque no esté penalizado, no me quita el sueño no poder bajarme una película o cualquier otra obra completa. Pero en el terreno de las ideas puede resultar complejo y peligroso empezar a realizar controles, aunque sea en base a la propiedad intelectual. No olvidemos que la propiedad privada da derecho a PRIVAR a otros del acceso a un determinado bien. Como la pérdida de la soberanía alimentaria a causa de las patentes sobre semillas.

Quizá el caso mas cercano sea el de Wikileaks. Se están publicando documentos que son PROPIEDAD del gobierno norteamericano, algunos de los cuales revelan pruebas de violaciones graves a los derechos humanos, y cualquier otra filtración o documento comprometedor será propiedad de alguien.
Si yo quiero hacer una crítica en un blog sobre las técnicas de manipulación sicológica que se usan a través de la publicidad, debo pedir autorización a la empresa propietaria, que no creo que me conceda. Cualquier idea que exponga probablemente ya la haya expresado alguien antes y puedo ser acusado de plagio.
Quizá sea hilar demasiado fino, pero no hay mas recordar los controles que los gobiernos totalitarios ejercen sobre internet, o en qué se ha convertido la televisión en pocos años.

Aldabra dijo...

Supongo que se trata de encontrar ese término medio que aúne criterios, de unos y de otros. Biquiños.