lunes 31 de mayo de 2010

Cuando un Gobierno toma decisiones criminales


El Gobierno israelí ha cometido una acción criminal. El ataque a la flotilla con ayuda humanitaria para Gaza es un crimen y por lo tanto deben ser juzgados los culpables, que lo son, además, de manipular la información al intentar confundir a la opinión pública internacional sobre la presencia de armamento en la flotilla y declarar que su actuación se debió a un acto de defensa al ser atacados.

Nunca he sido víctima del espejismo de pensar que las organizaciones palestinas son almas de la caridad: los que mandan en Gaza son también responsables de mucho terror, muchas muertes y de gran parte de la situación de los palestinos a los que dicen defender.

Esta flotilla vulneraba el Derecho internacional y era una clara provocación propagandista que quería reclamar la atención del mundo sobre la situación de Gaza tras haber desaparecido de las primeras páginas de los periódicos o los minutos de los noticiarios. Pero esto era tan evidente que el hecho de que el Gobierno israelí haya optado por la vía de disparar a los barcos que la componían causando la muerte de estos activistas desarmados, convierte a los que tomaron esta decisión en doblemente culpables, más aun si se confirma que el ataque se produjo en aguas internacionales. Quizá pensaron antes en la situación electoral interna que en las repercusiones exteriores, quizá actuaron cegados por la decisión firme de los que iban en esos barcos y no supieron comprender las repercusiones de sus actos. Pero esto no les hace inocentes, sino más culpables. La pureza democrática de una actuación así se mide, siempre, por la proporcionalidad. Y a la provocación de los activistas pro-palestinos el Gobierno israelí ha respondido manchándose de sangre, torpe y criminalmente, pero de forma consciente.

El Gobierno israelí debería dimitir en pleno, los responsables someterse a juicio. No lo harán, seguirán alimentando la confusión y la contrainformación. Si no lo hacen, la sociedad israelí debería exigírselo. El Gobierno israelí no sólo ha asesinado, también ha dañado irremediablemente la imagen exterior de Israel, ha dado armas a sus enemigos, ha dado justificación a los futuros atentados terroristas, ha alimentado el discurso bélico de los grupos extremistas musulmanes. Por lo tanto, nos ha perjudicado a todos los que creemos en la democracia y en la solución negociada de los conflictos. Han puesto en valor la falsedad de algunas cosas de mi foto de hoy: de eso también son culpables. Todos estos crímenes se suman a cada uno de los que acumulan los responsables de esta decisión por cada muerto de la flotilla.

sábado 29 de mayo de 2010

Sociedad secreta


Decidieron fundar una sociedad secreta y compraron un castillo como sede. Tuvieron tanto éxito que terminaron cobrando entradas a los turistas.

viernes 28 de mayo de 2010

Mi gata está en celo constantemente


Nos hemos alejado tanto de la naturaleza que hasta nos sorprende el celo de una gata cuando un macho está cerca. No está en nuestra mano castrarlo todo.

jueves 27 de mayo de 2010

Muchas cosas y anuncio de cambios (Cap. 2. LI)


Este es un capítulo en el que hay de todo: el anuncio de la competición por la aldeana vestida de hombre entre el maestresala y Sancho; la continuidad de los juicios del gobernador; una carta de don Quijote y otra de Sancho en respuesta con diversas cuestiones, etc.

Cervantes desarrolla mínimante el asunto de la doncella disfrazada porque lo cerrará más tarde, pero mantiene el interés del lector al expresar más claramente la competición por ella que se tienen el maestresala y Sancho, que la quiere para su hijo.

El interés central del capítulo es llevar a sus últimas consecuencias el legado de sentencias de Sancho. Son varias las citadas en el capítulo, la más extensa la del puente, con significativos antecedentes clásicos y folklóricos. Pero esta vez no es el conocimiento del folklore lo que permite salir con bien al gobernador en su sentencia, como en casos anteriores, sino los consejos que le dio don Quijote antes de salir para la ínsula. Este recuerdo enlaza, directamente, con la carta que le envía su amo desde la casa de los Duques y en la que completa aquellos consejos con algunos que los amplían y corrigen, en especial, pidiéndole a Sancho que no se humille tanto y que sea consciente del cargo que ocupa. Don Quijote ha tenido noticias del comportamiento de Sancho como gobernador y por eso sabe ajustar los nuevos consejos al momento. La contestación de Sancho no tiene desperdicio en lo que hace a sus preocupaciones como gobernador y contiene, además, otra sentencia -la de la tendera- que revela de nuevo el carácter de Sancho como juez que aplica el sentido común.

Cervantes quiere ir cerrando la estancia de Sancho en la ínsula y, para ello, nos hace un resumen de las disposiciones del escudero-gobernador: no es, desde luego, un legislador indolente. Como juego irónico dirigido a la sociedad de su tiempo, todas las actuaciones de Sancho quedan recogidas en Las constituciones del gran gobernador Sancho Panza.

Y se anuncia ya el final: por una parte, don Quijote, en su carta, proclama sus ganas de salir al camino de nuevo; por otra, los burladores de Sancho conspiran para dar la broma final que acabe con él fuera del gobierno.

Cervantes sabe que ya no puede mantener mucho más el interés de la acción con los dos protagonistas separados: ambos se necesitan. Y los lectores. Lo veremos el próximo jueves, con el comentario del capítulo LII.

miércoles 26 de mayo de 2010

Cuanto peor, peor.

En el refranero español hay dos que hacen referencia a estrategias de negociación, como diría un asesor moderno, y que siempre me han llamado la atención. Uno de ellos es Cuanto peor, mejor y otro, que se refiere a lo mismo pero con otros matices, A río revuelto, ganancia de pescadores. Parece que en algunas situaciones hay una tendencia a llevar las cosas al límite para sacar provecho del derrumbe y que algunos avispados pesquen lo que puedan -siempre hay a quien le gusta chapotear en el lodo- sin pensar en el mañana.

En la situación de crisis actual, cualquier debilidad de un país es aprovechada por los especuladores para jugar con las finanzas a corto plazo sin pensar en las consecuencias futuras de sus actos y en lo que eso implica para la gente de a pie, esa que jamás tendrá un capital que invertir en acciones. Con la globalización y la tecnología actual, estos expertos intervienen en países en los que no viven -en realidad tampoco viven de verdad el día a día de sus propios países y jamás viajan en trasporte público que no tegan primera clase- y entran y salen de sus finanzas en cuestión de horas. Por otra parte, en algunos rincones del sistema liberal capitalista hay individuos que gustan de jugar al Monopoly con las naciones en un tablero con nombres de calles intercambiables.

Cuando se ajusta la coyuntura internacional a países concretos, estos, según inercias históricas y cultura democrática de las sociedades, reaccionan de una u otra manera: así, no han reaccionado por igual los Estados Unidos que Alemania o Francia, Grecia o el Reino Unido. En el ajuste a España han salido las peores cosas de la historia parlamentaria de este país y hemos visto las consecuencias: los dos grandes partidos nacionales han demostrado sobradamente que no están capacitados para sacarnos adelante con cierta dignidad. Los pequeños partidos nacionales están desaparecidos y enredados en la pequeñez de su discurso o en la esterilidad del liderazgo de la mediocridad personal, los nacionalistas en sus reductos regionales esperando la oportunidad de las próximas elecciones autonómicas. El panorama político español es tristísimo en la peor de las coyunturas posibles. Ésa en la que algunos esperan sacar tajada.

Si la situación de la política nacional es preocupante, también lo es la de ámbitos regionales y locales ante una perspectiva de confrontación electoral en los próximos meses: a pocos les importan más cosas que recoger el número suficiente de votos que les permita gobernar. Las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos han sido administraciones derrochadoras en los últimos años. Curiosamente, algunas quieren seguir siéndolo en estos tiempos porque saben que de ello depende, en gran medida, el resultado de las próximas elecciones. Nadie colabora, de verdad, a mejorar la situación y a calmar los ánimos. Ni siquiera la jerarquía de la Iglesia católica -de la que un buen sector de la sociedad española desearía otros comportamientos-, que ha tenido en los últimos días una posición deplorable en el asunto de Caja Sur, una Caja de Ahorros de pequeño tamaño cuya propiedad le pertenecía mayoritariamente y que ha debido ser intervenida por el Estado para salvarla. Saco esto en el argumento de este artículo porque parece ser que la decisión de la jerarquía eclesiástica que la gobernaba de no aprobar la fusión prevista ha contribuido activamente al juego de los especuladores financieros contra España y porque da grima la inmoralidad con la que han actuado los miembros de su Consejo de administración a pesar de llevar un alzacuellos como forma de identificación personal.

La situación española actual es muy preocupante. Ni el partido en el gobierno ni el partido mayoritario de la oposición van a actuar con la racionalidad que demanda el presente, sobre todo teniendo en cuenta el calendario electoral que se avecina para los dos próximos años. Ninguno de los otros del espectro político tiene oportunidad de gobernar ni maneras que tranquilicen y hagan pensar en otra forma de conducirse.

Por ahora, la sociedad española está más o menos tranquila, asistiendo avergonzada -excepto los seguidores acérrimos de cada uno de los partidos- a lo que está pasando. No hay, en el panorama español actual, ni un sólo referente ético al que acogerse, nadie que practique con la suficiente honestidad la pedagogía política ni intente serenar y reconducir los ánimos. No debemos buscar salvadores, que sabemos dónde conducen, sino unos cuantos que puedan servir a los ciudadanos de este país como ejemplo, aunque no se comporta con ellos las ideas políticas. Es urgente una regeneración para no dejar el campo en manos de los sectarios, de los intransigentes y de los autores o seguidores de fáciles consignas.

¿Cuánto tiempo será así, cuánto tiempo una sociedad puede aguantar sin referentes democráticos sólidos de buena gestión a los que acogerse?

martes 25 de mayo de 2010

Sancho

Según el refranero, el ser humano es Sancho el Bravo con la arrogancia de la juventud, Sancho el Fuerte cuando la madurez le hace sentir seguro y Sancho Panza cuando la vejez le enseña que la vida se remansa.

-Un abrazo, querido Sancho, que tú desde el principio fuiste sabio.

lunes 24 de mayo de 2010

La forma de contrastar dos mundos y noticias de nuestro Quijote.


Es asombrosa la habilidad de Cervantes para darnos todas las pistas de lo que quiere resaltar en una situación sin intervenir en ella como narrador omnisciente. Ya sabemos que el Quijote, vestido con ropas de parodia de historias caballerescas es, en gran medida, una lección de un nueo concepto de narrador. Vemos un ejemplo más en el capítulo de la semana pasada.

Todo la acción se construye a partir de un sutil contraste entre la personalidad del paje (discreto y agudo y con deseo de servir a sus señores) y la de la familia de Sancho Panza., que sirve también para contraponer dos mundos literaturizados a partir de la sociedad española del momento: el cortesano y el popular. En esto también hay un mensaje implícto cervantino, que puede llevarnos a concluir la utilización de pueblo por la Corte.

Es evidente que el paje se cree superior a Teresa y Sanchica y lo demuestra en cada una de las palabras que les dirige. No era fácil su embajada, porque debe ir a un terreno desconocido, pero en cuanto llega a la aldea de don Quijote y Sancho y ve a Sanchica -la descripción es magnífica, sólo superada con la de su madre- entre las mujeres que lavan en el río, siente que puede disfrutar con el encargo. En todas y cada una de sus expresiones juega con la verdad y utiliza los sueños y ambiciones de las dos mujeres, respondiendo a las características con las que el narrador nos lo ha descrito. Así sabe dar apariencia de cortesía sincera a lo que sólo es burla cruel en cada una de las cosas que dice y cada una de las que hace, como cuando se arrodilla ante Teresa o como cuando quiere hacer pasar su forma de tratamiento a las mujeres o los regalos por más de lo que son en realidad.

No le sucede lo mismo con el cura y con el bachiller, con los que debe jugar de otra manera, puesto que aunque sabe que no le pueden desenmascarar directamente tampoco debe mentirlos: por eso juega a confesar la verdad del asunto sin que en sus palabras pueda haber una que le condene. De ahí también que intente rehusar la invitación del cura, aunque no pueda finalmente.

Os animo a mandarme imágenes que reflejen la iconografía cervantino-quijotesca o a que las publiquéis en vuestros blogs, para acumular toda la información posible sobre Cervantes y el Quijote. Sobre todo me gustaría publicar imágenes no usuales, aquellas de pequeños lugares.

También os pido que me remitáis autorretratos quijotescos. Recordad que debéis estar con un ejemplar del libro o en actitud quijotesca.

Noticias de nuestro Quijote


Firvulag analiza un aspecto del Quijote que a mí no se me había ocurrido ver así: las referencias a sus propias obras como cuña publicitaria. Inteligente sugerencia.

Kety
dedica unos buenos versos al pobre gobernador Sancho Panza y sus cuitas en la ínsula que no os podéis perder, como tampoco el poema que dedica a Teresa y sus sueños tan cruelmente favorecidos por la Duquesa y su paje.

Manuel Tuccitano comenta el capítulo desde la intromisión de la burla en la intimidad del hogar de Sancho para, a partir de las cartas que aparecen, comentar con acierto las relaciones del Quijote con los sellos de correo.

Jan Puerta nos regala otra de sus entradas quijotescas: un excelente comentario en el que subraya la crueldad de los burladores, los sueños vanidosos de los burlados y la crítica costumbrista cervantina. Lo ilustra con un gato señorial que bien pudo ser el causante de las heridas de don Quijote y unos curiosos grabados decimonónicos.

Asun se centra en la forma en la que el paje se presenta a las dos mujeres y cómo éstas son descritas por el narrador tanto en lo físico como en sus ambiciones y sueños. No os perdáis las ilustraciones.

Merche Pallarés no puede dejar de odiar a la duquesa y sus trucos manipuladores, pero no se le escapa la simplicidad de Teresa y Sanchica que tanto sueñan ser lo que no serán nunca. Por cierto: en los comentarios encontraréis acertadas disquisiciones sobre las bellotas del capítulo.

Paco Cuesta observa la atención a lo cotidiano del capítulo y quiere analizarlo como un cuento folklórico con bruja incluida. Interesante propuesta.

Pancho analiza la diferente recepción de la embajada y las cartas, en las que centra la estructura del capítulo y el efecto del engaño de las dos mujeres simples que son Teresa y Sanchica. Excelente perspectiva la suya y muy buenas las ilustraciones.

Cosmo comenta los pormenores y señala con acierto el cambio de ritmo narrativo -que ella llama cantarino-. Tiene mucha razón: Cervantes quiere dar variedad al paralelismo de las acciones anteriores.

Cornelivs estudia la carta de la duquesa y sus peticiones y la acción del Duque y concluye condenando la crueldad cortesana que se burla de los pobres inocentes a los que debería proteger. Una cruda realidad social la que nos muestra Cervantes.

Antonio Aguilera comenta, irónico y sabio, cóm llegan las nuevas de la Corte al pueblo... Eso sí, la ilustración que acompaña no sé yo... no sé.

Abejita de la Vega, tras comentar la venganza de una mujeres que se ven traicionadas, ve invadido su ordenador por otro de sus grandes secundarios. No os perdáis la voz de Sanchica, que comenta la llegada del paje en primera persona, y continúa. Después, publica el comentario del Sanchico -gracias a Ele Bergón-, que bien cabreado y con razón, que de él se han olvidado y el narrador manipula la verdad de la acción... Después recuerda cómo nació una idea que actualizaba el Quijote al presente, origen de tanto como nos ha hecho disfrutar: os recomiendo que leáis su entrada para comprenderlo.

Enlace con el índice de nuestra lectura, elaborado por Raúl Urbina : Primera parte y Segunda parte.
Enlace con el blog construido por Manuel Tuccitano expresamente para esta lectura y que puede considerarse un agregador con los enlaces de todos los blogs participantes de forma regular, aquí.
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Si me he olvidado de alguien, hacédmelo saber y lo subsanaré. Recordad enlazar vuestras entradas con La Acequia, para poder encontrarlas.
Vale.

sábado 22 de mayo de 2010

El valor de las palabras.


¿Cuántas palabras bastan para hacer un poema? Dámaso Alonso construye una obra maestra con cinco palabras, sólo cinco en realidad, que matiza enriqueciéndolas: manos (puñadito, dedos), coger (tener), tierra (arena, grano), soplar (volver, orerar, llevar), viento (siglos). Sustantivos y verbos sencillos y de uso habitual, acariciados lo suficiente por adjetivos que nacen de ellos y en ellos mueren (terrero, largo):

Entre mis manos cogí
un puñadito de tierra.
Soplaba el viento terrero.
La tierra volvió a la tierra.

Entre tus manos me tienes,
tierra soy. El viento orea
tus dedos, largos de siglos.

Y el puñadito de arena
-grano a grano, grano a grano-
el gran viento se lo lleva.

Vida es uno de los Poemas anexos a Oscura noticia. Como casi toda la poesía de Dámaso Alonso es una reflexión sobre la razón de la vida. Dámaso fue un poeta de una espiritualidad profunda: sus mejores versos los dedicó a preguntarse por la razón de la vida, de su vida y si ésta tenía algún significado no sólo colectivo sino fundamentalmente individual. La espiritualidad de Dámaso no era fácil de aceptar en los momentos en los que él escribía y resultaba inconcebible para la ortodoxia de aquella España gris de la postguerra: quizá por eso no se le ha leído como merece. En este poema la imagen inicial que después profundiza es impactante por lo común. y profunda. Solía Dámaso partir de algo concreto, reconocible por todos los lectores: aquí el simple hecho de tomar con la mano un puñado de tierra, gesto que todos tenemos grabados en la memoria desde niños.

¿Cuántas palabras bastan para hacer un poema? A veces cinco, unidas con una certera imagen que las dote de significado. Una vez que las hallamos sobra toda retórica pomposa. Cinco palabras y el silencio a todas las respuestas. La vida es eso, exactamente lo único que sabía Dámaso, una pregunta sencilla a la que jamás hallamos respuesta.

viernes 21 de mayo de 2010

jueves 20 de mayo de 2010

La burla se extiende (Cap. 2.50).

El lector se desnuda -sólo de cintura para arriba, que ya no está en edad- en protesta porque le vayan a bajar el sueldo como funcionario mientras los responsables verdaderos de la crisis continúan con grandes beneficios económicos y con la capacidad especuladora intacta para hacer peligrar cualquier gobierno.

Tras aclarar que los duendes que castigaron a don Quijote y doña Rodríguez fueron la Duquesa y Altisidora, ofendidas por las palabras que aquélla pronunciara criticándolas y revelando sus secretos, Cervantes abre rápidamente el horizonte espacial de la narración. Es un capítulo muy acertado desde el punto de vista del lector: rompe la alternancia entre el palacio de los duques y la ínsula y los hechos que se desarrollaban en ellos; amplía la mirada y extiende los acontecimientos más allá del lugar en el que suceden; nos devuelve por un momento a la aldea de los protagonistas y vuelve a ponernos delante a personajes del entorno próximo de don Quijote y Sancho.

Además de romper con la monotonía, la embajada del paje -que es el mismo que hizo de Dulcinea encantada, así que tiene ya probada su maña en el fingimiento y la ironía- tiene otra función: añade un punto de crueldad a la burla de los Duques. En efecto, a estos no les basta con divertirse a costa de don Quijote y Sancho y deciden extender la mofa al mismo núcleo de la intimidad de Sancho. Ante la simplicidad y naturalidad de Teresa y Sanchica -las descripciones de ambas son magníficas-, que terminan tragándose la burla de tal manera que amplificarán su daño posterior, el paje, cumpliendo con celo extremado las instrucciones de los Duques, fabrica una fábula sin mentir pero con las suficientes pistas que un ojo inteligente puede seguir para desentrañar lo que pasa -de ahí las dudas del cura y el bachiller-: la forma de tratamiento que da a Sanchica y a Teresa no corresponde a la de la familia de un gobernador verdadero, como tampoco los regalos que le da la Duquesa son verdaderamente valiosos; las afirmaciones sobre la falsa sencillez de la Duquesa (plasmadas en la inteligente broma de las bellotas); la forma en la que habla del gobierno de Sancho, etc.

Se añade un elemento más en todo este capítulo, una ironía continua sobre las mujeres. En primer lugar, la indignación de la Duquesa y Altisidora; en segundo lugar, la actuación de Teresa y Sanchica que se olvidan de su propia realidad para soñar, en seguida, una vida que no les corresponde ni podrán alcanzar nunca (de ahí lo que están haciendo ambas cuando se nos presentan); la crueldad de la Duquesa que actúa, con una notable hipocresía, fingiendo llaneza para burlarse, etc. Es un capítulo protagonizado por mujeres, sin duda, lo que, por otra parte, da más variedad a la narración.

Veremos, el próximo jueves, qué nos depara el capítulo LI.

miércoles 19 de mayo de 2010

Sobre la distribución gratuita de prensa


Desde hace un tiempo, en España se observa un fenómeno cuya extensión fuera del país ignoro. Se trata de que periódicos que uno puede comprar en el quiosco de la esquina se reparten de forma gratuita en los vestíbulos de instituciones académicas, bibliotecas, centros de salud, organismos oficiales, etc. No hablo, por lo tanto, de la prensa gratuita sino de miles de ejemplares de grandes periódicos nacionales que se ofrecen gratis o supuestamente gratis, porque muchas veces se regalan tras haber llegado a un acuerdo económico con la institución en la que se ofrecen. Esto último es especialmente sorprendente, porque todos sabemos que la mayor parte de los periódicos reciben subvenciones directas de la administración o publicidad insitucional para su supervivencia: es, por lo tanto, una especie de doble subvención.

Uno de los factores que empujaron a la prensa de pago a este tipo de reparto fue el éxito enorme que tuvo hace unos años la aparición de la prensa gratuita en España, aunque ahora se haya visto muy afectada por la crisis económica. Eso les hizo perder presencia pública de forma notable.

Por otra parte, la prensa nacional debe tener una presencia en toda España, aunque no se venda, entre otras cosas, por razones de contabilidad de la tirada y de acceso a subvenciones estatales: por supuesto, está también la razón de ser de cualquier periódico que aspire a la condición de nacional y todo lo que eso supone ante la opinión pública, los órganos de poder públicos y privados y los partidos políticos. Para ello, todas las grandes cabeceras tienen centros de impresión y distribución en diferentes lugares de la geografía nacional que, en algunos casos, aprovecharon para publicar periódicos locales o regionales que se distribuyen como cuadernillos dentro de la cabecera principal: con ello, además, contaban con el apoyo económico de la empresa local y, especialmente, con sus influencias cerca del poder autonómico o local de cada zona.

Pero estas ediciones impresas en provincias (con o sin edición local) no lograron vender toda la tirada mínima de una rotativa: cada vez que ésta se pone en marcha no puede bajar de un cierto número de miles de ejemplares por razones técnicas. ¿Qué hacer con los cientos o miles de ejemplares de periódicos que no se vendían en los quioscos? En principio, aunque ahora nos parezca sorprendente, se desechaban. Cuando la prensa gratuita y el descenso brusco en la venta normal amenazó a las grandes cabeceras, muchas de éstas optaron por el reparto gratuito o subvencionado. Tímidamente comenzaron a encontrarse en hoteles para luego ampliar el abanico de espacios exponencialmente.

Salvo el hecho que algunas instituciones pudieron caer en la trampa de subvencionar el reparto en sus instalaciones de un periódico ya subvencionado por otra administración, nada que objetar inicialmente.

Pero cuando encontramos un taco de periódicos no gratuitos de acceso libre al entrar en una Facultad universitaria, en un edificio de la administración pública o en un archivo, tenemos que ser conscientes de lo que significa y del truco que supone esta distribución de ejemplares que no se iban a vender de ninguna manera en un quiosco.

Nada se reparte gratis de verdad, así que no corramos a agradecer que nos regalen lo que se debería comprar: muchas cabeceras encuentran en esta forma de distribución una manera de visibilidad y de acceso a un público que jamás lo comprarían y que jamás lo comprarán (salvo quizá cuando ofrezcan productos promocionales como películas o aparatos de televisión). Consiguen así una visibilidad pública que no tienen cuando se pide al comprador un euro y veinte céntimos.

De paso, sus opiniones pueden tener mayor peso en la opinión pública, con lo que eso supone. En algunos casos, el reparto es favorecido por la proximidad ideológica con el partido que gestiona la administración en la que se ofrecen, lo que en sí mismo es muy poco ético cuando a su lado no se encuentran tacos similares de otros periódicos que puedan ampliar el abanico de opiniones: cualquier institución pública debe velar por la igualdad de oportunidades y, especialmente, en un campo tan sensible como el de la comunicación. Y si la carrera empuja a que cada vez más periódicos se repartan de esta manera, ¿terminará la prensa de pago siendo prensa gratuita si no lo es ya en realidad y sólo algunos ingenuos seguimos comprándola en los quioscos? ¿Cada institución permitirá el reparto gratuito sólo de las cabeceras que le interesan?

El reparto gratuito masivo de la prensa de pago traiciona su sentido y tiene muchos puntos oscuros tanto en su financiación como en la presencia en unas u otras instituciones de modo exclusivo sin la libre competencia que debieran fomentar las instituciones. Por de pronto, sospechemos de las razones por las que se nos ofrece gratis en un espacio institucional lo que se debe comprar en el quiosco de la esquina.

Y cuando leamos ese ejemplar de pago que nos han regalado, tengamos en cuenta que hay algunos factores de su distribución que necesitarían de una mayor aclaración tanto por el periódico que se acoge a esta forma de distribución como por la institución que lo permite para tranquilizarnos a los lectores.

martes 18 de mayo de 2010

lunes 17 de mayo de 2010

Sancho es Sancho y noticias de nuestro Quijote.


Una de las cosas que aprende Sancho tras sus primeras horas como gobernador en la ínsula es que debe ser él mismo para poder salir adelante. Y a ello se aplica: abandona la imitación del tono de hablar elevado que había adoptado y renuncia a comer como un gobernador -a no comer, para ser precisos-. Estas idas y venidas gracias a lo que se vive es una parte sustancial de la concepción moderna del personaje en Cervantes.

Está bien medida por Cervantes la transición: el hambre que le provoca la actuación del médico y la explosión de cólera posterior le hacen ver que ese no debe ser su camino. Sancho es un hombre sosegado y práctico y reconduce su situación para sobrevivir: come como quien es y sale a cumplir como gobernador en la ronda nocturna con el estómago satisfecho. La solución de los tres casos que se le presentan son parte también de esta evolución y mejoran la actuación que tuvo en el tribunal, atada a lo aprendido en la tradición folcrórica.

El último caso es un ejemplo de lo que decimos. No está Sancho para zarandajas caballerescas o sentimentales como las que vio en su anterior salida con don Quijote. De ahí sus palabras:

-Por cierto, señores, que ésta ha sido una gran rapacería, y para contar esta necedad y atrevimiento no eran menester tantas largas, ni tantas lágrimas y suspiros; que con decir: «Somos fulano y fulana, que nos salimos a espaciar de casa de nuestros padres con esta invención, sólo por curiosidad, sin otro designio alguno», se acabara el cuento, y no gemidicos, y lloramicos, y darle.

La resolución del caso también ata a Sancho a la realidad de su época, sin sueños de ningún tipo. Es inteligente la forma de actuar de Cervantes: en el comportamiento de Sancho vemos una contravisión del sueño quijotesco, simplificado por el sentido común del escudero-gobernador. Una parodia de la parodia caballeresca que ata la novela a lo que podia suceder en cualquier aldea de la España del momento. Recordemos que, curiosamente, es el único de los casos que no le ha sido preparado.

Os animo a mandarme imágenes que reflejen la iconografía cervantino-quijotesca o a que las publiquéis en vuestros blogs, para acumular toda la información posible sobre Cervantes y el Quijote. Sobre todo me gustaría publicar imágenes no usuales, aquellas de pequeños lugares.

También os pido que me remitáis autorretratos quijotescos. Recordad que debéis estar con un ejemplar del libro o en actitud quijotesca.
Noticias de nuestro Quijote


Firvulag ha terminado ya la Primera parte. Sin duda, se incorporará pronto al capítulo semanal. Por ahora, hace un balance que os recomiendo leer.

Paco Cuesta analiza pormenorizadamante la actuación de Sancho en el capítulo de la semana. Y lo hace a la luz de una frase de Ortega que viene muy al caso.

Jan Puerta comenta el capítulo de la semana incidiendo en el tercer asunto que se le presenta a Sancho y el interés del maestresala. Nos ilustra con su lugar de trabajo -café incluido y escenario quijotesco- y un grabado decimonónico del Quijote.

Asun reseña el sentido común con el que Sancho actúa en su ronda nocturna... eso sí, después de poder comer como quien es, claro. No dejéis de ver sus ilustraciones.

Merche Pallarés, inciso indignado incluido en el que reclama la vuelta de Cervantes, analiza el capítulo y, en especial, la escena de los dos hermanos travestís, como ella dice. Y no le falta razón.

Cornelivs analiza el capítulo a la luz de ese buen natural que Cervantes se encarga de señalar en Sancho: aunque no pueda lograr la boda de Sanchica.

Pancho comenta la ronda nocturna de Sancho sin dejarse nada en el tintero: como bien señala, se trabaja a destajo en ese gobierno.... No os perdáis sus ilustraciones.

Manuel Tuccitano comenta de una tacada el capítulo 48 y el 49 y se extiende en un tema del que ya hemos hablado, pero lo hace magistralmente y os pido que lo leáis con calma. En efecto, como él dice, la comida en el Quijote es esencial para esta novela. Entre otras cosas, da realismo -en contra de la literatura caballeresca- y caracteriza a los personajes. En el capítulo de esta semana, a Sancho.

Antonio Aguilera ve una debilidad en el programa de gobierno de Sancho: la yernocracia. Su divertido y acertado comentario lo remata con algo que no os podéis perder, la opinión de Niceto Alcalá Zamora.

Cosmo resalta lo práctico que se ha vuelto Sancho para poder gobernar siendo él mismo y poder cumplir tan bien con los casos que se le presentan en la ronda nocturna por su ínsola.

Abejita de la Vega juega y se bate para comentar el capítulo, aunque la voz es del conocido mayordomo, que ya sabemos que ha tenido que reconocer la bondad de Sancho... Después publica la opinión del Sanchico, gracias a Ele Bergón, que está bien orgulloso de su padre pero como lo tiene tan lejos, parece que no ha estudiado mucho.

Enlace con el índice de nuestra lectura, elaborado por Raúl Urbina : Primera parte y Segunda parte.
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Vale.

sábado 15 de mayo de 2010

Garzón, titulares manipuladores y clima social en España.


El Consejo General del Poder Judicial ha decidido, por unanimidad, suspender cautelarmente de sus funciones al juez Baltasar Garzón.

Tras el final de la instrucción del juez Luciano Varela, que en su auto del pasado 12 de mayo estimaba que procedía abrir juicio oral por delito de prevaricación, el Consejo tenía pocas posibilidades de dictaminar otra cosa en aplicación de la ley. Por otra parte, el Consejo aplaza hasta la recepción de varios informes la decisión sobre la petición de traslado como asesor de Garzón a la Corte Penal Internacional. Esta última medida ha sido fuertemente contestada en diferentes medios jurídicos puesto que podría haber dado una salida digna a Baltasar Garzón. De haberse tenido en cuenta previamente a la suspensión, hubiera impedido esta medida puesto que no puede suspenderse a un juez que ha causado baja temporal en sus funciones y se podría haber tomado la medida final dentro de unos meses, cuando las cosas hubieran estado más calmadas. y el resto de los procesos abiertos contra el juez más avanzados.

Una vez suspendido cautelarmente en sus funciones, es difícil de explicar administrativamente tanto el aplazamiento de la decisión sobre el traslado vinculándolo a la recepción de informes solicitados a organismos sobre los que el Consejo no tiene ningún poder como su posible aceptación. Aunque cosas más difíciles se han aceptado en todo este proceso, lo normal, por lo tanto, es que el traslado se niegue. Como había otras posibilidades que no frenaban el curso de la apertura del juicio oral, los compañeros de profesión del juez Garzón han optado por la medida más dura.

Según los rumores que han saltado a los medios de comunicación españoles, habría un pacto previo en el Consejo por el cual se le permitiría esta posibilidad de traslado como asesor a la Corte Penal Internacional a Garzón una vez conocido el acto del juez Varela. La lectura entre líneas de todo lo publicado señala a la progresista Margarita Robles, antigua Secretaria de Estado con uno de los gobiernos del PSOE presididos Felipe González, tanto como la que prometió los votos suficientes para dicho pacto como la causante final de que no se diera.

Las medidas tomadas en la instrucción del caso por Luciano Varela, también de ideología progresista y fundador de Jueces para la Democracia, pero conocido rival de Garzón desde hace años, con el que se enfrentaba en su forma de entender la profesión de juez según las noticias, dejaban muy claro, desde el principio, que el juez Varela veía indicios de delito en la instrucción de Garzón en el tema de las represalias del franquismo y las fosas comunes en las que fueron enterrados miles de asesinados cuyo único crimen fue su ideología de izquierdas y su republicanismo.

En cualquier momento de la instrucción, el juez Varela podría haberla detenido, puesto que, según muchos expertos, tantas razones había para proseguir el caso como para archivarlo. El punto más débil de la instrucción es que, mientras la Fiscalía pedía el archivo -de hecho, podría darse el caso que en el juicio oral la Fiscalía, al renunciar a acusar a Garzón, pase de su habitual papel de acusación al de defensa de Garzón-, el juez Varela seguía adelante, a pesar de que no había ninguna persona física personada en la causa como afectado -no puede haberla- gracias a las acusaciones mantenidas por dos organizaciones de ultraderecha: Falange Española -cuya acusación fue desechada finalmente al llegar fuera de plazo a una petición del juez- y Manos Limpias.

Esto es posible, en España, por la peculiar institución de la acusación popular, una tradición jurídica española incomprensible en otros sistemas judiciales y que actualmente causa más perjuicios que ventajas en los juzgados españoles, en especial en los casos de mayor resonancia, como se vio en el ejemplar juicio contra los terroristas causantes de los atentados del 11M en Madrid, en el que alguno de los que sostenían la acusación popular actuaron de tal manera que recibieron la reprimenda del tribunal; también se observa en alguno de los casos más polémicos actualmente, en los que la acusación popular parece más una defensa de los implicados. Como dice un buen amigo mío, quizá el mayor experto en la materia en España, la acusación popular se ha entendido equivocadamente como una institución progresista y democrática cuando se trata en realidad, de una peculiaridad extravagante de la legislación española que debería ser sometida de forma urgente a recortes o a su misma desaparición.

Tenemos, pues, a un juez progesista instruyendo un caso de prevaricación en contra de la opinión de la Fiscalía y sostenido únicamente por una acusación popular cargada ideológicamente en un sentido por una organización que, en otros países democráticos, estaría prohibida por defender la causa de una dictadura fascista. A esta acusación popular, el juez Varela le dio, hace pocas fechas , la posibilidad de rehacer su demanda puesto que tal y como se había presentado era insostenible para la apertura de un juicio oral. Este último fue un paso legal que dio el juez pero que también podía no haber dado con la misma legalidad: una opción del juez Varela que se atenía a las formas pero decidía un camino concreto entre los posibles. Es una peculiar alianza que, siendo irreprochable en las formas jurídicas, ha provocado tanto en los no expertos en los formalismos judiciales como en los que siéndolo saben que podrían haberse dado pasos en otro sentido igualmente irreprochables en las formas unas reacciones de sorpresa y de alarma. Las reacciones internacionales profundizan en esa sopresa y han vinculado la apertura del jucio oral, inevitablemente, con una incoherencia del sistema judicial español que permitiría la apertura de procesos contra Pinochet o los militares argentinos inplicados en los crímenes de la dictadura en aquel país, pero no contra el dictador español Francisco Franco.

Los medios de comunicación han alentado la polémica en un sentido o en otro. Todos ellos han cometido varias manipulaciones en su forma de explicar lo que estaba pasando. En la España de los últimos tiempos no hay pausa para la reflexión: el frentismo está instalado en los partidos políticos y en las empresas periodísticas. La labor diaria de cribar toda la información contaminada de intereses termina recayendo en la sociedad, que no tiene por qué saber de cuestiones formales y recibe la información última en titulares sensacionalistas que en otros países están reservados a la prensa amarilla y rara vez aparecen en la prensa seria, que suele distinguir entre lo que es información y opinión.

En España, hasta los dos últimos periódicos serios -en este sentido-, aunque ideológicamente contrarios, como El País y el Abc, han cometido manipulación en sus titulares. Traigo aquí a colación un titular de hoy de El País, que es el diario que prefiero leer cada mañana, que no es exacto: "Garzón cae por investigar el franquismo". Es una simplificación que no corresponde a la realidad, como se comprueba al leer la misma información que encabeza: Garzón no cae por investigar el franquismo sino por la forma en la que lo ha investigado.

Como dije en su día, contra Garzón se han aliado, ahora, en mi opinión, los defectos formales en su instrucción sobre el caso de las víctimas del franquismo -que no tienen por qué indicar prevaricación aunque el juez Varela vea indicios de ello- y los defectos que los expertos han señalado en otros muchos casos instruidos por él en el pasado; las envidias y/o recelos que ha causado siempre en en la profesión y que, según algunos de los que han opinado en estos momentos, han provocado una reacción que ha sumado las rivalidades con la defensa de una forma de entender la justicia diferente a la de Garzón; y la enemistad política de muchos sectores contrarios a las causas incoadas por el juez en el pasado. Hasta el punto de que da la impresión de que la excusa -el caso de las víctimas del franquismo- es lo de menos.

El problema -y es un grave problema, a la vez que un síntoma social- es que la alianza de motivos se ha venido a cristalizar en un proceso de tanta sensibilidad como el de las víctimas del franquismo. Como me dijo otro amigo jurista, con la cantidad de casos en los que podrían haber parado a Garzón, han venido a frenarlo en el menos defendible ante una sensibilidad democrática y ante la comunidad internacional, puesto que Garzón ha realizado muchos y buenos servicios a ambas: pueden acertar en las formas jurídicas pero fallan y mucho en el significado ideológico del caso escogido sostenido jurídicamente a partir del uso discutible -pero legal- por la ultraderecha de la institución de la acusación popular y cuya demanda en otro momento en el que no se hubieran concitado estas fuerzas contrarias a Garzón se hubiera desestimado.

Aunque sea irreprochable jurídicamente la actuación del juez Varela y el Consejo, se debería comprender que otras salidas también perfectamente jurídicas, en este caso concreto, hubieran permitido un menor deterioro de la imagen de la Justicia española: cuidar esta imagen es también parte de la responsabilidad de los actos de cualquier juez y de todos los organismos de este poder básico de cualquier sistema democrático.

Si tantas irregularidades se veían en las llamadas garzonadas por los juristas expertos, se podría haber elegido cualquier otro caso menos sensible, como los otros dos abiertos contra Garzón y en proceso de instrucción contra la posible prevaricación en favor del Banco Santander y las escuchas decretadas en el caso Gürtel. Ser tan diligente en el caso de las víctimas del franquismo para que éste y no otro sea el motivo de suspensión cautelar del juez Garzón puede ajustarse a derecho pero es poco o nada justificable ante la opinión pública y no puede evitar que la información profundice en el desprestigio de España y en las dudas sobre la realidad democrática del país. Cosa que, tal y como están los mercados bursátiles también pueden incidir en las Bolsas, lo que ya viene a complicar más la situación española actual.

El caso es que si los periódicos que tenían una trayectoria seria tradicionalmente han caído en el sensacionalismo en sus titulares, no menos ha sucedido con los que no han tenido nunca esa trayectoria. Traigo aquí un titular del pasado jueves de La Gaceta de los Negocios, perteneciente al grupo Intereconomía, conocido por su ideología muy conservadora, contrario al Gobierno del PSOE y que a diario titula de forma sensacionalista la práctica totalidad de sus noticias de contenido político, en contra incluso de la información redactada impecablemente por sus periodistas: "El Poder Judicial suspenderá mañana al juez por prevaricador". Es la imagen con la que encabezo esta entrada. Basta la lectura de la información que hay debajo de dicho titular para comprender que éste es falso y manipulador, no sólo simplificador de la realidad, como en el de El País: Garzón no puede ser prevaricador porque aun no hay sentencia y sólo se ha dado el paso para la apertura del juicio oral. El autor del titular confunde su deseo -o el de la empresa y el sector ideológico de los lectores al que se dirige- con la verdad de la información. Y empuja a quien lee el titular a pensar que ya hay sentencia y Garzón ha sido declarado culpable de prevaricación.

España vive de titulares. Poca gente lee el resto de la información. Es más, en todos los medios de comunicación hay secciones dedicadas a relatar los titulares de los periódicos: no se suele pasar de ahí, con lo que el que escucha o lee esta información recibe cosas que no son verdad en la mayoría de los casos, sino que buscan el sensacionalismo, es decir, el efecto emocional fácil de los sectores convencidos y la recepción ingenua por aquel que piensa que si lo dice un periódico por algo será.

El clima social español se está tensionando gravemente. El panorama es alarmante por la costumbre frentista que se ha generado en la política desde los años noventa, con la decadencia al frente del Gobierno de Felipe González y la aparición de José María Aznar con sus modos de hacer oposición; la participación en este clima de los medios de comunicación que son, no lo olvidemos, empresas con intereses en sectores económicos claves y cuya proximidad al Poder no se da sólo por razones ideológicas; la nula aceptación del Partido Popular por la forma en la que perdieron el Gobierno en 2004; la grave crisis económica del país ante la que el Gobierno del PSOE ha tardado en reaccionar eficazmente tras negarla durante demasiado tiempo; la proximidad de los comicios electorales de los dos próximos años, etc.

En medio, la mayor parte de los ciudadanos no son expertos en cuestiones jurídicas, ni en el campo de la comunicación, ni en la economía. Sólo reciben la información que se les facilita a través de los grandes medios de comunicación y mucha gente no pasa - no puede pasar porque no comprende mayores tecnicismos o, en algunos casos, porque su razón está dominada por el sectarismo ideológico- de los titulares. De ahí que debamos pedir sosiego a los grandes periódicos y los informativos de las grandes cadenas de radio y televisión, que deberían saber distinguir, en todo momento, información de opinión: una empresa periodística no debe renunciar a la opinión, pero debe saber separarla de la información. Más aun en situaciones complicadas. Lo contrario es amarillismo puro.

Por el camino, lamentablemente, quedan miles de víctimas del franquismo enterradas en cunetas y fosas comunes cuyos restos nos reclaman hoy, más que nunca, sensatez, justicia y dignidad. Exijamos a nuestros políticos que cumplan su función y promuevan que sean enterrados con el decoro que merecen.

jueves 13 de mayo de 2010

Programa de gobierno de Sancho y ronda nocturna por la ínsula (Cap. 2.49)


Cervantes da un respiro a Sancho: le deja demostrar sus virtudes sin presiones externas y Sancho se muestra como quien es o, al menos, como quien ha venido a ser. Comienza por dejarle comer como Sancho y no las cosas exquisitas que no podría apreciar porque, como dice el bueno del escudero, o somos, o no somos. Con el estómago sosegado recupera su tono natural y huye de la cólera que había manifestado poco antes. En Sancho no hay alardes, como demuestra su programa de gobierno, bien asentado en la tierra y sin pretensiones de cambiar el mundo: Yo gobernaré esta ínsula sin perdonar derecho ni llevar cohecho. Y continúa:

Pienso favorecer a los labradores, guardar sus preeminencia a los hidalgos, premiar los virtuosos, y, sobre todo, tener respeto a la religión y a la honra de los religiosos.

Las palabras de Sancho huyen de la retórica de la caballería y del mundo utópico porque son lo que son, un modelo de buen gobierno apegado a la realidad de su tiempo y sin sobresaltos: Sancho no sueña aquí, está con los pies en la tierra. Es tan realista y clara su forma de entender su posición que el mayordomo no puede menos que pronunciar en alto unas palabras que lo traicionan porque, en el fondo, ha sido ganado por la bondad natural del escudero-gobernador:

tan fuera de todo aquello que del ingenio de vuesa merced esperaban los que nos enviaron y los que aquí venimos. Cada día se ven cosas nuevas en el mundo: las burlas se vuelven en veras y los burladores se hallan burlados.

La propuesta cervantina es clara: para el día a día del gobierno no hace falta más que sentido común y bondad natural, porque la ínsula Barataría no es más que una tierra apegada a lo concreto y debe gobernarse en consonancia. Para demostrarlo, la ronda nocturna que Sancho realiza por la aldea tiene el mismo propósito.

Son tres los nuevos casos que se le presentan a Sancho. Los dos primeros están preparados como parte de la burla que supone el gobierno de la ínsula.

La pendencia provocada por el juego tiene una raíz costumbrista -las casas de juego eran muy frecuentes en la España cervantina, algunas protegidas por nombres insignes del momento, y provocaban continuos y graves altercados- y otra moral: Cervantes critica la costumbre como contraria a la estabilidad social, de ahí que Sancho se proponga cerrarlas. El mozo burlón no es más que un chiste desarrollado o pequeño cuento folclórico que sirve como diversión ingeniosa.

Más interesante parece el tercer caso que, además, no ha sido preparado por los burladores y, por lo tanto, supone una actuación real del falso gobernador: la joven vestida de hombre. Por una parte, nos sugiere un encuentro al estilo de tantos como hay en el teatro barroco español y que apasionaba al público español del momento. Estas historias solían derivarse por lo novelesco: historias de amor que algunos han interpretado erróneamente en clave feminista como la defensa de la libertad de amar de una mujer cuando en realidad demuestran todo lo contrario (siempre se sancionaba con una boda según lo requerido por la sociedad) y se proponen, sobre la escena, para hacer soñar a las mujeres del público con imposibles para luego derivarlas hacia lo correcto y a los hombres regalarles la vista con el indudable atractivo de una mujer vestida de hombre.

Aquí, en cambio, como se encarga de subrayar Sancho, no hay nada de esto -para satisfacción de uno de sus acompañantes, el maestresala, que se ha prendado de la joven- y sólo se trata de una chiquillada porque la joven se ha escapado unas horas de casa para conocer su propio pueblo dado que lleva diez años encerrada por su padre, tal y como era costumbre en la época, historia en la que se evidencia una triste realidad de las jóvenes españolas del momento (en especial aquellas que no pertenecían al estamento popular) que se guardaban para llegar doncellas al matrimonio, y que Cervantes se encarga de ponernos en evidencia. Sin embargo, Barataria no es más que una aldea en la que nunca pasa nada grave: por eso, esta joven no protagoniza una historia como la de Dorotea en la Primera parte y Sancho puede devolverla, sin más, a su casa.

Veremos si todo continúa igual de tranquilo el próximo jueves, con el comentario del capítulo L.

miércoles 12 de mayo de 2010

Sobre pactos de educación y electoralismo


Hace unos días, la noticia en España fue que había fracasado el Pacto por la Educación. El Gobierno del Partido Socialista Obrero Español y el Partido Popular, partido mayoritario de la oposición, anunciaron que no habría pacto después de semanas de negociación: se echaron la culpa mutuamente. Los partidos minoritarios tampoco se mostraron satisfechos con el último borrador: los partidos de izquierda consideraron que el Ministro (al que todos habían alabado su talante negociador) había cedido demasiado en su interés por alcanzar un pacto con la derecha y los partidos nacionalistas temían la intromisión del Estado en las competencias de cada uno de los gobiernos autonómicos.

No va más: España camina hacia un horizonte electoral de dos largos años. En las últimas semanas se ha promovido desde algunos sectores un adelanto electoral o la formación de un Gobierno de concentración para el que se han propuesto varios nombres para ocupar la Presidencia, algunos francamente pintorescos. En el estado en el que hoy se encuentran los dos principales partidos políticos españoles no considero que sea una buena idea: otra cosa es que el PP se atreviera a plantear una moción de censura o que se produjera una crisis de Gobierno radical, que es lo que deberá suceder en cuanto termine la Presidencia española de la Unión Europea. Aunque no se adelanten las elecciones nacionales, las convocatorias, en su orden, de elecciones autonómicas, locales y generales de los próximos tiempos tendrán paralizado el país.

Cualquiera que haya tenido acceso a las proximidades de los diferentes niveles de gobierno en España (local, autonómico o nacional) sabe que, cualquiera que sea el color político que las gobierne, las administraciones españolas en tiempos electorales sólo están para gestiones poco complicadas porque quien debe firmar las que necesitan el ejercicio responsable del poder no suele encontrarse en su despacho y está ocupado en reuniones, convesaciones de café y pasillos, comidas pagadas con el dinero público en las que se resuelven carreras políticas privadas, conspiraciones para entrar en las listas electorales o sacar a quien no le guste de su propio partido, entrevistas públicas o privadas con empresarios y propietarios y directivos de los medios de comunicación, reparto de futuros cargos, mítines, redacción y divulgación de consignas o programas electorales.

Y, sobre todo, todo aquel que tenga aspiraciones de continuar con su cargo, obtener uno o mejorarlo, huirá de la toma de cualquier decisión que pueda ser entendida como polémica, conflictiva o que pueda provocarle dolores de cabeza. Conozco un alto cargo que en estos tiempos jamás habla más de una frase seguida con cualquiera de su propio partido y delega toda decisión dudosa en los técnicos, como él dice, pero sin sancionarla posterioremente con su firma. Por si acaso.

Es decir, entre el tiempo que se dedica a las elecciones (muchas veces sólo para salir como público en el mítin del candidato como único resultado) y la parálisis en la toma de decisiones para evitarse problemas, a partir del próximo otoño todo lo que se hará en la administración española más allá de los trámites rutinarios tendrá como objetivo sobrevivir en la carrera política: adhesiones inquebrantables, descalificaciones pretendidamente ingeniosas del contrario, repetición de consignas simplificadoras, ocupar el puesto adecuado en la foto oportuna, logros espectaculares de última hora, inauguración de obras públicas aunque no estén terminadas, etc.

Mientras tanto, las reformas más urgentes de la educación española en todos los niveles, quedarán aparcadas, al menos, tres años -los dos electorales más el primero de la siguiente legislatura.

Como la sociedad española es vociferante pero poco efectiva, entre la grave crisis económica y el clima electoral, me temo que habrá muchos gritos pero escaso ejercicio democrático por la ciudadanía, que comenzará en breve -mejor a la vuelta de vacaciones, que ahora empezará a hacer mucho calor y en unas semanas se inicia el mundial de fútbol en la que la selección española calmará todos los ánimos- la algarabía pidiendo dimisiones, adelantos electorales, insultando a los unos o a los otros y debatiendo sin debate, es decir, sin oír al otro, que es un ejercicio muy español. De la algarabía no sale la democracia y tampoco una revolución digna de ser tenida en cuenta. De ahí que todavía tengamos pendientes algunas.

Entre todos la mataron y ella sola se murió.

martes 11 de mayo de 2010

Lo mejor que tiene el sol


Lo mejor que tiene el sol es (por)que no obedece a creencias ni leyes humanas.

lunes 10 de mayo de 2010

Comicidad del Quijote y noticias de nuestra lectura.


A veces uno anda desentrañando hasta la menor alusión cervantina en el Quijote. Los investigadores han escrito páginas y libros enteros sobre cualquier tema mayor o menor presente en el libro: han dado vueltas y más vueltas a todo lo que pudo querer decir Cervantes. De tanto dar vueltas, más de uno se ha mareado.

El problema es que no se nos debe olvidar un punto de partida: el Quijote es un libro con primera intención humorística. A partir de ahí, Cervantes usa la comicidad en muchos niveles y a veces busca varios fines sumados en uno, que es dar atractivo a a la narración y que el lector siga leyendo con agrado. La novela española actual usa poco del humor y se echa de menos incluso para los temas más serios.

Reírse, sonreírse, divertirse, etc., es sano y más cuando se hace a partir de una obra de arte de primera magnitud -de ahí que gran parte de la vanguardia recupere el sentido lúdico de la existencia burlándose de las grandes obras, como cuando se le pintan bigotes a la Mona Lisa o se convierten las Meninas de Velázquez en iconos pop-. La risa franca y sincera es un componente básico del humanismo en el que se formó Cervantes. El barroco retorció un poco el humor y lo hizo un tanto más grotesco y agresivo, pero humor al fin y al cabo, que cada época se ríe de una manera. De ambos matices es heredero el Quijote, pero más del primero: de ahí que podamos sentir ternura por don Quijote como por el niño Lázaro cuando piensa que la muerte va a entrar en casa del escudero pero no por el protagonista del Buscón de Quevedo. Con lo divertido uno se introduce mejor en lo que resultaría árido de otra manera: como el azúcar que le echamos a una medicina. Esta es otra función del humor cervantino. Y no olvidemos que el humor -sobre todo cuando todo parece una locura- ayuda a disfrazar la crítica social a los ojos del que no tolera que se cuestione cómo está estructurada la sociedad o ante la ceñuda mirada del censor.

Por eso mismo no nos avergoncemos de reírnos con un clásico como el Quijote: el encuentro nocturno entre el viejo hidalgo y la no menos vieja doña Rodríguez, es un buen ejemplo.

Os animo a mandarme imágenes que reflejen la iconografía cervantino-quijotesca o a que las publiquéis en vuestros blogs, para acumular toda la información posible sobre Cervantes y el Quijote. Sobre todo me gustaría publicar imágenes no usuales, aquellas de pequeños lugares.

También os pido que me remitáis autorretratos quijotescos. Recordad que debéis estar con un ejemplar del libro o en actitud quijotesca.

Noticias de nuestro Quijote


Manuel de la Rosa me pide que le disculpe por no poder hacer la entrada de esta semana. Obligaciones profesionales y familiares le han mantenido alejado de la lectura. Queda constancia aquí, por lo tanto.

Abejita de la Vega vuelve a pasear por la Isla de Burgos y mostarnos a Cervantes, ahora que viene la primavera, para después irse a comer sin Pedro Recio. Después, su ordenador es asaltado por una vieja -vieja- conocida y así es cómo doña Rodríguez nos cuenta su versión de la historia, ilustrada por Ana Queral. Después publica el mensaje del Sanchico -gracias a Ele Bergón- que se ríe de las pintas de don Quijote y doña Rodíguez: bien puede afirmar que no llegarán a nada, que eran otros tiempos...

Alatriste nos regala una investigación detallada para que comprendamos una expresion usada en el capítulo XXV de la segunda parte:¡Voto a Rus! No os podéis perder su entrada.

Mercedes Pallarés resume el capítulo sin apiadarse mucho ni de don Quijote ni de doña Rodríguez... y no sé qué decir yo de lo del caldo de gallina vieja... Sus dudas sobre la chilaba, aclaradas.

Cornelivs, que ha vuelto al blog para alegría de todos, titula de forma divertida su entrada y comenta la habilidad técnica cervantina en este capítulo.

Cosmo, bien acompañada en su lectura, comenta el capítulo y nos facilita el texto en el que Unamuno señala la simplicidad de doña Rodríguez para que comprendamos mejor su comportamiento.

Pancho sabe hacernos ver la pirueta narrativa técnica de este capítulo, como él la llama. Las imágenes con las que ilustra su entrada, excelentes.

Paco Cuesta prefiere un análisis social del capítulo sin dejarse tampoco lo estrafalario de la situación.

Jan Puerta ve, con acierto, lo circular del capítulo, resaltando lo misterioroso y cómico de la situación. La ilustración es muy cervantina, al suspirar por una Dulcinea que no conoció pero sí retató. No os perdáis los grabados que publica al final de su entrada.

Antonio Aguilera, que regresa, acierta al ver lo que anticipan ya las primeras frases del capítulo de la semana: como si Cervantes hubiera cogido impulso para regalarnos una pequeña obra maestra del teatro cómico dentro de la novela.

Enlace con el índice de nuestra lectura, elaborado por Raúl Urbina : Primera parte y Segunda parte.
Enlace con el blog construido por Manuel Tuccitano expresamente para esta lectura y que puede considerarse un agregador con los enlaces de todos los blogs participantes de forma regular, aquí.
Enlace con el grupo en Facebook, aquí. (Este grupo no sustituye a la lectura en este blog y no estáis obligados a uniros: lo usamos sólo como complemento, para informarnos, preguntar y debatir.)
Enlace con la entrada en la que encontraréis sugerencias si os incorporáis con la lectura ya iniciada, aquí.
Si me he olvidado de alguien, hacédmelo saber y lo subsanaré. Recordad enlazar vuestras entradas con La Acequia, para poder encontrarlas.
Vale.

domingo 9 de mayo de 2010

sábado 8 de mayo de 2010

Acuse de recibo: En tránsito, de José Antonio Sáinz.


Me llegó este poemario hace meses, en un mal momento, y el paquete que lo contenía quedó en un rincón de mi despacho y tapado por otros que fueron llegando en las siguientes semanas. Hace unos días comencé a escarbar, como quien busca un tesoro, entre lo recibido y no abierto y lo encontré. Reconozco que me ha atrapado y desde entonces no he podido dejar de tenerlo en la cartera que me acompaña en mis viajes.

El tiempo a veces alcanza dimensión física y pesa y podemos palparlo porque nos recuerda que sólo estamos hechos de hilos de continuidad que llegan hasta nosotros. A pesar de la insistencia de algunos, no somos presente en el sentido estricto del término: aunque probablemente viviríamos más felices si nos engañáramos así. Somos seres con una conciencia temporal que tendemos a fragmentar en exceso para explicarnos -para mentirnos- cuando en realidad todo fluye y no hay forma de instalarnos en algo como el presente, tan frágil que no existe porque no puede tener entidad propia. Lo que llamamos presente no es más que una circunstancia fugaz que pertenece más a un pasado que transita hacia el futuro. Instalarse en el presente, como pretenden algunas escuelas de moda que simplifican la psicología clínica en los libros de autoayuda es imposible: sólo es útil para quien vive con zozobra esa condición temporal, pero no salva, sólo anestesia. A la larga, quien se instala en el presente vive siempre en el pasado porque tiende a prohibir el cambio y no comprenderlo. Sólo puede ser presente absoluto un fugaz momento de iluminación o la locura permanente o esas enfermedades que borran nuestros recuerdos. O el superficial, por supuesto.

En tránsito (Madrid, 2009), de José Antonio Sáinz (ver aquí y aquí) es un magnfíco poemario que contiene la sinceridad de la vivencia y la expresión directa de las cosas. Hay un agudo sentido del tiempo que provoca la búsqueda de un pasado en el que todo pareció ser feliz porque se vivía con cierta apariencia de despreocupada eternidad y de esa búsqueda profunda y hasta dolorosa de los rastros de la felicidad pasada surge la voz lírica y la reflexión sobre la condición del ser. Es muy oportuna la segunda persona desde la que se canta en el inicio, cuando un viaje -que es la metáfora del tema central de todo el libro- hace estallar la conciencia de que se ha perdido una vida, la propia:

Antes de que el avión despegue
te rindes a la evidencia del abandono.
Tus rodillas se lastiman
contra la curva del asiento de delante
y el final de la mesita plegada.
La molestia -aún no tan crecida
que merezca el nombre de dolor-
te trae a la memoria
lo que eras hasta ese instante,
un cuerpo que ha sobrevivido
a tu indiferencia, a tu descuido,
pero también a guerras sin cuento
(...)
Piensas, antes de que el aparato
tome vuelo hacia el imposible,
que tenías una vida
a la cual no sabrías ponerle un adjetivo,
tenías una vida
por la que transitabas
un trabajo, una familia, amigos, proyectos,
deseos, muchos deseos incumplidos
en consonancia con los tiempos.
Nada de eso tiene ahora valor.

El lector intuye -casi palpa- una tragedia -es decir, la misma vida- que ha sumido a ese tú en la destrucción ilusoria de la existencia:

No vales nada.
Tu vida no es nada

El resto del poemario es una indagación en el pasado con la conciencia de un derrotado, expresado en espacios soprendentemente poetizados en un acierto expresivo (un supermercado en las afueras de una ciudad cualquiera, la autopista que lleva al trabajo o a casa a diario, una pequeña estación ferroviaria), en ciudades en las que sólo se puede ser espectador en tránsito. Esta indagación se hace desde una aguda reflexión poética puesta de manifiesto en algunos de los mejores versos del libro y que se impone al poeta casi como tabla de salvación en esa densidad del tiempo:

Temo perder la gracia de cada noche
y por eso no me importaría escribir
casi de cualquier cosa

En tránsito tiene la calidad de la poesía que dice cosas con la sencillez de una experiencia reconocible por cualquiera de nosotros, los lectores. Y mantiene el tono adecuado, sin caídas. Hasta el último poema, que cierra el círculo para hacerlo avanzar y explicarlo:

Cuando horas después descendimos del avión,
pisábamos una alfombra de cristales.

He aquí una voz poética que yo no conocía y me alegro haber rescatado de la montaña de papeles atrasados. He aquí un poeta que dice cosas con las palabras exactas que nos trasportan al tiempo de lo vivido, en el sentido más poético de lo biográfico.

viernes 7 de mayo de 2010

Soñar un mundo


Cerrar los ojos y soñar un mundo es hacerlo posible. Lo malo es que los demás también sueñan y suele ocurrir que no estamos en condiciones de solucionar los conflictos de intereses ni de ir más allá de las primeras imágenes del sueño. Quizá nuestra especie no sea más que la pesadilla de los que nos soñaron antes de que existiéramos cuando aparecieron las imágenes más allá de la primera: Habrá una vez alguien cuya técnica le salve de los depredadores... Pero aquí estamos y quizá podamos soñar con mejor acierto.

Recientes investigaciones demuestran que nuestra especie
comparte con otras más de lo que se pensaba hasta ahora.

jueves 6 de mayo de 2010

Azotes y pellizcos con una historia de crítica social escondida (Cap. 2.48).


Nos encontramos ante uno de los capítulos más cómicos y teatrales del Quijote. No es la primera vez que señalamos que uno de los recursos con los que Cervantes renueva la forma narrativa es con la introducción de técnicas y situaciones que proceden de la escena de su época. Contribuye con ello a motivar en la mente del lector la imaginación que convierte lo leído en visto. Cervantes toma situaciones propias del teatro breve cómico del momento (los entremeses) a las que, por otra parte, les da un giro de tanta modernidad que anticipa caminos teatrales que han llegado hasta nuestra época (habría que recordar situaciones similares de los hermanos Marx, por ejemplo). Quizá por no poder estrenar en los corrales tras el éxito de la formula lopesca que barrió de las tablas a autores anteriores como el propio Cervantes, vuelca sus fantasías teatrales en las novelas: un camino cuyo fruto es un sentido dinámico de la narración que pocos novelistas han alcanzado.

En efecto, todo es muy visual y cómico en la situación. Comenzando por los protagonistas: don Quijote herido por los gatos y vestido y vendado ridículamente; doña Rodríguez, la dueña que había tenido varios desencuentros con Sancho, entrando sigilosamente con una vela en su cuarto. El juego de la vela que se apaga subraya una situación francamente divertida: ambos, con sus propios temores, extreman un pudor que no les debería corresponder ni por edad ni por experiencias pero que sirve para caracterizarlos y provocar la risa en los lectores. Cervantes juega con todo el potencial de un chiste con alusiones sexuales en una situación imposible protagonizada por dos personajes cuyas características son propias de la comedia de figurón, en especial don Quijote que ya había protagonizado una ocasión similar al ser requerido de amores por Altisidora e invertir los papeles que normalmente corresponden a la doncella y convertir la parodia de la fidelidad del caballero en un extremo ridículo:

-¿Estamos seguras, señor caballero? Porque no tengo a muy honesta señal haberse vuesa merced levantado de su lecho.
-Eso mesmo es bien que yo pregunte, señora -respondió don Quijote-; y así, pregunto si estaré yo seguro de ser acometido y forzado.
-¿De quién o a quién pedís, señor caballero, esa seguridad? -respondió la dueña.
-A vos y de vos la pido -replicó don Quijote-, porque ni yo soy de mármol ni vos de bronce, ni ahora son las diez del día, sino media noche, y aun un poco más, según imagino, y en una estancia más cerrada y secreta que lo debió de ser la cueva donde el traidor y atrevido Eneas gozó a la hermosa y piadosa Dido. Pero dadme, señora, la mano, que yo no quiero otra seguridad mayor que la de mi continencia y recato, y la que ofrecen esas reverendísimas tocas.
Y, diciendo esto, besó su derecha mano, y le asió de la suya, que ella le dio con las mesmas ceremonias.

El muy logrado efecto de la situación lo subraya el mismo Cervantes cuando convierte a Cide Hamete en portavoz de lo que piensa cualquiera de los lectores en ese mismo momento:

Aquí hace Cide Hamete un paréntesis, y dice que por Mahoma que diera, por ver ir a los dos así asidos y trabados desde la puerta al lecho, la mejor almalafa de dos que tenía.

Es impagable tanto la escena como este apunte del narrador.

Tras sosegarse ambos, pero siempre en actitud ridícula, doña Rodríguez da muestra de lo que ya intuíamos con sus anteriores explicaciones: es tan simple como el propio Sancho y ha terminado por creerse a don Quijote y participar de su locura a pesar de que toda la corte de los Duques se burla de él y que ella misma debe tener alguna noticia, incluida la misma actuación de don Quijote y Sancho desde que los conoce. Así comprendemos mejor su antagonismo con Sancho. Acierta Cervantes con ello, porque nos proporciona en la casa de los Duques varias forma de recepción de la fantasía caballeresca del hidalgo manchego, prolongando los efectos que hemos visto desde que salió al mundo por vez primera. El relato de doña Rodríguez no tiene desperdicio: se caracteriza a sí misma, sin quererlo, como una dueña tópica de la literatura burlesca y nos regala, en lo que cuenta de su marido, un cuento popular sobre actitudes a las que lleva la exagerada jerarquización de la sociedad española del momento. Pero este pequeño cuento de corte tradicional quizá sirva para preparar lo que sigue.

El relato de doña Rodríguez tiene un motivo en su núcleo que va directamente hacia la crítica social. En una situación tan cómica y con personajes que sostienen actitudes tan ridículas, esconde Cervantes una amarga realidad del momento: la hija de doña Rodríguez ha sido burlada por un labrador rico que ahora, bajo la protección del Duque, no quiere cumplir su palabra de matrimonio. Esta denuncia del abuso del labrador y su alianza, por dinero, con la alta nobleza, es un apunte tan certero en la intención que Cervantes decide esconder la crítica dejando que doña Rodríguez la diluya al comentar las ligerezas de Altisidora y los defectos físicos tanto de ésta como de la Duquesa. Doña Rodríguez, al ejercer de dueña cotilla, sirve para que Cervantes disimule la crítica central de la historia.

Por otra parte, el final de la escena, con la entrada de unos misteriosos personajes que entran en el cuarto de don Quijote, azotan a doña Rodríguez y pellizcan al caballero, vuelve a recordarnos la comicidad teatral de lo acontecido. Hay que ir limando las capas de esta comicidad para darnos cuenta de la agudeza técnica con la que endulza Cervantes su mirada social sobre alguna de las consecuencias de la alianza entre la aristocracia y el dinero.

Tendremos que esperar para saber qué encantador o duende ha cerrado de forma tan brusca el diálogo entre don Quijote y la dueña. Por ahora, el próximo jueves comentaremos el capítulo XLIX.